CONSULTORIO SENTIMENTAL
Por el profesor Jean de Fremisse
Sabio hombre de las
profundidades del tiempo:
Andábamos con el Andropucio
sacando cuentas del dinero que
necesitábamos para arrejuntarnos,
cuando se enteró por la tele del
caso de la empiluchatriz
colombiana que se hace l
lamar Amaranta Hank.

Ella, me contó, es en realidad Alejandra Omaña, una cabra de 24 años, nacida en la ciudad de Cúcuta y que se tituló de periodista.

Pero, como suele suceder no le pega ni al quinto bote a esto de la escribición y por lo tanto, se conseguía puras peguitas rascas.

De pronto, para ganar notoriedad, se le ocurrió apostar públicamente que si su equipo ganaba un vital partido, ella se quitaba la ropa ante las cámaras. El club se impuso y ella cumplió.

Según el Andro, ahí descubrió que tenía vocación de actriz porno y ahora está ganando el billete grande.

Acto seguido, el Andro me propuso instalar un canal por internet para exhibirnos ambos dos y cobrar por el cacheteo de ojos. La verdad, profe, es que no soy fea, tampoco una beldad y de cuerpo me defiendo pero hasta ahí no más. Además, de que no me gusta lucirme y me da una vergüenza enorme.

¿Qué puedo hacer?

Descotada de la Nariz

Mi pobre y púdica niña:

Hay que partir de la concreta realidad que es que el Andropucio tiene un alma exhibicionista y quiere lucir precisamente el prepucio y todo lo que lo acompaña.

A usted eso no le parece así que decirle que sí sería un error y no tardarían en hacerse la vida imposible.

Búsquese un galán de esos que no muestran nada -hay más de los que usted cree- y a lo mejor -en cosas del corazón no hay nada con garantías-, le funciona.

Jean, el vestido

De la Filosofía Tanguera

 

LA PLAGA: ALCALDE

CON DEMENCIA SENIL

 

Por el hijo de Jean de Fremisse

El tango sabe, y mucho, sobre problemas familiares y las desdichas que puede provocar un miembro del clan que sufra de alguna enfermedad complicada como la demencia senil.

Este mal, que ataca a los viejitos sin que hasta el momento exista remedio alguno, se caracteriza porque la persona olvida todo lo inmediato y recuerda, en forma machacona, el pasado más distante; le cuesta concentrar su atención en algo concreto; y, lo que es insufrible, tiene accesos de furor por hacer cosas, como cambiar algo de lugar una y otra vez y finalmente no tener idea de dónde lo puso por última vez.

Ahora si el demente senil es un alcalde con un millonario presupuesto para hacer burradas, es la mayor parte de la población de una comuna la que sufre las consecuencias. Es el drama, que hasta el momento más o menos sin protestar mucho aún, padecen los habitantes de Las Condes.

La última gracia del chalado del Joaco Lavín es estar a la moda y tener drones para vigilar las calles de su municipio desde la altura. Lo peor es que algunos de sus muchos chupamedias y de los avivados que le están sacando plata aplaudiendo hipócritamente sus excesos, le están incentivando su supuesta disposición a hacer cosas que ya sabemos cómo terminan. Entre estas están el avión que haría llover, las playas en el Mapocho y las pistas de nieve en Santiago oriente.

De repente se pone peligroso, como cuando quería equipar a su Gestapo comunal con armas eléctricas y finalmente las dotó con pistolas de gas, sin que Carabineros, en público al menos, le hiciese un parelele. Ahora Lavincete, presentó en sociedad su nueva adquisición: Un dron equipado con parlantes para disuadir a posibles infractores de la ley.

¿Quién le va a hacer caso al aparatito a menos que lance un rayo desintegrador? Por supuesto que nadie, pero este jefe comunal está feliz con su juguete que le costó millones y que bien podría regalar a comunas pobres. Incluso, subió un video donde muestra su tesoro tecnológico.

El dron, instalado en una plaza, dice: “A la persona que está bebiendo alcohol, el de camisa azul, le pido que se retire. De lo contrario, en cinco minutos más llegarán inspectores municipales y Carabineros” (¡qué chusto!), es el ejemplo que usó el Joaco.

La prensa de derecha -casi la única que hay-, tímidamente dice que este “dron es la última propuesta del alcalde en medio de una serie de polémicos proyectos destinados al área de la seguridad, como el uso de gas pimienta por parte de guardias municipales y la prohibición del trabajo de limpiaparabrisas en las esquinas de Las Condes”, o sea, una furiosa persecución de pobres desamparados, en su mayoría alcohólicos a los que podría recoger y poner en un asilo financiado con el dinero que está gastando en sus caprichos de viejo chocho, porque está convencido que en cuatro años más va a ser presidente.

Es decir, la locura total.

ClariNet