Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\SiteApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/templates/jomi/styles/jomi/layouts/com_content/article/default.php on line 37

Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\CMSApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/libraries/src/Application/SiteApplication.php on line 275

PLAN-HUMANITARIO8

Un plan sin humanidad.

Por Fernanda Torres V.*

“Vamos a ordenar la casa”. Con estas palabras se daba inicio a la aplicación de la nueva política migratoria del actual gobierno, el que amparado en ese entonces en las normas del derecho internacional y el Pacto Internacional Migratorio, hacía un llamado a un proceso de regularización migratorio, a un retorno de la población migrantes haitiana residente en Chile a su país, la creación de visas especiales de responsabilidad democrática para venezolanos, y la reactivación del proyecto de ley presentado en el año 2013.

Bajo el lema de “políticas abiertas, pero queremos los que vengan a aportar”, se generó por parte del gobierno, fomentado por las redes sociales y medios de comunicación, un discurso de xenofobia, racismo, aporafobia y persecución hacia la población migrante, específicamente haitianos, colombianos y dominicanos, vinculándolos con el aumento de la delincuencia, tráfico de drogas, y la prostitución.

Bien podríamos recordar autoridades de gobierno acusando a comunidades migrantes especificas de delitos graves como homicidios, sin antecedentes policiales o investigaciones de la fiscalía, o al Ministro de Salud vinculando el aumento del VIH en nuestro país, directamente a la población migrante, sin base ni datos de respaldo.

En esta política de migración, la población haitiana es la que se ha visto más afectada. No solo han sido objeto de las más graves vulneraciones a su dignidad humana por parte de los mismos chilenos (actos de discriminación, explotación laboral, abuso en el pago de alquileres etc) sino también por parte de las mismas autoridades. Imposible no recordar el caso de Joane Florvil y su muerte por negligencia del Estado que ya hemos tratado en otras columnas.

Para adoptar estas medidas, se tomó como referencia el concepto de migración segura, ordenada y regular, que contempla el Pacto Mundial sobre Migración.[1]  Sin embargo este concepto, contemplado en la Declaración de Nueva York de 2016, contempla una serie de medidas como por ejemplo, estudiar las causas que motiva la migración, mejorar las vías de migración regular, así como compromisos concretos como evitar la separación de las familias o reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación en el país de destino.

Además, los gobiernos se comprometían a garantizar un regreso seguro y digno a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes puedan verse expuestos a un riesgo real y previsible de muerte, tortura u otros tratos inhumanos. [2] 

Sin embargo, todos sabemos, que al final el gobierno no adhirió al Pacto, quedando de manifiesto su inconsecuencia en sus políticas migratorias y la falta de compromiso internacional con los derechos humanos.

Pero en el caso específico, el “Plan de regreso humanitario y ordenado”, carece de toda lógica desde las políticas públicas, desde las aristas jurídicas y por supuesto, del Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Esto queda demostrado en las siguientes falencias: datos estadísticos entregados por el DEM sin referencia a metodología aplicada ni justificación de la elaboración de estos; vulneración reiterada de derechos fundamentales, discriminación arbitraria basada en nacionalidad, específicamente respecto a la población haitiana, falta de debido proceso e información, entre otras cosas.

La población haitiana en Chile constituye la tercera población con mayor solicitud de visas en nuestro país de acuerdo al Reporte Migratorio elaborado por el DEM entre los años 2015-2016[3] (16%, siendo aún mayoritaria la población colombiana y peruana) En el caso de permanencias definitivas se encuentra en el noveno lugar con un 2% entre los años 2005 y 2016.

De acuerdo a la Minuta sobre Migración Haitiana en Chile[4], elaborada por el Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, la cantidad de migrantes haitianos que ingresaron como turistas y solicitaron visa por primera vez, tuvo un crecimiento del 72,3% el año 2017 en relación al año 2016. De estos, el 65, 5% declara residir en la Región Metropolitana, el 10,1% en Valparaíso y el 7,4% en la Región del Maule.

A su vez, el Boletín Informativo N° 1 del DEM sobre Migración Haitiana en Chile, señala que con dicho boletín se pretende aportar un marco de conocimiento que permita abordar la situación de la migración haitiana en Chile, considerando su complejidad, atendiendo su multicausalidad y presentando sus características y evolución.

En esta ocasión hemos querido abordar la realidad del colectivo haitiana en particular, pues se ha hecho evidente que en los últimos años su presencia ha aumentado. Sin embargo, muy pocos conocen las razones de por qué vienen las personas originarias de Haití a vivir a Chile, cuáles son sus principales trayectorias migratorias y cómo enfrentan sus procesos de inserción en la sociedad de acogida.” Sin embargo, el mismo boletín concluye en su estudio que a Chile se le considera un país menos racista, en mejores económicas pero que no se cuenta con acceso a trabajo.

En definitiva, es importante destacar que la inserción de los migrantes haitianos en Chile se realiza casi exclusivamente a nivel económico. En este sentido se estarían ajustando y sintonizando sus proyectos migratorios con el imaginario neoliberal, en la medida en que logran destacar -según los propios empleadores (Solimano et al, 2013)- como mano de obra altamente competente y estoica frente a chilenos y el resto de los migrantes. Muchos de los entrevistados evalúan su proyecto migratorio desde una mirada marcadamente individualista, en función de los “potenciales” logros económicos.

Así callan experiencias de racismo y discriminación, generalmente sin apelar a una verdadera “inclusión” a la sociedad chilena, como sujetos de derecho, asumiéndose indirectamente como simples agentes económicos o “sujetos de crédito”.

La adecuación de sus proyectos migratorios a una dimensión meramente económica respondería al choque de sus expectativas con una estructura de oportunidades limitada en la sociedad chilena, y a una ley migratoria poco inclusiva. Sin duda, estos procesos de “inclusión” económica de la población haitiana no parecen sustentables en el tiempo por el carácter cíclico de la economía, y representa el riesgo de establecer parámetros y exigencias abusivas para el resto de la población migrante.

Estos datos demuestran que la población haitiana en Chile no es la que ocupa los primeros lugares, sin perjuicio de su aumento en el ingreso desde el año 2015 a la fecha, por lo que ¿En qué se sustenta esta medida? ¿Por qué a la población haitiana y no otras comunidades de migrantes? Claramente la concepción capitalista, economicista y liberal queda de manifiesto en el establecimiento de las políticas migratorias del actual gobierno.

Según el diario La Segunda, en su edición digital del 7 de noviembre de 2018, señala que “175 volvieron a Haití”[5] A su vez habla de “haitianos beneficiados con el plan” ¿Cómo se puede hablar de beneficiados por el plan si se establece una prohibición de ingreso a Chile por 9 años? Dicha prohibición que limita el derecho fundamental de desplazamiento que consagra nuestra Constitución en el Art. 19 N° 7 y los pactos internacionales, no está establecida de manera legal, sino arbitrariamente. Hay una limitación a un derecho humano que nuestra propia Carta Fundamental establece que debe ser por Ley, pero que la autoridad regula a su propio arbitrio por la vía administrativa.

¿Cómo podemos hablar de beneficiados, si la mayoría retorna por no encontrar oportunidades laborales, sufrir discriminación y hechos de maltrato, abuso en los arriendos, falta de acceso a derechos sociales básicos como la salud o vivienda digna?

Además, el Plan carece de información adecuada respecto a plazos y procesos, sólo permite el registro vía online por lo que no considera las realidades sociales de la mayoría de los migrantes haitianos que no tienen acceso a internet o sistemas electrónicos o medios de comunicación digital, impone restricciones en materia de la libertad de desplazamiento, no considera el principio de reunificación familiar, ni el debido proceso en la decisión aun cuando esta sea “voluntaria”.

Actualmente, y transcurrido 15 años desde que las tropas chilenas llegaron a Haití, nos encontramos con un panorama internacional complejo. La guerra civil ha ido en un aumento progresivo, así como la miseria, la muerte, la falta de recursos básicos, médicos etc. Epidemias de cólera, violaciones a niñas y mujeres, tráfico de armas, trata de personas, son algunas de las situaciones que deben vivir a diario los haitianos en su país. [6]

Es decir, los estamos “retornando” a condiciones de vida aun más deplorables de las que estaba en Chile. Claramente esto demuestra la falta de conocimiento del derecho internacional humanitario y de la dignidad humana por parte del gobierno actual.

Insisto, 15 años han pasado desde que Chile se convirtiera en un Estado de destino de la población haitiana, y no hemos hecho mas que denostarlo, discriminarlos, maltratarlos y ahora devolverlos a condiciones aun paupérrimas.

En Haití no hay petróleo, no hay conveniencias políticas ni aprovechamiento de uno u otro sector. No se hacen conciertos masivos solicitando el derrocamiento al régimen o increpando a las altas autoridades de Naciones Unidas. Los países no envían ayuda humanitaria, ni medicamentos, alimentos etc. Los presidentes americanos no viajan a este país, porque para estos gobiernos actuales Haití se ha vuelto invisible, inexistente. Y sin embargo insistimos en devolverlos a su país, bajo un malentendido plan humanitario, que de humanidad no tiene nada.

Mientras no comprendamos que migrar es un derecho humano, estas políticas se seguirán implementando, bajo la base del racismo y la xenofobia.

[1] Esto se enmarca dentro del objetivo 10.7 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

[2]https://refugeesmigrants.un.org/sites/default/files/180711_final_draft_0.pdf

[3]http://www.extranjeria.gob.cl/media/2018/01/RM_Poblacio%CC%81nMigranteChile2.pdf

[4]http://www.extranjeria.gob.cl/media/2018/01/Minuta-Haiti.pdf

[5]http://impresa.lasegunda.com/2018/11/07/A/GB3GAFTG

[6]https://www.hrw.org/es/world-report/country-chapters/298507

*Abogada, Universidad de los Andes. Estudiante Doctorado en Derecho Universidad de Valparaíso. Magister en Derecho y Litigación de la Universidad Andrés Bello. Ha desarrollado actividad docente en el área de migraciones, políticas públicas y derechos humanos en varias casas de estudio. Ha sido Coordinadora de Litigación y Jefa de Nacionalidad del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior y Seguridad Pública y Jefa Regional de Antofagasta del Instituto Nacional de Derechos Humanos. Posee estudios internacionales en derechos humanos, justicia constitucional, y derecho migratorio por la Universidad Castilla La Mancha, España, y por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados. Ha representado a nuestro país ante la OEA y ACNUR en casos de trata de personas y apátridas. Actualmente ejerce la docencia en estas materias y asesora jurídicamente a organizaciones de la sociedad civil. Activista FEMChile

ClariNet