DEBATE-PDI

Es algo que parece increíble y
que hace sonar las alarmas
sobre el orden púbico en el país,
la mano blanda de algunos
jueces, pero que también
despierta sospechas sobre un
intento de establecer
guardias blancas.

Por  Osvaldo Pino Tovar

Con el pretexto de la delincuencia y el supuesto encanto que tendrían los calificados como #justicieros”, durante cuatro meses, dos idiotas se las dieron de tiras y les salió gratis. Muy peligroso.

Los individuos, a quienes la prensa mercenaria alabó como jóvenes idealistas, tienen 20 años de edad y se dedicaban a detener y golpear delincuentes, siendo uno de ellos solo un matón claramente.

No se especificó si portaban armas de fuego reales, sí de fogueo, o si operaron alguna suerte de celdas clandestinas. Solo se dijo que entre sus pertenencias había pistolas con fulminantes y una cantidad de especies con aroma a robado. Tal vez así se hacían un sueldito por sus servicios que ilusionan a El Mercucho, más allá de una lógica elemental.

Llevados a un Juzgado de Garantía, como gran castigo los dejaron con arraigo nacional y firma quincenal. Un chiste de muy mal gusto y un tema para un debate muy serio, porque la aparición de supuestos vengadores puede llevar muy lejos.

Los delincuentes -que eso son-, fueron identificados como Fabricio Ruiz de Gamboa Navarra y Juan Luis Dupré, fueron arrestados en las últimas horas. Se les acusó de simular ser detectives de Investigaciones y confesaron que entre sus amistades, se hacían llamar precisamente como Los Vengadores.

Pese a tratarlos con guante blanco, en La Pesca confesaron que salían a las calles de Santiago y detenían a quienes sorprendían, según ellos, “cometiendo delitos” y que los entregaban a Carabineros bajo el pretexto de que se trató de detenciones ciudadanas. Hay que ser muy ingenuos para creer que no usaban algún tipo de armas para agarrar a los malandras.

Sin embargo, reconocieron que usaban placas y chaquetillas falsas, e incluso tenían un vehículo adaptado, que contaba con una baliza para sus rondas, es decir, eran falsos agentes del orden, lo que constituye una evidente infracción a la ley vigente. A alguien le llamó la atención este par de investigadores tras su último arresto ciudadano. Agarraron a un sujeto que, dicen, lo pillaron chanchito mientras cometía un hurto por sorpresa.

Los carabineros que recibieron al ladrón se pusieron saltones con la pinta de estos justicieros y llamaron a la policía civil y cuando estuvieron frente a los coleguitas, estos dijeron que debían retirarse rápidamente. Esto confirmó las sospechas de los detectives, que finalmente confirmaron que no pertenecían a la institución y los arrestaron.

El subprefecto Eduardo Cerna, jefe de la Brigada de Investigación Criminal Santiago de la PDI, explicó que el último caso se desarrolló al interior de un bus del Transantiago, donde un sujeto sustrajo un celular a una joven y fue detenido por un hombre que dijo ser detective, el grandote amatonado.

"Hasta ahí el procedimiento parecía estar bien y era una detención ciudadana.

Sin embargo, durante la entrevista se vio que el sujeto no estaba solo y que en realidad eran dos personas, que además simulaban ser policías, que llevaban cuatro meses realizando estas acciones, es decir, practicando detenciones por hechos flagrantes y hacían entrega de los apresados a los carabineros, sin que quedara al descubierto la suplantación de la función policial", explicó Cerna.

Los delincuentes fueron formalizados por usurpación de funciones, falsificación de instrumento público e infracción a la Ley Orgánica de la PDI, y el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy anunció que el gobierno se querellará en su contra.

Pero, en el Juzgado de Garantías los trataron como regalones y solo se les aplicó firma quincenal y arraigo nacional, mientras El Mercucho enloquecía de amor apache hacia ellos, entrevistándolos hasta sobre sus preferencias en materia de pastas dentales.

Ufano y lejos de estar arrepentido, Dupré aseguró que las ilegalidades y atropellos cometidos, "solo buscaban un poco de justicia, nada más. Es cosa de mirar nomás, quizás la forma no fue la correcta, pero arrepentido de lo que se hizo, no estoy. Fuimos la segunda oportunidad de las víctimas", dijo el bien dotado de las patas, al salir del Centro de Justicia. Solo le faltó pedir que le dieran una placa de verdad y que les permitieran instalar su propio tribunal, para ser ellos los magistrados en el caso de sus estúpidas pesquisas.

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