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FLORES-CANTANTES

Hoy se le ha puesto música a
la tragedia y los  caballeros de
las cruzadas se han transformado
en  trovadores que, con un alma
sensible y poética  comprendieron
que cantarle a los ojos azules de
una mujer  no lograría elevar la
especie humana a una
categoría  superior.

Por Horacio Marotta R.

Estos son los trovadores de la nueva tendencia  sociológica de la canción francesa.

Componen los versos y  la música de sus canciones que cantan ellos mismos,  acompañándose de su guitarra.

No escogieron el violín ni  el piano, sino un instrumento popular, en cuyas cuerdas  lanzan una acusación, una tácita advertencia. 

Esta  nostalgia intelectual por la verdad y la justicia ha  llevado al triunfo artístico a cantantes como: el Padre  Duval, Georges Brassens, Jacques Brel, Charles Aznavour y  otros.

GEORGES BRASSENS, EL CANTANTE VIOLENTO

Dentro de esta nueva corriente de cantantes  franceses existen dos extremos: Brassens y el Padre Duval. 

Este último transmite sus sermones a través de sus  canciones para acercar más al hombre a Dios.

Brassens, en  un lenguaje crudo revela los vicios sociales. Este lenguaje  y su actitud beligerante hacia la Iglesia le valieron la  excomunión. Pero el desaparecido Papa Pío Xll reconsideró  esta medida, borró la excomunión y lo reintegro al seno de  la Iglesia.

El éxito de George Brassens puede ser  considerado como una ruidosa victoria.  Una fortaleza  conquistada a golpes de guitarra. Su voz tiene la violencia  de un puñete sobre la mesa. Es una voz que canta a las  flores, al vicio y a la guerra.

Con sus 35 años, es un  poeta que se parece a Orson Welles, a un carnicero, a un  visigodo, a un par de bigotes y a todo a la vez.  Brassens  es tímido y feroz.

Tiene un lado de perro malo y otro de   jardín florido. Partió con la violencia de un camión de  carga sobre los caminos de la libertad.  No es éste, por  cierto, el mejor método para llegar a cantar en presencia  de la Reina de Inglaterra.

Nadie ha logrado domesticar a  Brassens y ésta es la suerte de los que lo escuchan y  comprenden. Con su aspecto de gorila, sus ojos de niño y la  mirada perdida, no saluda al público ni agradece los  aplausos. 

Una señora comentaba después de una de sus  presentaciones: ''Es magnífico, pero es un mal educado y  un bruto".  Los obreros en la calle lo saludan, y entonces  puede verse la mirada de este "bruto" que ama a la vida, y  por ello es que la canta tal cual es, sin retoques ni  maquillaje.  El amor por la humanidad y el odio por la  injusticia le han abierto a George Brassens todas las  puertas, y esto sin necesidad de saludar ni de hacer  genuflexlones para solicitar los aplausos del público. He  aquí una de las canciones más poéticas y una de las pocas cuya transmisión es permitida por la radio de París:

YO TE SALUDO MARIA

https://www.youtube.com/watch?v=HWcFC1CFRx8

Por el niño que muere cerca de su madre mientras los demás  niños juegan en el suelo...  por el pájaro herido que no  sabe cómo su ala  de repente se desangra... por la sed y el  hambre y el delirio ardiente.  Yo te saludo María... 

Por  los niños perseguidos, por el borracho que vuelve a su casa  por el alma que recibe patadas en el vientre, por la  humillación del inocente, por la virgen vendida que se ha  desnudado, por el hijo de la madre que ha sido insultada,  yo te saludo María.

JACQUES BREL, UN MENSAJE PARA LA GENTE HUMILDE

Vive en una barraca de Montreuil, desde donde se  divisan las luces de París.

Es alto, delgado y moreno.  Eléctricamente nervioso. Camina con la camisa  desabrochada, un cigarro en la boca y un aire de estudiante  inquieto. Era un niño que vivía en Bruselas donde su padre  tenía una industria de cartón y pertenece a la alta  sociedad belga.

Cuando se casó, lo abandonó todo y partió a  París. Corría el año 1953 y Jacques Brel iba de audición en  audición. Tenía talento, perseverancia y voluntad. Pero por  sobre todo, llevaba un mensaje que lo impulsaba a seguir  adelante con el estómago vacío. 

Un día su turno llegó. Le  habían dado el pase como cantante, ya era bachiller de la  canción moderna. Comenzó la sucesión de triunfos, y Brel,  con su elegante aire de gitano, irrumpe sobre Francia.

La  letra y la cálida música compuesta por él, reconcilian el  amor y el grito de los barrios con los ecos del Evangelio.  Ha grabado cientos de discos, el último de los cuales canta  en una Iglesia con acompañamiento de órgano. Una de sus  canciones más bellas y valientes es, sin duda, "Perdón".

Jacques Brel - Ne Me Quitte Pas

https://www.youtube.com/watch?v=i2wmKcBm4Ik

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