DOSSIER-VENEZUELA8

Los eventos en Venezuela
este 30 de abril dan cuenta de
a) un intento de golpe de Estado,
b) llamados al amotinamiento
militar y c) tentativa de crear una
conmoción política a gran escala,
con el propósito de emprender el
llamado “cese de la usurpación”
del presidente legítimo
Nicolás Maduro.

Este nuevo episodio en la hoja de ruta destituyente en Venezuela, ha pretendido desatar una refriega de proporciones violentas y el inicio de nuevos episodios de violencia política, esta vez, con la denominación de golpe militar clásico, sin que hasta ahora haya dado resultados efectivos.

Los eventos iniciales y sus motivos

En la madrugada de este 30 de abril, personal de varios cuerpos militares de Venezuela y otros del SEBIN, unos 30 funcionarios, procedieron a facilitar la fuga del dirigente antichavista Leopoldo López, quien luego acompaña al diputado Juan Guaidó a efectuar llamados a la FANB a actuar contra la institucionalidad del país.

Lopez y Guaidó se ubican en el distribuidor vial de Altamira, al este de Caracas, lugar emblemático de las concentraciones antichavistas. Allí realizan llamados a militares y a la población civil para salir a la calle y dar pie a la llamada “Operación Libertad”, que para efectos prácticos consiste en el derrocamiento del presidente Maduro.

Guaidó hace el falso anuncio de la toma de la base aérea La Carlota, adyacente al distribuidor Altamira, atizando la reacción de seguidores del antichavismo y a los factores militares que presuntamente habrían cooptado para el golpe.

La acción suponía el desarrollo de un efecto en cascada en las guarniciones venezolanas, donde esperaban un amotinamiento contra las líneas de mando de la FANB.

Una reproducción a escala superior de las mismas intenciones previstas en febrero, cuando el pretendido ingreso de “ayuda humanitaria” a Venezuela desde las fronteras de Colombia y Brasil suponía un espacio de quiebre de la FANB.

El intento de golpe se basó en un esquema de guerra híbrida empleando pocos efectivos, con un reducido poder de fuego, mediante una operación de carácter comunicacional y simbólica.

Implicaba el punto de inicio de una escaramuza militar a gran escala que no tuvo lugar conforme pasaban las horas.

EEUU en el rol de vocería y patrocinio de los eventos

Días previos a la intentona las vocerías del gobierno estadounidense alineadas a la agenda destituyente en Venezuela, hicieron nuevos llamados a la FANB para que procedieran a dar un golpe contra el presidente Maduro.

Esos llamados protagonizados por Marco Rubio, John Bolton y Mike Pompeo como figuras sobresalientes, llevaban consigo una narrativa particularmente tóxica.

El énfasis entre el llamamiento, la amenaza y la promesa de levantamiento de sanciones y emisión de amnistías a los militares que se sublevaran, caracterizaron la narrativa y marcó el contexto previo a este 30 de abril.

La conmoción fuera de Venezuela, podría considerarse superior que la percepción de los venezolanos sobre los eventos.

La desproporcionalidad mediática de un “país en caos total” dio forma al abordaje de las grandes cadenas.

EEUU y otros gobiernos de la región, como los de Colombia y Argentina, propiciaron los roles de vocería en tiempo real legitimando el golpe y contraviniendo el derecho internacional de manera descarada.

Desde EEUU Marco Rubio indicó a primeras horas de este martes que era “el momento” de los oficiales venezolanos para hacer esfuerzos en “restaurar la democracia”.

El llamamiento fue extensivo a la población civil a la cual llamó a “tomar las calles” para apoyar a su “gobierno constitucional” representado por Juan Guaidó.

John Bolton hizo pronunciamientos en dirección de llamar a la FANB a “reestablecer” la democracia y en simultáneo el Departamento del Tesoro estadounidense emitió un comunicado declarándose del lado del “pueblo de Venezuela”, dando como legítimo el “gobierno” de Guaidó y justificando sus sanciones contra la nación y PDVSA como parte de sus esfuerzos por “restaurar” la democracia en el país.

Sin embargo, no todo está concluido sobre el nivel de la indiscutida participación estadounidense en el fallido golpe, pese a la notoriedad de los pronunciamientos de sus funcionarios.

Es decir, dado el planteamiento operativo, Washington ha demostrado tener hasta ahora una función de vocería y timoneo a distancia, gestionando y respaldando una acción militarmente frustrada, pero que recayó en personal venezolano.

Desde horas del mediodía en Venezuela, el senador por Florida y promotor de una invasión estadounidense a Venezuela, Rick Scott, anunció desde su cuenta Twitter que se mantenía en comunicaciones con John Bolton y que este le habría manifestado poseer “información confusa” sobre los eventos en Venezuela.

También hizo un llamado a enviar tropas estadounidenses a Venezuela.

En efecto, Elliott Abrams, principal operador delegado por la Casa Blanca, indicó que la situación en Venezuela era “confusa” y que la información que recibían era “contradictoria”.

En una aparición pública, John Bolton respaldó las acciones de desestabilización en Venezuela. Esto debe leerse como quien asume el control de daños por parte del gobierno estadounidense, en horas en que la operación no tenía posibilidad de alcanzar los objetivos.

En sincronía con la aparición de Bolton, la desarticulación de los grupos en el distribuidor Altamira había sido efectiva, Leopoldo López según la cancillería chilena, había solicitado asilo en su sede diplomática en Caracas y un grupo de militares insurrectos habría solicitado asilo en la embajada de Brasil.

Sin presentar algún resultado concreto y apenas reiterando el discurso de deslegitimación al presidente Maduro, Bolton se refiere a la situación como “eventos en desarrollo en Venezuela”, aunque para esas horas la situación podía darse como dislocada. El presidente Maduro declaraba total calma en las guarniciones del país y el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, declaraba como “mediocre” a la intentona.

La “Operación Libertad” como acto político fallido

Juan Guaidó, quien en reiteradas ocasiones se refirió al “cese de la usurpación” en Venezuela mediante la denominada “Operacióin Libertad”, ha logrado apenas cosechar la “libertad” de Leopoldo López, quien escapó de su arresto domiciliario, tal como lo ironizara Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, desde su cuenta Twitter.

Primer signo del fracaso político del intento.

La operación se desmoronó militarmente cuando comenzó a debilitarse el componente armado en el distribuidor Altamira, mediante la deserción de personal militar que luego de entregarse a las autoridades declaró que había sido llevado al lugar bajo engaño.

La base aérea La Carlota no fue tomada ni por elementos armados, ni por civiles, ni se dieron a conocer reportes sobre escaramuzas o situaciones irregulares en ninguna guarnición el país.

Sin embargo, luego de las convocatorias a la calle, seguidores del antichavismo reaparecieron en su presentación violenta en reductos históricos, concentrándose y generando el cierre de vías y choques con los cuerpos de seguridad.

Al final de la tarde del 30 de abril, las reacciones violentas y focalizadas del antichavismo no contaron con acompañamiento de sectores castrenses, menguando con la caída de la noche, reproduciendo momentos de los años 2014 y 2017.

Un “deja vú” de una deriva violenta, sin conducción, errática y desgastante para el propio antichavismo.

Para efectos prácticos, el fracaso de esta jornada es militar, pero también es político, simbólico y comunicacional.

El golpe fallido visto desde la FANB

Varias consideraciones desde el chavismo y la oposición, dentro y fuera de Venezuela, coinciden calificando el evento como un monumental fracaso, un acto “mediocre” que apresuradamente ha agotado la carta del golpe militar clásico en Venezuela.

Por lo “improvisado” que ha sido el evento, da cuenta de la posibilidad de que haya mandos militares que en teoría habrían respaldado las acciones, pero que recularon.

Queda confirmada la participación en la intentona del General de División Manuel Ricardo Cristopher Figuera, Director del SEBIN, para empezar, facilitando el escape de Leopoldo López de su arresto domiciliario.

Así fue denunciado a Unión Radio por el constituyentista Gerardo Márquez.

Este fue el evento de mayor gravedad, pues da cuenta de los niveles de cooptación dentro de las instituciones y cuerpos de seguridad de Venezuela, por parte de los operadores de la desestabilización. Un factor que ha sido enfatizado por Elliott Abrams en diversas oportunidades.

Sin embargo es también un hecho indiscutido que los mandos militares siguen alineados al presidente Maduro y que la institucionalidad castrense no se ha visto diluida o fragmentada, pese a las presiones que han sido instrumentalizadas desde la propia Casa Blanca.

Ese es, sin duda, el causal medular del fracaso de la operación golpista de este día.

El agotamiento de los operadores esenciales

El destino político de Leopoldo López y de Juan Guaidó, ha quedado en entredicho.

En un mismo movimiento en falso, los dos operadores principales del partido Voluntad Popular, favoritos de Washington, han quedado inhabilitados para maniobrar de forma abierta dentro de Venezuela.

Su posición ahora de “outsiders” en la trama política, necesariamente los convoca a la continuidad de la fase violenta y en su apelativo militar, sin que tengan garantía de apoyo en la FANB en lo sucesivo. Lo que quiere decir que la situación podría tercerizarse vertiginosamente a la intervención abierta de Washington.

Juan Guaidó, quien antes de estos eventos estaba en una posición irrelevante en la trama política interna de Venezuela y fungía sólo como factor de “legitimación” de las acciones de Washington contra Venezuela fuera del país, pasa a una posición indefinida y con un “cara a cara” en ciernes con la justicia venezolana.

El chavismo resiste nuevamente

Nuevamente el chavismo dio a conocer su sólida cohesión política e institucional.

Los eventos de este día desde las primeras horas de la mañana, sirvieron para que el chavismo blindara su cualidad de fuerza simbólica cuando miles se concentraron desde temprano en las afueras del Palacio de Miraflores, reeditando con las particularidades de este tiempo, la épica del 13 de abril de 2002 y el desmantelamiento del golpe de Estado consumado ese año.

La cohesión cívico-militar del chavismo es un elemento indispensable a subrayar.

Se revitaliza el sentido de coherencia del chavismo como entidad política y social, moralizándose su base y afianzándose la posición del presidente Maduro, como una contraposición evidente de cara al fallido y “mediocre” intento.

Ambas variables desnudan y caracterizan el momento político de Venezuela.

Para el chavismo las próximas horas serán de legitimación de la cohesión de sus instituciones y su posicionamiento pacifico en las calles venezolanas.

Fuente: Misión Verdad

La previa del 1 de mayo, fecha en que el chavismo y la oposición han convocado a movilizaciones, viene marcada por dos denominadores esenciales. Por un lado la violencia convocada por el antichavismo y la canalización de la frustración del golpe fracasado a la reacción social, y por otro, la ratificación del chavismo de su posición de movilización en favor de la paz.

1. ¿Quiénes están detrás del intento golpista?

Juan Guaidó, el «autoproclamado» presidente de Venezuela, parece haber pretendido asumir este 30 de abril el papel que sus jefes de la Casa Blanca le habían indicado desde que lo eligieron como el títere de turno en la guerra a toda costa contra el gobierno de Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana de Venezuela.

En lo que llamó la fase final de la Operación Libertad, amaneció incitando a la violencia a través de la red social Twitter y mientras ayudaba a escapar al líder opositor Leopoldo López –quien se encontraba en prisión domiciliaria– incitaba al pueblo y a los militares a tomar las calles del país en contra del gobierno legítimo.

«Pueblo de Venezuela, es necesario que salgamos juntos a la calle, a respaldar a las fuerzas democráticas y a recuperar nuestra libertad. Organizados y juntos movilícense a las principales unidades militares. Pueblo de Caracas, todos a La Carlota», escribió.

Por su parte, el vicepresidente estadounidense Mike Pence envió a través de Twitter un mensaje a Guaidó en el que expresaría su total apoyo: «Estamos con ustedes! We are with you! America will stand with you until freedom & democracy are restored. Vayan con Dios! #FreeVenezuela».

Tal como lo calificara el canciller venezolano Jorge Arreaza, «Pence asume su rol de jefatura del intento de golpe de Estado. En nombre de Dios hace llamados a la violencia, la destrucción y la muerte. ¿Eso es ser buen cristiano? El Pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Bolivariana son garantía de paz y respeto a la Constitución».

El secretario de Estado, Mike Pompeo, también se apresuró a celebrar «el inicio de la Operación Libertad». «Today interim President Juan Guaidó announced start of Operación Libertad. The U. S. Government fully supports the Venezuelan people in their quest for freedom and democracy. Democracy can not be defeated. #EstamosUnidosVE».

Para el Canciller venezolano, Pompeo «hace un alarde de diplomacia al promover y financiar un golpe de Estado violento en Venezuela. La obsesión de Washington por controlar la riqueza petrolera venezolana los lleva de torpeza en torpeza. Subestiman al Pueblo de Simón Bolívar.

#TrumpHandsOffVenezuela».

Luis Almagro, el tristemente célebre secretario general de la OEA, no se quedaría atrás, al publicar un mensaje de salutación a la «adhesión de militares a la Constitución y al Presidente encargado de Venezuela Guaidó», en el que reitera que «es necesario el más pleno respaldo al proceso de transición democrática de forma pacífica».

Estos son, sin duda, junto a Marco Rubio, los rostros más visibles del intento de golpe de Estado de este 30 de abril; detrás de ellos se alza un imperio que no puede ni quiere, ni perdonará nunca al gobierno de Nicolás Maduro y a la Revolución chavista por mantener su firmeza, resistencia y dignidad ante la ignominia y la sinrazón, ante el desafío enorme de no ponerse de rodillas.

2. ¿Qué pasó realmente en la base militar La Carlota?

Los actos de violencia y provocación en torno a la Base Aérea La Carlota en Venezuela tuvieron una gran magnitud para los medios de comunicación de la derecha, quienes hacían referencia a un número mucho mayor de militares de los que realmente estuvieron implicados en los hechos.

En las redes sociales, cuentas falsas subían videos manipulados con voces que hablaban desde ángulos invisibles, llamando a asaltar la base y salir del país, en una clara señal del fracaso y la ilegalidad de la acción.

«Es una base militar, deben respetar sus accesos», les dijeron los soldados de La Carlota a los manifestantes, quienes derribaron una cerca lateral a fuerza de empujones y cocteles molotov.

Mediante el diálogo, se logró convencer a los militares que robaron tanquetas de que desistieran, algunos de los cuales denunciaron haber sido engañados por la oposición.

Según declaraciones a Telesur de los asaltantes, fueron llamados para recibir una condecoración que nunca olvidarían en su vida, pero luego se les indicó llevar adelante «la solución final» de Nicolás Maduro.

Luego de horas de una operación combinada entre civiles instrumentados y militares golpistas, se hizo evidente el desgaste del guión opositor y el comportamiento firme y oportuno de las fuerzas bolivarianas que en todo momento trataron de evitar todo tipo de acción violenta.

Se conoció que al final de la tarde algunos de los militares implicados solicitaron asilo en las embajadas de Chile y Brasil en Caracas.

3. ¿Cómo Trump y sus lacayos «monitoreaban» el intento de golpe de Estado?

Mientras se intentaba dar un golpe de Estado que los medios de comunicación de la derecha mundial magnificaron una y otra vez, Donald Trump reconoció abiertamente en su cuenta en Twitter que estaba «monitoreando de cerca» la situación en el país sureño y que EE. UU. se levantaba junto al pueblo de Venezuela y su libertad.

Mientras, el senador Marco Rubio dedicaría su jornada a inventar todo tipo de fake news para tergiversar lo que realmente ocurría en la nación bolivariana.

Y como el propio Jefe de la Casa Blanca estaba «monitoreando la situación», no podían faltar las voces de quienes bajan la cabeza y cumplen sus mandatos, pronunciándose a favor de la intentona golpista en Venezuela y dando el mayor apoyo posible a Juan Guaidó.

Muy preocupado se mostró el mandatario de Argentina, Mauricio Macri, quien hasta celebró la «liberación» de Leopoldo López y dijo acompañar «la lucha del pueblo venezolano para recuperar su libertad», reiterando el reconocimiento a Guaidó como presidente «encargado» y desconociendo lo que denominó «la autoridad del dictador Maduro».

Para Macri, la historia de los últimos 20 años de Venezuela deja una lección y una advertencia para toda la región: «Cuando las democracias se desvían hacia los personalismos mesiánicos y el populismo, tarde o temprano se transforman en dictaduras».

En esta lista no podía faltar el colombiano Iván Duque, quien hizo un llamado a militares y al pueblo de Venezuela para que se ubicasen en lo que considera «el lado correcto de la historia, rechazando la dictadura y usurpación de Maduro; uniéndose en la búsqueda de libertad, democracia y reconstrucción institucional».

Irónicamente, el presidente de uno de los pueblos más masacrados por una verdadera dictadura militar en el continente, el mandatario de Chile, Sebastián Piñera, también ratificó su apoyo a Guaidó y reclamó el fin de la «dictadura de Maduro» y el restablecimiento de «las libertades, la democracia, los derechos humanos y el progreso en Venezuela».

4. ¿Cuál ha sido la reacción del pueblo venezolano?

«¡Victoria Popular!» y «Leales siempre, traidores nunca», fueron exclamaciones reiteradas por el pueblo bolivariano en las zonas adyacentes del Palacio de Miraflores, desde las primeras horas de la mañana de este martes, en que se conoció del intento golpista.

Rumbo a Miraflores, miles de personas tomaron las calles de Caracas tras la derrota del golpe de Estado con factura estadounidense para reafirmar su apoyo al Gobierno constitucional y denunciar el nuevo intento de zarpazo a la democracia mediante la violencia.

«Una vez más estamos nosotros, dando la cara y dando demostración masiva de que el pueblo organizado otra vez ha derrotado a los imperialistas», expresó a Venezolana de Televisión uno de los manifestantes que se concentró ante el palacio presidencial.

Los carteles, pancartas y fotos sobresalían en las manos de los ciudadanos comprometidos con la verdad y la paz, a los que respondió el presidente Nicolás Maduro en su cuenta de Twitter con fe en su nación y en sus organizaciones al afirmar:

«¡Nervios de Acero! He conversado con los Comandantes de todas las REDI y ZODI del País, quienes me han manifestado su total lealtad al Pueblo, a la Constitución y a la Patria. Llamo a la máxima movilización popular para asegurar la victoria de la Paz. ¡Venceremos!».

Al cierre de la jornada, las fuerzas populares continuaban en la calle, llamando a las fuerzas armadas a mantenerse unidas para seguir defendiendo al pueblo.

5. ¿Solidaridad internacional vs. Golpismo?

Ante estos deplorables actos, la solidaridad internacional no se hizo esperar, reafirmando la condena a la violencia, la desestabilización y el irrespeto a la institucionalidad en la República Bolivariana.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) emitió un comunicado en el que rechazó los «intentos de violentar el orden constitucional» de Venezuela, alertó sobre las consecuencias que tendría para la región su ruptura y convocó a los pueblos de Nuestra América a defender la soberanía y la independencia de la Patria Grande.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, expresó a través de su cuenta oficial de Twitter su total repudio a los hechos.

«Condenamos enérgicamente el intento de golpe de Estado en Venezuela, por parte de la derecha que es sumisa a intereses extranjeros. Seguros que la valerosa Revolución Bolivariana a la cabeza del hermano @NicolasMaduro, se impondrá a este nuevo ataque del imperio», aseveró.

El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua (GRUN) rechazó el atentado al derecho a la paz del pueblo venezolano y al orden constitucional del país.

«El GRUN y el pueblo nicaragüense denuncian y rechazan enfáticamente la enésima provocación que se ha montado hoy contra el derecho a la paz y la estabilidad del pueblo venezolano y su Gobierno legítimo, con su presidente constitucional, compañero Nicolás Maduro Moros», señaló un comunicado oficial.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hizo un llamado a buscar una «solución pacífica» a la crisis que se vive en Venezuela y reiteró la importancia del diálogo para la paz y la posibilidad de retomar el Mecanismo de Montevideo.

España, en voz de la ministra Isabel Celaá, dijo también que su nación «no respalda ningún golpe militar», mientras que el líder izquierdista francés, Jean-Luc Melenchon, reafirmó que el intento de golpe de Estado es promovido por «un grupito de militares ultra-minoritario, con la dirección de la marioneta Juan Guaidó, presidente autoproclamado».

A través de un mensaje, el ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlüt Cavusoglu, dijo que su país «apoyará una solución a los problemas de Venezuela a través del diálogo», pues están «en contra de los intentos antidemocráticos de cambiar gobiernos legítimos».

Rusia, a través de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, enfatizó en que la crisis que afronta Venezuela debe resolverse a través de un proceso de negociación.

«La oposición radical en Venezuela ha vuelto de nuevo a los métodos violentos de confrontación», indicó la Cancillería del país euroasiático, para agregar lo vital de «renunciar a la violencia» y «evitar los disturbios y el derramamiento de sangre», señala el texto.

Moscú llamó a las partes a actuar «en el marco del campo legal» y en estricta conformidad con la Constitución venezolana, al tiempo que ha advertido en contra de una «interferencia externa destructiva».

Desde Chile, el Partido progresista condenó enérgicamente el intento de golpe de Estado y el montaje mediático de la oposición venezolana, y rechazó el vergonzoso apoyo de Sebastián Piñera a esta aventura de la ultraderecha apoyada por EE. UU.

Juan Andrés Lagos, miembro de la mesa directiva del Partido Comunista, señaló que este nuevo intento está instigado por Estados Unidos y en Chile tenemos experiencia con estos golpes, al tiempo que consideró:

«Piñera dio un espaldarazo a la situación grave que hay, esto demuestra una subordinación a las políticas injerencistas de Estados Unidos».

En tanto, Marcos Barraza, exministro de desarrollo social en el gobierno de la socialista Michelle Bachelet, expresó:

«El golpista Guaidó debe saber que la democracia no se construye con golpes de Estado ni con libretos armados en Washington».

El Gobierno de Uruguay expresó también su preocupación y rechazo a los hechos de violencia y al uso de la fuerza como instrumentos para dirimir conflictos, y dijo que continuará desplegando todos sus esfuerzos, a través de los diferentes ámbitos de diálogo regionales e internacionales, para contribuir a encontrar una solución pacífica mediante la negociación entre las partes.

La Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad condenó también el intento de golpe de Estado en Venezuela y llamó a la solidaridad internacional con los venezolanos.

Desde La Habana, la presidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), Lorena Peña, llamó a las organizaciones afiliadas a manifestar su solidaridad con el Gobierno de Venezuela y con su presidente constitucional.

6. ¿Por qué Nicolás Maduro es el Presidente legítimo de Venezuela?

Durante los dos periodos presidenciales de Nicolás Maduro se han realizado ocho elecciones democráticas: elecciones presidenciales de 2013, en las que sale electo por vez primera; elecciones parlamentarias de 2015, donde la oposición ganó la mayoría de los curules); elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente de 2017; las regionales de ese mismo año, en las que ganó el chavismo en 18 de los 23 estados; elecciones municipales de 2014, realizadas solo en los municipios de San Diego y San Cristóbal (estado Táchira) para sustituir a dos alcaldes presos por apoyar la violencia en las protestas de ese año; los comicios municipales de 2017 para elegir los alcaldes y el gobernador del estado Zulia; elecciones municipales de 2018, en las que se eligieron 2 459 miembros de los concejos municipales; y las presidenciales de 2018, en las que resultó electo Nicolás Maduro.

El 10 de enero de 2019, Nicolás Maduro Moros prestó juramento ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para un nuevo periodo presidencial (2019-2025), rechazando desde ese mismo instante las acciones injerencistas promovidas por Estados Unidos y sus aliados, quienes intentaron no fuera reconocido como el presidente legítimo de Venezuela.

Maduro Moros ganó las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 con un 67 % de los votos, comicios que trató de boicotear la violenta oposición venezolana, quien se rehusó a participar en los mismos.

Miembros de movimientos sociales y políticos, jóvenes, trabajadores, estudiantes, campesinos y organismos internacionales en todo el mundo, ratificaron su respaldo al reelecto Presidente y a su proceso constitucional.

7. ¿Cómo se ha manifestado la soberbia e impotencia contra Venezuela?

Más allá del conocido interés económico y lo que representa geopolíticamente Venezuela y la Revolución Bolivariana para la soberanía y la independencia de los pueblos de Nuestra América, el imperialismo no puede soportar que hayan sido aplicadas contra Nicolás Maduro, lo que Ignacio Ramonet ha calificado como las cuatro guerras: una guerra insurreccional diseñada por expertos en subversión, sabotajes y sicología de masas, con empleo de mercenarios, explosión cíclica de guarimbas criminales y ataques terroristas contra cuarteles, objetivos militares e infraestructuras globales (red eléctrica, refinerías, distribución del agua, etc.); una guerra mediática, con la prensa, la radio, la televisión y las redes sociales convertidas en ejércitos de conquista mediante el empleo planificado de la propaganda orientada a domesticar las mentes y a seducir los corazones; una guerra diplomática con acoso en algunos foros internacionales, en particular en la OEA, y ataques de los países del llamado Grupo de Lima a los que se suman otros como Canadá y la Unión Europea; y una guerra económica y financiera sin límites, con acaparamiento y desabastecimiento de alimentos, medicamentos, manipulación del tipo de cambio de la moneda por oficinas ilegales, inflación inducida, bloqueo bancario y distorsión del riesgo país.

Ante cada situación el Gobierno chavista ha insistido en el llamado a la paz, la unión cívico militar, ha priorizado los servicios básicos a la población, ha ampliado sus relaciones internacionales abogando por un mundo multipolar en el que el respeto al Derecho Internacional y a la soberanía de los pueblos y la cooperación, sean la hoja de ruta hacia el futuro.

Fuente: Granma
http://www.granma.cu/mundo/2019-04-30/en-preguntas-y-respuestas-claves-para-entender-el-intento-fallido-de-golpe-de-estado-30-04-2019-23-04-07

Un golpe que nació muerto

Sin apoyo militar y

mucho menos popular.

Aram Aharonian

CLAE / Rebelión

Calma, tensa calma en Caracas y toda Venezuela, tras el publicitario intento de golpe de Estado en Venezuela, donde los sectores radicales de la oposición no lograron ni el apoyo de las Fuerzas Armadas ni que el pueblo saliera a la calle a sumatse a la intentona liderada por el autoproclamado presidente Juan Guaidó y el prófugo Leopoldo López. 

El pueblo salió a la calle y se dirigió progresivamente al Palacio de Miraflores, para respaldar al gobierno constitucional de Nicolás Maduro. No fue ni golpe militar ni estallido social, quizá sólo otra operación de bandera falsa, donde los protagonistas anunciados –militares y pueblo- no se presentaron a la cita.

Un golpe de Estado es la toma del poder político de un modo repentino y violento, por parte de un grupo de poder, vulnerando las normas legales de sucesión en el poder vigente con anterioridad. Se distingue de los conceptos de revuelta, motín, rebelión, putsch, revolución o guerra civil. Un golpe necesita paralizar técnicamente el funcionamiento del Estado y tomar los puntos estratégicos como comunicaciones, servicios y vías áreas, terrestres y marítimas. Nada de eso.

Enrique Ochoa Antich, dirigente del opositor Movimiento Al Socialismo (MAS) hizo un análisis certero: “Lo de hoy ha sido una nueva irresponsabilidad del extremismo. Ningún golpe. Ni a pronunciamiento militar llegaron. Operación publicitaria más o menos ridícula. Ahora la oposición negociará más debilitada. Maduro, más atornillado. Nunca como ahora requerimos diálogo y referendo”.

Hasta el momento, el golpe se asemeja a una operación comunicacional de amplio espectro, tratando de imponer imaginarios colectivos con la cartelización de medios y de operadores de la intervención para hacer creíble un "alzamiento militar" que no ha ocurrido. Incluso, canales de televisión locales e internacionales trasmiieron imágenes viejas del ataque a La Carlota durante las guarimbas (terror callejero) de 2014, montando un escenario similar al de la Plaza de Trípoli, en Libia.

La maniobra estuvo focalizada en el Distribuidor Altamira, en Chacao, histórico reducto de los ciclos de violencia, terror y desestabilización del antichavismo. Guaidó ha convocado manifestaciones allí para generar una situación de enfrentamiento que transmitida en vivo, genere el estado de conmoción que permita sostener la maniobra. Otra operación psicológica fue la divulgación del falso apoyo del Mayor General Ornelas Ferreira al golpe.

Para algunos analistas, están apostando más a un golpe de efecto qué permita tratar de agitar calle y generar mejores condiciones para construir la "película" para justificar intervención internacional. Leopoldo López aparece como el real operador local del plan, hasta ahora fallido.

Los acontecimientos

El de abril del 2002 sí fue un golpe contra el presidente Hugo Chávez, con el apoyo de los viejos partidos, la central empresarial, el episcopado y los gobiernos de EE.UU., España y Colombia. Resultó en una breve presidencia del gerente empresarial Carmona Estanga, de apenas 47 horas, El pueblo repuso a su presidente constitucional.

Lo que parece quedar en claro en esta intentona es que parte de la tropa que llegó a la base militar de La Carlota (exaeropuerto caraqueño), fue engañada. Un grupo de sargentos de la Guardia Nacional y funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) se retiraron del distribuidor Altamira (en el este capitalino, fuerte de la oposición) al comprobar cuáles eran los objetivos reales, sobre todo cuando aparecieron Juan Guaidó y el prófugo Leopoldo López.

En la madrugada, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela , Diosdado Cabello, señaló que «No ha sido vulnerada ninguna instalación militar en el país, ellos están en la calle en el Distribuidor Altamira y nosotros estamos dirigiendo las operaciones desde la Base Aérea La Carlota», explicó.

Mientras, el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, resaltó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana se mantiene firme en defensa de la Constitución Nacional y sus autoridades legítimas. Todas las unidades militares desplegadas en las ocho Regiones de Defensa Integral reportan normalidad en sus cuarteles y bases militares, bajo el mando de sus comandantes naturales.

«Los seudo líderes políticos que se han colocado al frente de este movimiento subversivo, han empleado tropas y policías con armas de guerra en una vía pública de la ciudad para crear zozobra y terror», sostuvo el funcionario en Twitter. Padrino denunció que el coronel Jerson Jiménez Báez, jefe de operaciones del batallón 43 de la Guardia nacional fue herido de bala a la altura del cuello en la autopista Fajardo, responsabilizando del hecho a los dirigentes opositores.

Visto en contexto, un político no da un paso de esa naturaleza sino tiene respaldo concreto, tanto interno como externo. Y en el caso de que fuera una acción desesperada de Voluntad Popular (un salto al vacío) prácticamente están obligando a la administración Trump y a los países que los respaldan a dar un paso adelante, a radicalizar sus posiciones, ya que aquellos representan sus cartas (y caras) públicas en contra del gobierno. Así que las próximas horas van a ser decisivas para el futuro inmediato de Venezuela...

La derrota política de los sifrinos

La oposición radical, liderada por ya no tan jóvenes de clase alta y clase media alta (sifrinos en el argot venezolano), estaba consciente que la marcha programada para el 1 de mayo iba a ser un fracaso y por eso lanzaron la penúltima carta, liberando a Leopoldo López, con arresto domiciliario, condenado a 14 años de prisión por la autoría intelectual de decenas de muertos durante el terror callejero de 2014, a punta de dólares.

Pareciera el fin definitivo del “momento Guaido” Quisieron imponer la excusa que salieron con los militares (un reducido grupo de sargentos de la Guardia Nacional o no –cubrían sus rostros) y que el pueblo no les respondió.

Las declaraciones oficiales sobre el desmantelamiento de la operación llegaron momentos después de que el dirigente opositor venezolano Leopoldo López, supuestamente retirado de su arresto domiciliario por fuerzas opositoras, apareciera en un video junto al diputado Juan Guaidó, supuestamente en la base aérea de La Carlota, rodeado por un grupo de militares desertores.

Leopoldo López, a través de su cuenta de Twitter, afirmó que se había iniciado «la fase definitiva para el cese de la usurpación, la Operación Libertad».

También que ha sido «liberado por militares a la orden de la Constitución y del Presidente Guaidó». El autoproclamado “presidente interino” anunciaba que «en este momento» se encuentra «con las principales unidades militares de nuestra Fuerza Armada dando inicio a la fase final de la Operación Libertad», mientras afirmaba que su lucha siempre ha estado «enmarcada en la Constitución, en la lucha no violenta».

Guaidó finalizó su proclama con un llamamiento final: «Pueblo de Venezuela, es necesario que salgamos juntos a la calle, a respaldar a las fuerzas democráticas y a recuperar nuestra libertad. Organizados y juntos movilícense a las principales unidades militares. Pueblo de Caracas, todos a la Carlota».

Escueto el ¿apoyo? de Henrique Capriles Radonski (dos veces candidato a la presidencia por la oposición): “A los países que apoyan la restitución de la democracia en nuestra Venezuela: es momento de apoyar la causa de los venezolanos en esta hora crucial. A nuestro pueblo: ¡es momento de mantenernos movilizados! Vamos Venezuela. ¿La Operación Libertad está en nuestra manos!”.

Quizá la operación fue bien planificada, Pero le faltó un ingrediente fundamental: el apoyo popular.

La injerencia colombiana

Venezuela ha sido sometida en los últimos meses a un asedio internacional que ha incluido el apoyo de Estados Unidos y Colombia a la autoproclamación como presidente interino del diputado opositor Juan Guaidó, lo que ha sido denunciado como un golpe continuado por el gobierno constitucional.

No fue casual, sino causal, el arribo del mayor general de EEUU Van McCarty a Bogotá, para analizar con los mandos colombianos la situación en la zona de frontera con Venezuela, mientras el propio presidente colombiano Ivan Duque confirmó que también Colombia estaba detrás del nuevo intento de golpe.

“Hacemos llamado a militares y al pueblo de Venezuela para que se ubiquen del lado correcto de la historia, rechazando dictadura y usurpación de Maduro; uniéndose en búsqueda de libertad, democracia y reconstrucción institucional, en cabeza de la (en desacato) Asamblea Nacional el Presidente Guaidó”, tuiteó.

Carlos Holmes Trujillo, canciller colombiano, ha pedido una reunión urgente del Grupo de Lima para tratar la nueva situación en Venezuela. "Hago un llamado a todos los países miembros del Grupo de Lima para que hoy continuemos nuestra tarea de apoyo al regreso de la democracia y libertad a Venezuela y definamos de común acuerdo una reunión de emergencia", ha manifestado

Trujillo en la misma red social.

A diferencia de otros mandatarios que respaldaron al presidente constitucional, entre los que se anotaron el mexicano Andrés Manuel López Obrador, el boliviano Evo Morales y el cubano Miguel Díaz Canel, el argentino Mauricio Macri apoyó a la oposición antichavista y manifestó que espera que "sea el momento decisivo" para desplazar al gobierno venezolano.

El presidente chileno Sebastián Piñera no quiso quedar rezagado en su complicidad con EEUU: Reiteramos nuestro total apoyo al Presidente Guaidó y democracia en Venezuela. La dictadura de Maduro debe terminar por la fuerza pacífica, y dentro de la constitución, del pueblo venezolano. Así se restablecerán las libertades, la democracia, los DDHH y el progreso en Venezuela, tuiteó el mandatario chileno.

El presidente del derrotado derechista Partido Popular español, Pablo Casado, envió un mensaje de satisfacción a los venezolanos por la liberación del opositor Leopoldo López de su arresto. Señaló que había hablado con López el jueves pasado para comentar la incorporación del padre del político opositor a las listas del Parlamento Europeo.

Mientras, el gobierno de España, por su parte, rechazó el intento violento: “Debe quedar claro que España no respalda ningún golpe militar”. El nuevo asalto apareció con una fuerza mediática que no tiene su correlato en la capacidad militar ni popular.

¿Golpe de estado, golpe de estado fallido, golpe de estado abortado o golpe natimuerto? Natimuerto es el feto viable que no da señales de vida luego del parto, a diferencia-del nacido muerto o de la criatura abortada.

Venezuela: el Golpe que no fue

Por Alejandro Kirk

En psiquiatría hay un término que se llama “idea deliroide”. Es aquella previa al delirio, que exagera en la mente aquello que nos sirve para alimentar esperanza o espantar el miedo, y nos impide razonar correctamente. No depende del coeficiente intelectual, sino de lo afectivo.

El psiquiatra venezolano José Mata afirma que con las personas que experimentan este fenómeno es muy difícil hablar, porque no escuchan.

En la madrugada de este martes, las figuras aisladas, sombrías y tensas de los dirigentes opositores Juan Guaidó y Leopoldo López sobre la autopista central de Caracas (Francisco Fajardo) en el distribuidor vial de Altamira, una zona acomodada del este de la ciudad, no anticipaban nada nuevo para la aventura golpista lanzada un poco antes con ayuda de un grupo de unos 30 oficiales y suboficiales de la Guardia Nacional Bolivariana y el Servicio Bolivariano de Inteligencia.

La novedad principal era López en la calle, porque estaba cumpliendo una condena en modalidad domiciliaria y obviamente se había escapado. Un simbolismo: se dijo que Guaidó había decretado un indulto, y que la policía lo había acatado.

Pero todo empezó mal, porque empezó con mentiras. Allí López anunció por twitter que se encontraba en “La Carlota”, para sembrar la idea -después ampliamente difundida- de que un alzamiento militar había reconocido la autoridad del diputado Guaidó, autoproclamado presidente, y se ocupaba la base aérea Francisco de Miranda, conocida como… La Carlota.

Nunca entraron a la base aérea. Tal vez jamás se hubiese sabido esto de no haber estado allí, siempre oportuna y valiente, la periodista de TeleSUR Madeleine García.

A López y Guaidó se sumaron pronto algunos aliados, diputados de la Asamblea Nacional, y se quedaron un rato allí pidiendo con aparente desesperación por las redes sociales que “todo el pueblo” fuera a respaldarlos. La respuesta se demoró y no alcanzó a ser masiva en ningún momento del día. Ya cerca de las ocho de la mañana, cuando debía estar todo empezando, en realidad ya había terminado.

La idea sobrevalorada

La idea deliroide, en este caso, parece haber sido la esperanza de que las aguerridas proclamas de las redes sociales se materializaran en ir a poner el pecho en un posible combate sin final asegurado: la clase media, como se sabe por múltiples estudios, se caracteriza por ser temerosa y cauta, como los perros chicos que ladran detrás de las rejas.

Y colateral a esta idea, aquella otra de que al ver a sus colegas alzados y respaldados por centenares de miles, los oficiales y soldados de la base aérea les iban a abrir las puertas para atrincherarse allí y generar un efecto dominó en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Nada de esto ocurrió. Peor aun (para Guaidó y López): la mayoría de los militares participantes en la aventura se escaparon pronto de allí y se metieron a la base. Dijeron haber sido engañados por algunos de sus superiores con una supuesta operación en un establecimiento penal, en que el punto inicial de marcha sería el distribuidor Altamira.

Guaidó y López se retiraron a una plaza cercana, la de Altamira, un antiguo bastión de las protestas violentas y dejaron a sus seguidores en la autopista, atacando con piedras y molotovs la base aérea. Y también con balas: un coronel resultó severamente herido en el cuello. Pero este escenario, que se repitió por horas, es el mismo de 2014, 2016 y 2017: había pasado de golpe de Estado a tema de orden público.

A esta altura, el palacio presidencial de Miraflores estaba ya seguro, masivamente resguardado por decenas de miles de chavistas.

La prensa internacional no quiso enterarse de nada de esto. Siguieron gran parte del día, en toda América Latina y el mundo, repitiendo las consignas de Guaidó: que esta era la fase final de la “Operación Libertad”, que en todo el país se estaba movilizando el pueblo, que 90 por ciento de la Fuerza Armada repudiaba a la “dictadura” y que su victoria era cuestión de horas. En fin uno más de los muchos “Días D” prometidos a los seguidores de la oposición.

Silenciosos se mantuvieron a lo largo del día también la mayoría de los dirigentes “progresistas” latinoamericanos, a quienes no parece perturbarles el prospecto de una dictadura de ultraderecha en Venezuela. El ex canciller chileno Heraldo Muñoz, uno de los artífices del grupo de Lima, sacó la voz al fin de la jornada para sentenciar lo que se sabía desde las 8 de la mañana: que el golpe había fracasado.

Como es de rigor, Estados Unidos, a través del secretario de Estado, Mike Pompeo, no tardó en apoyar el “putsch”, como hicieron después los gobiernos de Argentina, Chile y en particular el presidente colombiano Iván Duque.

Se realizó de urgencia una reunión virtual del Grupo de Lima, y se convocó a una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (de donde Venezuela se retiró el sábado 27 en el plazo exacto de dos años tras la denuncia del tratado de afiliación), y a un encuentro físico de los cancilleres del mismo Grupo de Lima para el viernes 3 de mayo.

López: el agua fría

El chorro de agua fría llegó a media tarde, cuando se supo que Leopoldo López, en vez de participar en la vanguardia de la “gran Operación Libertad”, se introdujo a la misión diplomática chilena como “huésped”, en situación similar a la de otro integrante de la “patrulla juvenil” de la derecha venezolana, Freddy Guevara, desde 2017. Se conoció también que en la embajada de Brasil se refugiaron 25 de los militares golpistas.

En un extraño giro, López dejaría más tarde la legación chilena para trasladarse a la de España (no parece tan brutal la persecución de Maduro después de todo), porque -según el canciller chileno Roberto Ampuero-, no había espacio con los otros huéspedes. Es vox pópuli en la Cancillería chilena que Guevara ha convertido la residencia diplomática en un espacio propio, con alimentación, servidumbre, jardines y piscina gratis.

Ya Guevara había confesado la semana anterior, en una entrevista con un diario chileno, que utilizaba la residencia diplomática como centro de reuniones para derribar al gobierno venezolano.

Este martes, la eurodiputada española Beatriz Becerra, entusiasta partidaria de una invasión norteamericana a Venezuela, destacó el papel que podría jugar esa Embajada a partir de ahora como centro de operaciones para el golpe de Estado, aprovechando el status diplomático de un país que no reconoce al gobierno de Nicolás Maduro.

Se abrieron entonces conjeturas acerca de si todo el operativo no tuvo otro fin que el de rescatar a López y hacerlo retomar su liderazgo de la extrema derecha, tal vez porque Guaidó, deliroide, se había comenzado a tomar en serio su papel de presidente imaginario.

Si el plan era atrincherarse en la base aérea de La Carlota -una “cabeza de playa” donde levantar bandera- se asemeja notablemente a la aventura de la “ayuda humanitaria” lanzada desde Colombia el 23 de febrero, en que se lanzaron tres camiones y muchedumbres lanzando piedras y bombas molotov en ambos lados de la frontera para sobrepasar a la guardia y posiblemente pedir desde “territorio liberado” una intervención extranjera.

El fracaso del golpe causó una reacción furibunda del Secretario de Estado norteamericano, que atribuyó la lealtad de los militares venezolanos a…. ¡Cuba!, y anunció aun más bloqueo y ataques contra la isla socialista en el Caribe. Algo que requerirá una vivaz imaginación, puesto que en días recientes Washington extremó las sanciones anticubanas, extendiéndolas a cualquier Gobierno o empresa del mundo que comercie con ese país.

El pueblo venezolano -tal como el cubano- ha derrotado todas las maniobras y conspiraciones, pero el bloqueo norteamericano le hace pagar un altísimo precio. Recientemente Caracas publicó algunas cifras del costo en vidas -decenas de miles- por los embargos a medicamentos y medicinas, así como el robo abierto de recursos financieros y activos venezolanos en Estados Unidos e Inglaterra.

Con la solidaridad de Rusia, China, Irán, Turquía y otros países, Venezuela corre una carrera contra el tiempo: la guerra desatada en su contra aceleró velozmente la descomposición de la arquitectura jurídica e institucional mundial.

Un nuevo orden planetario se gesta sobre la caída en picada del neoliberalismo como sistema único y Estados Unidos como líder económico indiscutido; el capitalismo se reestructura y aparecen fuerzas centrífugas.

Estados Unidos pelea en Venezuela por la hegemonía en su patio trasero, con la ayuda de sujetos como Piñera, Macri, Bolsonaro y Duque.

Resucita para ello la “doctrina Monroe” (“América para los americanos”), y ejerce todas las presiones imaginables para impedir que Rusia, China e Irán efectúen negocios en la región, con agendas no intervencionistas en los asuntos internos de los Estados.

Los golpes son duros, pero el sistema se resquebraja. Tambalean los gobiernos neoliberales en América latina y Europa. La suerte de la Revolución Bolivariana depende en primer lugar del pueblo venezolano, pero también de la velocidad con que se recuperen los espacios de soberanía e independencia en la región latinoamericana y en el mundo.

Fuente: Telesur

Guaidó se enfría y se desploma

Por Juan Martorano

Ayer martes 30 de abril de 2019 Venezuela sufrió un nuevo intento de Golpe de Estado dirigido por Estados Unidos.

La situación fue controlada por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y toda la institucionalidad del país, pero no se descarta la ocurrencia de nuevos intentos por quebrar a las fuerzas leales y la cohesión institucional y militar en las próximas horas.

Esto no sería factible ni posible sin la participación de traidores dentro de las filas revolucionarias tanto a nivel político, gubernamental, dentro de nuestros cuerpos castrenses y organismos de seguridad e inteligencia.

La participación del comandante de la GNB, Ilich Sánchez y del M/G del ejército desertor, Manuel Cristopher Figuera, hoy ex Director General del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), como cabecillas de la asonada junto a Leopoldo López y Juan Guaidó confirman el peligro de como los traidores infiltrados que podemos tener en nuestras filas podrían poner en jaque a nuestro proceso revolucionario.

Guaidó ha realizado una alta apuesta en el día de ayer, y parte de su estrategia fue la de generar este hecho como catalizador y detonante que motivará a sus huestes más fascistas y reaccionarias, para impulsar una movilización de la oposición hacia el Palacio de Miraflores, con el fin de originar un enfrentamiento con el chavismo, y así dotar a los Estados Unidos del necesario casus belli para justificar la tan ansiada invasión militar de tipo “humanitario” sobre Venezuela.

Sin embargo, un error de cálculo y el adelanto de la operación militar de falsa bandera en el día de ayer en el Distribuidor Altamira, si bien no neutralizo del todo los posibles militares traidores con los que contaría Guaidó para lanzar el zarpazo, si afectó de manera sensible la potencia castrense para una posible rebelión en contra del actual Primer Mandatario Nacional, Nicolás Maduro.

Para el momento en que escribo estas líneas, se escenifican en mi país dos grandes movilizaciones.

La dirigida por Guaidó, cuyo punto último de concentración no está definido; y la de las fuerzas políticas y sociales que respaldan a la Revolución Bolivariana y al actual Presidente de la República, Nicolás Maduro, en el marco de la conmemoración del día internacional de los trabajadores y trabajadoras.

Si bien es cierto que en el marco del despliegue de esta operación de falsa bandera ha resultado en la fuga de Leopoldo López, máximo dirigente de la organización terrorista Voluntad Popular, la misma implica una derrota táctica, ya que la misma hiere de muerte y confirma el enfriamiento y desplome del liderazgo producto de marketing político de Juan Guaidó.

El discurso de Guaidó construido por Ars Publicidad se agotó desde hace rato, y eso aunado a las falsedades y recientes fracasos dados por él ante su base social, evidentemente hace que sea cuestión de tiempo que sea desechado y olvidado por sus jefes imperiales.

También hace que el tiempo de libertad que le quedaría al pretendido “presidente interino” de Venezuela, sea también corto.

No obstante, eso obliga a que el pueblo venezolano a prepararse, pues a partir del día de ayer martes 30 de abril, se ha iniciado una nueva arremetida desestabilizadora y terrorista contra la Patria de Bolívar y Chávez, como ocurrió en los años 2013, 2014 y 2017.

Hay que prepararse para una guerra popular y de resistencia, pero debe también el Estado venezolano y el sistema de justicia venezolano actuar en consecuencia.

Evidentemente, para el día de hoy 1 de mayo de 2019, no creo que Guaidó lancé la movilización hacia el Palacio de Miraflores, pero sí se estima la activación de diferentes actos terroristas, y la proliferación de diferentes operaciones de falsa bandera.

La estrategia evidentemente apunta a la generación de un enfrentamiento entre hermanos, una guerra civil y plantear el control de las fuerzas de seguridad y orden público del Estado de las manifestaciones y reuniones públicas con claros fines sediciosos y desestabilizadores, como represión, para así reforzar la narrativa que justifique una acción armada en contra de nuestra Patria.

Todo esto viene acompañado de una fuerte labor de lobby internacional.

La OEA y la SIP se encuentran reunidas para tratar el caso de Venezuela. El próximo viernes 3 de mayo el denominado Grupo de Lima se reunirá para tratar el tema sobre la situación del país bolivariano.

Diversas vocerías de integrantes de la administración Trump (Rick Scott, Marco Rubio y John Bolton, Almirante Craig Fawler, jefe del Comando Sur de EEUU) ya vienen impulsando y buscan concretar la participación de sus fuerzas militares para la acción militar y desplegar la operación de cambio de gobierno en Venezuela.

No tengo complejos en afirmar que estamos afrontando en un momento particularmente peligroso de la historia republicana venezolana.

Sin embargo, me quiero permitir hacer el llamado a mi pueblo con lo siguiente.

Primeramente, todas y todos debemos estar jugando cuadro cerrado con el Presidente de la República, Nicolás Maduro y demás integrantes del Alto Mando Político y Militar de la Revolución.

El mismo Chávez nos lo advirtió el 8 de diciembre de 2012: “No faltaran los que traten de aprovechar coyunturas difíciles…”

Pero, ante el cierre del cerco y del círculo en contra de Venezuela, evidentemente hay que apretar aún más las tuercas más que las de un submarino.

Solamente los que de verdad sentimos a la Patria hasta en las vísceras y comprendimos el ideal de Chávez quedaremos en verdadera unidad, unidad suficiente para vencer.

Patriotas de Venezuela: Hombres y Mujeres: ¡Rodilla en Tierra!

Fuente: Aporrea

Venezuela: “La mejor victoria es vencer sin combatir”

Por Fernando Dorado

Lo intentado por los EE.UU. ayer en Caracas no era un golpe de Estado… fue un operativo criminal para provocar muertos, muchos muertos y, además, una trampa mediática para avanzar con su estrategia intervencionista.

El objetivo evidente era causar cientos de muertos, y entre otros, sacrificar a los mismos Guaidó y López, que habrían sido engañados para poder justificar la “intervención humanitaria”, que seguramente tenían preparada y lista para ser maniobrada desde Florida, Panamá, Colombia y Brasil.

Ello explica la presencia del general Van Maccarty en Bogotá.

Lo que se aprecia es que el gobierno de Maduro tenía infiltrado el operativo y lo dejaron avanzar en forma calculada. Y, por tanto, al estar prevenidos no se dejaron provocar; lo manejaron a la perfección: como un “problema de orden público” o una “escaramuza golpista”, como la definió con precisión anoche Maduro.

Así, los únicos “muertos” son de tipo político, dentro y fuera de Venezuela. Son todos los golpistas conscientes e “inconscientes”, que se han dejado utilizar o engañar.

Unos, por desespero genuino porque sufren la grave situación que se vive en ese país en forma directa, y otros, por desespero interesado, ya que tienen grandes intereses en la desestabilización de Venezuela y la región.

Es posible que, efectivamente, algunos generales bolivarianos de alto nivel, actuando como contra-inteligencia, les hayan hecho creer a los operadores estadounidenses que iban a contar con total apoyo de los militares venezolanos. Ello explica las lastimeras palabras de Bolton y de Pompeo, y también, la calma y consistencia como actuó el gobierno para conseguir que todos los comprometidos con el complot mostraran la cabeza.

Maduro y los militares venezolanos han puesto en práctica con mucha destreza uno de los postulados más importantes de Sun Tzu: “La mejor victoria es vencer sin combatir” (*).

Lo anterior hace que los neocons gringos en lo inmediato podrían:

Renunciar a seguir financiando la política “legal” en Venezuela, por lo que la “guerra híbrida” va a mostrar su rostro bélico y criminal.

Dedicar ese dinero y el de la “ayuda humanitaria” a financiar terrorismos de todos los tipos (material, cibernético, y mediático; abierto y camuflado; directo e indirecto; etc.) usando toda clase de mercenarios y expertos en guerras irregulares.

Acentuar el cerco y bloqueo económico y financiero no solo a Venezuela sino también a Cuba como ya lo anunció Trump.

Incrementar la guerra irregular en Colombia, sabotear el avance del proceso de paz con las Farc, usar la torpeza del Eln y disidencias y estimular la acción de nuevos grupos armados ilegales en esa frontera y resto del país, como ya lo hacen.

Acelerar la migración de venezolanos para generar xenofobia entre la población de los países receptores de Sudamérica y comprometer a sus gobiernos con aventuras armadas intervencionistas.

Las fuerzas democráticas de la región tendrán que ajustar su política para derrotar al imperio estadounidense, sin confundir la oposición a la intervención imperial con un apoyo ciego y acrítico al gobierno de Maduro.

Es la solidaridad con el pueblo venezolano la que está en juego.

El gobierno venezolano tendrá que fortalecer los lazos verdaderamente democráticos con el pueblo y los trabajadores para poder resistir y defender lo que queda de autonomía y soberanía, y las fuerzas verdaderamente democráticas de Venezuela que cuestionan a Maduro, tendrán que desechar las ilusiones inmediatistas y diseñar una estrategia de mediano plazo para construir un nuevo proyecto político que supere lo que construyó el pueblo con Chávez (que venía de atrás).

No es fácil, una cosa es decirlo y otra hacerlo, pero lo sucedido ayer (30.04.2019) y demás hechos acumulados en los años recientes nos dejan enormes experiencias y lecciones para todos los pueblos de la Región y del mundo.

El imperio estadounidense ha sido derrotado una vez más, pero seguirá insistiendo.

Es su naturaleza.

(*) Sun Tzu, El arte de la guerra

Fuente: Alainet

30 de abril: Caracas en primera persona

Por Ana Cristina Bracho

Contar la historia en primera persona es un ejercicio complejo. Por eso antes de empezar aclaro: las siguientes líneas no se escriben aspirando a lograr un ejercicio de rigurosidad histórica ni para convencer a ningún lector.

Lo que escribo llega a esta hoja con la fuerza que camino y sobretodo con las imágenes de esta Caracas que vivo.

Hace un par de años que habito Caracas y la conocí en mejores épocas. Cuando el dinero salía de las matas y los izquierdistas del mundo querían tomarse una foto con Chávez.

La he visto convertirse en una ciudad sancionada, con la depresión de sus mercados y con su cada vez más tenue vida nocturna.

A veces esa levedad, esa merma, me crea verdaderas dudas porque no logro determinar si es mía o es realmente de la ciudad.

Ayer justo pasaba por un Centro Comercial que lucía mejor que en los últimos años y la gente compraba cosas, relojes, zapatos y dulces.

La escena se me hacía indescifrable pues la gente con la que vivo, los sitios a los que me habitué, parecen vivir en una angustia económica permanente.

Por lo que vale el dólar, por lo que les falta en Bolívares, por los huecos que quedan en el presupuesto y las cosas que se dañan pero evidentemente la realidad supera la percepción y hay otras dinámicas que ocurren.

Seguramente se sujetan de remesas, de reventas o de alguna de esas artes…

Lo cierto es que cada vez me preocupan más los efectos psicológicos de lo que vivimos. Primero era el plano económico. Entiendo todo en una sola cosa, la gente trabajando lo mismo o aún más, gana menos.

Esa es una lógica que viene en contra de lo habitual y además de los esquemas sobre cómo vivir con los que nos criaron y eso crea angustia, resentimiento y rabia.

Sentimientos que además van perforando el autoestima individual y colectivo hasta hacernos sentir que no valemos nada, que los esfuerzos dan lo mismo, que trabajar en vez de ser ganancia es pérdida y que la mejor suerte es la de devenir un migrante económico.

Ahora, el problema no se agota allí.

¿Cuál es la consecuencia de amanecer todos los días con una nueva amenaza de invasión o de guerra? ¿Cuál es el efecto que tiene en una población que todos los días le digan que tiene un precio porque si hace A será sancionado, si hace B será perdonado y si hace C será recompensado?

Para mí esto es un problema muy grave porque cualquier situación política en Venezuela tiene que medir que la decisión, por ejemplo, de los soldados de ir en contra de las leyes no pasa por la voluntad de hacer un golpe de Estado sino por la de recibir un pago.

Por eso fracasaron de nuevo porque hay una noción de dignidad que evita que mayoritariamente la gente se sume a esta práctica.

Desde enero la cosa está peor. Después de la autoproclamación hemos venido viviendo un ritmo que cada dos o tres semanas consigue un pico: una situación de batalla en la frontera, un atentado terrorista al Servicio Eléctrico Nacional del que aún no nos reponemos del todo y ahora una fuga disfrazada de Golpe de Estado.

En algún momento entendí que el tiempo es un factor importantísimo para la economía. Producir tarda, distribuir tarda, comerciar tarda. Las cosas se mueven por esos pasos, los anaqueles se llenan y se vacían, las cosas se agotan…

El tiempo en Venezuela avanza un paso tiene en frente un abismo y luego dos pasos y luego otro abismo. Es decir, la línea recta que media entre producir y tener bienes está cortada.

¿Cómo funciona así la economía de un país? ¿Qué consecuencias tiene para la garantía de los derechos que a los escasos bienes que llegan y se producen se les alteren los ciclos básicos? ¿Cuál será la incidencia de esta locura en el PIB?

Los apagones nos sumieron en una delicada situación para la conformación de los indicadores sociales, la falta de servicios básicos es traducida en un nivel grave de pobreza.

Por ende, estamos ante un escenario que fuerza que sus designios se hagan realidad. Como se dice muchas veces, que se den profecías autocumplidas: que avancemos hacia una crisis humanitaria.

Pero hay algo que me asusta aún más:

¿Cuáles son las consecuencias políticas de esto? ¿Dónde está el proyecto de país que queremos y el marco del acuerdo de convivencia mínima, los límites que nadie puede cruzar y el deseo común de bienestar?

La gente, entre otras cosas o la falta de números y la estruendosa realidad de las consecuencias ubica en buena parte lo que vive como responsabilidad de decisiones políticas, pero ¿es posible semejante situación tan sólo por mala administración? ¿porque no miramos que tanto estrés dispara nuestra incapacidad de ver las cosas de modo lineal al tiempo que sólo toca sobrevivir cada prueba, de nuevo?

Esos discursos son peligrosos. Buscan que entendamos que necesitamos un tutelaje, que hemos nacido genéticamente dispuestos a ser corruptos o torpes.

Que no podemos salvarnos ni nuestro propio pellejo.

Ahora si semejante cosa hubiese logrado plenamente sus objetivos las escenas de hoy en Miraflores serían imposibles.

La gente volvió a vivir un 13 de abril, con el cuerpo desnudo ante la intentona golpista. Un grito recorrió aquellas calles, enlazó los dos momentos y es la demanda encendida de un pueblo que exige justicia y para mí, al cierre de esta nota, la palabra justicia tan sólo significa que exige que lo dejen vivir.

Fuente: Alainet

RECOPILACION REALIZADA POR EQUIPO PERIODÍSTCO DE CLARINET.CL