ESPANA-SAHARA

El nuevo presidente del
Gobierno, el socialista Pedro
Sánchez, se encuentra ante
la petición de que España
afronte la deuda histórica
que tiene con el pueblo
saharaui, cuya tierra fue
entregada hace más de 40
años a Marruecos, lo que
no hizo el popular
Mariano Rajoy.

Por Alfonso Lafarga

En manos de Pedro Sánchez está, también, que el PSOE recupere el compromiso que tuvo con la causa saharaui en sus años de oposición, cuando el entonces secretario general de los socialistas, Felipe González, dijo a los saharauis “sabemos que vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas” y se comprometió “con la historia” a estar con el pueblo saharaui “hasta la victoria final”. Fue en noviembre de 1976, en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia), ante los dirigentes del Frente Polisario y la prensa.

En ese viaje, González suscribió un comunicado con el secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, fallecido hace dos años, en el que el PSOE reconoció a este movimiento de liberación como “el único y legítimo representante del pueblo saharaui”, apoyó la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), -reconocimiento que ahora reclaman más de sesenta diputados autonómicos y nacionales-, e hizo “un llamamiento a todas las fuerzas democráticas y progresistas para solidarizarse con esta posición”, según publicó El País el 11 de marzo de 1983, citando al periódico argelino El Mudjahid.

En el documento conjunto PSOE-Polisario se consideraron “nulos e ilegales” los acuerdos tripartitos de Madrid, por los que se entregó el Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania, y se afirmó que “las responsabilidades del Gobierno español permanecerían comprometidas mientras que el pueblo saharaui sufriera las consecuencias de esa traición y no hubiera obtenido la liberación total de su territorio nacional”.

En una entrevista publicada en Revolución Africana en noviembre de 1980, Felipe González calificó el acuerdo como “muy interesante” y fue así de contundente: “Sobre el problema del Sáhara Occidental estamos totalmente de acuerdo con el Polisario. Hemos ido allí abajo, en 1976, y hemos hecho mucho para romper el muro del silencio que rodeaba la guerra. Luego hemos planteado el problema ante el Parlamento español y los foros internacionales. En algunos lugares hemos llegado a hacer que el Frente Polisario fuera reconocido, y admitido en la Internacional Socialista. Hemos adoptado resoluciones que estimo son razonables y próximas de las posiciones que defendemos”.

El 28 de octubre de 1982 el PSOE ganó las elecciones y, una vez en el Gobierno, ocurrió lo contrario de lo que se esperaba: las relaciones con el Frente Polisario se fueron distanciado, hasta que el 29 de septiembre de 1985 el presidente Felipe González ordenó el cierre de las oficinas del Polisario en Madrid por el ataque que nueve días antes sufrió el pesquero canario Junquito cuando faenaba en aguas de Sáhara Occidental y que los saharauis consideraban zona de guerra. Murieron el contramaestre Guillermo Batista y el cabo José Manuel Castro de la patrullera de la Armada Tagomago, que acudió en auxilio del pesquero. La delegación no se reabrió hasta 1989.

González y Zapatero defensores de las tesis marroquíes

Con la llegada del segundo presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, en abril de 2004, se acentuó el cambio de posición de España a favor de Marruecos en el contencioso del Sáhara.

Zapatero es actualmente un declarado defensor del plan de autonomía marroquí para la excolonia española y participa en actos propagandísticos marroquíes, como fue el Crans Montana Forum de Dajla, la antigua Villa Cisneros, una reunión de lobbystas para legitimar la ocupación marroquí del Sáhara vetada por la ONU, la Unión Europea y la UNESCO . El 30 de julio de 2017, durante la Fiesta del Trono, el rey Mohamed VI le impuso la Orden del Trono, una de las más altas condecoraciones marroquíes.

En la misma línea se mueve Felipe González, que defiende una autonomía para el Sáhara bajo soberanía marroquí y que hizo gestiones ante los gobiernos de Colombia y Chile en contra del reconocimiento de la RASD. En julio de 2014 fue invitado personal de Mohamed VI a la Fiesta del Trono y en abril de 2015 recibió el premio Averroes. Durante años tuvo una casa en una exclusiva playa de Tánger.

Si González se ha olvidado de que apoyó la proclamación de la RASD, ahora más de sesenta diputados de todos los partidos políticos de catorce parlamentos autonómicos y del Congreso de los Diputados piden al Gobierno que reconozca la República Saharaui y otorgue estatus diplomático a la Representación del Frente Polisario en España, “como único y legítimo representante del pueblo saharaui, reconocido por la ONU”.

Lo acordaron a mediados de mayo en Zaragoza los miembros de los Intergrupos parlamentarios “Paz y libertad en el Sáhara Occidental”, en una declaración conjunta en la que solicitan el cese de la “ilegal” ocupación del Sáhara Occidental por Marruecos y la celebración del referéndum de autodeterminación, bloqueado desde 1992.

La petición iba dirigida a la presidencia del Gobierno de España, pero Mariano Rajoy dio la callada por respuesta, siguiendo su práctica habitual en cuestiones del Sáhara Occidental de no molestar a Marruecos, el mismo silencio que siguió a cada expulsión de El Aaiún de ciudadanos españoles, como observadores, políticos, abogados, periodistas o miembros de alguna ONG, a pesar de que España sigue siendo la potencia administradora de iure del territorio, como recuerdan los parlamentarios.

El Partido Popular, igual que hizo el PSOE, en la oposición defendió la causa saharaui, llegó a participar en manifestaciones, y la utilizó profusamente contra el Gobierno socialista, al que acusó de tomar partido a favor de las posiciones marroquíes. Pero llegó al poder y todo cambió.

Si no quiere emular a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez deberá atender las peticiones de los parlamentarios, que insisten en que el Sáhara Occidental está sometido al Derecho Internacional y que ni la Unión Europea ni la ONU reconocen a Marruecos soberanía sobre este territorio, por lo que “es necesario que España y la UE inicien negociaciones con el Frente Polisario” para establecer relaciones comerciales y económicas.

Libertad para los presos políticos

Además de exigir a Marruecos la inmediata liberación de los presos políticos saharauis, los parlamentarios hacen un llamamiento al Gobierno de España para que, como miembro del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Ginebra en el período 2018-2020, exija el respeto a los DDHH de la población saharaui.

Dada la responsabilidad de España solicitan al Ejecutivo que promueva iniciativas en defensa del legítimo derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación, y dan un toque a los medios de comunicación para que traten el conflicto del Sáhara con “importancia y relevancia”.

Pedro Sánchez, que en la moción de censura contra Rajoy insistió en que defenderá a quienes padecen desigualdad y precariedad, en junio de 2017, en el 39 Congreso del PSOE, tuvo un encuentro con el ministro saharaui Bachir Mustafa Sayed y la Delegada para España del Frente Polisario, Jira Bulahi, quienes pidieron al secretario general socialista más “firmeza y determinación” para afrontar la cuestión del Sáhara Occidental.

Los parlamentarios insisten en la defensa de los Derechos Humanos de los saharauis, diariamente vulnerados en los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos, en ciudades del sur marroquí con población saharaui y en las cárceles con presos políticos saharauis, según organizaciones sociales y medios de información saharauis, tanto oficiales como independientes, como muestra la siguiente relación correspondiente a mayo: Mayo SAHARAUI 2018

Fuente: http://contramutis.wordpress.com/