GUERRA-MUNDIAL

Y vamos por el mismo
camino del nacionalismo
y la xenofobia.

El domingo 28 de junio de 1914, son asesinados en Sarajevo el Archiduque de Austria Francisco Fernando, heredero a la corona austro-húngara y su esposa la duquesa de Hohenberg Sofía Chotek, el ejecutor es Gavrilo Princip un nacionalistaserbo-bosnio.

El magnicidio desencadeno un efecto “bola de nieve” que llevarían un mes después, el 28 de julio, a que Austria-Hungría le declarara la guerra a Serbia, luego Rusia se involucra al tener una alianza con Serbia. Alemania, al ser aliada de Austria-Hungría, le declaró la guerra a Rusia y el Reino Unido le declara la guerra a Alemania, luego de que estos invadieran la neutral Bélgica, con quien los británicos tenían acuerdos de protección, al igual que con Francia. Así parte la Gran Guerra (1914-1918).

El pasado 11 de Noviembre se cumplieron 100 años del fin de la 1era Guerra Mundial, una guerra que tuvo entre sus causas el excesivo gasto en armamentos y un nacionalismo exacerbado avivado desde el colegio y estimulado por un servicio militar obligatorio.

El presidente francés Macron dijo hace poco que “Europa afronta un riesgo: el de desmembrarse por la lepra nacionalista y quedar rebasada por potencias extranjeras”. Recordó que al finalizar la Gran Guerra, Europa se encontró dividida por los miedos, el repliegue nacionalista y la crisis económica. 

Macron piensa que hoy está ocurriendo una situación semejante a la que vivió la sociedad europea entre las dos guerras mundiales y la crisis de 1929. Agregando que existe una nueva amenaza, representada por los grandes intereses financieros y los mercados, que suelen superar en poder a los estados.

Alemania, luego de su derrota sufrió una crisis social y económica de gran magnitud y los sentimientos de frustración y resentimiento que se generó en la clase media alemana fue caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de sentimientos de nacionalismo y xenofobia, alentados por un discurso político que reivindicaba una supuesta verdad ideológica y la supremacía de una raza, permitiendo el florecimiento del partido Nazi y de Hitler y ya sabemos los resultados.

En la actualidad la situación es más o menos parecida, la derecha se vale del mismo sentimiento de frustración de la clase media, de las precarias condiciones laborales, de la desigualdad y la inmigración para fortalecerse políticamente, mostrándose como la mejor opción para combatir estos enemigos externos.

En su discurso de apertura del “Foro por la Paz” en París el presidente Macron expreso: “Juntos podemos conjurar esas amenazas que son el espectro del cambio climático, la pobreza, el hambre, la enfermedad, las desigualdades y la ignorancia. Hemos empezado esta lucha y la podemos ganar. Continuemos porque la victoria es posible“. Agregando, “El patriotismo es justo lo contrario del nacionalismo. El nacionalismo lo traiciona”.

Luego la canciller alemana, Angela Merkel, expresó su preocupación por el creciente nacionalismo en el mundo, hoy volvemos a actuar por intereses propios, lo que en el peor de los casos puede llevar a situaciones de violencia. Recordando que el año 2017 hubo más de 220 conflictos violentos en el mundo que forzaron la huida de 70 millones de personas.

Están apareciendo grupos conservadores que comparten la creencia en los llamados valores “tradicionales”, representados por las creencias religiosas, la identidad nacional, la unidad familiar y que ven como una amenaza la inmigración.

Estados Unidos con Donald Trump, quien se declara un nacionalista, se encuentran a la encabeza de los países que van, hasta ahora, irremediablemente hacía la extrema derecha. El presidente  norteamericano grita a los 4 vientos que todos los problemas de su país vienen del exterior, por ejemplo: si las empresas pierden competitividad es culpa de China, si muchas fabricas cierran la culpa la tiene México y Canadá, si hay terrorismo los responsables son el “islamismo radical” y si aumentan los delitos la culpa la tiene el tráfico de drogas, por tanto, los responsables son los inmigrantes que vienen de Colombia o México, etc.

La derecha está adquiriendo protagonismo internacional y al igual que antes de la 2da Guerra Mundial los nacionalismos están aflorando y la extrema derecha ha logrado avances significativos en Suecia, Italia, Austria, Alemania, Países Bajos, Hungría y Reino Unido. Utilizando la crisis de los refugiados y con discursos declaradamente xenófobos hacen surgir los sentimientos nacionalistas.

Hoy como ayer el inmigrante se presenta como el enemigo común, la inmigración como la culpable de todos nuestros males, sean sociales y/o económicos, y las políticas xenófobas serían la cura.

Latinoamérica no escapa a esta situación y estamos entre la izquierda autoritaria y represiva de Cuba, Venezuela y Nicaragua por un lado y el presidente electo de Brasil el ultraderechista Jair Bolsonaro por el otro. Y nuestro país tiene al político José Antonio Kast.

Debemos aprender que el patriotismo no tiene nada que ver con el nacionalismo, este actúa como una religión civil y es racista, excluyente, totalitario e irracional y nos lleva a la destrucción.

Fernando Frias