CONSULTORIO SENTIMENTAL
Por el profesor Jean de Fremisse
Ancianete sabiondo:
Resulta que se me acabo el romance
con la Margarita Pachuteca. Trabajo
en un pequeño almacén, mini-market
le dicen, donde soy uno de tres
empleados, los otros dos, son dos
señoras buena onda y robustitas.

La patrona está más buena que una de esas humitas de campo que uno puede comerse con todo y hojas de choclo. El patrón es un viejito bien aporreado y que no puede, no puede. Yo, le hice ojitos a la trompa y la cosa funcionó. Pero lo malo fue que lo pasó re bien y me mandó unos mensajes por el celular.

El otro día me quedé dormido, salí corriendo a la pega y a la Marga no se le ocurrió nada mejor, cuando vio el aparatito que llamar a su mamá. Cuando volví en la noche me encontré un  papelito donde me mandaba a la porra porque vio el intercambio cibernético.     

 Ninguno de mis intentos por abuenarme han resultado ¿Usted no tiene ninguna receta mágica que me saque del apuro, yo la quiero a la Margie.

Noqueado del Cuadrilátero

Campeón de falsa musculatura:

Comer a dos carrillos tiene su técnica y no es para cualquiera.  

Ningún pati’peleao del cerebro va evitar meter la pata cuando anda jugando a las escondidas.

Dedíquese a cultivar a su almacenera y espere tranquilo y sin apremios, que el viejito se muera solo y por su cuenta, sin ayuda suya.

Jean, el justiciero

DE LA FILOSOFÍA TANGUERA 

 

SER AUTORIDAD NO ES UN

CHEQUE PARA EL ABUSO ESTÚPIDO

 

Por el hijo de Jean de Fremisse

   

El tango desconfía de las autoridades y está convencido de que el poder resulta más mareador que un pisco de 40 grados y conduce a conductas absolutamente idiotas.

En Chile alguna vez, en el colmo de una ironía permisiva y derrotista, se dijo que “autoridad que no abusa pierde su prestigio”, que fue una forma de condonar por anticipado a las pérfidas movidas de quienes llegaban a un cargo público y a los que se les daba impunidad torpemente, para saltarse las leyes y normas que el resto debe cumplir.

Si bien el dicho, tras las atrocidades y siniestras conductas de la dictadura perdió vigencia, el abuso se quedó ahí, latente y a cada rato vemos como asoma la carota. Los robos institucionalizados en el Ejército y Carabineros, las coimas en las compras de armamento en el extranjero, en las adquisiciones gubernamentales y municipales, en fin, la patudez sin límites, se han transformado en habitual.   

Y permea todo, así vemos como un subcomisario de Investigaciones de Temuco, estuvo detenido por algunas horas tras su fenomenal borrachera de fin de semana, la que pese a su mal estado le llevó a manejar su auto con el resultado previsible: Chocó a dos vehículos que esperaban la luz roja de un semáforo en una importante avenida de la ciudad.

El accidente ocurrió en la esquina de avenida Caupolicán con calle Manuel Antonio Matta, donde un taxi y un auto particular estaban detenidos obedientemente ante la luz roja del semáforo, instante en que fueron estrellados por el vehículo guiado por Leonardo Contreras Flores, subcomisario de la policía civil y quien iba borracho total, según informó el fiscal del Ministerio Público, Cristián Gacitúa.

Este funcionario ofreció el procedimiento simplificado al detective, quien aceptó sabiendo que está metido en tremendo lío, por lo que la jueza de Garantías de turno, María Teresa Villagrán, fijó una audiencia para juicio simplificado para el próximo 30 de mayo.

El subcomisario, tras tomarse un litro de café, quedó en libertad, sin medidas cautelares, a la espera de la referida audiencia. Lo que todo el mundo se pregunta es por qué no llamó a un familiar o a un subordinado para que le guardara el auto e irse en taxi a su hogar.

Como diría el tango, la única respuesta es que la cultura del abuso, se mantiene firme y poderosa. Es cosa de mirar a nuestro alrededor y ver por donde van las cosas.

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