MUNDO-TIERRA

Toda una sorpresa sería que
nuestro planeta sufriera de
enfermedades mentales como
la bipolaridad, sin embargo, la
Tierra experimenta un
trastorno bipolar.
Por Verónica Magdalena
Gutiérrez

Este cambiaría radicalmente la vida de todos los habitantes de este planeta.

En un viaje al centro, no de la Tierra de Julio Verne, sino del “trastorno bipolar”, se han hallado causas inesperadas en el desplazamiento de los polos de la Tierra.

La revista Sciences Advances (Avances de las Ciencias) ha publicado que de acuerdo a un estudio, la ubicación del Eje de la Tierra se ha modificado drásticamente. A este respecto, los expertos consideran que es probable que esto suceda debido al derretimiento de los casquetes polares.

En relación al origen de este fenómeno, los científicos estiman que se halla tanto en el cambio climático como en los cambios naturales relativos al desplazamiento de masas de agua en el planeta.

Uno de los coautores de la reciente investigación del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Erik Ivins, explica por qué el movimiento del agua sobre la superficie terrestre afecta directamente a la distribución de la masa del planeta y, por consiguiente, a su eje.

“Imaginemos una peonza o un trompo, si le pegamos un chicle en su parte superior, comenzará a girar sobre un nuevo eje”, señala Ivins y continúa, “en la Tierra, el agua, al ser transportada hacia dentro o hacia afuera de los océanos (produciendo cambios en la media del nivel global del mar), modifica los momentos de inercia logrando el mismo efecto que produce el chicle adherido a un trompo”.

De la misma manera, los cambios en el eje terrestre podrían estar asociados con el cambio climático que afecta a la Tierra: las temperaturas van aumentando, los fenómenos meteorológicos se vuelven paulatinamente más extremos y el nivel del mar aumenta.

El eje terrestre lo conforma una línea imaginaria en torno a la cual gira la Tierra en su movimiento de rotación. Este eje polar o línea de los polos atraviesa el corazón del planeta desde el Polo Norte al Polo Sur y está inclinada unos 23,5 grados respecto al plano orbital en el que se encuentran el Sol y la Tierra.

Los expertos, desde hace bastante tiempo ya, perciben que la Tierra tiende a 'tambalearse' en su movimiento de rotación, lo que provoca que los polos se desvíen poco a poco. En este punto cabe recordar, que el Polo Norte ya se desvió drásticamente hacia el este en torno al año 2000. Ivins y su colega, Surendra Adhikari, para poder entender este desplazamiento investigaron los datos geodésicos y gravimétricos entre los años 2003 y 2015.

Es así como los científicos pudieron determinar que el eje del planeta se había desplazado unos 75 grados al este, y además descubrir que dicho cambio es consecuencia del derretimiento de los casquetes polares y de la pérdida de agua en la zona geográfica de Euroasia debido a la disminución de los acuíferos (agua subterránea) y a las sequías.

“Es la primera vez que tenemos pruebas sólidas de que los cambios en la distribución del agua en el planeta tienen consecuencias en la dirección hacia la que se desplaza el eje terrestre”, señala Adhikari.

ClariNet