DEBATE-AFP

Les pegaron donde les dolió y el
movimiento No+AFPs debe tomar
nota de este triunfo, con agilidad
mental y prudencia, para poder
administrarlo con la mayor eficacia
pues es una invaluable
herramienta de presión.

Por Arnoldo Silva Lagos

No será nada fácil pues exige mucha disciplina social, pero el retiro programado de los cotizantes de determinadas empresas de este tipo, obligaría a sus codiciosos dueños a pensarlo tres veces y a meterse la mano en el bolsillo y comenzar a mejorar, aunque sea un poco, las pensiones. Eso es mejor a ir a la quiebra por falta de clientes.

La idea del dirigente bancario Luis Mesina, llegó en el momento preciso. La tercera marcha contra las AFPs fue menor y es fácil echarle la culpa a la lluvia, pero una mayoría de descontentos contra las jubilaciones miserables se dio cuenta que el tema había sido colocado en un lugar preferente de la discusión nacional. Es decir, las dos primeras marchas lograron su objetivo y seguir en las calles -cosa que le cuesta tanto entender a los que encabezan el movimiento estudiantil-, era inútil.

Era necesario pasar a otra etapa y el retiro programado de cotizantes es una excelente iniciativa, aunque ahora es menester ponerla en marcha.

      

En Santiago al finalizar la tercera protesta, por primera vez, los coordinadores del movimiento llamaron a las víctimas del sistema a abandonar dos de estas empresas, Provida y Cuprum, dados sus abusos e irregularidades, que incluyen la evasión tributaria. En el sur, los oradores pidieron que la gente se concentre en los fondos más conservadores, que aunque menos rentables, no contemplan la especulación bursátil.

“Toda la gente de Provida y Cuprum, que se cambie de AFP. Mientras no podamos derribar el sistema para que se terminen las AFP, hagamos este tipo de estrategias que nos permiten golpear donde les duele mucho, que son sus utilidades”, dijo Esteban Maturana, presidente de los consultorios de salud municipales.

Luis Mesina, vocero del movimiento y dirigente de los bancarios, fue quien lanzó la idea. Pero ahora hay que organizarla, darle forma y continuidad, no es algo que funcione de manera espontánea. La reacción de las AFPs indica a la claras que tienen miedo y eso no se puede dejar que se esfume porque no existan organizaciones que la impulsen con fuerza.

Incluso, el mismo gobierno se quedó sorprendido cuando Mesina afirmó que "estas dos AFP estafaron a todos los chilenos con la evasión tributaria en más de 420 millones de dólares".

A las pocas horas la Asociación de AFPs intentó una respuesta por intermedio del gerente general del gremio, Fernando Larraín, quien indicó  que "nosotros hemos entendido el sentir ciudadano respecto de las mejores pensiones, y es en esa línea en la cual yo creo que en todo Chile debiéramos trabajar. Me llama mucho la atención que gastemos esfuerzos sobrehumanos en tratar de hacer quebrar un sistema en vez de poner todos los esfuerzos para mejorar las pensiones". Una argumentación pobre, engañosa y ramplona. E insistió: "El sistema es mucho más sólido y puede responder a un par de llamados, ya se hizo un llamado de cambiarse de un fondo a otro, y la verdad que el sistema no fracasó, ni colapsó radicalmente. Las personas son libres de estar en la AFP que quieran".

¿Por qué, entonces se preocupa?

En una muestra de desesperación, amenazó argumentando que los costos finales de esos llamados para los cotizantes "no son muy buenos y lo que preocupa es que por hacer seguimiento a algún llamado, finalmente las pensiones de esos trabajadores puedan terminar siendo peor de lo que serían en otra situación".

El ministro vocero, Marcelo Díaz, a su vez señaló que "nosotros no nos podemos hacer eco de un llamado de tomar una u otra decisión en asuntos que le corresponden a cada ciudadano".

Por su parte, el gerente de operaciones de la Asociación de AFPs, Fernando Ávila, prepotente, aseguró que el llamado del movimiento "no pondrán en duda el funcionamiento del sistema. Estos llamados, en general, no van a servir para nada. Los recursos están, aunque están todos invertidos".

Agregó Ávila: "Cuando una persona se cambia de una AFP a otra, lo que hace es canjear sus instrumentos donde la AFP los tiene invertidos, que se mencionan como cuotas, se transforman un valor en pesos y con esos pesos el trabajador se cambia a otra AFP, esta los recibe y los tiene que colocar en el mercado de capitales". 

En tanto, una de las AFP aludidas, Provida, envió una carta a sus afiliados en la que acusan que hay una "falsedad absoluta" en lo indicado por Mesina y que estos dichos "desorientan a la ciudadanía".

Esto es una confesión de que el llamado les dolió. Por tanto hay que perseverar en darle forma al retiro de cotizantes y no darle paz a estos estafadores. Es decir, hay que iniciar un debate amplio para que los ciudadanos tomen conciencia de lo que pueden lograr unidos.

ClariNet