MUERTE-NERUDA

Chile se asoma hoy al fin
del misterio en torno a la
muerte de Pablo Neruda,
con la probable certeza
científica de que el célebre
autor de Canto General fue
asesinado por la dictadura
de Augusto Pinochet.

Pudiera ser un día histórico en Chile y un hito para el mundo forense, si las conclusiones del Panel Genómico-Proteómico integrado por peritos de seis países, logran convencer a la justicia a iniciar una querella sobre el caso.

Un revelador reportaje de la cadena Chilevisión dejó ver los contundentes argumentos que parecen enfilarse hacia la hipótesis del crimen, lanzada por el chofer y ayudante personal de Neruda en la época, Manuel Araya.

Araya fue la persona que denunció el tema y si bien contó con el apoyo de medios internacionales de prensa, en un comienzo el periodista Francisco Marín, de la revista Proceso de México, también se encontró con furibundos ataques.

La Fundación Neruda, acusada por la mayor parte de la familia del poeta de ponderar el lado mercantil y comercial del autor de Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada, sostuvo que era casi una blasfemia exhumar los restos de Neruda.

Cuando se hizo en 2013 por orden del Ministro en Visita del expediente, el juez Mario Carroza, la Casa Museo de Isla Negra, donde reposan las osamentas del vate siguió ofreciendo a los turistas visitas al pie de su tumba.

Nunca explicó a los visitantes, como pudo corroborar Prensa Latina, que los vestigios del Premio Nobel de Literatura no estaban en Isla Negra. Todo el tiempo los directivos de la Fundación rechazaron la investigación.

Tampoco uno de los sobrinos de Neruda, Bernardo Reyes, acepta la cuestión, repite que es una farsa y acusó a Araya de mentiroso.

Empero el abogado y también sobrino del escritor, Rodolfo Reyes Muñoz, la inmensa mayoría de su familia y el letrado Eduardo Contreras, querellantes en el caso, no tienen dudas de la veracidad de las palabras de Araya.

“Necesitamos una evidencia científica, que muestre que en el cuerpo de Neruda se hallaron sustancias tóxicas probablemente inoculadas por terceros”, remarcó a Prensa Latina Contreras.

En igual sentido se pronunciaron Reyes Muñoz y otra abogada que lleva el expediente por la familia, Elisabeth Flores, aunque más esperanzados en que los especialistas de Canadá, España, Francia, Dinamarca, Estados Unidos y Chile lo certifiquen.

Colaborador muy cercano del presidente Salvador Allende y elevado potencialmente como un líder opositor a Pinochet desde el exilio -a donde nunca pudo llegar-, las circunstancias de la muerte son todavía un misterio.

Luego de detectarse la existencia de estafilococo dorado en sus osamentas, una sustancia tóxica muy agresiva, se dio un primer Panel Científico que decidió en 2015 profundizar las pesquisas.

El Panel que sesiona esta semana en un hotel de Santiago intenta hacer encajar las piezas de un puzzle, como señalara el experto español Aurelio Luna, para presentar el resultado de sus deliberaciones.

Este viernes al final de la tarde, los medios internacionales sabrán el dictamen que de ratificar la posible causa de envenenamiento, posiblemente llevaría al juez Carroza a iniciar una querella contra un determinado número de sospechosos.

“Es la primera vez que se aborda de forma conjunta un análisis genómico, proteómico y toxicológico. Si lo hacemos bien marcaremos un camino hacia el futuro”, declaró a Prensa Latina el perito español Alvaro Luna.

La clave del asunto parece encontrarse en los datos que seguramente ya ofrecieron los doctores canadienses Hendrik y Debi Poinar, del Centro de ADN de la Universidad de Hamilton, Ontario.

En su laboratorio, considerado uno de los tres de su tipo más importantes del mundo, un molar, un fragmento de la tibia y otro del fémur de los restos de Neruda, fueron analizados minuciosamente en la búsqueda de bacterias extrañas.

Sobrino de Neruda por caída de la

versión oficial: “La historia ya cambió”

 Rodolfo Reyes, familiar del poeta y parte del grupo de abogados querellantes, atribuyó el supuesto asesinato de su tío a que se iba a transformar en el símbolo de la oposición que enfrentaría a la dictadura desde el extranjero.

El pasado viernes peritos nacionales e internacionales hicieron un punto de prensa para informar lo que habían determinado a partir de exámenes de restos del cuerpo de Pablo Neruda. La razón estaba fundada en los cuestionamientos que recibió desde un tiempo a esta parte el certificado de defunción, que atribuía su muerte a una caquexia cancerosa.

La noticia, entonces, fue que el poeta chileno y Premio Nobel de Literatura en 1971 no falleció necesariamente producto de aquello; es decir, las conclusiones permiten afirmar que esa versión, que hasta el momento se concebía como la oficial, no cuenta con los argumentos necesarios para ser verídica.

El ministro en visita Mario Carroza indicó el mismo viernes que “las conclusiones apuntan a un tema que fundamentalmente tiene relación a una nueva toxina, que a su vez requiere de otros análisis que nos permitirán tener una conclusión definitiva”. Estas nuevas toxinas las descubrieron en laboratorios de Dinamarca y Canadá.

“Hay que ser muy prudentes y pensar que estamos analizando muestras degradadas con una antigüedad importante y que eso va a suponer siempre una limitación a las posibles conclusiones que se obtengan”, dijo a AFP Aurelio Luna Maldonado, experto forense de la Universidad de Murcia.

En el contexto cauteloso que se abre a partir de estos resultados, Diario y Radio Universidad de Chile entrevistó al sobrino del poeta, Rodolfo Reyes, quien además es parte del equipo de abogados querellantes en esta causa que inició el Partido Comunista en 2011.

Reyes comenzó admitiendo que en una primera instancia no se terminaba por convencer de la versión extraoficial; lo anterior “hasta que en forma posterior su chofer (Manuel Araya) hizo la denuncia a una revista mexicana (…) después, cuando tuve que ir a declarar todo lo que Carroza quería saber respecto de nuestro parentesco con Neruda, estudié –como abogado– el expediente y no me cupo ninguna duda de que hubo intervención de terceros”.

Varios de esos cabos sueltos guardan relación con lo que ocurrió ese 23 de septiembre de 1973, tan solo once días posteriores al bombardeo a La Moneda. Un hecho en particular lo protagonizaría un doctor que habría estado la noche del deceso; un especialista al que no se le ha podido seguir la pista.

“Hay un doctor Price inexistente. Nadie lo conoce. No está en los registros médicos ni en universidades ni en ingresos a Chile. Neruda fallece en ese horario de la noche. Por eso digo que hay una investigación criminal que está en pleno desarrollo y que la tenemos que concretar pronto”, dice.

Se cae el relato

Rodolfo Reyes reflexionó en torno a la oposición que podría haber impulsado Pablo Neruda desde el exterior, si es que se hubiera concretado el plan de volar a México el 24 de septiembre, un día después de lo ocurrido en una pieza de la Clínica Santa María.

Para esa fecha, afirmó, ya habían caído los principales referentes que resultaban funcionales a una eventual oposición. Allende había tenido su propio once, mientras que Víctor Jara fue masacrado en el Estadio Chile ocho días previos a la muerte de Neruda.

Pese a todo, el abogado reafirmó que un hecho noticioso como el que ocurrió el pasado viernes viene a echar por la borda la versión oficial. “La historia ya cambió con la investigación de los peritos que demostraron que el certificado de defunción es un fraude, una cosa que se hizo lejos de la realidades científicas. Neruda tenía cáncer pero no murió de eso. Más aún, en el certificado de defunción se señalaba que tenía caquexia, y murió con un peso no menor a los 90 kilos”, declaró.

Por último, sobre la relación con la Fundación Neruda, el sobrino del poeta afirmó que “ellos se han hecho parte pero no han colaborado en lo absoluto en indagar y colaborar, como sí lo ha hecho el equipo jurídico compuesto por la familia. Ellos incluso se opusieron al homenaje popular que se le hizo en el salón de honor, del Senado”.

ClariNet