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Se levanta un tanque y aparece una coima; se echa al mar una fragata, y otra sale a flote. Con los mismos vendedores casi siempre, muchas de las armas que compra el país provienen de un mercado que es un real nido de víboras muy platudas y desfachatadas.

 

Por Marvin Saavedra

 

 

 

Todo indica a raíz de una nueva investigación por corrupción dentro de las Fuerzas Armadas, que esta es una práctica que la dictadura militar enraizó profundamente entre los militares.

 

Los fiscales Carlos Gajardo y Pablo Norambuena, quienes investigan el llamado Caso Fragatas – que averigua sobornos en la compra de al menos cuatro de los ocho buques de este tipo de que Chile compró en Gran Bretaña y en Holanda --, comenzaron a indagar en una nueva arista de los atracos al erario fiscal, la compra de un equipo especializado en desminado por parte del Ejército.

 

Los fiscales tienen en la mira un contrato firmado en el año 2009 que asciende a una suma de tres millones de dólares.

Gajardo y Norambuena sostienen que la sospechosa empresa local Serlog, a través de pagos irregulares, obtuvo la representación de la empresa coreana Hanwha, compañía que negoció con el Ejército la adquisición del material en cuestión.

 

Serlog fue de propiedad de Guillermo Ibieta, fallecido empresario imputado por el pago de coimas a dos oficiales en retiro de la Armada, Patricio Basili y Juan Alberto Tapia.

 

La investigación se realizó en el marco de la compra y refacción de cuatro fragatas holandesas.

 

Ibieta fue sobreseído en el caso a raíz de su fallecimiento no por su inocencia.

 

Otro de los involucrados es el general en retiro Víctor Lizárraga, ex funcionario de la Dirección de Inteligencia del Ejército y condenado por el crimen del coronel Gerardo Huber, quien fue asesinado luego que atestiguara por la venta de armas a Croacia.

 

Este fue uno de los peores y mas ocultados escándalos de la maraña de irregularidades del régimen militar, porque el propio Augusto Pinochet gestionó la venta de armas al régimen croata en momentos en que Yugoeslavia se desintegraba en medio de una cruel y sanguinaria guerra civil.  

 

De acuerdo a la línea investigativa, en este nuevo fraude al Fisco, Lizárraga y Ibieta estaban a cargo de las negociaciones.

 

Ambos hicieron contacto con Alejandro Romero, funcionario externo de la Dirección de Desarrollo de Proyectos del Ejército y quien les había entregado información que les habría permitido ganar el concurso.

 

Esta indagación concreta las serias sospechas sobre los reales alcances que pudieron haber tenido los negocios emprendidos entre la empresa de Servicios Logísticos Limitada (Serlog) y las Fuerzas Armadas, algo que tiene raíces muy profundas y que comienzan en el asesinato mafioso para silenciarlo del coronel Huber Olivares y la compra de tanques alemanes de tercera mano para el Ejército, algo que adoraba el tirano porque siempre en esas adquisiciones era posible agarrar coimas.

Desde inicios de las indagaciones encabezadas por el ministro en visita Claudio Pavez, la existencia de esta sociedad, de la cual uno de los propietarios es el ex general Lizárraga, lo que generó dudas en el magistrado.

Por ello, las actividades de la entidad han sido una permanente preocupación en los interrogatorios que ha llevado a cabo.

Uno de los antecedentes más reveladores fueron proporcionados por el socio del ex oficial, Guillermo Ibieta Otto, quien antes de morir y frente  medios de comunicación extranjeros, negó la posibilidad que el ex albacea de Pinochet, Óscar Aitken, haya recibido dinero en el marco de la compra de 202 tanques Leopard I que había usado Holanda y que la institución armada nacional hizo a RDM Technology, en 1998.

Medios de comunicación holandeses, a mediados del año pasado, aseguraron que se "confirman las sospechas de la justicia chilena de que el empresario Joep van den Nieuwenhuyzen pagó sobornos", basándose en las declaraciones de Ibieta, quien afirmó que durante la entrega de los blindados en Chile fungió como único representante de la firma de Rotterdam RDM Technology, de propiedad de Van den Nieuwenhuyzen.

Ibieta aseguró que los 1,6 millón de dólares que el empresario depositó en la cuenta del asesor de Aitken no puede ser una remuneración por sus servicios en la venta de los tanques.

“Las declaraciones de Van den Nieuwenhuyzen me han sorprendido mucho”, dijo entonces Ibieta.

Estas declaraciones las formuló ante los dichos del empresario holandés, quien reconoció que él había la mencionada cifra a Aitken.

Se trataba, según Van den Nieuwenhuyzen, de supuestas comisiones. El ex albacea se habría ocupado de la comercialización y asistencia jurídica, expuso el empresario. RDM vendió los tanques ya en malas condiciones operativas y no aptos para las condiciones del desierto de Atacama, por 80 millones de dólares.

Sin embargo, Ibieta rechazó la versión de Van den Nieuwenhuyzen, sosteniendo que “hice todas las negociaciones que había que hacer. También han pagado mis costos, muy decentemente. Para mí es un misterio que Óscar Aitken haya sido pagado en el marco de esta transacción".

Asimismo, el ex director general de RDM Technology, Walter Luijten, confirmó la declaración del socio de Lizárraga. “Ibieta fue el único intermediario de RDM Technology. Yo hice ese negocio con los chilenos y no hice uso de ningún servicio de Óscar Aitken. Tampoco fue pagado por RDM Technology”.

En el marco de la investigación por las millonarias cuentas de Augusto Pinochet en el Riggs Bank, un comité del Senado de los Estados Unidos determinó en su investigación que los pagos a Aitken no se hicieron a través de RDM Technology en Rotterdam, sino a través de la matriz RDM Holding, en la isla caribeña de Curazao, que estaba bajo la dirección directa de Van den Nieuwenhuyzen.

En los meses posteriores a la transacción, RDM Holding pagó 1.599.964 dólares a Cornwall Overseas Corporation, que era gestionada por Óscar Aitken.

Cornwall giró una parte del dinero a otra empresa, Eastview Finances, una de las sociedades fantasmas que Pinochet usaba en sus asaltos al erario nacional.


Al margen de esta coincidencia entre el socio de Lizárraga y la compra de los tanques Leopard I, operación en la que finalmente Pinochet habría sido el beneficiado con la comisión de 1,6 millón de dólares, las propias declaraciones de otros uniformados han aportado más luces sobre las funciones de Serlog Limitada.


El ex general de Brigada, Humberto Julio Reyes reconoció en su momento ante el tribunal que estaba al tanto de la existencia de la compañía, que era una proveedora del Ejército y que Lizárraga era socio de la misma, aunque aseguró ignorar que tipo de negocios se hicieron en todo ese tiempo.


"La persona sobre quién se me consulta, Guillermo Ibieta, que también es un proveedor del Ejército, pero ignoro los vínculos que tendría con el mencionado oficial (Lizárraga). Tengo entendido que Serlog e Ibieta proporcionan pertrechos, pero yo no he tenido relación con ellos, ni comercial, ni privada", sostuvo ante el tribunal el uniformado.


Julio también explicó que -por regla general- las compras de armamentos no se hacen en forma directa, sino a través de intermediarios, representantes o vendedores de empresas proveedoras – si no de qué otra forma se ocultan las coimas --, las que están registradas en un catálogo que maneja la Dirección de Logística. La única excepción es el entendimiento directo entre los gobiernos.


"La verdad es que en el rubro de armamentos, a nivel nacional e internacional, siempre se ha supuesto que los proveedores paguen comisión por ganar una propuesta, ya sea por llevar a cabo una operación, constituyéndose en una práctica habitual, pero yo no conozco casos concretos de esos hechos", aclaró cínicamente el ex uniformado.


El asesinado coronel Huber tuvo entre sus funciones como jefe de la División de Adquisiciones del Ejército, visar todas las compras y ventas de armamento, tanto a nivel nacional como internacional.

Según relató Julio al tribunal, el Departamento de Adquisiciones se encargaba de estudiar el financiamiento para la compra de un determinado armamento, "de tal manera que el proyecto LAR (un lanzacohetes múltiple de origen israelí) y otros, necesariamente pasaron por la Dirección de Logística".


Al ser requerido por el ministro Pavez respecto a las funciones de Serlog, Lizárraga la sindicó como la empresa en la cual trabaja desde que se acogió a retiro, a fines de 1998.


"Su finalidad principal es proveer de repuestos de equipos militares a las FF.AA., como por ejemplo, repuestos para tanques y munición para vehículos blindados. Nosotros nunca hemos exportado nada".


Agregó esa vez: "Mi socio en la empresa de Servicios Logísticos Limitada es Guillermo Ibieta, quien es periodista de profesión, pero que se dedica a la actividad de empresario", añadió.

Respecto a su grado de relación con Aitken, con una gran caradura, el ex uniformado explicó que "lo conocí, porque en mis tiempos de cadete él era oficial instructor en la Escuela Militar y recuerdo que en esa época el estudiaba para abogado, pero desconozco sus actividades o relaciones respecto al general Guillermo Letelier o a FAMAE".

De allí salieron las armas para la carnicería en la difunta Yugoeslavia.
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