DEBATE-CONVENTILLOS

El gigantismo, lo dice la Biblia
a propósito de la Tierra de Babel
“que debía llegar al cielo”,
generalmente termina en un
fracaso aunque al principio
lo grande sea muy bello.

Por Justo Calcante

Al final, los pequeños detalles, como un hormiguero de termitas, van carcomiendo lo hecho y cuando comienzan los problemas estos no paran. Incluso, el presidente del Comité Inmobiliario de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Bernardo Echeverría, expresó un llamado de alerta a las inmobiliarias que quieren sacarle el mayor provecho pecuniario posible, a cada pedacito de suelo del que disponen.

Eso armó una discusión que degeneró con la denuncia del intendente metropolitano, Claudio Orrego, sobre lo que llamó guetos verticales, especialmente aquellos tan feos de la comuna de Estación Central.

Echeverría explicó: "Esta situación se entiende desde varias perspectivas, la primera es que hay una debilidad en la planificación del sector, pero también hay otras dimensiones del tema. Estación Central tiene una condición muy especial, es una comuna muy central, excelente movilidad, tiene Metro, supermercados, universidades, clínicas, etc, es un lugar buscado por la gente para vivir, entonces existe una tensión por ese lado y por el otro que tiene una débil regulación urbana".

El dirigente explicó que esa débil regulación urbana "puede llevar a que una suma de decisiones individuales produzca un mal espacio urbano", una forma elegante de poner en claro que las empresas se sienten cada vez más seducidas por los conventillos en altura, pese a malas experiencias como en algunas Torres del San Borja, especialmente, por el lado de los ascensores.

Ni siquiera se sabe si todas las empresas que están trabajando en ese sector, varias docenas, tengan permisos municipales en regla. Para empeorar el tema, que necesita de un gran debate nacional, las leyes que norman la actividad son confusas y las infracciones son penadas con castigos irrisorios.

Echeverría ahondó en esta arista, porque el tema se complica al comprobar que existe “una fuerte demanda, los empresarios no trabajan en función de que 'se me ocurrió', 'quise', 'me gustó', 'no me gustó', sino que hay” la posibilidad de hacer negocios sabrosos.

Al ser consultado si hay una falta de ética al edificar este tipo de construcciones, el representante de la CChC señaló que "la ética es de cada uno, en Estación Central si se recorre hay proyectos bastantes buenos. Hay una serie de debilidades que a mi juicio pueden corregirse de manera importante", sostuvo y añadió que "han habido buenas prácticas y otras que puede que no me gusten a mí".

Aceptó que con el intendente se viene trabajando desde antes de que se instalara el debate público "y sabemos que es muy necesario desarrollar una regulación, este tema no salió por la foto en redes sociales", aseguró.

Igualmente ante la definición del ministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, de que existen proyectos que no tienen el permiso medioambiental, el tipo se corrió por la tangente: "No todos los edificios requieren de permiso medioambiental, lo que todos requieren es el permiso de edificación”.

Lo que queda claro es que hay que vigilar más porque muchas inmobiliarias han hecho millonarios a sus propietarios, precisamente “descuidando” la ética.

ClariNet