DEBATE-PAPA

El nuevo triunfo
empresarial.

Por Francisco Mendez B

Después de 30 años nuevamente un Papa pisará suelo nacional. Por esa razón es que se ha hablado de los recursos que financiarán esta visita, dejando en claro, una vez más, que los que ganan en esta ocasión son los que ganan en todo ámbito. Incluso en una visita de una persona que, supuestamente, viene a hablarnos de la superación de la pobreza, la caridad y todas esas palabras que suenan bonitas a los oídos de algunos cuando no se llevan a la práctica.

Esto lo digo porque se supo que se le aplicará exención tributaria a las empresas que colaboren con esta visita. Es decir: los más ricos serán beneficiados, como siempre, con el discurso simple y poco revolucionario de un Papa que dice serlo sólo por usar bototos y dormir un par de noches con el personal del Estado que encabeza. Por lo que podríamos estar de acuerdo entonces en que la estética sencilla y pseudo izquierdista de Francisco, camuflará una lógica sumamente capitalista en donde los grandes empresarios colaboran con algo solamente si es que salen beneficiados. En fin, ¿es en lo que vivimos o no?

Pero tal vez me estoy apresurando en juzgar antes de hacer un par de preguntas para no pecar de malintencionado. Por esto es que comienzo:

¿Usted cree cierto que nuestro empresariado done dinero por lo necesario que resulta la visita del líder católico? ¿Realmente puede tragarse eso de que es para colaborar con el clima país el financiamiento de este evento? Es bueno cuestionarlo aunque sea en tono sarcástico como lo hago en este texto. Y es urgente hacerlo en días en que el lugar común intenta disfrazar una movida comercial empresarial de algo que necesita nuestra sociedad para “sanar”.

Es cierto. Tal vez estoy cayendo en el error de influir con mi visión política en la opinión del lector. Pero lo que sí parece evidentemente nítido es que acá hay una sola religión: el mercado. Es la única que realmente mueve las voluntades empresariales y crea sensaciones de colaboración o de generosidad que no son tales.

Ya que el Papa no vendrá a Chile gracias a su discurso de cristiano, ni menos a la responsabilidad social de un gran capital que ablandó su corazón ante el “nuevo aire” que supuestamente Francisco le dio al Vaticano. Eso son pamplinas. Argumentos creados para gente poco inteligente que quiere creer que todo es tal cual como lo muestra un relato mal escrito y que, si nos fijamos solamente un poco, hace agua por todos lados.

Tal vez el problema está ahí: en que no nos damos la molestia de descifrarlo. Ya que al no hacerlo caemos en medio de una discusión en torno a esta visita que ha estado encabezada por eslóganes mal hechos; en donde católicos poco entendidos en el tema se han enfrentado con ateos que incluso son más religiosos quienes se hacen llamar “observantes”.

Porque mientras los seguidores del catolicismo hablan de una necesidad de que Bergoglio pise tierra nacional, los que juegan a ser descreídos han desplegado la torpe monserga de “con mis impuestos no se financian religiones”. Dejando en claro que su problema real no es la religión, sino que lo que los motiva es la defensa de la religiosidad de un mercado que no se molesta con que los empresarios dejen de pagar impuestos con tal de que el Estado no se entrometa.

Es por esto que, como en todo, es necesario entrar en este debate desde la ideología. Porque al hacerlo se puede entender más a la que impera. A esa en la que la oportunidad siempre está sobre la acción desinteresada o la simple colaboración. Con esto no quiero subir a una categoría celestial el desinterés. Lo que quiero, en cambio, es que las discusiones tengan una cuota de realidad. Si es que realmente existe algo que a lo que podamos llamar así.

ClariNet