FLORES-PIAZZOLLA

El 20 de julio de 1969 astronautas
norteamericanos pisaron por vez
primera el suelo lunar (aunque hoy
existan teorías de que fue un
fraude comunicacional).

Por Horacio Marotta R.

La NASA y el USIS, trasmitieron satelitalmente el acontecimiento a todo el mundo, incluido Chile, cuando los costos de esas trasmisiones eran carísimas.

En esa época la TV chilena era universitaria y sin fines de lucro.  Yo trabajaba en el mítico Canal 9 de la Universidad de Chile, como iluminador, productor y asistente de dirección.

El famoso alunizaje, en hora chilena era de madrugada y normalmente nuestras trasmisiones terminaban mucho antes.  Había, por tanto, que inventar alguna programación especial para esperar despiertos tan maravilloso evento.

Reunión de creativos, muchas ideas y propuestas…  Música triunfó…  ¿Pero qué música que estuviera acorde con el acontecimiento?  ¿Qué fuera espacial, moderna, rupturista?

Recuerdo que yo propuse a Piazzolla.  Grandes discusiones, en realidad pocos sabían ni que existía.  Había venido una vez a Chile invitado por Don Francisco a sus Sábados Gigantes, donde había tocado dos temas con su conjunto, en medio de lo que era ese programa farandulero, y, para él, había sido un fracaso horroroso.

Dejemos claro que Astor en su patria, Argentina, era vilipendiado por destruir el tango, por corromper su esencia, por modernizar algo, según los criollistas, inmodernizable, so pena de azotes y expulsión del templo sagrado…

Por tanto, Astor y su quinteto actuaban en boliches de segunda o tercer categoría, eran baratos, nosotros no teníamos grandes fondos, tuvimos que conseguirlos para traerlos y alojarlos.

Ellos se entusiasmaron con la idea y aceptaron venir por chirolas. El quinteto, mi tocayo Horacio Ferrer (que en ese entonces aún no había pergreñado los poemas y letras que después creó)… Y la Amelita Baltar, que cantaba tangos tradicionales en boliches de cuarta (era la mujer de Astor), cundo en Buenos Aires aún no se veía muy bien que una mujer cantara tangos.

Así, llegaron, se discutió con ellos lo que queríamos, que eran dos horas de su música. Para esperar el alunizaje.

Hasta ese entonces nunca habían tenido una oferta como la nuestra y se subieron por el chorro absolutamente entusiasmados.

No sé si me equivoco, pero creo en el 69 todavía no habían grabado ningún disco.

Canal 9 y nuestra U de Chile, había hecho una tremenda inversión y comprado el primer grabador de Video que llegó a Chile.

Era del porte de un refrigerador grande.  Las cintas eran enormes, como de 5 pulgadas de ancho y cada una costaba, en ese entonces como mil dólares.  Teníamos 2.  Igual que un cassette de audio, se podían reutilizar, grabar encima.

Dos o tres días antes de la trasmisión, nos metimos al estudio central a grabar.

Miguel Littin en la dirección, es decir en la conducción de toda la grabación. Todas las cámaras que teníamos (creo que eran 4).

Escenografía no había, era un espacio abierto y la iluminación, los efectos de luz eran la escenografía.

Estuvimos un día entero grabando.

En las pausas, el quinteto se pichicateaba con perillas de coca.  Era como talco, el estudio estaba lleno de coca y todo volábamos hasta el cielo.

Y luego de cada pausa, estos locos tocaban mejor que nunca y nos hacían volar más y más.

Grabamos una cinta entera, que eran como 3 horas.

Y había que editarla, reducirla a dos horas, sacar lo baches, las interrupciones, las pausas, y no existía la tecnología para editar video (tampoco existía para editar cine, se hacía en una moviola, cortando película y pegando).

Y con el “turco” Littin decidimos que había que hacerlo así, sin preguntarle a nadie.  Estuvimos dos noches completas tijera en mano, editando, cortando, pegando, nos piteamos una de las 2 valiosas cintas de video de mil dólares.

Cuando se enteraron, el despelote fue mayúsculo. Nos querían echar a patadas, que pagáramos el estropicio…

Sin embargo, finalmente la cosa no pasó a mayores.  El éxito de sintonía que tuvo ese concierto aplacó a los “economistas”.

Y finalmente Astor dijo que se quería llevar esa cinta y que él la pagaba y creo que el audio de aquella se convirtió en el primer LP que editó y que fue un éxito internacional, además que, por fin, fue trasmitida en la TV argentina.

Desde esos tiempos y para siempre, nació mi amistad con Astor, Horacio y Amelita.

ClariNet