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Finalmente se dio lo que habíamos señalado respecto a que la “licitación” del litio no era más que un show que tenía que darle “legitimidad” a lo que ya había sido acordado en las más altas esferas del gobierno: la  empresa ganadora no podía ser otra que Soquimich, la empresa del hermano del Ministro de Minería.

Por Julián Alcayaga O. *

 

El elemento más evidente de que la “licitación” estaba cocinada es el monto que pagó Soquimich: 41 millones de dólares, casi ocho veces más de los 5 millones que el mismo Subsecretario de Minería había declarado que se esperaba recaudar con esta licitación. Casualmente, la empresa que tenía los mejores contactos en el gobierno y sobretodo en la UDI, ofreció tres veces más que el segundo oferente y ocho veces más que el tercero.

El subsecretario de Minería, Pablo Wagner, llegó incluso a hacer un “road show”, en Estados Unidos, Canadá y Australia para buscar empresas interesadas en participar en la “licitación” del litio, y por esa razón 66 empresas compraron las bases, y hasta Codelco compró las bases para darle mayor transparencia y legitimidad aun un proceso que había nacido viciado.

No tenía sentido hacer este tremendo show internacional que desprestigia a nuestro país, cuando ya estaba escogido el ganador.

El encargado de dar la cara en este show, fue el Sr. Pablo Wagner, el mismo que hace poco más de un año sostuvo en Antofagasta que la nacionalización había sido un error histórico, demostrando con ello una ignorancia aplastante, puesto que es ampliamente conocido que Codelco le ha entregado al Estado más de 50 mil millones de dólares, sólo en los últimos 8 años. Esta cifra es pública y es conocida sobre todo por el gobierno, y no se comprende que un Subsecretario de Minería la ignore y tenga la desfachatez de declarar que la nacionalización es un error histórico.

Fue seguramente por la magnitud de sus conocimientos sobre la nacionalización, que el Sr. Wagner fue escogido por los que realmente mandan en el país, para que diera la cara en el fraudulento proceso de licitación del litio, que ya tenía un ganador.

En su descargo, y de este gobierno, es necesario reconocer que esta no es la primera licitación trucha del patrimonio del Estado. El ejemplo más contundente es precisamente la forma como Pinochet entregó Soquimich a su yerno Ponce Lerou. Una verdadera estafa.

Las privatizaciones realizadas por la Concertación no son menos fraudulentas. Tomemos algunos ejemplos. El gobierno de Frei Ruiz Tagle traspasó el control accionario de EMOS a Aguas Barcelona y Lyonnaise des Eaux por solo US$ 535 millones, siendo que la empresa tenía un valor accionario superior a los US$ 2 mil millones.

Un show parecido a la licitación del litio, se efectuó en 1994, cuando Codelco “licitó” la privatización del yacimiento El Abra. También se dio a entender oficiosamente que se esperaba recaudar  alrededor de US$ 200 millones por el 51% de este yacimiento, y por ello todas las propuestas se situaron ligeramente por sobre ese monto, salvo el consorcio Cyprus y Lacs Minerals que propuso US$  437 millones y dejó fuera a todas las otras empresas, lo mismo que pasó ahora con el litio.

El consorcio ganador era el que tenía las relaciones más estrechas con el gobierno y los ejecutivos de Codelco de la época. La licitación internacional solo fue un show para que ganaran estas escogidas empresas. Pero eso no es todo. Posteriormente Cyprus y Lacs Minerals alegaron que las reservas del yacimiento  eran inferiores a las estimadas y pidieron rebaja en el monto licitado.

El gobierno de Frei, en vez de anular la licitación, como lo hizo este gobierno con el litio, aceptó que estas empresas se llevaran El Abra por solo US$ 330 millones, es decir US$ 107 millones menos que lo licitado. Más de alguien debe haber recibido una suculenta “coimisión” por esta multimillonaria e ilegítima rebaja.

Posteriormente con el Presidente Lagos continuaron alegremente las privatizaciones y licitaciones, incluso de las carreteras a escogidas empresas “amigas”, que eran fiscalizadas gracias al famoso MOP-GATE.

Con la Presidente Bachelet uno de los hechos más vergonzosos fue la forma como se aprobó la Central Campiche, y tan o más fraudulento que eso fue la forma como se entregó el petróleo (mediante CEOP) a empresas extranjeras, lo que es peor que la licitación del litio, puesto que la concesión del petróleo no sólo lo prohíbe la ley sino que la Constitución.

Es decir, los representantes de los cuatro gobiernos de la Concertación, no tendrían moral para criticar la forma como este gobierno ha llevado a cabo la licitación del litio, porque hicieron cosas parecidas o peores.

Pero ahora resulta que el subsecretario Wagner ha tenido que renunciar porque la licitación del litio no sólo estaba cocinada desde el inicio, sino que se hizo con una desprolijidad abismante. Y el pobre Pablo Wagner, que por varios meses lo obligaron a dar la cara en esta licitación, tendrá que contemplar impávido la anulación de su obra.

Ahora que Wagner renunció, es de esperar que se de tiempo de estudiar la Nacionalización de la Gran Minería efectuada por el Presidente Allende y aprobada por la unanimidad del Congreso Nacional, y así pueda comprender que la Nacionalización, de lejos, en el mayor éxito económico de la historia de Chile.

(*) Economista

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