DEBATE-TATAN8

Es una pregunta aterradora,
pero responde a una realidad
que la derecha intenta ocultar
en vano: ¿Puede ser un
sinvergüenza institucional un
postulante a La Moneda?

Por Justo Calcante

El sol no se puede tapar con un dedo como tampoco lo espurio de los negocios del Piraña, que una vez más se analizan en tribunales.

El fiscal regional metropolitano oriente, Manuel Guerra, citó en calidad de imputado al fresco ex presidente que se ganó doscientos millones de dólares en sus anteriores cuatro años en La Moneda , gracias a una trampa en su fideicomiso ciego que resultó tuerto. Esto le permitió especular y acumular dinero habido en circunstancias poco claras, en el extranjero, mientras detentaba el Poder Ejecutivo.

La situación desató la histeria en la extrema derecha y el ex ministro del Interior, Andrés Chadwick (cuya familia tiene máas historias que la del Ratón Mickey precisamente por lo ratas), insistió en que las estafas pirañescas especialmente con la pesquera peruana Exalmar y la local Minera Dominga, son parte de la filosofía de “no me den, póngame donde haya”.

Tan fuerte es su desazón que afirmó que el político empresario "no necesita de ningún gobierno para ganar plata. Antes de ser presidente de la República , ha tenido un éxito muy importante en su actividad empresarial, él no necesita de ningún gobierno para ganar plata", según Chadwick que es su primo.

Claro, ni se acordó de la quiebra fraudulenta del Banco de Talca, cuando el Piraña fue durante un mes, prófugo de la justicia con orden de detención judicial pendiente.

Desesperado, el pariente sostuvo, "si creen que con esto lo pueden debilitar para que puedan impedir su opción de ser candidato presidencial se equivocan, no lo conocen ni un centímetro",

El acusado mismo fue más allá y acusó al Partido Comunista, y en particular al diputado Hugo Gutiérrez de realizar, en "complicidad" con otros políticos de la Nueva Mayoría , una campaña "canallesca y sistemática" en su contra con el fin de "confundir a la opinión pública" con el objetivo de impedir una nueva y eventual postulación a La Moneda de su parte.

Hasta dijo, fuera de sus cabales, “yo sabía que la política era dura, que a veces también sucia, pero nunca imaginé que se podía poner canallesca. Es de público conocimiento que a lo largo de mi vida he desarrollado cuatro grandes vocaciones, académica, empresarial, ciudadana y de servicio público" (a otro que se le olvidó Bancard y el Banco de Talca). Y agregó que "sin perjuicio de los aciertos y errores propios de la naturaleza humana. me siento muy orgulloso de haber desarrollado esas vocaciones".

Luego se fue de insultos y canalladas: "Comprendo la desesperación de algunos sectores de la Nueva Mayoría , pues muchos de ellos no conocen la palabra trabajo; han vivido e intentan seguir viviendo de las prebendas del Estado y le tienen terror a volver a ser ciudadanos comunes y corrientes y tener que ganarse la vida como todos mis compatriotas", afirmó. No se refirió en ningún momento a Mariana Aylwin, que comparte su mala opinión del PC.

El fondo de todo, son sus movidas con la financiera Bancard, un monopolio malsano que la Nueva Mayoría ha tolerado sin imponerle reglas claras. El fiscal apunta a una serie de irregularidades en la inversiones de la llamada oficina familiar del político en Perú durante la tramitación del juicio en La Haya por la delimitación marítima bilateral.

La diligencia se suma a las citaciones en calidad de testigos que se iniciaron tras la querella presentada por el diputado Gutiérrez por eventuales ilegalidades en la compra de acciones de la pesquera peruana Exalmar por parte de Bancard, algo de lo cual el Piraña jura no haberse percatado como tampoco, ingenuo él, contempló que el fideicomiso excediera las fronteras nacionales. En otras palabras, que Bancard podía invertir libremente en otros países, lo que a través de su oficina familiar se informaba en detalle a su mujer e hijos.

El Piraña incluso podrá guardar silencio o bien, renunciar a su derecho de hacerlo para entregar su versión de los hechos. Por ahora afirma que "todos los correos que eran relevantes y pertinentes fueron entregados" por la empresa al Ministerio Público, enfatizando que hace años él se desligó de la administración de esos negocios por voluntad propia. Cómo para creerle, dejo a su familia inmediata a cargo y por lo que dice el primo, no se desligó de meterse las ganancias al bolsillo.

Tan fresco es el personaje, que reconoce que “siempre ha habido abuso” en el mercado financiero mundial respecto de intereses excesivos para los créditos que toman los consumidores, sin embargo, defendió a Bancard, que trajo las tarjetas de crédito a Chile, compañía que constituyó la base de su actual fortuna.

Como se recordará eso fue en la década de 1980, una iniciativa que financió el empresario Ricardo Claro, ya fallecido, alguien de los trigos muy sucios, quien encargó una investigación al respecto al Piraña. Este la hizo, pero mientras decía a Claro que “no es negocio”, juntaba capitales para hacerla por su cuenta, lo que al final logró.

“El abuso se comete cuando se cobran intereses más allá de los pactados, cuando se cobran comisiones que no son informadas, cuando los contratos tienen letra chica. Lo que requerimos más que seguir hablando de los abusos es combatirlos con eficacia”, cantinfleó este individuo en un foro radial hace años.

Está claro que tiene una extraña forma de combatir los abusos y por eso lo procesan ahora.

En el 2008 hablaba de la falsa competencia en el sector financiero por lo cual proponía crear una “central de garantías” para que los clientes no quedasen cautivos de sus bancos. Pregonaba la necesidad de un “Sernac financiero” que “debiera representar a los consumidores frente a los bancos”, debido a que una institución pública es más eficiente y poderosa que el alegato individual de una persona frente a una irregularidad de una institución financiera.

Por supuesto apenas ganó el Poder Ejecutivo se olvidó de todo. Su disculpa fue que Bancard “democratizó el crédito en Chile. En la década de 1970 trajimos a Chile un sistema moderno de tarjetas de crédito que beneficia a millones de chilenos. Es algo que le hizo bien a la democracia de los créditos”, puntualizó.  La pregunta es ahora si le va a contar el mismo cuento al fiscal porque tampoco se debe olvidar que fue senador por ocho años, tiempo suficiente para haber hecho algo en contra del abuso crediticio y haber regulado a los bancos.

El Piraña maneja unos tres mil millones de dólares, en los cuales encuentra su sustento Bancard International Investment, sociedad con domicilio en las Islas Vírgenes Británicas  -conocido paraíso fiscal y refugio de agiotistas-, propietaria además del cuestionado casi 10% de la pesquera peruana Exalmar.

En su momento, el Piraña confesó amurrado y por escrito que su fideicomiso ciego se limitó a las “inversiones financieras en Chile”, sin referirse a ninguna fuera del país.

Es por esto que Bancard se dedicó alegremente a realizar inversiones en el extranjero en representación de sus propietarios, el Piraña, su esposa Cecilia Morel y sus hijos Sebastián, Cristóbal y Magdalena.

Como se ve, todo queda en familia. Lo malo es que él nunca se entera de nada. Y además tiene tan mala memoria, frágil y de corto alcance.

ClariNet