MUNDO-ALADOS

Los chilenos, asombrados por los
grandes aviones que han ayudado
a combatir la desoladora marea de
incendios forestales, deben pensar
que se trata de los armatostes más
inmensos que pueden
surcar los aires.
Por Verónica Magdalena
Gutiérrez

Investigadores británicos han encontrado en Transilvania, tierra del príncipe rumano Vlad el Empalador -quien sirvió de base a la leyenda de los vampiros humanos-, fósiles de un bicho enorme, el pterosaurio, uno de los miembros de la familia Azhdarchidae. Es este un ser perteneciente al género Hatzegopteryx, y de acuerdo a estos flemáticos científicos, se trata del "depredador dominante", a partir del estudio de la biomecánica de su cuello. Los resultados del estudio han sido publicados en la revista científica PeerJ, y apuntan a que el animal podía comerse a un dinosaurio como quien se come un pollo a las brasas.

El Pterosaurios Azhdarchidae está catalogado como la mayor criatura voladora de todos los tiempos y habitó la Tierra durante el período Cretácico, el tercero y último de la Era Mesozoica, que comenzó hace 145 millones de años y terminó hace 66 millones. El animal tenía una envergadura de 10 metros y pesaba 220 kilos.

Esta criatura siempre fue un misterio para los paleontólogos, que se mostraban incapaces de definirla con certeza, ya que reunía rasgos tanto de dinosaurio como de ave y de reptil. Ahora los paleontólogos británicos Darren Naish y Mark P. Witton aseguran que los datos obtenidos durante su investigación se diferencian de los conocimientos convencionales sobre las proporciones del cuerpo de este inmenso ser.

Si antes los científicos consideraban que estas criaturas presentaban cuellos largos, Naish y Witton sostienen que el Azhdarchidae tenía un cuello corto y robusto, según se desprende del análisis de las cervicales del esqueleto de los pterosaurios.

Según los autores del estudio, ello significa que estos pterosaurios eran depredadores "dominantes" y que sus presas, supuestamente, alcanzaban el tamaño de caballos o de dinosaurios, a juzgar por sus anchas bocas.

Como para toparse con unos de estos “encantos”.

ClariNet