PINOCHET, EL UNICO
TIRANO QUE ASESINO
A DOS PRESIDENTES

 

Una conjura que implica a dictadores, generales, espías militares, médicos y personal hospitalario. El fantasma de las responsabilidades institucionales ronda al Poder Judicial que se hizo el sueco con los crímenes horrendos de la dictadura, a la derecha y a una parte de la DC que ayudaron a sacar a los malos milicos de los cuarteles y luego les dieron chipe libre para destrozar Chile

Por Justo Calcante

Una gigantesca conspiración, cuyas ramificaciones aún están lejos de quedar totalmente en evidencia, sigue intentando ocultar el hecho que el ex presidente Eduardo Frei padre fue asesinado, ya sea porque se le administró un tratamiento inadecuada en forma conciente y criminal o porque se le inyecto algún tipo de bacteria mortal preparada por el ultimado químico del Ejército y de la DINA, Eugenio Berríos.

Fue una amplia conjura, donde hoy, en pánico por el temor a ser descubiertos, se revuelcan dictadores, generales, espías militares, agentes secretos, médicos y personal hospitalario.

Una razón para que a esta vieja conspiración se agregue una segunda, actual, la del silencio y esta razón es que todo apunta a que la Dirección de Inteligencia Nacional del Ejército (DINE), coordinó la muerte forzada de Frei padre, lo que implica una responsabilidad institucional de esta rama de las Fuerzas Armadas (ya no se trata de una policía secreta a la que se le puede echar la culpa y así poder hablar de responsabilidades personales y eludir las colectivas como se ha hecho hasta ahora), amén de una autoría intelectual personalizada, la del jefe superior del DINE, el entonces comandante en jefe, Augusto Pinocher Ugarte, el viejo asesino, ladrón y narco.

Es más, si en la muerte del ex presidente actuó Berrios, generalmente se olvida que el químico trabajo para la DINA pero también para la DINE y por eso tenía a su disposición el complejo químico militar de Talagante.

El tema de las responsabilidades institucionales de los crímenes horrendos cometidos bajo la dictadura, es un punto altamente sensible para los que intentan ocultarlas. Esta la responsabilidad institucional del Poder Judicial que miró para otro lado cuado se asesinaba a miles de chilenos. Aceptar esa responsabilidad implicaría la pregunta de qué hacer con los jueces de la Corte Suprema que aplicaron la política de ojos cerrados y oídos sordos, a los que si están vivos, al menos deberían perder sus jubilaciones en castigo.

Y está la responsabilidad política institucional del partido de derecha de la época, el Partido Nacional, la matriz de la cual salieron la UDI y Renovación Nacional de la actualidad, y de sus aliados de la época dentro de la Democracia Cristiana. Muchos de estos responsables debieron ser impedidos de llegar a senadores o diputados y, sin embargo, ahí están riéndose de todos, pero plenamente concientes de sus acciones.

Tal vez por eso es que son tan reacios a admitir el asesinato de Frei, personajes como el doctor Patricio Rojas o tan dubitativos como Patricio Aylwin, el presidente del Senado de 1973 y principal operador DC de la Code o Confederación Democrática, el organismo utilizado para ir a alentar la sedición fascista en los cuarteles.

  

Carmen Frei, está segura de que hubo un asesinato, no una simple negligencia médica. “Es difícil hablar de este tema, pero muchas de las partes como la escalera donde lo habrían colgado para sacarle sus órganos existe. Además que los profesionales de turno cada vez que entraban a ver a mi padre revisaban el basurero para observar si había algún medicamento que no era el indicado. Claramente ellos supieron de algo raro", contó la hija del ex presidente Frei Montalva.

La esposa del embajador de Chile en Canadá manifestó que el significado de los papeles que escribió su padre, dan cuenta que el fallecido estuvo conciente y “angustiado” de que lo matarían. “Hubo dos escritos que él hizo y el segundo es más fuerte. Me da pena no haber podido interpretar los mensajes en el momento", precisó. Carmen Frei contó que el juez lleva más de 15 tomos sobre el proceso y que hay muchos antecedentes que “no conocemos” -que tiene el magistrado- “que nos acercaría mucho más a la verdad de lo que la gente piensa”.

La ex parlamentaria insiste en que cuando su padre murió, les dijeron que le iban a hacer una mantención al cuerpo para su exhibición en la Catedral, Pero, nunca se habló de embalsamarlo y menos de someterlo a una autopsia. Expresó que a la familia no se le permitió entrar ver el cuarto de la clínica Santa María, hasta después de cinco horas, “pero ya mi padre estaba en el ataúd sellado".

Con respecto a lo declarado tan extrañamente por el ex ministro Patricio Rojas, aclaró que según lo que ella misma ha dicho, es “porque se trata de ocultar algo". Aseveró que Rojas le está haciendo un “flaco favor” a su padre y al país. “Me da pena escuchar cosas que no son verdad", enfatizó. La ex legisladora aseguró que el equipo médico que llegó desde la Universidad Católica para hacer la autopsia clandestina, en la misma habitación de la clínica y no en el lugar adecuado, llegó 30 minutos después, por lo que recalcó que “estaban preparados para intervenir en cuanto muriera mi papá".

Aseveró que hay una enfermera de testigo que vio la escalera donde colgaron el cuerpo para sacarle sus interiores. “Me cuesta mucho recordar el tema que ya está en manos del juez", concluyó. “Cuando fui senadora pedí antecedentes al ejército, pero siempre me los negaron. Tengo claro que sí debe haber información de armas químicas que mucha gente de las FF.AA. lo sabe. Además, nunca hubo embalsamiento del cuerpo de mi padre según la exhumación. Yo no estoy mintiendo", indica Carmen Frei.

La cerrazón del Ejército, es muy sintomática al igual que todos los que insisten en que no hay que hablar de asesinato como Rojas y otros.

Frente a estos interesados dudosos, en un encuentro realizado junto a la tumba del ex Presidente, su hijo y actual presidente del Senado, Eduardo Frei Ruiz Tagle, declaró que “la inmensa mayoría de Chile, al igual que nosotros, tenemos la convicción moral de que hubo manos extrañas en la muerte de mi padre y la justicia se encargará de probarlo". El también ex presidente agregó que “yo lo único que digo es que después de estas últimas semanas, si alguna duda tenía antes, ahora ya no tengo ninguna".

Pero, en el entorno inmediato, siguen los titubeos de quienes estuvieron metidos hasta el cuello en el golpe de Estado de 1973 y de sus secuelas posteriores. Por esto no es de extrañar que Patricio Aylwin, alegue que las cosas que ahora se saben “justifiquen o legitimen las dudas, pero no permiten formarse la convicción de que Eduardo fue asesinado".

El diputado PPD, Jorge Tarud, quien también asistió a la ceremonia en el cementerio, sostuvo que “ya no están quedando dudas de que aquí hubo mano negra, hubo una intervención de los operativos de seguridad de la época, porque Eduardo Frei era en ese momento la única persona que podía tener un liderazgo en la oposición. Nunca pensamos que pudiese existir tanta maldad en nuestro país".

Pero, entre los que siguen tratando de tapar la olla podrida, están una serie de jueces incluso los dirigentes de la Asociación Nacional de Magistrados, quienes reclaman por el oficio remitido por el Senado a la Corte Suprema para pedir que se agilice el esclarecimiento de las causas que provocaron el deceso del ex presidente. El vicepresidente del gremio judicial, ministro Leopoldo Llanos, de la Corte de Apelaciones de Temuco, sostiene que se debe esperar lo que diga el juez que lleva el caso, el magistrado Alejandro Madrid. “Nos preocupa, como jueces, que un poder del Estado, como el Senado, de alguna manera pretenda interferir en una causa que está siendo conocida por los tribunales de justicia actualmente", advirtió muy suelto de cuerpo.

El ministro Llanos salió con la vieja monserga de que los procesos judiciales tienen sus tiempos, subrayando la complejidad de investigar un hecho que ocurrió hace más de 20 años. La Corte Suprema por supuesto, esta escandalizada por el tenor del oficio del Senado, que al parecer no recuerda que los Frei se hicieron parte en la investigación por el secuestro y homicidio del químico Eugenio Berríos en el año 2003, cuando sospecharon que la muerte del ex presidente pudo provocarla algún tóxico fabricado por Berríos.

La susceptibilidad en el máximo tribunal fue replicada por algunos senadores que destacaron el carácter "solidario" que estaría detrás del oficio enviado formalmente al máximo tribunal. “Me llama la atención la molestia. El proyecto de acuerdo enviado a la Corte Suprema, es el reflejo de la preocupación de la opinión pública para esclarecer la compleja situación de que el ex presidente Frei pudiera haber sido asesinado. Debieran ser permanentes las acciones de la Suprema tendientes a acelerar la investigación. Esto no supone injerencia. Nunca ha estado en nuestro espíritu intervenir”, dijo el senador DC Jorge Pizarro.

Hasta el hipocritón del RN. Sergio Romero aseguró que “no fue nuestra intención injerir. Fue más bien una adhesión personal y humana al presidente del Senado y su familia, planteada con un espíritu solidario. Si se entendió como una intromisión, tal vez pudimos haber cometido un error en la forma, pero no fue esa la intención. Somos muy respetuosos de la independencia del Poder Judicial”.

Para el socialista Alejandro Navarro, “tratándose de un caso de conmoción pública la corte debe entender que todos los actores, los poderes del Estado, deben querer una aclaración. En el caso del Senado, nuestra intención es que se brinden las facilidades para que eso ocurra. Un crimen de un presidente de la República -algo inédito en la historia de Chile- debe aclararse".

Para gente experta como el ex director de Investigaciones, Nelson Mery, “pienso que, efectivamente, detrás de la muerte sospechosa de Eduardo Frei Montalva hay un homicidio".

El doctor Augusto Larraín expresa que en “mi opinión, hubo un agente químico externo, pero no puedo decir qué fue, quién lo puso, cómo lo pusieron (...) Aquí hubo una mano negra".

A su vez, Frei Ruiz Tagle señala que “si él doctor Silva está tan tranquilo, que contradiga al doctor Larraín y aclare todas estas cosas".

Otro metido hasta el cuello en los sucesos de 1973, Andrés Zaldivar, sale con la novedad del año: “Las pruebas contundentes han desaparecido y el envenenamiento que se hizo con Frei es difícil de comprobar". El ministro de Justicia, Isidro Solis, dice al menos que “hay que identificar y castigar a los responsables".

Maria Paz Ortega Frei, la nieta, apunta en la dirección correcta: “Sospecho de sus grandes enemigos, y uno de ellos fue el general Pinochet, un dictador vengativo y que nosotros creemos que en algún momento se tomó la revancha con mi abuelo”.

Un cara e’palo, el doctor Sergio Valdés, puso su granito de arena en la verdad dictatorial: “La causa de su deceso fue debido a la sepsis abdominal, lo que es de alta mortalidad (...) El paciente hizo las complicaciones esperables de un síndrome de shock séptico grave”, asegura quien le atendió en la UTI en los momentos finales de la vida de Frei.

Algo parecido alega Patricio Silva, que encabezó la segunda operación de Frei padre en aquel verano trágico de 1982: “Su enfermedad y sus complicaciones obedecen exclusivamente a una sucesión natural de acontecimientos de patología que lo conduce a la muerte".

No le cree mucho otro médico, Guillermo Steading Valenzuela: “Mi opinión es que cuando Frei fue ingresado por segunda vez a la clínica, debió haber sido operado de inmediato y no esperar al doctor Larraín". Con parsimonia, otros de los matasanos involucrados, Alejandro Goic, intenta explicar que “todo lo que aconteció en el período postoperatorio tiene una explicación médica lógica, sin necesidad de factores externos".

Por lo menos el cirujano Sergio Bernal que dirigía la Unidad de Tratamiento Intensivo de la Santa María, se concede el beneficio de la duda: “En dos oportunidades el comentario fue que él se había descompensado, sin tener claro el porqué".

El que se subió al piano fue Patricio Rojas, el mismo que a comienzos del gobierno de Aylwin se consiguió el llamado ejercicio de enlace. Rojitas dice: “Todavía no he encontrado, y lo quiero decir bien claramente, ninguna persona seria, responsable. Y no estoy hablando de los médicos, estoy hablando de los investigadores, que tenga siquiera la sospecha de que aquí hubo intervenciones extrañas".

Como se ve, el intento de encubrimiento es gigantesco, pero esta vez la verdad parece ser muy porfiada. Especialmente Si se piensa que Pinochet es el único tirano que aparece asesinando a dos presidentes, Salvador Allende en 1973 con su masivo y sanguinario ataque contra La Moneda y Eduardo Frei en 1982.

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