DERROTA-GOIC

Carolina Goic y su comando
han adoptado una legítima
posición de campaña.

Por Mateo Navas

Fueron claros en decir que no querían ir a primarias con Alejandro Guillier y también han sido muy duros a la hora de criticar al oficialismo, como si no tuvieran ministros en el gobierno.

No obstante, creo que este tipo de campaña no le pertenece a la candidatura de la senadora por la XII Región. Y es por una razón muy simple. No es Eduardo Frei Montalva para adoptar una actitud tan inflexible -paradójicamente siendo de centro- en plena carrera presidencial. Lamentablemente, si quieren ganar algunos votos más de los que se tienen previstos, tendrán que cambiar al menos una coma de su programa, aunque sea por menos de un millón de votos.

Y la verdad es que Carolina Goic es una candidata poco atractiva para la gente. No tiene la llegada ni el carisma que en algún momento tuvieron los candidatos de la Falange. Se parece, de hecho, al segundo Frei hijo, ese que corrió contra Sebastián Piñera cuando la izquierda estaba debilitada. Lo anterior no lo digo yo, lo dice la gente, que poco sabe de los ejes programáticos de la senadora. La mejor prueba de ello es su estancamiento (y debilitamiento) en las encuestas. Cadem este lunes (05/06) publicó que Goic bajó un punto porcentual (2%) y la CEP de la semana pasada tampoco reflejó un buen panorama. 

Es, al día de hoy, una crónica de una derrota. La DC navega sola con unos cuantos remos sin un rumbo específico.

Están náufragos en su propio sector, un sector que ya les dio la espalda y que ya no prenderá las luces del faro para que vuelvan a buen puerto. La mejor prueba de ello es que tanto el PPD, el PS y el PC respaldaron la candidatura de Guillier, una movida poco común cuando ese candidato se emancipó de las riendas de la Nueva Mayoría.

Pero por sobre todo, nos damos cuenta que su candidatura no tiene futuro cuando los partidos previamente mencionados de su misma coalición no votarían por ella en un escenario paralelo en donde Guillier no exista. Ellos, lo más probable, le darían el voto a la futura ganadora de la primaria del Frente Amplio: Beatriz Sánchez.

La pelea de recreo que tuvieron Carolina Goic y Alejandro Guillier fue, aparte de superficial e infantil, muy perjudicial para la imagen de los dos candidatos.

La retórica que se vivió a dentro del ring de la “izquierda” -y lo pongo entrecomillas porque está involucrada la DC- estuvo llena de ninguneo gratuito y de críticas abiertas. De hecho, la discusión empezó a tomar la tónica de crítica hacia las ideas programáticas ajenas. Se pinponeaban unos a otros los reproches sin justificación a sus ideas. Tan alto llegó la temperatura que el ministro Mario Fernández (fiel seguidor de Goic) tuvo que tratar de calmar las aguas de la pelea y les pidió a los candidatos “no presidencializar las reformas”, como si su jefa, Michelle Bachelet, no lo hubiera hecho en campaña.

Pero hay algo que muchos de nosotros no logramos entender. Goic sigue estancada en las encuestas. La bajada de la carrera presidencial de Ricardo Lagos fue extraña, ya que todos estaban convencidos que no iba a ganar, pero a la vez, todos querían sus votos (como bien retrató Carlos Correa en su columna en T13).

Suena obvio que el porcentaje de los votos a Lagos iban a ir su rival más cercano. Pero no pasó. Ese 5%, de hecho, se evaporó, fue como si los votantes laguistas volvieran a sus tumbas después de que la leyenda de la política nacional colgara los clavos; esta vez para siempre.

Pero aparte de todo lo anterior, Goic está asfixiada porque se le acabaron las ideas. La punta del iceberg estuvo cuando la candidata de la Falange publicó la semana pasada (en su cuenta de Facebook) que estaba haciendo una alianza con La République en marche, el partido del mandatario francés. Todo esto después de su reunión con Paula Fortaleza, la candidata a diputada francesa.

Esto es un claro síntoma de que se les acabaron las ideas, ya que si su equipo hubiera leído al menos un poco del movimiento de Macron, se hubieran dado cuenta que se alejan considerablemente de los planteamientos del partido del presidente galo.

En definitiva, existe un futuro incierto para Carolina Goic, ya que lo que está haciendo la DC es arriesgado desde un nivel político y por qué no, económico.

Si bien es incierto ese futuro, nosotros ya sabemos –más o menos– cómo le irá a la candidata de la Falange si es que sigue con su misma retórica. Lo que también se sabe es que la presidenta de la Democracia Cristiana tendrá que flexibilizar su candidatura y no operar en la política de las sombras, ya que hasta el día de hoy no le ha servido su maniobra. De hecho, todo lo contrario, ya que desde la fotografía panorámica de la actualidad política, existe una sensación de preludio, donde la derrota de Goic es inminente.

ClariNet