COLUMA-NANCY

Estos días he sentido el
fuerte impulso de dar
rienda suelta a las lágrimas,
dejarlas que hagan lo suyo
y que después de esa
tormenta me
permitan razonar.

Por Nancy Guzmán

Sobre el dominio del cartel del mal, ese que no tiene límites para su codicia, que han robado a su propio pueblo con la crisis Subprime y que ahora se soban las manos con el alza de las acciones de las empresas de armamentos, las de materiales bélicos y de rubros afines. 


No es ninguna novedad decir que las guerras siempre han sido un gran negocio, que tras ellas se esconde el reordenamiento del poder económico del capitalismo. Que sus gestores son oscuros personajes que van creando las condiciones para justificar la muerte.

Hombres y mujeres que se dicen diplomáticos, lobistas o “luchadores por la libertad”. Así ha sido siempre. Ellos crean las situaciones que exasperan los ánimos ya tensos, tras suyo aparecen los jinetes del apocalipsis cabalgando en sus plateadas naves y lanzando lenguas de fuego.


¿Alguien recuerda la invasión a Grenada? ocurrida el 25 de octubre de 1983, llamada Urgent Fury (Furia Urgente), bajo el pretexto de proteger a estudiantes de medicina estadounidenses, Reagan desembarco 1800 mariners en una isla que no tenía aeropuerto ni ejército para derrocar y asesinar a Maurice Bishop, quien había liderado la expulsión del colonialismo británico. Más tarde, el propio Congreso estadounidense haría un informe desmintiendo a Reagan y la CIA, lamentando los 500 muertos y la instalación de una dictadura apoyada por la fuerza de su país.


Hasta 1990 sirvió el comunismo como excusa para toda matanza, guerra o imposición de dictaduras en el mundo que estaba en el área de influencia de los EEUU.

Pero en esos años existían sindicatos fuertes en Europa que saltaban ante estas barbaridades, intelectuales que escribían y arriesgaban, artistas que solidarizaban con sus creaciones, estudiantes que levantaban la voz y la protesta, parlamentarios que presionaban a sus gobiernos a rechazar las agresiones, periodistas que escribían y mostraban imágenes del dolor y la injusticia. 


Hoy las guerras se libran en la más absoluta impunidad. Los medios hacen todo lo posible para que nadie entienda su origen, qué se juega en ellas y cómo nos afecta a todos. Nadie habla de los orígenes del conflicto, que siempre está en la colonización de occidente y su repartija que creó límites a su antojo para dividir y dividirse la riqueza.


La caída del Muro de Berlín y el fin de las revoluciones en América Latina trajo la Tormenta del Desierto, primera incursión abierta de los EEUU en el Golfo, con la excusa de impedir la guerra por el petróleo entre Irak y Kuwait. La guerra le sirvió a Estados Unidos para probar armas químicas que no solo afectaron a los iraquíes, sino a su propio ejército.


Afganistan vino en 2001, tras el ataque a las Torres Gemelas. Era la caza de Osama bin Laden, antiguo socio de la CIA, al igual que Sadam.


En 2003 la Operación Libertad instaló la peor guerra en Irak, todo fue justificado con la supuesta fábrica de armas químicas que luego se conocería como un montaje de Bush (hijo) para iniciar la guerra.


En febrero de 2011 en Libia estalló el conflicto armado entre las fuerzas del gobierno liderado por Muammar Gaddafi y grupos de la oposición. La propaganda manejada por la CIA acusó a Gaddafi del uso de aviones para la represión de protestas pacíficas, lo que no fue probado, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución que impuso sanciones al gobierno de Libia. En virtud de la nueva resolución, aprobada en marzo, la OTAN lanzó bombardeos contra las instalaciones gubernamentales. La guerra terminó con la muerte de Gaddafi en manos de una turba. Libia siguió desangrándose hasta el presente.


Abril de 2018 Estados Unidos, Francia e Inglaterra atacaron a Siria usando la manida justificación de fabricar armas químicas. El escritor político estadounidense Jerome Corsi denunció, con pruebas, que los rebeldes sirios apoyados por EE.UU. son responsables del ataque con armas químicas para justificar la declaración de guerra. 


¿Qué sentido tenía atacar a una población civil indefensa en esta etapa del conflicto, si los únicos beneficiados serían los rebeldes? 


Las guerras son negocio y Siria es un buen negocio para los EEUU, su posición geopolítica privilegiada, entre Oriente Medio y Europa, la hace codiciada. Además se trazó un gaseoducto para llevar enormes reservas de petróleo descubiertas en Irán a través de Irak y Siria, con destino a Europa. De concretarse fortalecería económicamente a Irán y debilitaría a Catar, socio de Estados Unidos. Hay que recordar que hace varios meses los EEUU venían acusando a Irán de sospechas de construir armas nucleares y nombró como Consejero de Seguridad Nacional a un crítico feroz de Irán, John Bolton. Eso es algo muy serio. Tampoco son despreciables los yacimientos de gas natural encontrados en Siria.

La historia nunca retrocede ni se detiene.

La dialéctica sirve para entender que los procesos tienen antecedentes que explican el presente y pueden dar luces sobre el futuro.

Hoy Rusia, al igual que China, son capitalistas y expansionistas y que el mundo se mueve en un complejo movimiento de intereses que tienden a concentrar aún más la riqueza en unas pocas manos, para eso necesitan competir por los recursos y los territorios donde están esos recursos.

La Guerra Fría fue la búsqueda de dominación ideológica de dos grandes representantes del capitalismo y el socialismo, para eso cada cual creó su área de influencia y desató los demonios en esos países, con el fin de sostener y mantener ese dominio ideológico.

Hoy hay una sola ideología que hegemoniza al mundo: el capitalismo neoliberalizado.

ClariNet