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SUECIA

En el comportamiento
político hay dos formas
importantes: la táctica
y la estrategia.

Por Carlos Decker-Molina

Si nos preguntamos cuál es la estrategia de los socialdemócratas suecos luego de los resultados electorales del pasado septiembre, la respuesta es clara:

Aislar a los neofascistas de Sverigedemokrater (Demócratas de Suecia), para llegar a la culminación de esa estrategia hay que hacer uso de algunas tácticas, una de ellas es negociar el poder político con otros partidos que coincidan en la estrategia antifascista (uso el término por razones pedagógicas porque en realidad se trata de una extrema derecha que tiene una placenta nazi).

Socialdemócratas y medioambientalistas venían de haber compartido la pasada gestión, los resultados electorales de septiembre no los favoreció. Los primeros siguen siendo el partido más votado de Suecia, pero por debajo del 30% y los verdes quedaron unos céntimos encima de la barrera del 4%. Este dúo partidario tenía el apoyo parlamentario de la Izquierda, sin ellos habría sido muy difícil gobernar, pero el partido Vänster (Izquierda) no tenía ministerios, su ayuda estaba en el parlamento donde se “cuecen las habas”, por eso los presupuestos nacionales tuvieron un sello de izquierda.

La otra agrupación formada por los partidos de centro derecha conocida como la Alianza (gobernaron en el pasado inmediato, 8 años, cuatro en mayoría y cuatro en minoría) tampoco tiene hoy los suficientes curules para ser gobierno.

En realidad, les faltaba un mandato, o sea que el neofascista Demócratas de Suecia era el mal necesario para que la Alianza sea gobierno. El primer problema es que esa Alianza tiene dos partidos totalmente opuestos a negociar con la extrema derecha neofascista y son el Centro (ex agraristas) y el partido Liberal.

¿Qué hacer? Cerrar los ojos y suponer que los ultraderechistas no son el caballo de Troya del neofascismo y aceptar sus votos o buscar alianza por encima de las dos grandes formaciones.

Aquí va una aclaración sobre el “muy especial” parlamentarismo sueco: El candidato al gobierno solo necesita que no haya una mayoría que vote en su contra, independientemente del número de apoyos total entre parlamentarios.

El hecho obligaba a buscar diferentes tácticas, en esa búsqueda no había otra que entrar en acuerdos entre los partidos, por encima de sus bloques.

Idas y venidas auspiciadas por el partido del Centro, originalmente un movimiento de campesinos, una agrupación agraria que en los últimos 10 años es el más claro portavoz del neoliberalismo y del antifascismo. Le seguía, como una clonación en miniatura, el partido Liberal, pues, ambos se reclaman de esa expresión ideológica feroz enemiga de los extremos, que equipara a la ultraderecha con la izquierda.

Estos dos partidos, sobre todo el Centro tienen su propia estrategia y es eliminar a la Izquierda como condición para entrar en acuerdos con los Socialdemócratas y al mismo tiempo eliminar la influencia de la extrema derecha, en esta última estrategia hay coincidencia con los socialdemócratas, que a su turno también tienen una segunda estrategia que es destrozar la Alianza rompiéndola en dos mitades: La liberal y la conservadora.

Si entraban en acuerdo Socialdemócratas, liberales, centristas y medioambientalistas producían la muerte de la Alianza de centro derecha, frente político que pudo arrebatar la hegemonía gubernamental a los socialdemócratas en varias ocasiones.

La estrategia, tiene un el costo alto, en el programa a implementarse hay una fuerte dosis liberal, rebaja de impuestos y una revisión de las leyes de trabajo, sagradas en Suecia.

¿Por qué la Socialdemocracia cede ante el liberalismo? Siendo gobierno se acumula fuerza, además el Modelo Sueco nunca llego ni tocó los extremos, es más bien una expresión reformista y como tal desemboca en el centro sociológico.

La nueva revolución cibernética, ha cambiado la fisonomía de la lucha de clases. Los proletarios están en minoría frente a una fuerza laboral que pertenece al siglo del conocimiento, ello – en Suecia – no implica dejarlos en la estacada como en USA porque de ese modo se alimenta a la extrema derecha, para eso se necesitan recetas de izquierda, pero…

La Izquierda quedó marginada y enojada. En política no juegan los resentimientos porque estos pertenecen a la esfera sentimental, lo razonable es volver a la mesa del diálogo que no es lo mismo que negociar. El partido de Izquierda es necesario, es de alguna manera el guardián del modelo distributivo, equilibrado, y socialista democrático. El diálogo de los dos líderes que se realizó ayer dio resultado.

La Izquierda se abstendrá en la elección de Primer Ministro, lo que permite que el líder socialdemócrata forme gobierno con los medioambientalistas (verdes).

Los votos en contra de conservadores, cristianos demócratas y neofascistas no alcanzan para evitar un gobierno, que yo le llamo: extraño.


Extraño, porque tiene compromisos con los liberales, neoliberales y la izquierda, ¿qué los une? Los une el antifascismo. Importa un giro ideológico importante. Hicieron lo opuesto a Noruega y Dinamarca que prefirieron blanquear a los neofascistas dándoles lugar en sus gobiernos.

El neoliberalismo no podrá ser demoledor, la política de izquierda no podrá aplicar la totalidad de su programa, las transformaciones en la sociedad sueca serán tibias o mediatizadas, una típica respuesta sueca: primero el compromiso antes que el enfrentamiento entre sectores disímiles, pero, que tienen un enemigo común: el neofascismo.

El proceso ha llevado cuatro meses.


El viernes se elige a Stefan Löfven como primer ministro por cuatro años.

ClariNet