ALDR

Un equipo de científicos del IRB
en Barcelona da con una nueva
explicación de la angiogénesis
patológica, factor causante de
las hemorragias digestivas.
Por la doctora Verónica
Gutiérrez Portillo

Empezaremos por definir qué es la angiogénesis.  La angiogénesis es la formación de vasos sanguíneos a partir de capilares ya existentes. Esta puede ser normal, es decir, necesaria para el desarrollo embrionario o bien puede ser patológica.

Precisamente de una angiogénesis patológica resulta una de las principales complicaciones en los pacientes con cirrosis hepática y un factor clave tanto en la evolución como en el empeoramiento de esta enfermedad.

Un estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica, IRB (Institute for Research in Biomedicine) Barcelona, demuestra que el crecimiento anormal de nuevos vasos sanguíneos en la cirrosis no únicamente depende de la angiogénesis patológica mediada por el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), sino que además depende del proceso en el que están involucradas células madre progenitoras, lo que se conoce como vasculogénesis.

Estas células madre, que se encuentran en las diferentes capas que forman los vasos sanguíneos, se activan en la cirrosis, proliferan y crean nuevos vasos.

La CPEB4 (cytoplasmic polyadenylation element binding protein 4), una proteína que favorece el cáncer, podría ser inhibida.

La investigadora y responsable del trabajo, Mercedes Fernández, señala que “en la cirrosis necesitamos inhibir los dos mecanismos. Solo así se conseguirá frenar de forma más eficiente el crecimiento de vasos dañinos”. Asimismo añade: “En el estudio también hemos visto que la proteína CPEB4 está implicada en la proliferación de las células madre progenitoras”.

La CPEB4 juega un papel comparable al de un director de orquesta, ya que regula cientos de genes ella sola.

En el caso de ratones, a los que los investigadores indujeron cánceres humanos, se pudo observar una reducción del 80% del volumen de los mismos cuando esta proteína era inhibida.

En otro reciente estudio del IRB Barcelona publicado en Gastroenterology, que ha sido coliderado por Fernández y su colega Raúl Méndez, ya se había descubierto que CPEB4 favorece la sobreexpresión del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y la formación de vasos sanguíneos patológicos en la cirrosis.

Mercedes Fernández apunta: “Interfiriendo en las proteínas CPEB4 eliminamos únicamente la formación de vasos patológicos, mientras que la vascularización positiva se mantiene intacta. Nuestros nuevos hallazgos refuerzan por tanto el potencial de CPEB4 como diana terapéutica para esta enfermedad, y como consecuencia, para prevenir el cáncer de hígado”.

Es conocido que la cirrosis es el mayor factor de riesgo para la aparición de cáncer hepático, por este motivo es que los equipos tanto de Fernández como de Raúl Méndez han recibido ayudas económicas nacionales e internacionales para este vital descubrimiento, junto con el jefe de la Unidad de Oncología Hepática del Clínic y del IBIBAPS, Jordi Bruix, del papel que juega la proteína CPEB4 en el tipo de cáncer de hígado más frecuente, el hepatocarcinoma.

Gracias a esta investigación se abre una ventana de oportunidades y esperanza para los pacientes con cirrosis hepática y para la prevención del cáncer de hígado que tantas vidas cuestan al año.

CllariNet