HOJAS-BRASIL

Es como una vieja película ya
vista y que sin embargo, se
trata de presentar como un
glamoroso estreno, una aventura
que parte de la base de que los
pueblos tienen mala memoria.

Por Enrique Gutiérrez Aicardi

Conozco varias ciudades de Brasil y no precisamente sus playas, sino en parte el mundo de las favelas. Estuve allí en dictadura y en democracia y vi a su gente trabajadora, sencilla, sufrida, digna de mejor suerte.

El golpe de Estado aséptico contra la presidenta Dilma Rousseff, tiene una serie de remembranzas con lo ocurrido en 1964, cuando el país de más peso  en América del sur, inició el camino hacia una dictadura militar que no solo serviría de modelo para el resto del subcontinente, sino que fue una suerte de gallina clueca empollando a una serie de tiranías regionales que nos llenaron de sangre y duelo.

Esa vez también todo comenzó con transas parlamentarias, con un político de centro jugando al super vivo. Hoy, al menos, lo sucedido en Brasilia provocó reacciones en diferentes partes del mundo demostrando que es “un caso complejo”, como dijo Santiago y poniendo de relieve que existe preocupación, palabra repetida en los comunicados de diversos gobiernos, con la excepción de Argentina y ya veremos por qué. El Salvador llamó a consultas a su embajador.

El nuevo presidente interino  Michel Temer, un oportunista y ambicioso que fue informante del Pentágono, se siente el gran ganador, pero todavía hay mucho camino por recorrer. Para estar claros, Temer enviaba telegramas a la  embajada estadounidense, hace más de una década, dando a conocer sus balances sobre la política brasileña.

A mediados del siglo pasado fue elegido como presidente Jânio Quadros, en una papeleta junto a João Goulart, conocido popularmente como Jango. Todo era normal hasta que los muñequeos politiqueros, tan frecuentes en el Río de Janeiro de esos años, provocaron la renuncia de Quadros el 25 de agosto de 1961. De acuerdo a la Constitución de 1946 debía asumir Goulart, quien se encontraba, como representante de su Estado, de visita en China.

Fue el pretexto para que el gorilaje lo acusara de comunista y maoísta. La oposición anunció que impediría que asumiera el Poder Ejecutivo y tras intensas  negociaciones, en que jugó un papel destacado su cuñado Leonel Brizola, en la época gobernador de Rio Grande do Sul, se acordó terminar con el presidencialismo y pasar a un régimen parlamentario con el manejo de Goulart -una suerte de Lula-, severamente reducido. Tanto, que todos sus actos tenían que ser refrendados por el primer ministro. Este y su gabinete debían ser aprobados por los 2/3 del Congreso. El Temer de la ocasión, Tancredo Neves.

El despelote fue total, tanto así que se determinó llamar a un referendo para zanjar la parálisis estatal. En 1963 la votación popular apoyó la vuelta del presidencialismo y Goulart anunció reformas en la economía que permitirían una mejor distribución de la renta y un combate efectivo a la miseria. Al final, la respuesta fue el cuartelazo de 1964.

¿Cuál es la trampita hoy? Todo apunta a un eje Brasilia-Buenos Aires para reponer el capitalismo salvaje. Desde la destitución de Dilma Rousseff, la Casa Rosada aplaudió y expresó que "respeta el proceso institucional que se está desarrollando en Brasil” y dijo que “confía en que el desenlace de la situación consolide la solidez de la democracia brasileña". Luego el engaño: "El gobierno argentino continuará dialogando con las autoridades constituidas a fin de seguir avanzando con el proceso de integración bilateral y regional".

Según el vocero oligárquico trasandino, La Nación, este episodio despertó “las ganas” del presidente Mauricio Macri de asumir el liderazgo en Sudamérica para revertir la línea más izquierdista de la región y marcar "el ritmo de las relaciones internas". En una reunión del ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, con empresarios, aseguró que la crisis de Brasil "es una oportunidad para refundar el Mercosur", y señaló que en ese país "van a entender que su manera de integrarse al mundo no puede ser de manera individual". Solo le faltó decir: Hay que hacerlo mirando a Washington. En el fondo se espera potenciar el Mercosur con un viraje hacia la Alianza del Pacífico (compuesta por Chile, México, Perú y Colombia), de corte neoliberal.

Dentro del propio macrismo, según La Nación, hubo escándalo porque muchos de sus dirigentes creen que, de obtener un preponderancia regional, este no servirá si no se sustenta con una economía estable, por lo que ahora la preocupación mayor es el efecto negativo que podría tener la crisis de la potencia vecina en la economía local.

Y las cosas están tan mal, que el episcopado católico argentino le planteó al frívolo de Macri que se olvide de sus bailecitos de adolescente y enfrente a la pobreza. "Se conversó sobre la situación social y la necesidad de ir reduciendo los niveles de pobreza que preocupan", señaló la Conferencia Episcopal Argentina, tras el encuentro en la residencia presidencial de Olivos.

El Observatorio Social de la Universidad Católica (UCA) reveló que la pobreza sumó 1,4 millones de personas más y trepó a un 34,5% durante los primeros tres meses de gobierno de Macri. Como para aplaudirlo.

Incluso este cuadro tiene de fondo una elevada inflación del 40% anual, miles de despidos que continúan y alzas de hasta 700% en los servicios básicos. Según la Universidad Católica, la pobreza pasó de 29% en 2015 a 34,5% (13,8 millones de personas) en total, ya a mediados de marzo y los números siguen empeorando.

Como si no fuese suficiente, entre el 25 y el 32% de niñas y niños argentinos sufre privaciones económicas de todo tipo, señaló un estudio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

Con estos líderes, hasta hace pocos años (es decir entre 1964 y 1975), la salida era la dictadura cívico militar. Allende Los Andes no se ve muy posible.

Desgraciadamente en Brasil, con su magia tropical, nunca se sabe.

ClariNet