GASTO-MILITAR

El informe de la consultora
IHS Markit publicado esta
semana revela que la
tendencia de los países a
gastar más en defensa se
mantiene en auge por quinto
año consecutivo y "supera
significativamente el récord
posterior a la Guerra Fría, de
1,6 billones de dólares en 2010”.

Durante 2018 el presupuesto militar mundial se incrementó en más de 87.000 millones de dólares, equivalentes a un alza de 4,9% hasta alcanzar  los 1,78 billones de dólares, lo que supone la mayor subida registrada en una década.

El informe de la consultora IHS Markit publicado esta semana revela que la tendencia de los países a gastar más en defensa se mantiene en auge por quinto año consecutivo y “supera significativamente el récord posterior a la Guerra Fría, de 1,6 billones de dólares en 2010”.

La firma con sede en Londres, Inglaterra, destaca que el presupuesto militar en conjunto de  los integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) subió en 2018 en  5,8% (54.000 millones de dólares) en comparación con la cifra de 2017.

“”Tras un período difícil para los miembros de la OTAN por la crisis financiera mundial, los países miembros han comenzado a aumentar sus presupuestos de defensa debido a las amenazas emergentes”, explicó Fenella McGerty, analista principal de IHS Markit.

Dentro de los países de la OTAN, el primer lugar en presupuesto militar de 2018 lo ocupa Estados Unidos (EE. UU.), que bajo la administración de Donald Trump, experimentó un alza de 46 mil millones de dólares, hasta alcanzar los 702 mil 500 millones, lo que significa un  crecimiento de 7%  con respecto al año previo.

Esta cifra es la más alta desde 2008, y representa casi la misma cantidad “que  invierten las siguientes 14 grandes potencias armadas en su conjunto”, señala el informe.

China ocupa el segundo lugar seguido de la India, Reino Unido, Arabia Saudita, Francia, Rusia, Japón, Alemania y Corea del Sur.

El coautor del estudio, Craig Caffrey, apunta que “el presupuesto de defensa de Rusia es ahora un 10 % más bajo que su máximo del 2015”.

La consultora señala que  los presupuestos de defensa en Europa occidental aumentaron por tercer año consecutivo en 2018 y subieron 248.000 millones de dólares (2.4%) y prevé que en 2019 seguirá creciendo en un 3,6%, impulsado por el incremento del 11% en Alemania.

Durante 2018 la región Asia-Pacífico experimentó un aumento de 3,6%  y alcanzó un récord de 465.000 millones de dólares.

Mientras que en América Latina, los presupuestos de defensa aumentaron este año un 10,4% y llegaron a 62.000 millones de dólares, de los cuales 29.900 millones corresponden sólo a Brasil.

“En 2018 observamos que los países occidentales son los que impulsan el crecimiento”  y en cierto plazo, “veremos a Asia y Oriente Medio como los motores claves del crecimiento duradero en los gastos vinculados a la defensa”, añadió Caffrey.


Más presupuesto en 2019

IHS Markit pronostica que para 2019 la suma del gasto de defensa  de los 29 miembros de la OTAN  supere el billón de dólares.

Asimismo,  prevé que nueve de estos países (Estados Unidos, Grecia, Estonia, Lituania, Letonia, Reino Unido, Polonia, Rumania y Francia) alcancen el 2 % de su Producto Interno Bruto (PIB) en gastos de defensa en el 2019, en tanto en el 2014 eran solo cuatro.

Despliegue de EE. UU.

En 2018, segundo año de mandato del presidente Donald Trump, Estados Unidos incrementó sus gastos militares, consolidó la presencia bélica en ultramar e hizo gala de actos de fuerza y de amenaza de poderío.

Durante el ejercicio fiscal 2018, que culminó el pasado 30 de septiembre, el Departamento de Defensa contó con un presupuesto de  702 mil millones de dólares, lo que significó un incremento de 15 por ciento en comparación con el periodo anterior, el que se asignaron poco más de 600 mil millones.


Solamente en 2018 las misiones militares de Estados Unidos en ultramar costaron a los contribuyentes de esta nación una cifra récord superior a los 45 mil millones de dólares.

De acuerdo con los datos del Departamento de Defensa el despliegue castrense de Estados Unidos en el exterior sigue en auge.

Por ejemplo, la coalición integrada por 76 países y liderada por Washington para combatir al Estado Islámico (EI) en el Medio Oriente,  realizó desde 2014 unos 25 mil ataques aéreos. De ellos 13 mil 400 se perpetraron contra objetivos del grupo terrorista en Iraq; así como unos 11 mil 300 en Siria sin la anuencia de las autoridades de Damasco.

“En Europa, las unidades norteamericanas están desplegadas en Lituania, Letonia, Estonia y Polonia, y en 2018 participaron en 13 ejercicios conjuntos de gran envergadura  y  actividades de entrenamiento, acciones que Moscú percibe como una amenaza a su seguridad nacional”, reseña Prensa Latina.

Por otra parte, el costo total de la intervención militar estadounidense en Afganistán desde octubre de 2001 y hasta la fecha supera el billón de dólares en una contienda en la cual han muerto más de dos mil 350 militares norteamericanos, mientras que otros 20 mil 100 resultaron heridos.


En suelo africano y bajo el pretexto de liderar una lucha antiterrorista, el Pentágono mantiene más de siete mil 200 militares en misiones de asesoría en el combate a organizaciones extremistas como Al Qaeda, Boko Haram y algunos elementos del EI.

La sed de Trump por mantener desplegado el poderío militar estadounidense en todo el mundo permanece sin saciarse.  El Senado aprobó una asignación de 725.000 millones de dólares al Pentágono para el año fiscal 2019.

Según el diario The Washington Post, este es uno de los mayores planes de gastos de este tipo en la historia moderna de Estados Unidos, y el de mayor magnitud desde la década de  1970, a pesar de las preocupaciones de algunos expertos y congresistas sobre el creciente déficit federalque para 2020 pudiera sobrepasar el billón de dólares.

Disparidad con Rusia

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció este martes que continuará en los próximos años con el rearme para hacer frente a “amenazas externas” como la política “militarista” de EE. UU.

“El reforzamiento de la capacidad defensiva y de la seguridad de Rusia (…) ante amenazas externas fue y será nuestra tarea más importantes”, dijo Putin durante una reunión de la plana mayor del Ministerio de Defensa ruso.

Calificó el presupuesto de defensa del gobierno de Donald Trump de militarista y señaló que no se compara con el de Rusia.

“725.000 millones de dólares es una cifra récord, incluso teniendo en cuenta una pequeña inflación. Sea como sea, es un presupuesto militarista. La disparidad (entre las principales potencias) es muy grande”, afirmó citado por EFE.

En comparación, recordó que el presupuesto ruso asciende a 46.000 millones de dólares y adelantó que su  Gobierno reducirá el gasto en defensa en los próximos años.

De esta cifra, las Fuerzas Armadas de Rusia gastan entre 60 y 70% en investigación y adquisición de armas.

El presidente Putin consideró que el desarrollo de armamento estratégico por parte de Rusia le permitirá mantener la paridad nuclear con Estados Unidos.


“Nadie tiene armas hipersónicas y nosotros ya las tenemos. Más aún, estos no son planes: el Kinzhal ya ha entrado en servicio”, indicó al referirse al misil de alta precisión y  emplazamiento aéreo, que tiene un alcance de más de 2.000 kilómetros, una velocidad diez veces mayor que el sonido y que es capaz de burlar el escudo antimisiles norteamericano.

También calificó de exitosos los ensayos realizados con el misil intercontinental pesado “Sarmat” y destacó el inicio de la producción en serie de los sistemas “Avangard”, equipados con misiles de crucero, y que fueron presentados en sociedad por el jefe del Kremlin en marzo pasado.


China moderniza sus fuerzas armadas

En 2018 China aceleró el crecimiento de su presupuesto militar, que experimentó un incremento de 8,1%, respeto a 2017, con el objetivo de modernizar sus fuerzas armadas.

Mientras que el gigante asiático gastó en 2017 un total de 151.000 millones de dólares en su ejército, durante este año el presupuesto para este sector se ubicó en 1,1 billones de yuanes (175.000 millones de dólares), lo que lo coloca en el segundo lugar, después de Estados Unidos.

Estos recursos se emplearon en  “la reforma del sistema de defensa nacional y las Fuerzas Armadas” para seguir “construyendo una fuerte y sólida defensa fronteriza, marítima y aérea”.

“Una gran parte del crecimiento del presupuesto de defensa se dirige a compensar los bajos gastos militares del pasado y se destina principalmente a actualizar los equipos y mejorar el bienestar de los militantes y las mujeres, las condiciones de vida y entrenamiento de las tropas de base”, señaló Zhang Yesui, portavoz del Parlamento de China, citado por Xinhua.

“Una gran parte del crecimiento del presupuesto de defensa se dirige a compensar los bajos gastos militares del pasado y se destina principalmente a actualizar los equipos y mejorar el bienestar de los militantes y las mujeres, las condiciones de vida y entrenamiento de las tropas de base”, agregó.

Sin embargo, “no hay una hiper-militarización” de China, tal y como indicó James Char, experto del ejército chino en la universidad tecnológica de Nanyang, en Singapur , quien recordó que en los últimos años el índice de crecimiento de gastos militares “no es desproporcionado” y sigue el ritmo del Producto Interno Bruto (PIB).


Destacó  que China lleva a cabo desde hace 30 años un proceso de modernización de su ejército para resolver su retraso ante las fuerzas armadas occidentales.

Incluso, el  presidente de esta nación Xi Jinping, prometió a sus compatriotas que contarán con un ejército de “clase mundial”  para 2050.

No obstante, el ejército chino está poco presente en el escenario internacional,  al margen de misiones de mantenimiento de la paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sólo tiene 240 hombres en la única base militar que de momento tiene abierta en el extranjero (en 2017 en Yibuti), y su marina patrulla en el Golfo de Adén en misiones de escolta contra la piratería.


Nuevo plan de Japón

Sin embargo, Japón aprobó este martes un  nuevo plan de defensa nacional que supone toda una ruptura con el pasado, y que  supone  un gasto de 242.000 millones de dólares en el próximo quinquenio, justificado por “la profunda preocupación” que según Tokio entrañan las actividades militares de Pekín en el Mar de China Oriental y una hipotética amenaza rusa.

Este presupuesto le permitirá dotarse con dos portaaviones, los primeros que tendrá desde la Segunda Guerra Mundial, 147 nuevos aviones de combate y toda una parafernalia bélica de última generación.

El proyecto ideado por Shizo Abe incluirá la compra de dos sistemas de radares antimisiles Aegis, el despliegue de proyectiles balísticos Standoff -capaces de alcanzar objetivos a 900 kilómetros de distancia- y la creación de una nueva unidad que asuma las funciones de ciberseguridad.

También contempla el desarrollo de nuevas armas como los misiles hipersónicos, que pueden superar cinco veces la velocidad del sonido para evadir así los radares, refiere el periódico Nikkei.


“El gobierno considera que este presupuesto podrá permitir a medio plazo el fortalecimiento de la defensa para responder al entorno de seguridad que rodea Japón”, indicó el portavoz del ejecutivo, Yoshihide Suga.

“Reconocemos la importancia de la competencia estratégica con China y Rusia, ya que desafían el orden regional”, argumentó.

El nuevo plan de defensa pone en riesgo la mejoría de las relaciones bilaterales entre Tokio y Pekín , que se derivó de  la entrevista  que sostuvieron el primer ministro nipón y Xi Jinping el pasado mes de octubre.

“Lo que está haciendo Japón no es propicio para mejorar y desarrollar las relaciones con China, ni para el panorama más amplio de la paz y la estabilidad regional”, afirmó una portavoz del ministerio de Exteriores chino, Hua Chunying, que no ocultó “fuerte insatisfacción” en Pekín, reseña El Mundo de España.

Ambos países mantienen una larga pugna en torno a la soberanía de un grupo de islotes conocidos como Senkaku/Diaoyu, situados al sur de Okinawa.


Países en conflicto

Los países sumergidos en conflictos bélicos cuentan con amplios recursos para el sector militar.

En el caso de Ucrania, este país destina 3,4% de su PIB en defensa militar.

Sin embargo, el ministro de Defensa ucraniano, Stepán Poltorak, estimó en 800 millones de dólares la ayuda militar que EE. UU. brindó a esa nación en los últimos cuatro años.

Para  2019, el Departamento de Defensa de Estados Unidos planea asignar 250 millones de dólares a Ucrania, según un proyecto publicado en el sitio web de la Cámara de Representantes del Congreso.

De este monto, 50 millones de dólares se destinarían a la entrega de armas letales al ejército ucraniano.

Con 6,2% de su PIB destinado al gasto militar, la República del Congo es el país de África que dedica una mayor proporción de su riqueza al sector de defensa, sumando casi 500 millones de dólares.

El año pasado, el gasto militar de Israel fue de 16.489 millones de dólares, equivalentes  al 4,7% de su PIB, mientras que el gasto público en defensa en Afganistán creció 0,7 millones en 2017, es decir un 2,42%, hasta los 160 millones de dólares, lo que representa el 3,58% del gasto público total.


El negocio de las armas

El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) alertó en su más reciente informe que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China) suman el 57,8% del gasto militar en el mundo, y el 73% del comercio de armas y material militar.

Solamente, la nación norteamericana acumula el 35% del gasto militar mundial, y el 34 % de las ventas mundiales de armamento.

Según el SIPRI, los principales países vendedores de armas son Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, China, Francia y Alemania y sus “clientes” principales son las zonas de conflicto: Oriente Medio (especialmente Arabia Saudí e Israel), Asia Central, Pakistán, India, Bangladés, Corea del Norte y el Norte de África, especialmente Argelia y Marruecos.

En estos países también se fabrican armas para fines ilícitos y criminales, aumentando la inseguridad de las ciudades y rearmando a toda clase de bandas, grupos paramilitares, mafias, clanes y guerrillas. De estas últimas no hay estadísticas oficiales y su venta circula por los mercados clandestinos.

Debido a lo lucrativo de este negocio,  los gobiernos de las principales potencias productoras de armas no quieren acuerdos que limiten el comercio de estos instrumentos de guerra.

Estados Unidos no ratificó el Tratado sobre el Comercio de Armas, aprobado por la ONU en 2013, y boicotea, junto a las otras potencias, el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares.

Este acuerdo que fue auspiciado por la ONU el año pasado sólo ha sido ratificado por 15 países  y  precisamente cuenta con la oposición de las potencias nucleares: Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, China, Israel, India, Pakistán y Corea del Norte.

Países sin ejército

Mientras algunos países siguen gastando cantidades desmedidas para fortalecer sus ejércitos, algunos otros han decidido emplear ese dinero en el desarrollo de otros sectores.

Desde hace casi 70 años Costa Rica prohibió constitucionalmente la existencia de un ejército, por lo que este país fue seleccionado para instaurar la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Universidad para la Paz de las Naciones Unidas.

Costa Rica celebra cada primero de diciembre el día de la Abolición del Ejército como institución permanente.

En la década de 1940, Costa Rica vivió varios episodios de violencia política que derivaron en la guerra civil de 1948. Tras el fin del conflicto, el presidente José María Figueres Ferrer, suprimió las Fuerzas Armadas; la medida fue consagrada un año después, en la Constitución, con el fin de impulsar la educación y la seguridad en el país.


Los recursos que se ahorraron, se destinaron principalmente a las áreas de “salud, educación, obras sociales, como la construcción de viviendas y la creación del Instituto Costarricense de Electricidad, que es la empresa más grande de Centroamérica”, indicó  a Sputnik el filósofo  y exministro de Cultura de ese país, Arnoldo Mora.

Según un informe del Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica (UCR) el Producto Interno Bruto (PIB) del país sería mucho más bajo de no haberse aprobado la eliminación de las tropas.

El texto plantea que entre 1920 y 1949 el PIB crecía a una tasa anual promedio de 1,31%, luego de la abolición y hasta el 2010, el promedio de crecimiento aumentó a 2,44%, dejando a Costa Rica en el segundo lugar en Latinoamérica.

Asimismo, el analfabetismo en Costa Rica es de 3,2%, por lo que este país es considerado territorio libre de este flagelo, mientras que Estados Unidos, que es la nación que más gasta recursos en fuerzas militares, cuenta con un 21% de población analfabeta.


La Europa no armada

Andorra, con una población de 85 mil habitantes mantiene apenas doce elementos militares voluntarios que sirven solamente para eventos ceremoniales.

Liechtenstein abolió el ejército en 1868, después de la Guerra Austro-Prusiana por ser demasiado caro. En ese entonces, el ejército del país estaba conformado por 80 hombres. La defensa del país depende de sólo 125 empleados de la Policía Nacional.

Islandia mantiene las fuerzas pacificadoras expedicionarias, policía, guardacostas y hasta una unidad especial de policía para casos específicos, pero no Ejército. Aunque este país nórdico es miembro de la OTAN, renunció a sus Fuerzas Armadas en 1859.

Hambre vs armas

Algunos analistas plantean que con el 10% del presupuesto utilizado en armas actualmente se podría eliminar el hambre en el mundo.

Para 2017, el gasto militar representó un 2,2 % del Producto Interno Bruto (PIB) global, es decir, 230 dólares por persona. Paradójicamente, también hasta el año pasado se estimaba que aproximadamente 700 millones de personas en el mundo viven con menos de 1,90 dólar por día, según datos del Banco Mundial.

Asimismo, las Naciones Unidas indica que casi 1.100 millones de personas están en situación de pobreza extrema en el mundo y la tendencia indica que el 6,5% de la población mundial seguirá viviendo en esta condición como mínimo  hasta 2030.

ClariNet