HUMANOS SALEN
SOBRANDO CON
LA TECNOLOGÍA
No puede dejar de llamar la atención
el silencio de la Central Unitaria de
Trabajadores (visto el pasado 1° de
Mayo) ante el acelerado reemplazo
del trabajo humano por las nuevas
tecnologías y el fenómeno, ya presente,
de un crecimiento económico que
aumenta por igual la productividad, la
desigualdad y la pobreza, ante la
cual ni la educación protege.

Más raro aún cuando la derecha comienza a confundir deliberadamente el empleo con lo que llaman emprendimientos, que no es más que economía informal consentida, es decir, busca incentivar el comercio ambulante como hizo en cosa de días el alcalde RN de Santiago, Felipillo Alessandri, que llenó las calles céntricas de vendedores de comida y ropa, amén de mendigos que incluso se pasean en el día con sus viejos y sucios colchones al hombro. Es decir, el gran empresariado está consciente de lo que se nos viene encima.   

Desgraciadamente no caemos en una exageración, solo constatamos una realidad que vemos hasta en cosas tan simples y sencillas como una consulta a un centro de llamados -ya que muchas empresas eliminaron sus oficinas para recibir físicamente a sus clientes-, que son teléfonos impersonales donde nos responde alguien de un lejano país, que ni siquiera tiene una noción elemental de Chile y su diversidad.

Y tampoco estamos hablando, aunque los hay, solo de robots desempeñándose como obreros de la construcción y colocando ladrillos a un ritmo enloquecido, o de personal médico auxiliar reemplazado por programas informáticos, funcionarios de contabilidad a todo nivel pero cibernéticos e incluso de drones haciendo investigaciones policíacas que concretan autómatas de orugas que operan en terreno.

Simplemente estamos frente a un cambio sutil pero constante, en que los procesos digitales se enlazan entre sí y crean programas similares pero unificados y más avanzados, permitiendo que se hagan muchas más cosas, cada vez con menos gente. En otras palabras, los humanos se están volviendo obsoletos.

"Las versiones digitales de la inteligencia humana están sustituyendo a la gente incluso en esos trabajos que una vez parecían que necesitaban de nosotros. Va a cambiar cada profesión de una forma que todavía no hemos visto", concluye el profesor W. Brian Arthur, de los centros de investigación de Silicon Valley.

Frente a esto, organismos como la CUT deben tomar cartas a la brevedad y unirse a sus iguales en el mundo, para iniciar la defensa de la clase trabajadora en general, incluyendo a los llamados gremios profesionales que solo son asalariados con ingresos mejores, porque vamos hacia una sociedad de unos pocos ricos, con un puñado de empleados y una mayoría de marginados, como auguraron lo que parecían absurdas películas de ciencia ficción.

Para la presidenta de la multigremial, la profesora Bárbara Figueroa -la docencia es otra profesión en peligro-, hay otras amenazas como la derecha regresando a La Moneda, asegurando que "el peor escenario para los trabajadores es que esta vuelva al gobierno".

Igualmente constató “el carácter regresivo del empleo que se está creando en nuestro país. El crecimiento de los trabajadores por cuenta propia, no solo resulta preocupante como expresión de la tendencia a la informalidad laboral sino que nos alerta respecto del tipo de empleo formal que se está creando. Esto no es solo un llamado de atención al empresariado, en particular al gran empresariado, es un llamado de atención también al gobierno y especialmente a su comité económico", destacó.

Sus palabras revelan que la cúpula sindical aún no asume plenamente que el tema de fondo es la tecnología y la inteligencia artificial, destructora de empleos; su uso perverso por una nueva clase de millonarios salidos del mundo cibernético como Bill Gates y la consolidación de una brecha insalvable entre los escasos dueños exclusivos del bienestar y la riqueza y una inmensa mayoría de necesitados y hambrientos en un planeta cada vez más poblado.

Ante un panorama aterrador como este y que cada día es menos futuro y más presente, es intrascendente la tonta abyección del ministro de Hacienda Rodrigo Valdés ante los patrones al alegrarse porque los salarios no crezcan, limitando el desempleo.       

Lo que realmente estremece son las innovaciones tecnológicas copando cada vez más espacios en las manufacturas, el comercio, los servicios financieros, la educación y la medicina, traducido eso en el estancamiento de los ingresos de las actuales clases medias y fomentando la desigualdad, en especial, por ahora, en el mundo desarrollado pero que no tardará en alcanzar a países como Chile. La Unión Europea teme que en pocos años habrá perdido cinco millones de plazas laborales de alto perfil hoy.

Una de las claves de esta situación está en la productividad, uno de los indicadores favoritos de los economistas a la hora de medir el crecimiento y la creación de riqueza, porque gracias a los avances tecnológicos que una economía crezca ya no significa, como en el siglo pasado, crear empleos.

La ecuación era simple; si las empresas generaban más valor con sus empleados, esto suponía que toda una nación en su conjunto se volvía más rica, fomentando la actividad económica y creando más trabajo, algo que en el año 2000 terminó pues a mayor productividad menor la necesidad de personal. Para el año 2011, esto fue evidente.

La publicación especializada MIT Technology Review, señala que el progreso tecnológico tiene un lado oscuro pues elimina la necesidad de muchos tipos de funciones humanas y priva a estos trabajadores desplazados incluso, de la posibilidad de reciclarse. "Es la gran paradoja de nuestra era. La productividad está en niveles récord, la innovación nunca ha sido tan rápida y al mismo tiempo tenemos una caída de los ingresos y menos empleos. La gente se está quedando atrás porque la tecnología avanza tan rápido que nuestras habilidades y nuestras organizaciones no son capaces de seguirla", indica el estudio.

Se pone un ejemplo: El auto sin conductor de Google, hasta ahora un buscador de datos, algo que se comienza a insinuar en otras actividades que pueden prescindir de los humanos: Los ordenadores, están automatizando muchas tareas rutinarias. Incontables trabajos tradicionales de clase media u obrera especializada, como en correos o servicios de atención al cliente, la industria metal-mecánica, la bioquímica, la atención de los servicios eléctricos, etc., etc.

Frente a esto, la idea de un socialismo capaz de poner las máquinas y la ciencia al servicio del hombre, con la aceleración de la exploración espacial, constituye la única solución. Sin embargo, no será fácil ni pacífico. Los de arriba, cada vez menos individuos, se defenderán con todo y con la crueldad que es inherente a su egoísmo salvaje. Es hora que nos demos por notificado de lo que nos espera.

ClariNet