LABBE

Exalcalde Cristián Labbé,
cada día más cerca
de la cárcel.

Por Mario López M.

En la causa por torturas seguida en su contra en la ciudad de Temuco, se allegaron informes que dan cuenta que el retirado militar, entrega una “pseudocolaboración en las entrevistas, que se evidencia en un cuidado relato donde dosifica la información con fines gananciales”.

Uno de los informes, que corresponde al técnico del Centro de Reinserción Social Santiago Sur, concluye que “no se sugiere el ingreso del señor Cristián Labbé Galilea, a alguna de las penas sustitutivas contempladas en la Ley 18.216”. En otras palabras, de resultar condenado, irá a prisión efectiva.

Estos antecedentes se suman al reciente procesamiento por torturas acontecido en la causa Tejas Verdes, donde se acusa a Labbé de haber sido parte de quienes causaron los “vejámenes sufridos por Anatolio Zárate Oyarzún”, entre los que “se cuentan descargas eléctricas en distintas partes del cuerpo, colgamientos, golpes con objetos contundentes, simulacros de fusilamiento y el denominado ‘submarino de excremento’, consistente en la inmersión en un tambor con heces, entre otras inhumanas formas de apremio”.

La causa que lo tiene a las puertas de Punta peuco

El exalcalde de Providencia y exmilitante a la UDI, partido al que renunció tras bajar su precandidatura a alcalde por esa comuna, se encuentra procesado en la causa criminal rol 5-2013, por el delito de aplicación de torturas en contra de Harry Cohen Vera, ocurridas tras el golpe de Estado de 1973 y que Cambio21 diera a conocer en exclusiva.

El informe técnico emitido por el Centro de Reinserción Social Santiago Sur y ordenado por el juez de la causa, el Ministro en Visita Extraordinaria, Álvaro Meza, tiene por objeto calificar si quien puede resultar condenado a una pena de cárcel, es o no merecedor de cumplir la sanción por alguna de las vías alternativas a la prisión efectiva, tales como la reclusión parcial; libertad vigilada; libertad vigilada intensiva u otras.

“Ahora no se salva”

El expediente judicial que dio origen al informe, da cuenta de múltiples testimonios y pruebas que aseguran que Cristián Labbé, como teniente de Ejército, durante octubre y noviembre de 1973 tuvo bajo su poder a varios prisioneros que fueron sometidos a torturas en las cuales él, acusan, participó directamente. Si bien el exalcalde de Providencia lo niega, el abogado querellante Roberto Ávila Toledo asegura que “Ahora no se salva”.

Uno de esos casos llevó al juez a procesar a Labbé. La víctima es Harry Cohen, quien declaró que “Ante mi apareció un militar fuertemente equipado, quien mirándome de manera amenazante me gritó: ¡baja la mirada concha de tu madre!… Ante la sorpresa y el temor, no reaccioné en forma instantánea, provocando en él un estado de histeria que derivó que sustrajera el arma cortopunzante conocida como corvo, avanzara hacia mí y profiriendo insultos y amenazándome con cortarme el cuello…”. 

Cohen, por aquel entonces un joven de 22 años, tuvo su primer encuentro con el teniente boina negra, a quien más tarde identificaría como Cristián Labbé Galilea. Habría otros encuentros con el militar de boina negra, oportunidades en donde Cohen sería torturado y donde reconoce a Labbé como uno de los que participó de los ilícitos, según señaló a Cambio21. Cohen fue detenido en noviembre de 1973, mientras se dirigía desde Santiago a Futrono, donde residía parte de su familia. El pelo largo y la barba destacaban en la desgarbada figura de un muchacho de aquella época, ajeno a la política, más preocupado de su trabajo como técnico eléctrico y de ayudar a los suyos.

Por hippie

Lo que había sido molestado en viajes anteriores a los militares era su aspecto. Sabido es que en aquella época pos golpe, el pelo largo y la barba en los hombres y los pantalones en las mujeres, no eran bien vistos por el régimen.  Pero estaba acostumbrado. Lo que vendría después, sí que no estaba en lógica alguna. “Yo no era activista ni militante político –señala Harry Cohen a Cambio21-, era solo un observador de lo que pasaba”, señala. 

Ya en Futrono junto a su familia, al día siguiente de su arribo y siendo de mañana, se encontró de sopetón con un aspecto de fiereza que jamás había imaginado. Militares camuflados y fuertemente armados rodearon su casa e ingresaron violentamente apuntando a todos en la familia. Él y un familiar fueron hechos prisioneros y trasladados a la comisaría del pueblo. 

“Yo he tratado de explicarme lo que sucedió y durante el tiempo le he dado varias interpretaciones. Al comienzo se pudo pensar que se debió a un error de algún funcionario, pero con el tiempo uno se da cuenta que es un comportamiento típico que ellos tenían (la dictadura). Fantaseaban con mercenarios que habían llegado a Chile y en mi caso puedo haber parecido extranjero por el nombre. Les molestaba mi apariencia física, pelo largo y barba, propio de aquella época. Si hasta les parecía extraño que me dedicara a electrónica, pues parece que pensaron que tendría que ver con las comunicaciones de la radio clandestina que operaba en Neltume, pero nada de eso era cierto”, asegura Cohen.

Brutalidad sin sentido

Al medio día, un helicóptero del Ejército se posó en la plaza de Futrono. Allí fueron conducidos los prisioneros y entregados a los “boinas negras” que operaban hacía unas semanas en el lugar. El general Nilo Floody estaba a cargo del destacamento de unos 200 hombres llegados desde Santiago en la búsqueda y exterminio de “extremistas” cercanos al llamado comandante Pepe que habría complotado en la zona, aseguraban. Cristián Labbé estaba entre los oficiales que comandaban a los efectivos militares.

“Me pregunté muchas veces por qué me detuvieron, qué hice de malo… De la experiencia de ser una persona normal, que nunca se metió en nada y de pronto aparecer rodeado de militares en ropaje de combate, con camuflaje, con soldados en actitud belicosa y ser preso, trasladado, amarrado arriba de un helicóptero en que amenazaban lanzarnos al lago Riñihue… fue una locura, no entendía nada, era como ver una película de terror, pero que me estaba sucediendo a mí”, señaló Harry Cohen.

Pero lo peor estaba por venir. Fue encerrado junto a otro preso en una celda. Allí estaba cuando vio de frente a Labbé por primera vez. Jamás olvidará ese rostro, la voz, esa prepotencia, la violencia con que fue encarado, corvo en mano por el militar, por solo mirarlo a la cara. La voz la seguiría escuchando por algún tiempo, en cada sesión de tortura, donde ya no lo podría mirar a la cara, pues la capucha que le fue colocada lo impedía.

Para Cohen, “Las torturas que sufrí fueron sin sentido, las preguntas acerca de lo que hacía yo o mi familia eran acompañadas de descargas de corriente, que aumentaba si no les parecía adecuada mi respuesta (…) en cada oportunidad que fui torturado, era izado con mis manos amarradas a la espalda, capucha en mi cabeza y electrodos puestos en brazos, pies y caderas.  Era un ritual que comenzaba en silencio y luego se venían las preguntas, insultos y amenazas. Los golpes de corriente eran insoportables”, señaló a nuestro medio. 

Una voz inconfundible

Tres eran las voces que lo interrogaban una y otra vez. La del exalcalde de Providencia y miembro de la DINA, Cristián Labbé, era inconfundible para Harry Cohen: “Tengo claro quién me torturo y me amenazó matar con un corvo, era Cristián Labbé, cómo no voy a estar seguro si lo miré a la cara y lo vi abalanzarse encima mío mientras me insultaba. Además, lo escuché e identifiqué su voz en mis interrogatorios y además me lo ratificó un sargento de apellido Barra. Cuando me interrogaba, era claro distinguir su voz, pues lo vi y escuché claramente cuando me amenazó”, afirma sin dudas.

Las sesiones de torturas se prolongaron por días, así lo afirma no sólo Harry Cohen, lo que es coherente con los dichos de otros testigos, ex prisioneros que sufrieron también el rigor de los flagelos.  “Fuimos torturados con electricidad, nos amenazaban con corvos en el cuello, nos intentaron fusilar mientras estábamos vendados”, dijo en la causa Bernardo Santibáñez, quien fuera compañero de celda y desdichas de Cohen.

Todas las declaraciones de testigos directos en la señalada causa, son coincidentes en ubicar a Cristián Labbé entre octubre y noviembre en la zona y en el lugar de los hechos. Testigos que lo vieron e incluso hablaron con él, como el también detenido sin orden judicial Jaime Rozas, asegura en sus declaraciones: “En ese momento conocí a un oficial de Ejército (…) el que me dijo que era de apellido Labbé (…) quien conversó conmigo, me preguntó de dónde venía, le dije que de Futrono y le pregunté si era familiar de una familia Labbé de Futrono y me dijo que no”. Rozas hablaría cara a cara varias veces con el teniente, identificándolo también como uno de sus torturadores.

“Será condenado”

Así lo asegura el abogado querellante en la causa, Roberto Ávila Toledo, para quien “el empecinamiento del Sr. Labbé en negar sus estropicios, su absoluta falta de arrepentimiento y su ninguna consideración con las víctimas, han quedado establecidos científicamente en estos informes. Su contumacia pone al Poder Judicial en la obligación de que, ante una eventual pena de cárcel, como todo indica que ocurrirá, se deba cumplir efectivamente en una prisión. En pleno siglo XXI ver personas con justificaciones para un genocidio hace reflexionar pesimistamente sobre la condición humana”, señaló a Cambio21.

Uno de los documentos a que hace referencia, es el señalado Informe Técnico del Centro de Reinserción Social Santiago Sur, el que concluye que Labbé no es merecedor de cumplir -en caso de ser condenado-, una sanción penal en libertad. Para ello se basa en el procesado posee una “pseudocolaboración en las entrevistas, que se evidencia en un cuidado relato donde dosifica la información con fines gananciales, de modo que evita referirse a tópicos que puedan incomodarle o comprometerlo…”. El análisis, señala que el retirado militar tiene “rigidez cognitiva que limita su capacidad para incorporar puntos de vista distinto a los propios, tendiendo a una evaluación subjetiva y particular de los hechos…”.

Labbé, que se considera un perseguido político, mantiene “admiración” por Augusto Pinochet y Miguel Krassnoff, a quien, siendo alcalde, incluso le hizo un homenaje en un recinto municipal con la ocasión del lanzamiento de un libro del criminal condenado y preso en Punta Peuco. Señala al respecto el informe, que “no existe por parte del procesado un análisis crítico de las conductas fuera de la norma llevadas a cabo por las personas mencionadas”. 

El informe cierra dando cuenta que Labbé “presenta un nivel de riesgo de reincidencia muy alto” y posee características personales de “potencial criminógeno como un actuar intimidante y controlador, actitud hostil, arrogante o soberbia…”  Tampoco “desarrolla sentimientos de culpa o arrepentimiento frente a la posibilidad de haber causado algún daño a alguien, y tampoco expresa un juicio crítico frente a las violaciones a los derechos humanos”, en dictadura. 

“Lo niego todo”

El exalcalde ha negado de manera categórica haber torturado a alguna persona, es más, llegó a declarar ante la Brigada de DDHH de la PDI, que nunca estuvo en la zona en esas fechas: “Yo niego haber estado en Futrono y Valdivia en las fechas en que se me indica en este acto (…) además niego haber sido parte de una situación como la descrita”, señaló. Lo último lo cambió, pues reconoció en los informes que sí se encontraba en la zona al momento de los hechos, pero reiterando que no torturó a nadie y asegurando que será sobreseído en la causa -al igual que las otras que mantiene en San Miguel y Tejas Verdes-, señalando que, de llegar a ser condenado, ello acreditaría que la justicia también participa de la persecución política en su contra.  

A Labbé, un reconocido miembro de la DINA, la parte querellante solicitó una condena de 5 años de cárcel. Ya estuvo detenido 45 días en un regimiento de Temuco por esta causa. Posee otras dos causas vigentes, la 28-2009 de la Corte de Apelaciones de San Miguel y la 4-2015 de la Corte de Apelaciones de Valparaíso. En dicha causa se encuentra procesado por el mismo delito de torturas.

“Este es un caso que tiene relevancia no solo por el acusado, por el coautor, sino que, por la naturaleza de los hechos, los que, sin revestir una gravedad extraordinaria, como un homicidio, dan cuenta de los abusos con que actuaron los militares en este país”, dijo a nuestro medio el abogado Ávila Toledo. 

“Este es un acto típico de terrorismo de Estado, pues no tiene por objeto una acción de inteligencia, de obtener datos sobre personas o sobre cosas, sino que simplemente aterrorizar, qué gana Harry Cohen con implicar a Labbé, si ni siquiera ha tenido una militancia política. Se acreditaron las torturas mediante un examen del Servicio Médico Legal. Tres testigos lo sitúan en el lugar, además de los dichos del teniente coronel (r) Bosch. Labbé no solo estaba a cargo de las sesiones de tortura, sino que además participó de ellas y además Harry Cohen es reconocido como víctima de torturas por el Estado de Chile”, concluyó el profesional.

Nuevo procesamiento, esta vez Tejas Verdes

La ministra en visita extraordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Marianela Cifuentes Alarcón, sometió a proceso al coronel en retiro Cristian Labbé Galilea, como autor del delito de aplicación de tormentos a Anatolio Zárate Oyarzún. Ilícito perpetrado en la comuna de San Antonio, entre el mes de septiembre y octubre de 1973.

Los hechos que involucran a Labbé, de acuerdo a la investigación, son los siguientes: 

1° Que, entre el 20 de septiembre de 1973 y el 30 de octubre del mismo año, Anatolio Zárate Oyarzún, oficial de la marina mercante y jefe de flota de la Pesquera Arauco, permaneció detenido en el campo de prisioneros de la Escuela de Ingenieros Militares de Tejas Verdes, centro de detención clandestino de la Dirección de Inteligencia Nacional, D.I.N.A.

2° Que, en el referido período, Anatolio Zárate Oyarzún fue trasladado en reiteradas oportunidades al subterráneo del casino de oficiales de la Escuela de Ingenieros Militares de Tejas Verdes, lugar en que fue interrogado y sometido a malos tratos físicos y psicológicos por parte de funcionarios del Ejército de Chile, entre ellos, el teniente Cristian Labbé Galilea.

3° Que entre los vejámenes sufridos por Anatolio Zárate Oyarzún se cuentan descargas eléctricas en distintas partes del cuerpo, colgamientos, golpes con objetos contundentes, simulacros de fusilamiento y el denominado "submarino de excremento", consistente en la inmersión en un tambor con heces, entre otras inhumanas formas de apremio.

4° Que, a raíz de las agresiones físicas padecidas durante su encierro, Anatolio Zárate Oyarzún tuvo que se ser trasladado el día 30 de octubre de 1973, en horas de la mañana, al Hospital Claudio Vicuña de la comuna de San Antonio, lugar en que permaneció hospitalizado hasta el día 7 de diciembre de 1973, fecha en que fue conducido a la cárcel pública de Santiago y, luego de un breve paso por ésta, a un centro asistencial penitenciario.

En el procesamiento, la magistrada señala que “atendido que, según consta del certificado de fs. 635, el procesado Cristian Labbé Galilea se encuentra en libertad bajo fianza en la causa rol N° 28-2009 y que de acuerdo a los registros internos del tribunal ha dado cumplimiento oportuno a su obligación de firma mensual, se dispone mantener la libertad bajo fianza concedida en dicha causa”.

Punta Peuco lo acecha

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