Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\SiteApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/templates/jomi/styles/jomi/layouts/com_content/article/default.php on line 37

Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\CMSApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/libraries/src/Application/SiteApplication.php on line 275

HABLEMOS-DE-JUSTICIA

Hasta la semana pasada
el tema del asilo a
Palma Salamanca ardía.

Por Nancy Guzmán

Piñera mandó carta al Presidente Macron para que llamara la atención a Oficina Francesa de Protección a los Refugiados y Apátridas y al poder Judicial de su país por darle asilo. La UDI amenazó con miles de acciones ante la Comunidad Europea. La Nueva Mayoría se plegó a la UDI condenando a Palma y otros, que tienen salidas ante cualquier suceso, se refugiaron en un cómodo silencio. 


Es cierto que Palma Salamanca participó en el atentado a Jaime Guzmán y en el secuestro a Cristián Edwards. Pero no es cierto que en ese momento existiera democracia y un poder judicial acorde con una democracia. 


Salamanca era casi un niño cuando ingresó a militar con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Fue de esa generación que nació en medio de la violencia del Estado, de la injusticia convertida en sistema de vida y del temor de una generación que se escondía tras la derrota. 


Nuestro sistema judicial, que hasta entonces no había condenado a ningún genocida, lo condenó a dos penas de presidio perpetuo, o sea, a la muerte civil. Le quedaban dos alternativas: suicidarse o escapar. Eligió la segunda ¿quién no?


Todos celebramos el escape, más allá de estar de acuerdo o no con el secuestro del hijo de Edwards o del atentado a Guzmán. Era la burla a un sistema injusto.


Hace meses atrás, cuando aún no se discutía el asilo de Palma fue puesto en libertad por la Segunda Sala de la Corte Suprema el brigadier (R) de Ejército Landier Uriarte Borotto. 


Landier Uriarte había sido condenado a 6 años de prisión por los secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones de los jóvenes uruguayos Ariel Arcos, Juan Povaschuk y Enrique Pagardoy, exiliados en Chile al 11 de septiembre de 1973.


Los tres habían llegado tras la represión instalada en Uruguay contra la organización MLN Tupamaros, que hasta entonces había torturado y asesinado a centenas de militantes, manteniendo en cautiverio a la dirección nacional de la organización.


Los jóvenes vivían en el Ingenio junto a otros tres uruguayos exiliados. Luego del Golpe de Estado habían acordado que de ser detenido cualquiera de ellos, los otros buscarían una vía para cruzar la cordillera.

Días después, uno de los uruguayos salió a buscar contacto con gente del MIR para tener información sobre lo que estaba ocurriendo, pedir ayuda siendo detenido en una requisa al bus en que regresaba.

Al no llegar, el resto partió rumbo a la cordillera para tratar de cruzarla. A fines de septiembre carabineros llegó a la mina abandonada donde se refugiaban.

Esa misma noche, luego de las primeras torturas son entregados a la Inteligencia del Regimiento Ferrocarrileros de Puente Alto. Allí son brutalmente torturados, obligados a comer vidrio molido y golpeados hasta la saciedad.

Luego de unos días, los tres uruguayos restantes son enviados al Estadio Nacional. Arcos, Povaschuk y Pagardoy quedaron en el Regimiento y hasta la fecha son detenidos desaparecidos.

Dos historias y una justicia. A Palma Salamanca le dan dos cadenas perpetuas, a Uriarte 6 años y le dan la libertad al cumplir 4 años en Punta Peuco.

El primero actuó por móviles políticos (errados o no), el segundo actuó por móviles políticos pero con el amparo y los recursos de todo el Estado, incluyendo la impunidad que le daba el Poder Judicial.

Palma Salamanca asumió que mató a Jaime Guzmán, el segundo negó sistemáticamente su participación en los hechos que terminaron con las vidas de los estudiantes Arcos, Povaschuk y Pagardoy tras torturas monstruosas y luego desapareció sus cuerpos, los que hasta hoy no ha informado dónde quedaron.


Alexis de Tocqueville decía que la suerte de los países dependía de tres cosas: las circunstancias (físicas e históricas), las costumbres y las leyes. Para Tocqueville, las costumbres (moeurs, en francés) eran “los hábitos del corazón”, algo así como el talante moral con el que se aborda el mundo social.

De lo que carecen quienes creen que haciendo leyes (cada vez más represivas y expoliadoras) se transforma la sociedad. Los mismos que se esforzaron en darle impunidad al dictador y que jamás han escuchado los nombres ni conocen la historia de Arcos, Povaschuk y Pagardoy (y de otros 3 mil más) y rechazan el asilo a Palma Salamanca con los mismos argumentos de la derecha fascista.

ClariNet