Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\SiteApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/templates/jomi/styles/jomi/layouts/com_content/article/default.php on line 37

Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\CMSApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/libraries/src/Application/SiteApplication.php on line 275

SINDROME-ESTOCOLMO

Este no es sólo un asunto de
necesidades de financiamiento
adosadas a un eventual dilema
ético; en rigor, aquí hubo algo
mucho más profundo, algo que
hunde sus raíces en una trama
psicológica que roza los más
íntimos secretos de la seducción.

Por Max Colodro

Ayer férreos opositores al régimen de Pinochet, en su mayoría dirigentes de izquierda; algunos de ellos incluso padres, hijos, cónyuges de ejecutados políticos o detenidos desaparecidos, terminaron igual cayendo en las redes de poder y encantamiento del yerno de su verdugo, teniendo unos pocos hasta el privilegio de visitar junto a él su reino mineral, compartiendo las comodidades de su jet privado.

Julio Ponce Lerou les financió durante años sus campañas parlamentarias y presidenciales; compró sus lealtades y silencios con el objeto de asegurar la continuidad de su imperio económico, basado en el control de una empresa enajenada al Estado por su suegro y dejada en sus manos de modo impresentable. Frío y pragmático, entendió temprano que los opositores y las víctimas de la dictadura eran su mejor garantía; quizás en una noche de insomnio llegó a vislumbrar que en muchos de ellos había un deseo oculto de dejarse conquistar por la voluptuosidad de su poder.

Finalmente, esa trama de complicidades compradas y convicciones vendidas está saliendo a la luz. Parlamentarios, ministros, candidatos presidenciales son puestos a prueba por el último engranaje de esta relación inconfesable: el tener que salir a mentirle a un país que sabe que mienten; poner su rostro frente a las cámaras para justificar con informes absurdos y asesorías inverosímiles la recepción de una enorme cantidad de recursos destinados al financiamiento irregular de sus campañas.

La auto-denigración pública, verse hoy forzados a este patético ritual de falsedades, es la consumación de su entrega total en manos de su secuestrador. Lo amparan, lo protegen y lo encubren a través de un manto de silencio. De hecho, ninguno de los políticos hoy cuestionados ha salido en estos días a hacer un juicio crítico de la actuación de Ponce Lerou. Ni siquiera el PC ha tenido en el actual escenario el valor de cuestionar en serio este affaire impúdico entre el yerno del dictador y sus actuales socios de coalición.

La lógica del poder y de sus beneficios siempre es más fuerte.

En definitiva, capítulos como el que el país está presenciando pueden explicar quizás por qué estos dirigentes de la centroizquierda viven obsesionados en reafirmar cada día su supuesta superioridad moral. En el fondo, sabían que tarde o temprano la verdad sale a la luz y que serían forzados a ocultarse unos a otros. Pero lo cierto es que los lacayos de Ponce Lerou están siendo desnudados por su propia miseria, exhibidos ante el país y ante la historia en su debilidad más íntima.

Se dejaron adquirir por dinero y, lo que es peor, fueron seducidos por el poder que alguna vez los humilló y denigró; lo buscaron, lo desearon y hoy se ven forzados a ampararlo a través de sus mentiras, porque es la única manera de intentar absolverse. Nada de lo cual puedan hoy sentirse muy orgullosos, pero sí algo que quizá explica el grado de deterioro político observado en estos meses. De algún modo, quizá la gran revancha del cadáver de Pinochet sobre sus víctimas, sea este enorme grado de lealtad e incondicionalidad hacía uno de los más genuinos representantes de la dictadura por la que fueron perseguidos

ClariNet