MUNDO-CEMENTERIO

Una antigua necrópolis
recientemente descubierta,
pone de manifiesto la
persecución y la intolerancia
de los papas católicos
en sus dominios.
Por Verónica Magdalena
Gutiérrez

En este caso se centra en la violencia sufrida por los judíos, esa misma que hoy victimiza a los palestinos. El cementerio fue utilizado entre los siglos XIV y XVII y sus restos albergaban 38 esqueletos con signos de malnutrición, algo que confirmaría el maltrato sufrido por ese colectivo.

El descubrimiento realizado por un grupo de arqueólogos devela los restos de una necrópolis judía que fue hallada durante la restauración de una construcción en el barrio Trastévere de Roma, seis años después de haber comenzado la excavación.

El sitio muestra recordatorios tangibles de la persecución papal que sufrieron los judíos y en este lugar se encontraban 38 esqueletos bien conservados, mismos que podrían ser parte de un cementerio descrito en mapas antiguos que se trasladó cuando la ciudad construyó sus nuevos muros.

La arqueóloga encargada del proyecto, Daniela Rossi, ha explicado que las sepulturas son simples y denotan la ausencia casi total de pertenencias de los difuntos. Lo que bien podría dar señales de que en el lugar se hubieran celebrado rituales funerarios judíos casi clandestinos, no obstante, la confirmación definitiva sobre quienes albergaba la ha dado el hallazgo de un fragmento de lápida con letras en hebreo.

El diario israelí Haaretz, detalla que el descubrimiento pone de relieve las restricciones papales a las que estaba sometida la comunidad judía de Roma y las regiones del centro de Italia durante la Baja Edad Media y principios de la Edad Moderna..Cuando se creó esta necrópolis en el siglo XIV, los judíos debían pagar impuestos especiales y, a menudo, fueron acosados. Ya en 1555, fueron confinados en un ghetto estrecho e insalubre que frecuentemente se inundaba con las aguas del río Tíber.

El papa Urbano VIII, ordenó en 1625 que los judíos fueran enterrados en tumbas anónimas y que las piedras sepulcrales existentes fueran retiradas o destruidas. Asimismo, las personas que profesaban esa religión fueron obligadas a llevar marcas distintivas en su ropa y asistir a sermones, debido a que la Iglesia intentaba convertirlas al catolicismo.

La arqueóloga Rossi ha indicado que las 38 osamentas recuperadas muestran claros signos de malnutrición debido a una dieta pobre. Como se ve, no solo en nuestro tiempo se coartan las libertades individuales, de credo y cultura, sino que también en épocas remotas se sufría acoso y persecución por el solo hecho de ser y pensar diferente.

ClariNet