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Lula no va: Fernando Haddad
es el candidato del PT a la
presidencia de Brasil.

En una carta dirigida a la cúpula del Partido de los Trabajadores, el propio Lula ratificó a su ex ministro de educación para competir en la carrera presidencial, esto, ante la imposibilidad de Lula de presentarse a los comicios por encontrarse condenado por corrupción.

Hace días que se especulaba. Finalmente, Luiz Inácio Lula da Silva no será candidato a la presidencia de Brasil, en su lugar, el Partido de los Trabajadores (PT) nombró a Fernando Haddad, quien se desempeñara como ministro de educación de Lula entre los años 2005 y 2012.

Este martes vencía el plazo para que el PT definiera al candidato presidencial luego de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) rechazara la postulación del ex presidente por estar condenado por corrupción.

Según la prensa brasileña, fue el propio Lula quien, mediante una carta dirigida a los dirigentes del PT, ratificó a Haddad como su reemplazante para llegar al Palacio de Planalto.

El próximo 7 de octubre los brasileños elegirán a su presidente, si bien Lula contaba con el más amplio apoyo de los posibles candidatos, su sostén popular no ha podido traspasarlo a Fernando Haddad, quien, de todas maneras, aumentó a nueve por ciento de preferencias según la última encuesta realizada por Datafolha el día lunes.

Por su lado, el candidato de ultra derecha, Jair Bolsonaro, obtiene un 24 por ciento en la misma medición.

El llamado de Lula desde la cárcel:

"Quiero pedir, de corazón, que voten por Haddad"

En la carta en la que anunció su retiro definitivo de la elección presidencial, el ex Mandatario reiteró su inocencia y declaró que "de hoy en adelante", el nuevo candidato "será Lula para millones de brasileños".

El ex Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, entregó este martes su completo respaldo hacia el ex ministro de Educación, Fernando Haddad, para que lo reemplace como candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), a través de una emotiva carta cuyos detalles fueron dados a conocer esta tarde.

En la misiva, que escribió desde la cárcel en la que se encuentra desde abril pasado en Curitiba, luego de ser condenado a doce años de cárcel por corrupción, el ex jefe de Estado sostuvo que "nosotros ya somos millones de Lulas y, de hoy en adelante, Fernando Haddad será Lula para millones de brasileños".

"Quiero pedir, de corazón, a todos los que votarían en mí, que voten en el compañero Fernando Haddad para presidente de la República", añadió el ex Mandatario, junto con pedir apoyo para todos los candidatos del PT a Gobiernos regionales, Senado, Cámara de Diputados y legislativos regionales.

Asimismo, Lula dedicó párrafos para criticar a la justicia brasileña, la cual a su juicio prohibió a los brasileños "votar libremente por el cambio".

En ese sentido, recalcó que su condena fue una "farsa judicial y una venganza política" para impedirle volver a la Presidencia.

"Hace más de cinco meses estoy preso injustamente. No cometí ningún crimen y fui condenado por la prensa mucho antes de ser juzgado.

Continúo desafiando a jueces y fiscales a que presenten una única prueba en mi contra, pues no se puede condenar a nadie por crímenes que no practicó", dijo.

Lula afirmó que nunca hubiera desistido de su intención de participar en las elecciones del próximo 7 de octubre si los tribunales brasileños no le hubieran privado de todos sus derechos y si no hubiesen rechazado la decisión en la que el Comité de Derechos Humanos de la ONU indicó que no le podían negar sus derechos políticos.

"Por acción, omisión y aplazamiento, el Judiciario brasileño privó al país de un proceso electoral con la presencia de todas las fuerzas políticas. Negaron el derecho del pueblo de votar libremente. Me prohibieron de hablarle al pueblo y de aparecer en televisión. Me censuraron como en la época de la dictadura", enfatizó.

En ese contexto, el ex gobernante recalcó que "fue en esas circunstancias que tuve que tomar una decisión en un plazo que fue impuesto de forma arbitraria. Por eso le pedí al PT que sustituyera mi candidatura por la del compañero Haddad, que hasta ahora desempeñó con extrema lealtad la posición de candidato a vicepresidente".

Finalmente, destacó que durante su periodo como titular de Educación, Haddad lideró una de las reformas más importantes en esa área, con la apertura de universidades para 4 millones de alumnos de escuelas públicas negros e indios y recordó que fue coordinador del plan de Gobierno diseñado por el PT para recuperar el poder. "Sé que un día la verdadera justicia será hecha y será reconocida mi inocencia. Ese día le estaré ayudando a Haddad en el Gobierno de la esperanza", concluyó.

Haddad escuchó la lectura del mensaje público de Lula en un palco levantado a metros de los portones de acceso a la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, junto a Dilma Rousseff, Gleisi Hoffman y Manuela D’Avila.

“Nosotros ya somos millones de Lulas, de hoy en adelante Fernando Haddad será Lula para millones de brasileños, hasta la victoria, un abrazo del compañero de siempre, Luiz Inácio Lula da Silva”. Esas fueron las últimas líneas de la Carta al Pueblo escrita por el líder del PT para expresar su respaldo a la flamante candidatura presidencial de Fernando Haddad para los comicios del próximo 7 de octubre. “Quiero pedirles de corazón a todos los que votarían en mí, que voten al compañero Fernando Haddad”, propuso Lula.

De saco gris y camisa blanca, el ex intentende de San Pablo Haddad  escuchó la lectura del mensaje  en un palco levantado a metros de los portones de acceso a la  Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba. A su lado estaban la ex presidenta Dilma Rousseff y la senadora Gleisi Hoffmann, titular del PT, y Manuela D´Avila, titular del Partido comunista de Brasil.

Horas antes de ese acto la Mesa Ejecutiva del partido había respaldado la fórmula Haddad-D´Avila, del Partido Comunista de Brasil. Durante una reunión en esa ciudad sureña mayoritariamente blanca, convertida en un fortín de la ultraderecha adicta del juez Sergio Moro y/o a Jair Bolsonaro.

El capitán retirado Bolsonaro, internado tras recibir una puñalada la semana pasada en un acto de campaña, está segundo, con entre 19 y 22 por ciento, en las encuestas reales donde Lula aparece primero con el 40 por ciento. Esos sondeos, con el petista a la cabeza, dejaron de publicarse por decisión del grupo Globo.

El gran desafío de Haddad, que en la última encuesta de Datafolha tuvo el 9 por ciento, será acercarse a Bolsonaro en la primera vuelta de 7 de octubre para pelear la presidencia en el balotaje del 28 de ese mes.

Para eso tendrá que persuadir al gigantesco electorado de 147 millones de votantes diseminados en un país de 8,5 millones de kilómetros cuadrados de que es el heredero de Lula. No será sencillo. Pero tampoco imposible: varios sondeos indican que un porcentaje considerable de electores está dispuesto a votar a quien tenga la bendición del líder preso.

“Vamos a la calle para que el 28 de octubre podamos celebrar la democracia, Lula libre, viva el pueblo brasileño”, propuso Haddad, con su estilo sobrio, al hablar ante los militantes que le respondieron coreando “Lula Libre” y “Brasil, urgente Haddad presidente”.

La misiva de Lula leída ayer al caer la tarde también fue, de algún modo, un manifiesto político de largo alcance. Como el  discurso que pronunció  el 7 de abril en el Sindicato de Metalúrgicos de San Bernardo do Campo, antes de presentarse ante la Policía Federal para que lo lleve hasta Curitiba. La carta fue redactada en el calabozo sin ventanas al exterior del cuarto piso de la Superintendencia al cual no pueden ingresar ni los periodistas (hay decenas de pedidos de entrevistas), debido a un régimen especial distinto al aplicado incluso a los narcos en las cárceles de máxima seguridad.

Después de meses de exigir infructuosamente justicia, el ex tornero mecánico de 72 años no obtuvo autorización para disputar su sexta elección para el Palacio del Planalto. “Los tribunales prohibieron mi candidatura a la presidencia, prohibieron al pueblo brasileño votar libremente, nunca acepté las injusticias ni las aceptaré, hace más de 40 años que defiendo la igualdad y la transformación de Brasil”. “Le pido una sola prueba a Moro”.

Los magistrados no hicieron lugar a ninguna de las apelaciones de los abogados petistas respaldadas por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Ese organismo demostró estar advertido de que en actual sistema político, el instituido a partir de agosto de 2016 después de la caída de Rousseff, se violan las garantías que caracterizan a las democracias.

Esa recomendación del Comité fue descalificada por algunos jueces de las cortes superiores con argumentos falsos, entre ellos el de que Brasil no tiene porque sujetarse a los términos del Pacto Internacional de Derechos Políticos y Civiles. En rigor ese Pacto tiene fuerza de ley interna puesto que Brasil lo firmó en 1992 y lo revalidado con un decreto parlamentario de 2009.

El domingo pasado la candidatura de Lula y el Pacto de la ONU fueron igualmente vilipendiados por el comandante del Ejército, general Eduardo Villas Boas. En una extensa entrevista, el general dejó entrever que no se permitirá una victoria de Lula y en alguna medida, de forma más elíptica, insinuó que tampoco una de Haddad.

Por lo visto Haddad, con el aval de Lula, no sólo tendrán que vencer una elección, tendrá que ganar una guerra política.

El nuevo y disputado escenario electoral
tras la renuncia de Lula a candidatura

Finalmente, la teleserie brasileña se acabó. En el último día del plazo dado por el Tribunal Superior Electoral (TSE) para que su colectividad lo reemplazara tras inhabilitarlo como candidato, finalmente el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva desistió de participar en las elecciones presidenciales del 7 de octubre próximo y anunció a su exministro Fernando Haddad, que era compañero de fórmula como candidato a vicepresidente, como el nuevo abanderado del Partido de los Trabajadores (PT).

El TSE había invalidado el 1 de septiembre la candidatura de Lula, de 72 años, a causa de su condena en segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero, y emplazado al PT a designarle un reemplazante antes de las 19.00, so pena de quedar excluido de los comicios de octubre.

Paralelamente, los abogados de Lula habían presentado sin éxito varios recursos para extender el plazo hasta el 17 de septiembre. También alegaron en vano la necesidad de acatar un pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de la ONU para que Lula pudiera ser candidato y hacer campaña desde la cárcel.

Sin respuesta positiva a esas solicitudes y con el tiempo en contra, Haddad, exalcalde de Sao Paulo, de 55 años, mantuvo el lunes varias reuniones con Lula y  este martes volvió a visitarlo cerca de las 9.00 en la sede de la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, donde el expresidente está preso desde el 7 de abril. En esa cita se selló el destino del PT: Lula desistió de ser candidato y confirmó a Haddad como su delfín.

La decisión de Lula fue expresada a través de una carta dirigida a Haddad que fue comunicada luego a la dirección del PT durante una reunión celebrada en un hotel en el centro de Curitiba, donde además del exalcalde de Sao Paulo, participaron la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann, la ex presidenta Dilma Rousseff, el senador Lindbergh Farias y el gobernador de Minas Gerais, Fernando Pimentel, además de otros dirigentes petistas.

Según el diario Folha de Sao Paulo, en el mensaje Lula manifestó su indignación por lo que considera la “injusticia” que ha sufrido para ser marginado de la elección. Con todo, afirma el periódico, el expresidente subrayó la importancia de la continuidad de su proyecto político con Haddad como candidato. El mensaje de Lula, agrega Folha, sirvió para enfriar cualquier resistencia interna que aún pudiera haber en el PT respecto al nombre del exalcalde de Sao Paulo.

La carta fue leída por el propio Haddad a puertas cerradas. Un ala del PT, ligada a la presidenta del partido, la senadora Gleisi Hoffmann, todavía quería aplazar el reemplazo para el 17 de septiembre, lo que desagradaba a los aliados de Haddad, según el diario paulista.

Finalmente, cerca de las 14.00, la Mesa Ejecutiva del PT, encabezada por Hoffmann, respaldó por unanimidad el nombre de Haddad como abanderado presidencial del partido. La joven diputada del Partido Comunista, Manuela D’Ávila, será la candidata a la vicepresidencia.

“Nos vamos a preparar para llevar a Haddad a la segunda vuelta (el 28 octubre) y ganar las elecciones presidenciales”, declaró el secretario nacional de Movilización del PT, Alex Lima. “Con la candidatura de Lula reemplazado por Haddad, y Manuela se mantiene el proyecto, el programa de gobierno de Haddad es el de Lula”, afirmó Jaques Wagner, exministro de los gobiernos de Lula y Rousseff.

“Quiero pedir, de todo corazón, a todos los que votarían por mí que voten por el compañero Fernando Haddad para presidente de la República”, afirmó Lula en una misiva leída más tarde en un acto frente a la cárcel de Curitiba, titulada “Carta al Pueblo Brasileño”.

Pero la decisión de Lula de desistir de participar en las elecciones es vista como una dura derrota para el PT. Para Tereza Cruvinel, columnista política del Jornal do Brasil, “la inhabilitación electoral de Lula por la Justicia representa la mayor derrota ya sufrida por el PT, en la medida en que, si pudiera competir, Lula ya estaría elegido, garantizando la vuelta del partido al poder”, comentó. “Hoy, condenado, preso e inhabilitado, Lula no tiene perspectiva de futuro en la política”, agregó.

“Formato definitivo”

“Con Haddad asumiendo la cabeza de la fórmula del PT y el resultado de las nuevas encuestas relativizando el impacto del apuñalamiento a Jair Bolsonaro (candidato presidencial del PSL) en las intenciones de voto, la elección está, finalmente, tomando su formato definitivo”, escribió Eliane Cantanhêde, columnista de O Estado de Sao Paulo.

Y en este nuevo escenario, Haddad debutó con una señal alentadora, con la publicación el lunes de un sondeo Datafolha que le da 9% de intenciones de voto, cinco puntos porcentuales más que en la encuesta de agosto, cuando el TSE todavía no había invalidado la candidatura de Lula.

Ese porcentaje lo sitúa en el pelotón de aspirantes a disputar la segunda vuelta, de acuerdo con esa encuesta, que sitúa en primer lugar, con 24%, al diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, quien convalece en un hospital de Sao Paulo de una puñalada en el abdomen recibida el jueves pasado, durante un acto en Minas Gerais.

Ciro Gomes, un exministro de Lula, está en segundo lugar, con 13%.

Bolsonaro, a la luz de la encuesta de Datafolha, no logró capitalizar el ataque sufrido. Su tasa de rechazo subió de 39% a 43% y es derrotado por los principales candidatos en un eventual balotaje.

Habrá que ver ahora si Lula consigue traspasar en menos de cuatro semanas de campaña su prestigio a su reemplazante. “Creo que habrá una gran transferencia de votos. Ciertamente que no la totalidad de los votos de Lula, pero lo suficiente para llevar a Haddad a la segunda vuelta”, dijo Cruvinel. “A Haddad le espera una tarea inmensa, es correr un sprint cuesta arriba. A Haddad se lo conoce muy poco fuera de lo que es el Sudeste. Naturalmente el problema de Haddad ahora es quitarle votos a Gomes, que se viene consolidando como candidato de izquierda en el Nordeste, que es el tercer colegio electoral del país”, dijo a France Presse el analista Matías Spektor, profesor de la Fundación Getúlio Vargas.

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