BALAS

12.668 millones de dólares
se destinaron a la compra
de armamento durante los
primeros 15 años del
segundo milenio.  Muerte es
lo que recibe la infancia
vulnerada a través
del Sename.

Por Ximena Vargas

El ser humano es el mamífero que más tiempo tarda en llegar a la madurez. Es vulnerable durante  muchos años de crecimiento. En un  principio, las  comunidades se  organizaban para  cuidar a las  niñas y niños durante   todos  esos   años.  Al perderse la  vida  comunitaria, esos  cuidados  también  se   fueron   desvaneciendo. Con  la  llegada  del  capitalismo, esos  cuidados   ya  no  importaban, sólo  había  que   producir   mano  de  obra  barata, por  eso  se  inventa  la  familia  nuclear, más  fácil  de  controlar y más enfocada  a la procreación.

Cuando se habla de la   crisis del   Sename, no se hace el vínculo con uno  de  los  lados  más   flacos del neoliberalismo: la crisis de participación en los procesos electorales con un 60% de abstención. Al margen de la variedad de aristas con que se puede enfocar esta realidad, me viene la  imagen de algún niño o niña, que  con los  brazos levantados sobre su  cabeza se protege de un golpe. Veo en ambas crisis este gesto de supervivencia. Nada queda cuando la infancia está amenazada, tan amenazada que se despierta un recuerdo  ancestral, poderoso y sutil a la vez, de nuestra humanidad. Cuando esto pasa, los razonamientos disfrazados de  pragmatismo politiquero se decoloran como la  faz  de  un  títere viejo.

Ya no duerme tranquila la niña inocente, la sombra oscura no terminó de irse nunca, el amante  carabinero entro en  un sueño más largo que el de la  bella  durmiente y se espera que   despierte con un beso en el voto.

Este lunes 6 de noviembre, a  la  misma   hora  en  que  los candidatos  a  la  presidencia hablaban  del  Sename en  la  televisión  abierta, en  la calle  ocurría  un  hecho  gravísimo  que   no tuvo ninguna cobertura en  los  medios: Isaías, de  14  años estaba  detenido. Carabineros de Chile lo estaba vulnerando por segunda vez.

En diciembre del año pasado un  contingente  del GOPE invade el sector de Curaco, en Collipulli y  realiza un control  de  identidad con suma  agresividad, manteniendo a Isaías Hernández Huentecol, de  13  años en el suelo y gritando por ayuda. Brandon, su hermano llega  a socorrerlo  y  recibe  140 perdigones en su cuerpo  de  17  años. Isaías vio  todo.

Brandon estuvo con riesgo vital, pero sobrevivió. Aún tiene  40 perdigones alojados en su  cuerpo.  Quiere terminar este año escolar antes  de  viajar al extranjero para continuar con las operaciones con médicos especializados.

Brandon irradia alegría y una fuerza  que  es  suave  al  mismo tiempo.

Junto a  su madre  Ada y su hermano Isaías, el joven llegó  hasta  Santiago, desde  Collipulli, para  exigir  justicia, que el autor de los disparos, el Sargento Segundo del GOPE de carabineros, Christian Rivera continúa impune.

La marcha convocada  para  este  lunes, también era en apoyo a Fabiola Antiqueo, de 18 años, estudiante  de artes visuales que perdió un ojo debido al impacto de una  lacrimógena en Temuco y de Silvestre Toro, de  14 años, quien recibió 5  perdigones en su  cuerpo  durante un allanamiento en la localidad de Antinao, en la comuna de Ercilla. ( El martes  21  de noviembre Silvestre  deberá asistir  a  un  juicio porque esta  acusado sin ningún  fundamento de maltrato a  obra de carabineros, porte ilegal de armas y tráfico de  drogas.)

Ada  Huentecol  junto  a  sus  2  hijos y 200 manifestantes  habían atravesado Plaza Italia hasta llegar  a la  vereda norte  de  la  Alameda, hasta que un enorme  dispositivo  policial de varios lanza agua y fuerzas  especiales dieron por  terminada  la  marcha antes  de  que pudiera comenzar. Ada  quería  llegar   hasta  la  moneda, pero fueron detenidas 14  personas, dos  de  ellas  eran  menores  de  edad. Uno  era  su   hijo   Isaías, de  14  años. Todos  fueron  llevados  a  la  Tercera comisaría  de  Santiago, incluidos  los 2 niños, que  después  fueron  trasladados  a  la Comisaría  de  Menores. Todos los detenidos  fueron  liberados pasadas  las 11  de  la  noche.

Cabe mencionar  que  para instalar  la base del GOPE de donde salieron  los pacos  que agredieron a Brandon e Isaías, se cerró el  Liceo Técnico Profesional de Pailahueque, que tenía 180 estudiantes, de los cuales 120 vivían allí. En su lugar se instaló la base de Pailahue que, a principios del año pasado, que tiene capacidad para alojar a mil marines, con galpones, canchas y espacio para helipuerto. Está a sólo 18 kilómetros de otra base de policía militarizada en Pidima. Cuando la comunidad quiso manifestarse en contra  del  cierre  del  liceo, fueron  violentamente  detenidos durante  todo  un  día 20 personas, niños incluidos.

ClariNet