PERU-ELECCION

La campaña electoral está llegando
a su fin, y el debate presidencial del
pasado domingo en algo fue un reflejo
de lo que ha sido esta contienda
marcada por la polarización, las
acusaciones, la descalificación y, en
algunos casos, hasta la intolerancia.

Por Diana Seminario*

El domingo se acaba este crispado proceso y el 6 de junio los peruanos tenemos que seguir con nuestras vidas, dejar de lado los odios y tratar de construir un país mejor para todos, independientemente de quién gane la disputa por la Presidencia del Perú.

Pero mientras llegue el 5 de junio, los candidatos siguen en la brega tratando de agotar todos los recursos que los lleven al ansiado triunfo. El debate de anoche fue fundamental para sumar votos, recuperar preferencias perdidas, o simplemente ratificar lo que se ha venido haciendo.

Pedro Pablo Kuczynski pareciera que ayer jugó todas sus cartas y apostó por marcar la cancha entre democracia y dictadura, mientras que Keiko Fujimori, quien llegó al lance de anoche con la tranquilidad de ser hasta el momento la favorita, esperó el golpe, y a diferencia de la semana pasada, estuvo más bien a la defensiva, aunque sus contragolpes fueron estudiados y en algunos casos letales, como la mención al decreto de urgencia que firmó Kuczynski a favor de la aerolínea de Fernando Zevallos, narcotraficante sentenciado y encarcelado.

“Mi contrincante es una amenaza letal a la democracia”. Así inició PPK su intervención y culminó diciendo que quiere ser presidente porque “quiero defender la democracia. No más grupo Colina, no más esterilizaciones forzadas. Tenemos que cerrar el camino a candidatos que no son transparentes”.

Keiko, quien inició y cerró su intervención con palabras en quechua, en todo momento (al principio y al final) subrayó su recorrido por el Perú durante los últimos cinco años y su juventud. “Tengo la fuerza para trabajar por un país reconciliado”.

La última carta de PPK es y será –para el tiempo que queda de campaña– confrontar democracia con dictadura, en clara alusión al gobierno autoritario de Alberto Fujimori, en el que además campeó la corrupción. “Tú no has cambiado, pelona” fue la frase que encantó a quienes le reclamaban al candidato mostrar su lado más antifujimorista, y lo logró.

¿Le alcanzará esto a Kuczynski para llegar a ser presidente del Perú? Es loable, bajo todo punto de vista, defender, promover y votar por la democracia, eso no está en duda y seguro tendrá efectos en la candidatura de PPK.

Sin embargo, durante los últimos diez años la candidata Fujimori ha trabajado no solo en alejarse de la figura autoritaria de su padre e insistir en que ella es la candidata, sino que ha hecho un trabajo político que precisamente busca acabar con la dicotomía democracia-dictadura. Y ese es el gran reto que tiene por delante. Y nos preguntamos lo mismo: ¿Le alcanzará esto para llegar a ser presidenta del Perú?

Las cartas están sobre la mesa y solo queda una semana para decidir.

Un país espera la gran decisión. 

(*) El Comercio-LIMA