MESIAS

Los chilenos nos empoderamos,
salimos a la calle, comentamos
por facebook, a veces peleamos,
vociferamos por twitter, nos
informamos; por suerte cada vez
menos por los medios tradicionales
y así nos hemos ido formando.

Por Felipe Contardo

Así construimos opinión, sin el miedo a darla, ya no nos escondemos, nos representamos a nosotros mismos, a nuestras familias, a nuestras visiones, a nuestras convicciones.

Todo este fenómeno ha sido particularmente potente los últimos meses. Hoy por hoy cualquiera se convence que “escucha el clamor del pueblo”. Cualquiera con una cuenta de twitter puede sentirse escuchado o hacer “carne” ese clamor popular, muchos que han hecho un diagnóstico social, político, económico pueden encontrar partidarios en las redes, pueden validar sus hipótesis con una masa ávida de encontrar una voz representativa.

Ya no son los tiempos del oscurantismo político, donde unos pocos mandaban y el resto callaba, no son esos días, cómo por allá en 2009 cuando un joven diputado comenzaba una catarsis que rompía con el status quo, con el establishment, decía, yo quiero, yo puedo, yo voy. Y esa misma ruptura nos dio voz, nos dio esperanza, nos dio poder, mismo que hoy nos tiene con el record absoluto de precandidaturas presidenciales.

Basta darse una vuelta por las redes sociales para encontrar un mesías, un enviado que ante el clamor popular, ante el desencanto, ante un enemigo, puede y está levantando una candidatura, no importa el cómo, no importa el con quien, sólo importa el quién, el slogan, la frase potente, un diagnostico y voila, tenemos un grupo detrás que nos seguirá. Y en esta vorágine por cambiar la política estamos olvidando precisamente al actor principal, la política.

Una candidatura presidencial es más que un nombre. Por ahí, algunos parecieron comprenderlo cuando se propusieron poner un programa por delante de un nombre, por delante de un candidato, al poco andar pidieron a los candidatos dar un paso al frente y del programa, bueno, del programa mejor ni hablar.

Por ahí, otro lo quiere hacer con la “gente”, escuchar sus propuestas, es decir, el mesías es más importante que el diagnostico, que la propuesta, el mesías es poderoso y por tanto le creemos, le tenemos fe, porque de escucharlo, poco y nada nos ha dicho, sólo sabemos que viene.

En otros casos, lisa y llanamente no existen propuestas, algunos diagnósticos llenos de lugares comunes, un bonito slogan y vamos a juntar las firmas, por el camino arreglamos la carga. Otros hasta volteretas se han dedicado a dar, la iluminación divina pareció llegarles justo de la mano de sus nuevos apoyos políticos. Algunos incluso se hicieron los tuertos, quizás para ser rey en el país de los ciegos.

Podríamos seguir dando ejemplos, mesías nos sobran, pero acá quiero recordar la política. Ese componente al cual tratan con tanto esmero de rehuir pero es precisamente el que los convoca. La política no es derecha e izquierda, es el medio para construir, para mirarnos, para progresar y como toda construcción debemos tener claro que construir para ir a contratar a los maestros.

Tuvieron cuatro años para escuchar, cuatro años para preparar un programa, cuatro años para juntar firmas, cuatro años para armar equipos, cuatro años para hacer la pega, cuatro años para hacer sus diagnósticos, cuatro años para buscar su mesías.

Hoy es momento de mostrar, mostrar lo que hicieron, mostrar lo que proponen, los invito a convencer con ideas, con visiones, con propuestas, con programas reales porque llevamos más de 2000 años esperando un mesías y ya nos cansamos de esperar…

ClariNet