COLUMNA-NANCY

Mientras en Alemania se
juzga al asesor contable
de Auschwitz, aquí se
exculpa o se rebajan
condenas a genocidas
aplicándoles atenuantes
"por irreprochable
conducta anterior".

Por Nancy Gzmán

Es el caso de Risiere Altez España, Manuel Rivas Díaz y Hugo Hernández Valle, a quienes les dieron el beneficio en la causa por desaparecimiento del estudiante de Medicina de la Universidad de Chile, Jorge Ortiz Moraga (MIR), quien fue sacado de la Venda Sexy el 24 de diciembre de 1974, cuando tenía solo 20 años.


Mientras en Europa a Oskar Gröning le aplican condena por "complicidad moral" a los 91 años; estos tres genocidas culpables de violaciones a mujeres y hombres, de cometer todo tipo de aberraciones contra detenidos, y en el caso de Rivas, de haber ahorcado con un alambre a Nilda Peña Solari; les aplicaron condenas insignificantes.


Mientras en Europa a Gröning, que hacía la contabilidad de los bienes robados a los detenidos de Auschwitz y la del campo de concentración de prisioneros, le dan condenas efectivas de prisión, a pesar que pidió perdón por su "complicidad moral".

En Chile esos criminales que destrozaron en vida los cuerpos y las mentes de los detenidos, luego los asesinaron y los hicieron desaparecer, sin que nunca hayan dado datos sobre dónde quedaron los cuerpos, la tardía justicia les aplica condenas rebajadas por "irreprochable conducta anterior" o "por colaborar con la justicia", en circunstancias que tras 30 o 40 años solo han entregado información parcial, sin dar pista alguna sobre el destino de los detenidos desaparecidos.


Lo peor es que mientras en Europa, parte de su sociedad no ceja en buscar justicia por crímenes de lesa humanidad, acá, en América Latina se busca la impunidad a los criminales autores del genocidio, en Perú a Fujimori, en Argentina Etchecolaz. 


Al fin se mataron a revolucionarios que desafiaban la voz del imperio. 

¿Por qué? Muy simple. La justicia cuando es eficaz fija en la sociedad un precedente en la memoria histórica, que puede ser inhibitorio para la reproducción de acciones criminales hacia el futuro. Algo que no le interesa a la hegemonía dominante y a quien define nuestro futuro desde la Casa Blanca, puesto que la violencia de Estado ha sido el modo de sostener su área de influencia tras sus fracasadas invasiones, que lejos de detener la rebeldía en el Continente, las alimentaron y encendieron los focos de la Revolución.

Hoy estamos lejos de esos años, pero las rebeldías están a flor de piel y quienes tienen las manijas del poder lo saben. 

Ellos saben que este sistema brutalmente injusto anida un germen de rebeldía similar al de la Revolución Industrial -con las complejidades propias de un capitalismo financiero junto con el control de los medios parece invencible- y que de alguna forma el mismo sistema que domina puede ser destruido con los mismos instrumentos que han creado.

 
Una muestra de ellos es la creación de los Bitcoin o sistema financiero que va por la red oscura y que ahora quieren prohibir. Pero es tarde. Ya muchos comienzan a crear su propio sistema financiero.


Quizás, quienes vivimos las luchas del siglo XX no tengamos la mente formada para estas nuevas formas de resistencia a un sistema expoliador y no entendamos el por qué la hegemonía no quiere justicia en esta parte del mundo.

Lo cierto es que así deja abierta la puerta a nuevos golpes de Estado y nuevos genocidios para quienes desafíen a esos poderes que dominan desde la banca y destruyen la vida humana, animal, vegetal y mineral para provecho propio, dejando a millones vaciados de bienes mínimos, teniendo que abandonar sus tierras ancestrales para tratar de sentirse humanos.


Un abrazo a todos los que rechazan la injusticia donde la haya. Un abrazo a quienes comparten que la vida (humana, animal y vegetal) debe ser protegida por igual. 


Un abrazo a quienes tienen que vivir tierras lejanas recordando las cálidas fiestas de fin de año en nuestro continente.


Un abrazo a quienes siguen de pie en esta historia sin fin.


Un abrazo a quienes tratan de sostener un legado que traspasa la historia y los pueblos, el del compañero Allende.

Debemos reinstalar las utopías

Estamos en un nuevo año y si me he olvidado de saludar a alguien aprovecho de saludarlo y decir que agradezco a quienes leen mis erradas o certeras mini columnas (nunca calumnias).


También aprovecho de decir que quienes no están de acuerdo con mis opiniones hagan el esfuerzo de rebatirlas, de esa manera vamos construyendo comunidad de pensamiento, algo tan necesario para construir sociedad.


Hoy conversando sobre las utopías, esa ideación de sociedad que nos sirve para asociarnos en torno a una idea (siempre impoluta) de un mundo mejor, me trajo recuerdos de tiempos donde se soñaba en conjunto la forma de transformar la vida y era el motor de las grandes luchas sociales. 


Desafortunadamente, la post-modernidad capitalista nos instaló que los grandes sueños no sirven, solo sirve lo momentáneo, lo que nos da solución a los problemas personales, sin importar el curso que tomen los hechos que ocurren hoy en el mundo.


Pierre Joseph Proudhon (Besanzón, Francia, 1809-1865)


Un socialista utópico, fundador del anarquismo publicó su primer libro, "Qué es la propiedad" (1840) desarrollando la teoría de que «la propiedad es un robo», en cuanto que es resultado de la explotación del trabajo de otros. Si bien fue procesado y absuelto, publicó su obra más importante: "Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria" (1846), donde propone como sociedad ideal aquella en la que el individuo tiene el control sobre los medios de producción y criticó el juego parlamentario, sosteniendo que el sufragio universal era fácilmente manejable por la propaganda de los partidos burgueses. Preconizó la asociación de pequeños productores autónomos reunidos políticamente en una federación de comunas socialmente articuladas en torno al mutualismo y el cooperativismo.


Karl Marx (Trier, Alemania, 1818-1883) filósofo, intelectual que en su vasta obra incursionó en la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología, la economía y el periodismo. Junto a Friedrich Engels, construyeron el pensamiento socialista. Desarrollaron, Engels y Marx, el Manifiesto Comunista representaba la primera sistematización de la doctrina del socialismo moderno.

Las proposiciones centrales del Manifiesto constituyen la concepción del materialismo histórico, concepción formulada más adelante en la "Crítica de la economía política" (1859). Marx y Engels concluyen que la clase capitalista será derrocada y suprimida por una revolución mundial de la clase obrera que culminará con el establecimiento de una sociedad sin clases. 


La historia ha estado llena de pensadores utópicos que nos han propuesto construir un mundo sin clases sociales, sin injusticia y en libertad para crear.

Además de hombres y mujeres que han entregado su vida para que eso sea posible. Sin eso seríamos como "ensayo para la muerte" (Joan Manuel Serrat).

Por esa razón es que debemos reinstalar las utopías que nos cercenó el triunfo del capitalismo neoliberalizado y volver a creer y sentir que la vida es un sueño que vamos construyendo a diario junto con otros que aspiran a ese mundo ideal. 


Es cierto que el desplome de los intentos por plasmar históricamente la construcción utópica de un mundo sin explotación, desarrollada en el marco de los socialismos reales, implicó para gran parte de la intelectualidad progresista el derrumbe de sus apuestas históricas.


Lo utópico, como elemento imprescindible para la existencia humana es algo que actualmente se tiende a desconocer. 


Franz Hinkelammert dice: "esta construcción de mundos imposibles que alumbran a la formación de mundos posibles, no es sólo un problema de hoy, sino que pasa visiblemente por toda la historia humana.” 


¿Sería posible la existencia sin referentes futuros, deseables, soñables y potencialmente vivibles? 


Propongo que volvamos a esa rebeldía de soñar un mundo posible en este 2018, propongo volver a las utopías, cualquiera que ellas sean y en el camino nos vamos acercando.

ClariNet