ALDR

Un estudio arroja luz y revela que
la presión cultural influye más que
los hábitos naturales circadianos
a la hora de irse a dormir.
Por la doctora Verónica
Gutiérrez Portillo

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan en Estados Unidos y que ha sido publicado en la revista 'Science Advances' (Avances de la Ciencia), ha revelado que la presión cultural podría estar acortando el tiempo que las personas invertimos en dormir, anteponiéndose de esta manera a los ritmos naturales circadianos, alterando nuestros hábitos y creando una “crisis global del sueño”.

Asimismo, el estudio revela cuáles son los países en que se duerme menos, indicando que los habitantes de Japón y Singapur son los que menos horas invierten en dormir: un total de 7 horas y 24 minutos al día en promedio; mientras que los holandeses duermen un total de 8 horas y 12 minutos y los alemanes, que se encuentran por debajo del promedio de los países en los que se llevó a cabo el estudio, duermen 7 horas y 45 minutos.

El estudio, que se realizó en 100 países, tuvo como objetivo conseguir una mejor comprensión sobre cómo las presiones culturales pueden imponerse a los ritmos biológicos. Los investigadores lograron también descubrir que los varones de mediana edad son los que menos duermen. Este descubrimiento se hizo gracias a una aplicación. Por otra parte, el sexo femenino duerme una media hora más aproximadamente que el sexo masculino.

Los expertos indican que cada media hora de sueño supone una gran diferencia en relación al rendimiento del cerebro y la salud a largo plazo.

El coautor del estudio, Daniel Forger, señala: “Todos los casos indican que la sociedad regula el horario de sueño (la hora en la que nos acostamos), mientras que el reloj interno regula la hora de despertarse, por lo que irse a dormir más tarde va asociado a pérdida de tiempo de sueño”. De acuerdo a este experto, las presiones sociales debilitan o enmascaran de alguna manera los ritmos biológicos, provocando que las personas retrasen el momento de irse a la cama.

La falta de sueño puede conducir a un aumento del riesgo de obesidad, de padecer diabetes o problemas cardíacos. Forger advierte: “Si usted ha dormido poco, puede realizar todas sus actividades igual que cuando está borracho”.

ClariNet