ALDR-GRASA

Iniciaremos definiendo qué es
el síndrome metabólico y por
qué supone un riesgo para
nuestra salud.
Por la doctora Verónica
Gutiérrez Portillo

El síndrome metabólico es un nombre que se da a un grupo de factores de riesgo que ocurren simultáneamente aumentando la probabilidad de sufrir una arteriopatía (material graso y otras sustancias que forman una acumulación de placa en las paredes de una arteria) coronaria, un accidente cerebrovascular (AVC) o una diabetes tipo 2.

Existen dos factores de riesgo que son los principales para desarrollar este síndrome:

1. Peso extra alrededor de la parte media y superior del cuerpo, conocido como 'obesidad central'. El cuerpo adquiere una forma similar a una manzana.

2. Resistencia a la insulina, una hormona producida en el páncreas que es necesaria para ayudar a mantener el control de la glucosa (azúcar) en la sangre. La resistencia a esta hormona significa que algunas células en el cuerpo usan la insulina de manera menos eficaz de lo normal. Esto trae como consecuencia que el nivel de azúcar en sangre se eleve, lo que a su vez provoca que la insulina aumente. Esta situación puede aumentar la grasa corporal.

Entre otros factores de riesgo encontramos:

-Envejecimiento

-Genes que hacen a una persona más propensa a sufrir esta afección

-Cambios en las hormonas masculinas, femeninas y del estrés

-Falta de ejercicio

Los individuos que presentan síndrome metabólico con frecuencia tienen uno o más problemas que pueden estar ligados a esta afección:

-Aumento del riesgo de coagulación sanguínea

-Aumento de los niveles de sustancias en la sangre que son un signo de inflamación en todo el cuerpo

-Pequeñas cantidades de una proteína llamada albúmina en la orina

El síndrome metabólico está presente si se tienen tres o más de los siguientes signos:

-Tensión arterial igual o superior a 130/85 (13/8,5) mmHg

-Glucemia (glucosa sanguínea) en ayunas igual o superior a 100mg/dl de sangre

-Perímetro de la cintura (longitud alrededor de la cintura): Sexo femenino: 90 cm o más. Sexo masculino: 100 cm o más

-Colesterol HDL (colesterol bueno) bajo: mujeres 50 mg/dl o menos. Hombres 40 mg/dl o menos

-Triglicéridos igual o superior a 150 mg/dl

Una vez definido el síndrome metabólico abordaremos el tema que nos ocupa.

Un estudio del grupo de Nutrigenómica del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (España) (Imibic), dirigido por el doctor José López Miranda y formado por investigadores pertenecientes a la Unidad de Gestión Clínica de Medicina Interna del Hospital Universitario Reina Sofía, a la Universidad de Córdoba (UCO) y al Ciber de Obesidad y Nutrición (CIBERobn), deduce que una dieta rica en grasa monoinsaturada mejora el perfil de pacientes con síndrome metabólico que presentan, a su vez, resistencia a la insulina.

El trabajo de investigación que ha sido publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition, demuestra que la presencia de resistencia a la insulina en pacientes con síndrome metabólico da lugar a una respuesta diferente ante modificaciones de grasa en la dieta. Así, el seguimiento de una dieta rica en grasa monoinsaturada reduce el estrés oxidativo y el estado inflamatorio cuando se compara con una dieta rica en grasa saturada.

La investigación pone en evidencia que el cambio de grasa en la dieta, mediante la sustitución de grasa saturada por monoinsaturada o poliinsaturada n-3 , beneficia a pacientes con síndrome metabólico y resistencia a la insulina. Este resultado respaldaría el uso de nuevas terapias dietéticas específicas y personalizadas para mejorar los diferentes factores de riesgo que componen el síndrome metabólico.

Este trabajo de investigación forma parte del proyecto 'Lipgene', que es un proyecto integrado en el sexto programa marco de la Unión Europea (UE) liderado por el Dr. López Miranda junto a otros grupos de investigación europeos de países como Francia, Irlanda, Reino Unido, Polonia, Holanda, Noruega y Suecia.

El trabajo se ha basado en el estudio de 472 pacientes con síndrome metabólico que fueron clasificados en 3 subgrupos, en función de su índice homeostático de evaluación de la resistencia a la insulina (HOMA-IR, por sus siglas en inglés), y que a su vez recibieron, de manera aleatoria, uno de los siguientes períodos de intervención dietética de 12 semanas de duración. El primero, una dieta rica en grasa saturada; el segundo, una dieta rica en grasa monoinsaturada; el tercero, una dieta baja en grasa/rica en hidratos de carbono; y finalmente, una dieta baja en grasa/rica en hidratos de carbono y suplementada en ácidos grados poliinsaturados n-3 (ácidos grasos Omega 3).

Los resultados arrojaron que los pacientes con mayor resistencia a la insulina (mayor índice HOMA-IR) fueron más susceptibles a los efectos beneficiosos del consumo de una dieta rica en grasa monoinsaturada o en ácidos grasos poliinsaturados n-3, mejorando parámetros relacionados con el metabolismo de la glucosa. Con respecto a los pacientes sin resistencia a la insulina (menor índice HOMA-IR), estos presentaron una mejora en el perfil lipídico y en diferentes parámetros antropométricos con una reducción del perímetro de cintura, índice de masa corporal o presión sanguínea.

ClariNet