Consultorio Sentimental
Por el profesor Jean de Fremisse
Maestro de maestros:
Acabo de romper con mi familia.
¿Qué me duele? Claro que sí.
Sé que en mi barrio muchos dirán
que mis parientes no son la corte
celestial ni nada parecido y que
dejan mucho que desear, algunos.

Es cierto, sin embargo, entre ellos hay gente que uno quiere, mis padres ya no están, pero si quedan hermanos, hermanas, primos, en fin.   Lo que pasa es que me arrejunté con la Maria Bonita, que tuvo un pasado turbulento. Ya los dos somos grandecitos y yo tampoco fui San Casto.

Nos sentimos enamorados y juntos, en la medida de lo posible, somos felices. Ante el pelambre familiar, los mandé a la porra.

¿Hice bien?

Julian Lindura

Amigo mío:

Hizo bien, en cosas del corazón solo debe mandar uno y si está a gusto, chao pescao a lo que diga el resto.

Jean, el recio

De la Filosofía Tanguera

 

EL MAPOCHO, RÍO MODESTO,

IGUAL CHUPA PETRÓLEO

 

Por el hijo de Jean de Fremisse

Si uno le habla al tango del Mapocho, se le ríe en la cara, porque la música ciudadana surgió en torno al Plata, un río realmente impresionante.

Sin embargo, resulta que aunque nadie lo crea, nuestro modesto curso de agua, tan descuidado y agarrado para el chuleteo el pobre, puede ser factor de una tragedia de importancia y en los años de 1980 vimos como se las gastaba cuando se sale de madre.

Y pese a que sabemos de ese peligro latente, nadie hace nada para que las cosas mejoren. Es así como hemos visto en las últimas semanas como el Mapocho sufre una nueva tragedia tras que Aguas Cordillera, que debería vigilar que nadie se pase de la raya con esta fuente de vida tan ensuciada y maltratada, debió decretar un supuesto Estado de Alerta debido a un derrame de petróleo en la cuenca del pobre río.

Según se dijo, la emergencia se provocó luego de que un camión que transportaba cátodos de cobre se volcó vertiendo diésel en el pequeño afluente llamado San Francisco, a unos 22 kilómetros aguas arriba de las plantas de potabilización.

La sanitaria informó que debió monitorear las condiciones del río a través de su sistema de sensores y junto a un equipo de expertos. La presencia de petróleo obliga a paralizar estas plantas de forma preventiva, hasta que las condiciones del cauce regresen a la normalidad.

El incidente no llegó a mayores pero deja en evidencia que necesitamos, especialmente por la necesidad de contar con fuentes de agua dulce, una autoridad fluvial de la cual carecemos. Muchas leyes, algunas obsoletas, muchas autoridades con potestades que pueden chocar y son contradictorias y, en el fondo, nada serio.

Como diría el tango, mala cosa y mucha indiferencia ciudadana ante problemas que surgen del urbanismo galopante y que requieren de que se produzca un análisis sensato de tantos años de indiferencia, que ayude a mejorar las cosas.

Es lo deseable, pero no hay garantía de que funcione.  

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