CONTE-ITALIA

El Ejecutivo populista
apoyado por Liga y 5
Estrellas jura el cargo
tras una semana de
caos institucional.

A las 16.08, en el Salón de las Fiestas del palacio del Quirinal, residencia de papas y monarcas antes de ser la sede de la Presidencia de la República Italiana, un profesor de Derecho Privado a quien nadie en Italia conocía hace solo una semana, estampó este viernes su firma en el acta que le confirmaba como primer ministro.

Giuseppe Conte (Volturara Appula, 1964), que pisaba por tercera vez en seis días las moquetas del palacio, sacó segundos antes de la americana su estilográfica Montblanc, sonrió todo lo que pudo e Italia respiró aliviada tras una semana de infarto.

Para quienes votaron a uno de los dos partidos que le propusieron —Movimiento 5 Estrellas (M5S) y Liga— fue el inicio de una nueva era. Para el resto, tal y como habían ido las cosas, simplemente, un mal menor.

El profesor Conte es el primer ministro de Italia número 66 en los últimos 72 años.

Serán Luigi Di Maio y Matteo Salvini, sin embargo, quienes le dirán de ahora en adelante cómo debe dirigir el autoproclamado Gobierno del cambio.

Ambos líderes, que juraron el cargo junto a los otros 16 ministros, se han reservado las vicepresidencias del Ejecutivo y dos carteras fundamentales para desplegar el esplendor de sus promesas electorales (Interior, para el líder de la Liga, y Trabajo y Desarrollo Económico, para Di Maio que, con 31 años, asume dos áreas y será el encargado de los subsidios). Es difícil pensar que, llegados a este punto —Conte no ha elegido ni a uno de los 18 ministros que le acompañarán—, le consientan demasiadas aventuras por su cuenta.

La primera prueba la dio este viernes el ultraderechista Salvini, ganador moral de la crisis de los últimos días. Mientras aseguraba que el primer ministro “no será tutelado”, anunció por su cuenta un “bonito recorte a los 5.000 millones que Italia destina a la acogida de inmigrantes”. El nuevo ministro del Interior ocupó ya su despacho por la tarde y volvió a insistir en su intención de activar una disposición que permita la agilización de las expulsiones migrantes irregulares y el endurecimiento de las penas. “Devolverlos a su casa será nuestra prioridad”, lanzó la noche antes a su militancia. El viernes evitó dar cifras concretas, pero la Liga y el M5S pusieron bajo sospecha en su programa de Gobierno a 500.000 inmigrantes irregulares.

Italia, como tantas veces, volverá a ser laboratorio político de Europa. Pero la grave crisis institucional que ha vivido el país esta última semana quedó liquidada —o aplazada—con la ceremonia del viernes.

Los mercados, desconcertados por una caída en la que no se podría atisbar el final, dieron ayer una tregua al país: la Bolsa continuó subiendo y la prima de riesgo cayó a niveles de la semana pasada (220 puntos básicos, 100 menos que el lunes).

Nadie imaginó que llegaría este momento hace solo unos meses, cuando todas las encuestas apostaban por un pacto entre el Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi y Forza Italia, dos formaciones que son hoy carne de diván.

Pero el cacareado establishment, incluso el del país con la cuarta mayor deuda pública del mundo (2,3 billones de euros), es capaz de absorberlo casi todo.

El primer Gobierno formado por fuerzas populistas de Europa juró lealtad a la Constitución y a la República y empezó a tomar posesión de los palacios de Roma. Conte, que se subió por primera vez a un coche oficial y abandonó el taxi en el que los asesores del M5S le han aconsejado moverse cuando ya había recibido el encargo, tiene la misión de ejecutar el contrato de Gobierno acordado por ambas formaciones populistas.

Ejecutar las promesas

El nuevo premier deberá firmar la instauración de un tipo fijo de IRPF alrededor del 20% para todas las rentas; verá también como se intenta instaurar una suerte de renta básica de ciudadanía de 780 euros o cómo la ministra de Sanidad, Giulia Grillo, propone suprimir la obligatoriedad que pesa sobre los padres de vacunar a sus hijos (una campaña del M5S basada en uno de los fraudes médicos que las consideran la causa de enfermedades como el autismo).

Conte, sin embargo, deberá asumir inmediatamente funciones de representación internacional en las inminentes citas de Italia como el G7 (la semana que viene) o la reunión del Consejo de Europa. Fuentes del actual Gobierno muestran a este periódico su preocupación por la nula experiencia del profesor en este tipo de cumbres, donde “deberá defender los intereses de Italia ante líderes bregados como Angela Merkel o Emmanuel Macron”.

Los 18 ministros que acompañarán a Conte, incluido el polémico Paolo Savona —su euroescepticismo bloqueó hasta el último minuto la formación de Gobierno—, que ya había jurado como ministro de Industria hace 25 años en el Gobierno de Carlo Azeglio Ciampi, fueron desfilando y jurando fidelidad a la Constitución y a la República delante de su presidente, Sergio Mattarella. El presidente, tras soportar un acoso y derribo por parte de las fuerzas populistas sin precedentes en Italia, logró liquidar de todos los puestos relevantes cualquier rastro de antieuropeísmo. Pero Salvini, algo incómodo ayer, encorvado durante toda la ceremonia en el Quirinal, insistió en que Savona, desde su nueva cartera —Asuntos Europeos— podrá renegociar las reglas de la UE.

Había una confusión total

La confusión era total este miércoles en Italia, donde la formación del gobierno Carlo Cottarelli se eterniza, los mercados están nerviosos y resurge la hipótesis de un gobierno populista.

Cottarelli, un exfuncionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), se reunió en forma informal este miércoles con el presidente de la República, Sergio Mattarella, sin llegar a presentar la lista de ministros.

El economista, encargado de un gobierno de transición técnico, debía presentar su gabinete en la tarde del martes, pero el anuncio fue aplazado sin explicaciones, lo que desató todo tipo de especulaciones, entre ellas la posibilidad de que se convoquen elecciones legislativas el 29 de julio.

Ninguno de los partidos está a favor de votar la confianza en el Parlamento a ese gobierno, ni siquiera el Partido Demócratico (PD, centro izquierda), que inicialmente apoyaba esa salida a la crisis, por lo que no se sabe si Cottarelli será confirmado como primer ministro o si renunciará.

Según la prensa, se han vuelto a abrir las negociaciones entre las fuerzas políticas populistas vencedoras de las elecciones del pasado 4 de marzo por lo que se necesita más tiempo.

La Bolsa de Milán, que el martes registró la peor caída entre los mercados financieros europeos, subió a un 1,59% poco antes del 13H00, mientras que el “diferencial”, es decir la brecha entre las tasas de préstamo a diez años de Alemania e Italia sigue fluctuando alrededor de los 300 puntos.

Un nuevo Ejecutivo de los populistas

En un mitin en Nápoles el martes por la noche, Luigi Di Maio, líder del populista Movimiento 5 Estrellas, se dijo disponible a trabajar de nuevo para formar un gobierno con la ultraderechista Liga, pese a la crisis generada el domingo por el veto de Mattarella a un ministro de finanzas abiertamente contrario al euro.

Después de haber pedido la destitución del presidente Mattarella, Di Maio está dispuesto a dar marcha atrás.

“Estamos listos para revisar nuestra posición (…) Hay que respetar la voluntad del electorado, que tiene una mayoría en el Parlamento y que pide que el gobierno M5E y Liga comience a ejercer. Estamos hartos de gobiernos de emergencia”, dijo, lo que cambia el panorama político.

La prensa evoca la posibilidad de que Mattarella vuelva a designar al abogado Giuseppe Conte para formar un gabinete con las fuerzas populistas e, incluso, barajan la idea de que el gobierno sea dirigido por Matteo Salvini, líder de la Liga, o por su brazo derecho, Giancarlo Giorgetti,

Giorgetti es una figura clave ya que es un veterano político con más de 20 de años experiencia y conocido por sus buenas relaciones con todas las formaciones políticas.

Por ahora Salvini no parece interesado.

“Pasé semanas en Roma tratando de hacer un gobierno, fue un esfuerzo inútil, ahora quiero estar entre los italianos”, comentó mientras celebra manifestaciones políticas para las municipales en Toscana y Liguria.

Salvini, que ha demostrado una audacia notable, crece notablemente en los sondeos y pide la celebración de elecciones en septiembre.

“No nos oponemos a soluciones rápidas para hacer frente a las emergencias, pero debemos darle la palabra a los italianos lo antes posible”, insistió ante sus asesores, según fuentes internas de la Liga.

El líder de la Liga, quien ha convertido a su partido secesionista en una formación ultra nacionalista, antieuropea y antiinmigrante, ha logrado colocar el tema de la pertenencia a Europa al centro del debate.

Después de obtener el 17% de los votos en las elecciones de marzo (frente al 4% en comparación con 2013) y superado el partido Forza Italia de Silvio Berlusconi dentro de la coalición de derecha, la Liga supera el 20%, según las encuestas recientes, mientras que otras formaciones están estancadas o caen.

En ese clima tan tenso, las declaraciones la víspera del comisario europeo para el Presupuesto, el alemán Günther Oettinger, en las que dijo que espera que los italianos aprendan la próxima vez a votar como se debe, alimentaron los sentimientos críticos hacia la Unión Europea de los italianos y obligaron al comisario a disculparse.

“Italia no puede depender de las órdenes que envíen los mercados financieros”, aclaró el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Antisistemas y extrema derecha buscan

soluciones a la falta de gobierno en Italia

Luigi di Maio, el jefe de los antisistema italianos, propuso el miércoles un compromiso para relanzar la formación de un gobierno de unión con la extrema derecha y sacar así al país del callejón sin salida político.

El tecnócrata Carlo Cottarelli, contestado por populistas y extrema derecha, aplazó la formación de su equipo para permitir esas negociaciones.

“Es el momento de las soluciones”, declaró Luigi Di Maio, líder del populista Movimiento 5 Estrellas, tras proponer una personalidad “con el mismo carácter y valor” que remplace a Paolo Savona, conocido euroescéptico, vetado por el presidente de la República, Sergio Mattarella, para el cargo de ministro de Economía, lo que generó el caos político.

Por ahora Cottarelli, un exfuncionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se reunió dos veces en forma informal este miércoles con el presidente Mattarella, no ha presentado su eventual gobierno.

“Han decidido dar tiempo a las negociaciones políticas”, informaron fuentes de la presidencia.

Di Maio se declaró dispuesto a buscar una personalidad que pueda remplazar a Savona para el ministerio de Economía, mientras que este veterano euroescéptico asumiría otro cargo.

El economista, encargado el domingo de formar un gobierno de transición técnico, debía presentar su gabinete en la tarde del martes, pero el anuncio fue aplazado, lo que desató todo tipo de especulaciones, entre ellas la posibilidad de que se convoquen elecciones legislativas el 29 de julio.

Pero las negociaciones entre las fuerzas políticas populistas vencedoras de las elecciones del pasado 4 de marzo resultan difíciles, el cruce de declaraciones e interpretaciones es constante.

El líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, lejos de Roma oficialmente por compromisos de su campaña electoral en Toscana, se niega a retocar el Ejecutivo pactado con el M5S y a sustituir al controvertido Savona.

“O aprueben el Ejecutivo pactado el domingo tal como está o nuevas elecciones”, reitera Salvini.

La Bolsa de Milán, que el martes registró la peor caída entre los mercados financieros europeos, cerró con caída del 2,09%, mientras que el “diferencial”, es decir la brecha entre las tasas de préstamo a diez años de Alemania e Italia descendió a 275 puntos, lo que alivió a los mercados.

Un nuevo Ejecutivo de los populistas

En un mitin en Nápoles el martes por la noche Di Maio se dijo disponible a trabajar de nuevo para formar un gobierno con la ultraderechista Liga, lo que cambió el panorama político.

Después de haber pedido la destitución del presidente Mattarella, Di Maio dio marcha para atrás.

“Hay que respetar la voluntad del electorado, que tiene una mayoría en el Parlamento y que pide que el gobierno M5S y Liga comience a ejercer. Estamos hartos de gobiernos de emergencia”, explicó.

La prensa evoca la posibilidad de que Mattarella vuelva a designar al abogado Giuseppe Conte para formar un gabinete con las fuerzas populistas e, incluso, barajan la idea de que el gobierno sea dirigido por Matteo Salvini, líder de la Liga, o por su brazo derecho, Giancarlo Giorgetti.

“Mi dignidad no vale 10 ministros”, comentó Salvini

Giorgetti es una figura clave ya que es un veterano político con más de 20 de años experiencia y conocido por sus buenas relaciones con todas las formaciones políticas.

“Pasé semanas en Roma tratando de hacer un gobierno, fue un esfuerzo inútil, ahora quiero estar entre los italianos”, comentó mientras celebra manifestaciones políticas para las municipales en Toscana y Liguria.

Salvini, que ha demostrado una audacia notable, crece notablemente en los sondeos y pide la celebración de elecciones en septiembre.

“No nos oponemos a soluciones rápidas para hacer frente a las emergencias, pero debemos darle la palabra a los italianos lo antes posible”, insistió ante sus asesores, según fuentes internas de la Liga.

El líder de la Liga, quien ha convertido a su partido secesionista en una formación ultra nacionalista, antieuropea y antiinmigrante, ha logrado colocar el tema de la pertenencia a Europa al centro del debate.

Después de obtener el 17% de los votos en las elecciones de marzo (frente al 4% en comparación con 2013) y superado el partido Forza Italia de Silvio Berlusconi dentro de la coalición de derecha, la Liga supera el 20%, según las encuestas recientes, mientras que otras formaciones están estancadas o caen.

En ese clima tan tenso, las declaraciones la víspera del comisario europeo para el Presupuesto, el alemán Günther Oettinger, en las que dijo que espera que los italianos aprendan la próxima vez a votar como se debe, alimentaron los sentimientos críticos hacia la Unión Europea de los italianos y obligaron al comisario a disculparse.

“Italia no puede depender de las órdenes que envíen los mercados financieros”, aclaró el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Europa tiembla ante la crisis italiana

Por Carlos Elordi

La decisión del presidente de la república italiana de nombrar a un gobierno técnico encabezado por Carlo Cottarelli, exdirigente del FMI, han precipitado a Italia en una crisis política de enorme gravedad

Caos institucional en Italia

La decisión del presidente de la república italiana de rechazar el nombramiento de Paolo Savona como ministro de economía de la coalición entre la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas, la consiguiente renuncia del nuevo primer ministro Giuseppe Conte y, finalmente, el nombramiento de un gobierno técnico encabezado por Carlo Cottarelli, exdirigente del FMI, han precipitado a Italia en una crisis política cuya gravedad sólo puede compararse a la que en 1992 provocó el formidable escándalo de corrupción conocido como “Tangentopoli”.

Tanto la Liga como el M5S, por boca de sus principales líderes, Matteo Salvini y Luigi Di Maio, han pedido que se convoquen lo más pronto posible nuevas elecciones, al tiempo que han atacado duramente al presidente de la República, Sergio Mattarella, por “haber contravenido la voluntad de los italianos expresadas en las urnas”. “Los italianos tienen que decidir y yo nunca me he ocupado de los ministros franceses y alemanes” –ha dicho Salvini-, dejando entender, según Le Monde, que varias potencias europeas habrían presionado a Mattarella para que impidiera el nacimiento del nuevo gobierno. “Italia es ahora un país con soberanía limitada”, ha rematado Salvini.

“No podemos limitarnos a mirar lo que pasa”, ha escrito por su parte Di Maio en Facebook dirigiéndose al país. “Tenemos que reaccionar enseguida y con firmeza. Hoy colgaré una bandera italiana de mi ventana y os pido que hagáis lo mismo y os invito a todos a venir a Roma el 2 de junio para una gran manifestación. La del domingo ha sido la noche más oscura de la democracia”.

Alivio e inquietud en Europa

La prensa alemana respira tras el rechazo del nombramiento de Paolo Savona.

El diario Frankfurter Allgemeine Zeitung había calificado el viernes a ese economista de 81 y euroescéptico declarado de “enemigo de Alemania”. Y las ediciones de la prensa alemana del domingo concentraban todas sus esperanzas en el presidente de la República, Sergio Mattarella. “El jefe de Estado italiano ha hecho bien. ¡Ánimo Mattarella!”, titula hoy el principal diario económico germano, el Handelsblatt.

Pero no todos se muestran optimistas.

El Frankfurter Allgemeine dice: “Tras el fracaso de la formación del gobierno en Italia, el euro recupera valor. Pero esa recuperación tiene los pies vacilantes”.

El Suddeustche Zeitung, recordando que Mattarella está siendo acusado por algunos de “alta traición”, escribe: “el país afronta tiempos dramáticos. Un conflicto entre instituciones como el actual no se había producido en toda la historia de la república”. Y Die Welt opina que en unas nuevas elecciones el gran vencedor sería la Liga Norte. Una opinión que comparte el exministro de economía griegoYannis Varoufakis: “La formación de un gobierno técnico bajo la férula de un antiguo apparatchik del FMI es un regalo fantástico para Matteo Salvini”, dice el ex-ministro griego de economía.

Las consecuencias económicas

posibles… también en España

 

Al igual que otros muchos diarios europeos, el Financial Times abre con el asunto y dice: “los títulos de deuda italianos han alcanzado niveles que no se conocían desde los años de la crisis económica (la prima de risego está en 230 puntos) y la bolsa ha perdido todo lo que había ganado desde el comienzo de 2018. Ahora se abre un periodo de confrontación entre los pupulistas y el establishment italiano a la espera de unas elecciones en otoño. Esa perspectiva podría añadir una prima de incertidumbre a los títulos italianos. Muchos inversores temen que una crisis constitucional en Italia o el replanteamiento de las dudas sobre el futuro de la eurozona amenacen la estabilidad económica”.

El sábado, el Financial Times sumaba los problemas políticos españoles a los que se están produciendo en Italia: “Aunque la decisión del líder socialista Pedro Sánchez de presentar una moción de confianza han provocado una caída del 2,7 % de la bolsa y los títulos del Estado cayeran como no lo habían hecho desde septiembre, Italia sigue siendo el mayor foco de atención del mundo político y de los mercados.

España se encuentra en una situación fiscal mucho menos mala que Italia.

Pero su situación de inestabilidad política, que puede provocar nuevas elecciones, llega en un mal momento, cuando los inversores están dando la espalda a la eurozona. “Es fácil ver qué vulnerable pueden ser los países muy endeudados si se erosiona la confianza de los inversores”, dice Mark Dowding, del grupo de inversiones Blue Bay Asset Management”.

ClariNet