BRASIL-PUEBLO-RESISTE8

La condena a Lula es
parte del golpe
y la contrarreforma.
Reforma laboral: ¡Se
fueron los derechos!
Dilma: Lula es inocente
y el pueblo
sabrá rescatarlo en 2018.
En otro paso de la avanzada
mediática y judicial contra las
fuerzas antineoliberales de
America latina, el juez brasileño
Sergio Moro declaró culpable al
ex mandatario Luiz Inácio Lula
Da Silva, de 71 años, de los
delitos de corrupción pasiva y
lavado de dinero.

Por Martin Granovsky

La sentencia establece, además, la prohibición de ejercer cargos públicos durante 19 años, lo cual le impediría, si se confirma en segunda instancia, volver a presentarse a la presidencia en las elecciones de 2018 . Se completaría así el segundo paso del golpe de Estado que empezó con el desplazamiento ilegal de Dilma Rousseff de la presidencia.

El juez Sergio Moro no solo condenó a Lula. Dejó al político más popular de la historia brasileña cerca de la inhabilitación política cuando faltan solo 15 meses para las elecciones presidenciales. Ahora todas las miradas se posan en los camaristas.

Si mantienen la condena, Lula no podrá ser candidato en octubre de 2018 y Brasil podría seguir en manos de un gobierno que represente la constelación de poder formada por los bancos transnacionales, los grandes grupos nacionales de la industria y las finanzas, los oligopolios mediáticos, una parte decisiva del Poder Judicial y las aristocracias políticas estaduales con representación parlamentaria.

Con su sentencia, Moro contestó el dilema que se planteaban los dirigentes del Partido de los Trabajadores en los últimos meses. Unos decían: “Si Lula sigue creciendo en popularidad será cada vez más difícil que un juez lo condene, más aun cuando no hay pruebas suficientes contra él”. Otros reponían: “Incluso sin otras pruebas que simples palabras Moro lo condenará justamente porque Lula viene creciendo en las encuestas. Si el juez no falla contra él, ¿qué sentido habrá tenido el golpe contra Dilma Rousseff dado por el establishment brasileño?”. El segundo planteo demostró ser el más aproximado a la realidad.

Tras un año de oscuridad frente a los sectores populares la figura de Lula recuperó buena parte de su imagen positiva. La última encuesta fue difundida el 26 de junio por Datafolha, que pertenece a un grupo empresario antipetista con cabeza en el diario Folha de Sao Paulo. Si las elecciones fuesen ahora Lula ganaría la primera vuelta con el 30 por ciento frente al 16 por ciento del ultraderechista Jair Bolsonaro y el 15 por ciento de Marina Silva, la carta de Jaime Durán Barba para Brasil. Si Lula no fuera candidato, Marina vencería a Bolsonaro.


Según el mismo sondeo, Lula le ganaría en segunda vuelta a Geraldo Alckmin, del conservador Partido de la Socialdemocracia Brasileña, a Joao Doria del mismo partido (el millonario que hoy está al frente de la intendencia de San Pablo), y a Bolsonaro. En cambio empataría con Marina Silva en un 40 por ciento.

El sistema de ballottage en Brasil es el clásico. Hay segunda vuelta salvo que en el primer turno el candidato obtenga el 50 por ciento de los sufragios más un voto. Lula dos veces y Dilma otras dos ganaron en las dos vueltas en 2002, 2006, 2010 y 2014.

Obviamente esta medición no tomó en cuenta la condena de Lula a manos de Moro. Si Lula no ve menguadas las intenciones de voto, la expectativa del PT sobre los camaristas de Porto Alegre tiene en cuenta tres escenarios y se esperanzan con un antecedente. El peor escenario es que confirmen la sentencia de Moro antes de octubre de 2018 e invaliden de ese modo los derechos políticos de Lula. El segundo escenario es que no se pronuncien y dejen a Lula bajo sospecha pero con derechos políticos.

El mejor escenario es que den vuelta el fallo de primera instancia. La esperanza del PT tiene un antecedente con nombre y apellido: Joao Vaccari. Se trata del tesorero del partido que fue absuelto por este mismo tribunal federal con sede en Porto Alegre que debe resolver la suerte cívica de Lula. El defensor Luis Flavio Borges en la causa abierta contra Vaccari –fue acusado por supuesta participación en el esquema de coimas de Petrobrás– felicitó a los camaristas porque “la acusación y la sentencia se habían basado solo en la palabra de un delator”. Moro había condenado a Vaccari a 15 años de prisión.

La reforma laboral

La condena de Moro contra Lula se produce justo al día siguiente de que el Senado dio la media sanción que faltaba a una ley de reforma laboral que liquida el poder de negociación de los sindicatos, destruye los convenios colectivos, inventa una figura de empleo intermitente y, a contramano del mundo, sube la cantidad de horas de trabajo.

El presidente de facto Michel Temer impulsó la ley regresiva a pesar de que tiene solo el 7 por ciento de popularidad y está acusado por coimas. Nadie apostaría ni una caipirinha por su continuidad en el cargo. Si cayera, de todos modos, sería reemplazado por un político designado por los dos tercios del Congreso hasta completar el período, que se cumple el 31 de diciembre de 2018.

Con o sin Temer, el ataque contra la protección laboral y la sentencia contra Lula son parte del mismo golpe: impedir que el PT renazca, ya que hoy solo cuenta con el ex presidente como candidato viable, y consolidar en el tiempo lo que el ex asesor de Lula y Dilma llama “la Contrarreforma”. O sea la vuelta de Brasil a los tiempos de la esclavocracia.

*Publicado en Página12

Moro, en carrera presidencial


El periodista Darío Pignotti indicó que Moro “es el principal líder conservador brasileño y, en las especulaciones, un eventual candidato presidencial con alta intención de voto”. Recordó, asimismo, que la Cámara de Apelaciones de Porto Alegre, absolvió hace 15 días al extesorero del Partido de los Trabajadores, al considerar que la condena fijada también por Moro estaba basada exclusivamente en la delación premiada de quien buscaba atenuar su condena y esta denuncia contra Lula también tiene como principal vector acusatorio la delación premiada.

La decisión judicial no tiene precedentes: se trata de la primera vez en la historia del país que un ex presidente es condenado a prisión por corrupción.

Además, el fallo salió en tiempo récord, ya que el mismo tribunal tardó un promedio de 16 meses para dictaminar en casos similares, y la decisión de Lula salió en menos de diez meses. El juzgado del juez Moro nunca pudo demostrar que el apartamento playero pertenezca al ex presidente o sus familiares, por lo cual sus defensores legales y políticos argumentan que el objetivo de la causa es inhabilitarlo para que sea inelegible.

“Según juristas, que empiezan a ser mayoría, no es posible sostener una condena sólo en una delación premiada. Más cuando los reos saben que el premio con que Moro recompensa a los delatores es si incluyen en su delación a Lula. Es decir, Lula se ha convertido en el gran trofeo.

Es una suma de factores parajudiciales en una escenario político convulsionado”, analizó.

Pignotti también indicó que a diferencia de la acusación que pesa contra el presidente en funciones Michel Temer, en el caso de Lula no hay pruebas materiales que prueben el soborno. Además, consideró que hay “incongruencias” en la denuncia del fiscal contra Lula, ya que lo señala como “el máximo comandante de la red de corrupción montada en Petrobras” por un supuesto soborno de 800 mil dólares, cuando “la semana pasada uno de los gerentes de Petrobras que aceptó delatar y devolver el dinero recibido, regresó 80 millones de reales”.

Dilma: es un escarnio

La condena de Lula da Silva, sin pruebas, a nueve años y seis meses de prisión, es un escarnio. Una flagrante injusticia y un absurdo jurídico que avergüenza a Brasil. Lula es inocente y esa condena hiere profundamente la democracia, señaló la expresidenta Dilma Rousseff. Sin pruebas, cumplen un camino pautado por sectores de las grandes empresas. Hace años, Lula, el presidente de la República más popular en la historia del país y uno de los más importantes estadistas del mundo en el siglo 21, viene sufriendo una persecución sin cuartel, añadió.

Hoy, con indignación asistimos a la aprobación por el Senado del fin del Contrato de Trabajo. Una monumental pérdida para los trabajadores brasileños. Ahora, asistimos a esa ignominia que está siendo ejercida contra el expresidente Lula con el objetivo de coartar sus derechos políticos, escribió la depuesta presidenta constitucional.


“El país no puede aceptar más este paso en dirección de un estado de excepción. Las garras de los golpistas intentan rasgar la historia de un héroe del pueblo brasileño. No lo conseguirán. Lula es inocente. El pueblo brasileño sabrá democráticamente demostrarlo en 2018”, concluyó Dilma.

Declaración del PT

La condena del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva representa un ataque a la democracia ya la Constitución Federal. Si bien es una decisión de primera instancia, se trata de una medida equivocada, arbitraria y absolutamente ilegal, conducida por un juez parcial, que presta cuentas a los medios de comunicación y a aquellos que no aceptan la trayectoria de éxito de Lula en la presidencia.

La sentencia se basa exclusivamente en delaciones premiadas, negociadas a lo largo de meses con criminales confesos, y simplemente validan las convicciones contenidas en la acusación de fiscales del Ministerio Público Federal, sin que haya la presentación de pruebas que justifiquen la condena en los términos expresados por las leyes brasileñas.


Lula no está por encima de la ley, tampoco debajo de ella. Lo que ocurre es un proceso de persecución que se constituye en una aberración constitucional; Un caso típico de lawfare, en el que se utilizan recursos jurídicos indebidos como fin de persecución política. En su caso, se busca imputarle crímenes basados en teorías respaldadas sólo por la palabra de condenados, incapaces de comprobar sus afirmaciones por medio de documentos o de transferencias bancarias.

La condena de Lula es otro capítulo de la farsa capitaneada por el consorcio golpista que asumió el país para suprimir derechos sociales y laborales, ampliar el tiempo para que las personas se jubilar, cortar gastos esenciales en Salud y Educación y, principalmente, vender empresas estatales importantes como Petrobras, Infraero, la Caixa Económica y el Banco do Brasil.

Curiosamente, la sentencia salió un día después de la votación de medidas que retiraron derechos de los trabajadores, y ahora serán olvidadas.

El PT va a mantener su defensa intransigente a Lula, por creer en su absoluta inocencia. Lula es un liderazgo reconocido en el mundo por los avances promovidos al frente de la Presidencia. Hoy, más que nunca, nos solidarizamos con Lula, y con sus hijos y nietos. Además, reforzamos nuestro pesar por la muerte de su mujer Marisa Leticia Lula da Silva. Sabemos que habrá justicia en las otras instancias del juicio y que toda la verdad vendrá a la superficie. La historia será el principal testigo de su absolución y de su grandeza.

Reforma laboral: ¡Se fueron los derechos!

Por Elaine Tavares

Como se esperaba, el Senado brasileño, esa casa inútil, votó favorablemente la reforma de las leyes del trabajo. Nadie, en sana consciencia, podría esperar otro resultado. La absoluta mayoría de los senadores y senadoras representa a la clase dominante, son siervos fieles del sistema que los paga regiamente para defender sus intereses. Sólo el pueblo organizado y una lucha radical podrían cambiar el rumbo de las cosas. No hubo nada de eso. Lo que vimos fue una secuencia de marchas promovidas por los luchadores de siempre, pero sin la radicalidad necesaria para imponer miedo a los sirvientes del capital.

Para los que tienen bastante claridad de lo que significa esa “reforma”, quedó la perplejidad. Pero esta no es una actitud que ayude mucho a comprender la realidad. Es necesario que la gente se incline sobre las causas de la apatía de los trabajadores ante ese ataque avasallador y busque caminos para superar la tremenda derrota sufrida ayer.

La primera cosa que tenemos que tener en cuenta es que en Brasil el porcentaje de la población económicamente activa es muy baja: el 46,7%, según datos de 2010. Poco más de 80 millones de personas (datos de 2016), en una población de 190 millones, están ocupadas. Es decir, mucho menos de la mitad está en el sector productivo. Y, de los que están activos, cerca de 30 millones tienen contratos firmados. Los demás están en el mercado informal, por lo tanto, a ellos, no les interesa el debate sobre las leyes. No saben lo que significa. Están en la lucha para mantenerse vivos, muchas veces en el límite.

Los datos muestran que al menos 50 millones de personas que trabajan hoy en Brasil están completamente fuera de cualquier amparo. A ellos no les conmueve, para nada, el discurso de la clase media en facebook, y mucho menos el de los sindicalistas. Este pueblo ni siquiera sabe lo que es un sindicato. No está en su foco de existencia. Su batalla es cargar cosas de aquí para allá, huir de la policía, o mantener algún tipo de trabajo temporal tipo albañil, electricista, etc… Todo lo que saben sobre la reforma es que “va a generar más empleo”, pues es lo que dicen los periodistas famosos de las cadenas de televisión.

De los 30 millones que tienen contratos firmados y son, por lo tanto, potenciales perdedores de los derechos, al menos la mitad ni siquiera sabe que tienen derechos. Los que trabajan a lo mucho, cumplen las reglas, creen que el patrón es una especie de padre y agradecen a Dios por tener un empleo. No se meten en el sindicato, no les gusta la confusión y buscan alejarse de los sindicalistas y de los desórdenes en las calles. También se sientan ante la TV y creen en el discurso que oyen, que es la reproducción de las ideas dominantes.

También tenemos que contabilizar una masa de 14 millones de personas que están desempleadas. Todo lo que quieren es encontrar un trabajo que les garantice sostenerse a sí mismos y a sus familias. En la actualidad, posiblemente la mayoría de estas personas no están interesadas en las luchas para defender los derechos de quienes tienen empleo. Están más enfocadas en la búsqueda del suyo.

Sobran entonces unos 15 millones de trabajadores que saben lo que va pasar con el fin de las leyes laborales. La mayoría de ellos está en las luchas. Son los que van a las protestas, a las marchas, junto a los jóvenes y estudiantes, potenciales trabajadores. Pero, como la mayoría de los sindicatos estuvieron dormidos durante la era petista, en general, no hay propuestas radicales de lucha. Cualquier grupo que asome rompiendo vidrios de bancos o de tiendas ya es luego colocado de lado como “inoportuno”. La consigna es orden. “Vamos a mantener el orden”. Así, sin provocar miedo en la clase dominante, las protestas son meros rituales, sin correspondencia en el mundo donde se deciden las cosas. Ni cuando más de dos millones de personas acudieron a las calles contra las reformas, el eco llegó a los diputados y senadores. Todo siguió su rumbo.

Y por si eso fuera poco, los liderazgos políticos que aún tienen alguna ascendencia sobre las gentes tampoco incentivaron las luchas más reñidas. 

Exceptuando algunos sectores importantes, pero aislados, nadie más convocó a las masas. Los combativos diputados y senadores en el Congreso Nacional hicieron discursos, armaron algunas inconveniencias, pero también sin mayores consecuencias. Y no convocaron a las masas. Las mujeres senadoras, tuvieran ayer, un acto de desesperación, cuando intentaron impedir la votación, ocupando la mesa de trabajo. Fue hermoso, tuvo su impacto emocional, pero lo que se oyó fue el intento de poner remiendos en la ley, como si las cosas pudieran arreglarse allí mismo en la casa legislativa. No hubo una convocatoria revolucionaria para que el pueblo ocupara el Congreso y, entonces, impidiera la votación. Se acabó como otro espectáculo, sólo en el plano de la sensación.

También no se vieron los probables candidatos presidenciales de la elección de 2018 levantar la voz para convocar al pueblo. Nada. Silencio de Ciro Gomes, silencio de Lula, silencio en todas partes.

Así, en las calles del país, que debían estar en rebelión, lo que se vio fueron algunas vigilias de trabajadores, que hasta podrían provocar ternura, si no fuera tan trágica la situación.

Ahora, está hecho. Y viene ahí la reforma de la Providencia. Un golpe en la cabeza, para romper de una vez.

Para los trabajadores se presenta una dura tarea. Empezar de nuevo, todo otra vez. Fueron más de 60 años de lucha para garantizar algunos parcos derechos que ahora se desvanecen. Hay que recomenzar las batallas, una a una. Hay que reconstruir todo un escenario de lucha y de rebeldía, con una generación anestesiada por décadas de domesticación socialdemócrata y por las hipnóticas redes sociales.

En el futuro, pronto, se presentarán algunas figuras, queriendo tomar la rienda del país. Y los que asoman como más progresistas, o al menos los que aparecen en los medios, son un patrón a la moda antigua (Ciro) y un liberal, casi neo (Lula). Trágico escenario.

Sin embargo, hay esperanzas. Y ellas viven en medio de las gentes, en los grupos radicales, en los sindicalistas que nunca se rindieron, en la juventud rebelde, en los sin nada que nada tienen que perder. La vida pulsa. Pero hay que trabajar. Organizar, estudiar, enredarse en la vida real. El camino es largo, pero ahí está. Y allá vamos. Porque no puede paralizarse en la tristeza, ni en la desesperanza.

La lucha de clases es el motor de la historia y la clase trabajadora brasileña habrá de levantarse. iCuando no, ahora!

Dilma: Lula es inocente y el pueblo sabrá rescatarlo en 2018

La mandataria electa de Brasil afirmó que está siendo ejercida una ignominia contra el expresidente Lula "con el objetivo de casar sus derechos políticos".

"Lula es inocente. Y el pueblo brasileño sabrá democráticamente rescatarlo en 2018", aseveró la mandataria constitucional de Brasil destituida en 2016, Dilma Rousseff, en referencia a las elecciones presidenciales, en las cuales el expresidente lidera intención de voto con un 30 por ciento sobre sus rivales, según una reciente encuesta del instituto Datafolha.

Rousseff afirmó que "Lula es inocente y esta convicción duele profundamente la democracia". La mandataria electa consideró que la condena contra Luiz Inácio Lula da Silva "a nueve años y seis meses de prisión, es una burla" y "una flagrante injusticia y un absurdo jurídico que avergüenzan a Brasil".

"Sin pruebas, cumplen el guión pautado por sectores de la gran prensa. Hace años, Lula, el presidente más popular en la historia del país y uno de los más importantes estadistas del mundo en el siglo XXI, viene sufriendo una persecución sin cuartel", denunció Rousseff en su página web dilma.com.br.

Indicó que la acción contra Lula es una "ignominia que está siendo ejercida contra el ex presidente Lula con el objetivo de casar sus derechos políticos".

"El país no puede aceptar este paso en la dirección del Estado de Excepción. Las garras de los golpistas tratan de rasgar la historia de un héroe del pueblo brasileño. No lo lograrán", expresó Rousseff.

La líder suramericana también a la polémica reforma laboral impulsada por el presidente de facto Michel Temer: "Ayer, con indignación, asistimos a la aprobación por el Senado del fin de la CLT (Consolidación de las Leyes del Trabajo). Una monumental pérdida para los trabajadores brasileños".

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva fue sentenciado este miércoles a nueve años y seis meses de prisión por la Corte de primera instancia, por estar presuntamente implicado en la red de corrupción de Petrobras.

Condena contra Lula será apelada ante tribunales y la ONU

Luiz Inácio Lula da Silva fue condenado a nueve años de prisión por el juez Sergio Moro, sin embargo, la decisión será apelada. 

La condena en primera instancia contra el exmandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, por corrupción será apelada ante tribunales brasileños y la Organización de Naciones Unidas (ONU), informó la defensa del expresidente.

"Estamos apelando y probaremos su inocencia en todas las cortes imparciales, incluyendo las Naciones Unidas", indicó un asesor del bufete en un mensaje a la agencia AFP.

Lula da Silva fue sentenciado este miércoles por la Corte de primera instancia a nueve años y seis meses de prisión. el juez Sergio Moro dictaminó la sentencia tras encontrar al exmandatario culpable de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.

El exmandatario brasileño ha denunciado que es víctima de persecución judicial para impedir su candidatura en las próximas elecciones presidenciales de 2018.

Este lunes, el instituto Datafolha reveló una nueva encuesta sobre la intención del voto para las elecciones presidenciales a celebrarse el próximo año en Brasil. Según los resultados, Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), lidera las encuestas con un 30 por ciento sobre sus rivales.

Las encuestas se realizaron en varios posibles escenarios porque algunos partidos no han hecho oficial quiénes serán sus representantes en los comicios presidenciales.
 
En todas los escenarios expuestos por Datafolha y de ser Lula el candidato del PT este ganaría las elecciones, por lo menos en la primera vuelta ya que ningún aspirante cuenta con la mayoría absoluta.

Movimientos y sindicatos de Brasil manifiestan en apoyo a Lula

El "Acto de la militancia en solidaridad al compañero Lula" inició la tarde de este miércoles (hora local), tras la condena sin pruebas al expresidente brasileño.

Movimientos populares y centrales sindicales, organizados en el Frente Brasil Popular, convocaron manifestaciones en diversas ciudades del país, tras la divulgación de la sentencia aprobada este miércoles por el juez de primera instancia Sérgio Moro, que condena el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a nueve años y seis meses de prisión por supuesta corrupción y lavado de dinero, en el caso del "triplex de Guarujá".

São Paulo, Brasilia, Salvador, Belo Horizonte, São José do Rio Preto y Maringá, son algunas de las ciudades donde se convocó la manifestación.

Medios locales reseñaron que en la capital de São Paulo, la manifestación comenzó este miércoles en horas de la tarde, frente al Museo de Arte de São Paulo, tradicional punto de manifestaciones en la ciudad. En la convocatoria los movimientos utilizaron consignas como "¡Abajo el golpe!", "Abajo el fascismo!", "¡Abajo las prisiones arbitrarias!"

En Brasilia, el "Acto de la militancia en solidaridad al compañero Lula", ocurrió en el auditorio de la Central Única de Trabajadores (CUT).

En el Campo da Pólvora, ciudad de Salvador, ubicado al nordeste del país, quienes apoyan al expresidente brasileño invitaron a los partidos de izquierda, centrales sindicales, sindicatos, militantes, movimientos sociales y populares justo al frente del foro Rui Barbosa para la concentración.

En Maringá, ciudad del estado de Paraná, en sur del país, la manifestación también inició en horas de la tarde de este miércoles, justo al frente de la Justicia Federal.

Demás movimientos y organizaciones políticas se organizan en diferentes ciudades de Brasil para realizar una amplia manifestación nacional para este jueves.

Izquierda brasileña señala falta de pruebas en condena a Lula

Lula da Silva ha denunciado que es víctima de persecución judicial para impedir su candidatura en las próximas elecciones presidenciales de 2018. 

Dirigentes de varios partidos de izquierda en Brasil lamentaron este miércoles que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva haya sido condenado a nueve años y seis meses de cárcel sin pruebas en su contra, informó la prensa local.

La senadora y presidenta del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT), Gleisi Hoffman, enfatizó: "La condena fue eminentemente política y sin pruebas; el Partido de los Trabajadores (PT) y otras formaciones vamos a protestar internacionalmente, la sentencia es una provocación a la democracia", reseñó el portal de noticias UOL.

La senadora también dijo que en la sentencia quedó anulada en segunda instancia, tal como pasó recientemente con el extesorero del partido, João Vaccari Neto, quien fue absuelto.

Asimismo, la diputada del Partido Comunista de Brasil, Jandira Feghali indico que "esta condena será revertida porque no hay pruebas; las condenas basadas en convicciones no convencen ni a la sociedad brasileña ni a nosotros, así que pido el máximo respeto para el presidente Lula, que volverá a ser elegido por el pueblo en las urnas de este país". 

El Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) emitió un comunicado en el que condena la sentencia emitida contra el exmandatario Lula da Silva.

"La condena representa un ataque a la democracia y a la Constitución Federal; aunque se trate de una decisión en primera instancia, es una medida equivocada, arbitraria y absolutamente ilegal, guiada por un juez parcial que se debe a los medios de comunicación y a la opinión pública que creó contra el expresidente Lula", señala el texto.

El PT, fundado por Lula, aseguró que la sentencia se basa únicamente en declaraciones de delincuentes y que todo el proceso jurídico se basó en intentar probar teorías únicamente respaldadas por la palabra de condenados, "incapaces de comprobar sus afirmaciones con documentos o transferencias bancarias".

Asimismo, dicen que "curiosamente" la sentencia de Moro se publica un día después de que el Senado aprobara la reforma laboral impulsada por el Gobierno del presidente de facto Michel Temer, con medidas que acaban con derechos de los trabajadores "y que ahora serán olvidadas", lamenta la formación política.

"El PT mantendrá su defensa intransigente de Lula por creer en su absoluta inocencia. Sabemos que habrá justicia en las otras instancias del juicio y que toda la verdad saldrá a la luz; la historia será la principal testigo de su absolución y de su grandeza", sentenció el partido.

Comisión parlamentaria en Brasil pide juicio penal contra Temer

Uno de los miembros del partido de Temer, el diputado Sergio Zveiter es quien impulsa la posible destitución del mandatario no electo, quien tiene una denuncia abierta por corrupción.

El diputado brasileño Sergio Zveiter, instructor de la comisión parlamentaria que estudia la denuncia por corrupción contra el presidente de facto Michel Temer, solicitó este martes que el mandatario inconstitucional sea sometido a un juicio penal, que le suspendería del cargo durante seis meses.

Zveiter consideró que hay "serios indicios" para iniciar un juicio penal contra el Mandatario.

Esa conclusión fue incluida en un informe presentado por Zveiter a la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara de Diputados (CCJ), que discutirá en los próximos días las acusaciones de la Fiscalía.

Zveiter, quien es miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), liderado por Temer, realizó su informe sobre la "estricta base" de los documentos en que la Fiscalía se apoyó para formular la denuncia.

Tras el debate en esa Comisión, que puede durar hasta cinco días, el informe será votado en el pleno de la Cámara Baja y, si es apoyado por dos tercios de los diputados (342 votos de un total de 513), la Corte Suprema estará autorizada para instaurar el juicio penal.

Por su parte, el fiscal general, Rodrigo Janot, fundamentó su acusación en testimonios dados por ejecutivos de la compañia JBS, que han afirmado que sobornan a Temer desde 2010 a cambio de favores políticos.

Antes de conocer el informe, el senador Renan Calheiros, uno de los más influyentes dirigentes del PMDB propuso al jefe de los diputados, Rodrigo Maia, para sustituir al mandatario no electo, lo que evidencia la división existente en el seno del partido, en el que una gran parte opta por la opción de que Temer sea apartado del cargo.

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