MUNDO-PASADO

La doctora Julieta Fierro Gossman,
es astrofísica e investigadora titular
en el Instituto de Astronomía de la
Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) y profesora de
la Facultad de Ciencias en
dicha casa de estudios.
Por Verónica Magdalena
Gutiérrez

Cuenta con más de 40 años dedicados a la docencia, un doctorado en astrofísica y más de cuarenta libros publicados. Julieta Fierro Gossman ocupa además, la silla XXV de la Academia Mexicana de la Lengua y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

En su haber, cuenta con 40 libros escritos sobre divulgación científica y decenas de publicaciones al respecto. Asimismo, ha recibido premios de Divulgación de la Ciencia de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo y el Nacional de Divulgación de la Ciencia (1992); así como los premios Kalinga de la UNESCO en París (1995): la medalla de oro Primo Rovis del Centro de Astrofísica Teórica de Trieste (1996) y el premio Klumpke-Roberts de la Sociedad Astronómica del Pacífico en los Estados Unidos, entre muchos otros.

En una entrevista a RT, la astrofísica mexicana explica cuán real es la posibilidad de viajar al pasado, la presencia de vida en otros planetas y por qué la innovación sería la única solución para la humanidad. Reflexiona además, sobre la escasa inversión en la ciencia aplicada y la necesidad de formar científicos desde la infancia.

La doctora sostiene que el conocimiento científico que más impactó causó sobre ella es el del universo y confiesa que “la idea de poder regresar al pasado” le fascina y explica: “Hasta donde entiendo, sí se puede. Para una partícula elemental no hay diferencia entre presente, pasado y futuro”.

La científica señala: “Vamos a poder encontrar cómo utilizar la alteración del tiempo cerca de objetos de mucha masa para poder hacer este tipo de cosas”.

Y destaca que “por eso es tan importante construir esos minihoyos negros en los aceleradores de partículas para poder alterar el tiempo aunque sea de manera virtual y poder ver qué pasa”.

Julieta Fierro Gossman apuesta porque el ser humano pueda trascender por muchos siglos más y apunta que, aunque la modificación genética actualmente pueda “asustar” a mucha gente, permite que, por ejemplo, se pueda curar la hemofilia. “La ciencia aplicada puede hacer maravillas, es por eso que nos duele a los científicos que los países no destinen más dinero a ciencia y tecnología, porque es mucho más fácil prevenir que curar”, denuncia.

Asimismo, apunta que “los países deben invertir en ciencia básica para fortalecer sus industrias y producir productos que nos permitan vivir con menos cantidad de objetos, menos materias caras y no destruir la naturaleza a esta velocidad enorme”.

Cuando se la cuestiona sobre si la ciencia y la religión son elementos opuestos la científica confiesa que no es una persona religiosa y que trata de explicar la naturaleza mediante la teoría de la evolución, pero apunta que “la religión cumple un papel fundamental en muchas cosas; le da esperanza, consuelo y ganas de vivir a la gente”. “Las que me preocupan son las que fomentan el sufrimiento, las que consideran que las mujeres somos menos valiosas que los hombres, las que no tienen mandamientos que dicen 'respetarás a tus hijos o al medio ambiente' (…) sí me preocupa la injusticia del ejercicio de la religión; me da mucha tristeza”, sentencia.

Al finalizar la entrevista la doctora aconseja: “Busquen en qué medio están más confortables, es decir haciendo tele, radio, blogs, y busquen un tema o varios, uno o cien, el que sea pero que les guste, hacer una lista de objetivos personales, puede ser secreta o virtual y ver por qué quieres escribir, o por alguna meta, porque es muy fácil perder el rumbo.

Sacar el objetivo práctico, yo pienso que hay que tener claro lo que hay que querer en la vida, utilizar la palabra y ser un poco arriesgados, aunque la sociedad rechaza lo nuevo y es difícil evaluar, pero ocupen un recurso distinto porque hasta un profesor te puede tener miedo, yo les sugiero cambios pequeños, sean más prudentes”.

ClariNet