SUECIA8

Recién hoy jueves después
de una revisión completa,
distrito a distrito, votos
objetados, votantes desde
el exterior y por correo,
finalmente terminó la novela
de suspenso. El resultado
final quedó como en el principio,
igual al que se dio el domingo.

El bloque progresista tiene un diputado más, lo que no le alcanza en realidad para gobernar.

El alza de la ultraderecha, que al final se achicó un poco, desestabilizó todo el panorama y abrió una nueva etapa en la política del país nórdico, donde los tradicionales bloques han sido cuestionados y habrá que negociar.

Incluso podría darse el escenario de repetir la elección.

La constitución dice que después de 3 intentos fallidos en el parlamento de obtener una mayoría pata formar gobierno se debe proceder a una nueva consulta ciudadana.

De los partidos tradicionales hay varios que bajaron su votación y pocos que la subieron.

El aparecimiento de la ultra derecha hitleriana hizo retroceder al partido conservador.

Los socialdemócratas, que han gobernado durante ya décadas, perdieron un 5%%.

El panorama es absolutamente incierto.

Hay conversaciones, hay búsquedas, pero por ahora nada claro.

Se abrió un escenario impensado en este país que ha gozado de una democracia ideal.

UN ANALISIS CERTERO

ANTES DEL RESULTADO FINAL

Por Carlos Decker-Molina

Aún no hay cifras oficiales. Sin embargo, se puede colegir la existencia de tres bloques: La llamada Alianza formada por Conservadores, Centro, Demócrata cristianos y Liberales (por orden de votos) La constelación entre Socialdemócratas, Verdes e Izquierda, no es una alianza porque no tienen la misma plataforma electoral, algo que los de centro derecha tienen.

El tercer bloque es el de Demócratas de Suecia (SD) con raíces más que nazis, fascistas (su recule a posiciones culturales que reemplazan a la raza biológica los coloca más cerca de Mussolini).

Nadie tiene posibilidades de formar gobierno si no hay compromisos interbloques lo que implica a su turno la fragmentación de esos bloques.

Esa fragmentación tendría un ganador: La Socialdemocracia, pero, tanto el Centro como los liberales no quieren abandonar su bloque. Y, hacen una interpretación muy rara. Consideran la Alianza como un solo partido (cuando son cuatro) a la hora de decir que son más grandes que lSocialdemocracia. Además:

Dicen que hay que separar a los extremos es decir a los ultraderechistas-nacionalistas-anti UE- racistas de Demócratas de Suecia (SD) y a los de Izquierda (V - excomunistas).

 
No se puede comparar a los SD con la Izquierda (V)

¿Por qué?

Los de Izquierda son reformistas, son lo que fue la Socialdemocracia de los 50-60, tiene su pasado comunista pero no estalinista, pues había otro partido estalinista a la izquierda de ellos, además, la Izquierda tiene un discurso humanista frente a la inmigración que es el discurso contrario de la extrema derecha que tiene un discurso racista, “no trabajan porque no son suecos” dijo Åkeson el dirigente de la extrema derecha.

La Izquierda tiene una visión sobre la “igualdad humana” que la extrema derecha carece.

Ambos partidos son opositores de la UE, pero, al final de la campaña la Izquierda, para tomar distancia de la extrema derecha, dijo que no piensan convocar a un plebiscito sobre la UE como plantea abiertamente la extrema derecha (SD) pretenden una UE más social que económica.

Probablemente ninguno de estos partidos (SD y V) serán gobierno, pero sus votos son importantes para la estabilidad del gobierno, por eso es bueno saber distinguirlos. 


La Socialdemocracia invitó a Liberales y Centristas a conversar, éstos no quieren abandonar su Alianza y no asistieron.

Hoy la invitación es a la Socialdemocracia, cursada por la Alianza. Éstos quieren ser gobierno con el apoyo de la Socialdemocracia, algo que – sin saber el resultado – me atrevo a decir que no surtirá el efecto perseguido.

Un porcentaje muy elevado de la ciudadanía sueca (según una encuesta) quiere que desaparezcan los bloque o alianzas.

En ese caso el partido más votado debe ser el que forme gobierno, es decir la Socialdemocracia, pero las reglas parlamentarias dicen que el gobierno debe ser el más apoyo tenga en el parlamento y volvemos a la primera casilla de este juego de alianzas.

La contradicción principal es DEMOCRACIA contra NEOFASCISMO o entre UNIVERSALISMO-NACIONALISMO para darle una denominación moderna.

Los partidos como el Centro (uno de los ganadores, pues aumentó su torrente electoral) analiza con egoísmo, es decir pretende ser un partido con mas del 20% en la próxima elección para – de ser posible – sobrepasar a sus aliados conservadores, por eso su discurso neoliberal es más claro que el de los viejos conservadores (moderados) ese discurso está ensombrecido por su actitud humanista de cara a los refugiados y a los inmigrantes a los que pretende rebajarse el salario para que pueden entrar en el mercado del trabajo.

El gran dilema lo tienen los liberales, un partido que tiene en su interior a los liberales economicistas, muy neoliberales y la otra falange los social-liberales que ayudaron muchísimo en la construcción del viejo modelo sueco.

Finalmente, esta elección debe servir para reanalizar la realidad.

El industrialismo está agonizante, el modelo de trabajo heredado de esa etapa histórica no es el mismo.

Hay necesidad de buscar un punto de acercamiento sobre la nueva ley del trabajo.

La política impositiva estaba dibujada para la etapa industrial, hoy la globalización debe hacer pensar en una nueva ley que permita mantener la sociedad de bienestar bajando impuestos en algunos sectores y subiéndolos o estableciendo otro tipo de impuestos, tal vez elaborados en conjunto entre los países de la UE.

El tercer desafío es la inmigración que implica fronteras. Hasta el 2015 las fronteras europeas eran sólo descripciones, luego de la avalancha siria-afgana-africana las fronteras volvieron a ser realidad. Nadie define la nueva situación. Pienso que la UE debe volver a las fronteras, pero como puertas y no como muros o como puentes.

Los que quieren muros son los de la extrema derecha (Hungría – Polonia – Chequia – Eslovenia) los que pretenden fronteras puentes son por ejemplo los Verdes y un poco los de Centro (en Suecia).

La urgencia de la historia obliga establecer fronteras-puerta, es decir abiertas en determinados casos y cerradas en otros.

Estos tres grandes temas debieran ser el eje de las conversaciones entre los partidos políticos suecos para formar gobierno.

No tengo esperanzas, porque algunos quieren gobernar a toda costa y para ello están dispuestos a dar carta de ciudadanía a la extrema derecha que ya está en la sala de espera parlamentaria y tienen la llave de la puerta del gobierno.

Si la unión, que se está buscando, es para defender la democracia contra el extremismo, no importa que la extrema se quede con la llave porque la unión gobernante cambiaría el candado, para lograr el propósito debieran pensar en el país y no en las ventajas partidarias.

En unos días más sabremos, llegaran los resultados definitivos, aunque no modificaran la correlación de fuerzas (un voto más, un voto menos no modificará mucho) Lo que sabremos es qué partidos podrán primero la democracia y después las aspiraciones partidarias.

COMO TERMINÓ EL DOMNGO

Una elección sin
ganadores y en
suspenso.

Terminado el recuento nacional, y faltando apelaciones a votos objetados y votación en el exterior, el resultado matemático es de una leve ventaja al bloque de izquierda, pero con la aparición de una derecha neo-nazi importante.

Empate en Suecia entre la izquierda y

la oposición y avance de la ultraderecha

Socialdemócratas del primer ministro se sitúan en cabeza, pero con el peor resultado de su historia. El partido líder de la opositora Alianza, de centroderecha, obtiene el resultado más bajo desde 2002. Los ultraderechistas Demócratas de Suecia (SD) se convierten en la tercera fuerza más votada.

Suecia afronta un incierto panorama político tras las elecciones generales de este domingo, en las que el bloque gubernamental de izquierda y la opositora Alianza de centroderecha obtuvieron casi el mismo resultado y el ultraderechista Demócratas de Suecia (SD) subió varios puntos y reforzó su papel de árbitro.

A falta de escrutar menos de un centenar de los más de 6.000 distritos electorales y contabilizados más del 95% de los votos, la izquierda aventajaba a la Alianza por unas décimas (40,6% frente a 40,3%), aunque las proyecciones de la Autoridad Electoral de Suecia los colocaban empatados a 143 escaños, por 63 del SD.

Pequeñas variaciones porcentuales podrían decantar el triunfo para uno u otro bloque, aunque lo que no cambiará es la victoria del Partido Socialdemócrata, la fuerza política que ha ganado todas las elecciones en Suecia en el último siglo, aunque ahora lo hace con su peor resultado de siempre.

Aunque los socialdemócratas del primer ministro, Stefan Löfven, mejoraron los pronósticos de los sondeos, el 28,6% provisional es más de dos puntos peor que el resultado de hace cuatro años.

El Partido Moderado (conservador), líder de la oposición, fue segundo con el 19,8%, sus peores cifras desde 2002. Aunque por debajo de lo que apuntaban los sondeos desde principios de verano, el SD sube casi cinco puntos hasta el 17,6% y suma cinco comicios seguidos ganando votos.

Los socios en el Ejecutivo de minoría de Löfven, el Partido del Medio Ambiente, caen 2,5 puntos hasta el 4,3%, mientras que sus aliados externos, el Partido de Izquierda, obtienen el 7,9%, dos puntos más que en los anteriores comicios.

Los otros tres miembros de la Alianza mejoraron sus resultados: el Partido de Centro, del 6,1% al 8,6%; el Partido Democristiano, del 4,6% al 6,4%; y el Partido Liberal, del 5,4% al 5,5%.

El bloque gubernamental retrocedió tres puntos porcentuales, mientras que la Alianza ganó nueve décimas.

En el aire pero la igualdad entre los bloques y el aislamiento en el que han mantenido hasta ahora al SD, por su corte xenófobo, dificultan las predicciones sobre qué partidos podrían gobernar o incluso si se convocarán nuevas elecciones en caso de que sea imposible un acuerdo sostenible.

Durante una comparecencia pasada la medianoche, Löfven aseguró que no tenía pensado dimitir y que, aunque su partido no obtuvo el resultado esperado, ha sido "claramente" el más votado e hizo un llamamiento a enterrar la política de bloques y a negociar entre todos los partidos "decentes", excluyendo al SD.

Löfven, que recordó los vínculos con el nazismo del SD en sus orígenes hace 30 años, habló de resultado "poco claro" y de que es necesario no hacer especulaciones.

El líder del SD, Jimmie Åkesson, había invitado una hora antes al cabeza de lista conservador, Ulf Kristersson, a iniciar conversaciones para formar un nuevo ejecutivo y asegurado que su partido es el auténtico ganador y que está listo para asumir su responsabilidad.

"Estoy preparado para hablar con todos los partidos, pero en especial invito a Ulf Kristersson a discutir cómo gobernar este país de ahora en adelante", dijo en su cuartel electoral Åkesson, quien le recordó que no tiene mayoría y depende de sus votos.

Kristersson, quien compareció media hora después, ignoró el ofrecimiento de Åkesson, pidió la dimisión a Löfven y le llamó a consensuar con él acuerdos cuestiones importantes para facilitar la gobernabilidad. "Mi ambición ahora es formar un nuevo gobierno que asuma su responsabilidad y que una al país en una situación complicada", afirmó Kristersson, quien admitió que no será "una tarea fácil" y que en las próximas horas tiene pensado iniciar contactos con sus socios en la Alianza.

Pero si Kristersson no es capaz de consensuar algún acuerdo antes con la izquierda, se arriesga a perder una hipotética votación en el Parlamento, que debería efectuarse antes del 8 de octubre, dos semanas después de la constitución del nuevo Parlamento.

El sistema sueco establece que no es necesario tener mayoría absoluta para ser elegido primer ministro; basta con no tener una mayoría en contra.

ClariNet