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FLORES-LOS-60

Unos recuerdos sobre la década
de los 60, escrita ya hace muchos
años pro aun vigente.

Por Horacio Marotta R.

Vaya 11 de marzo raro, casi como el 11 de septiembre, no el de  Santiago, o también, el de Santiago y el de Nueva York, ahora otro  once, le tocó a Madrid, imágenes terribles, se les advirtió, haga  el amor y no la guerra, Aznar Aznar, eso nos pasa por tener un  gobierno facha, todos contra el terrorismo, venga de donde venga,  islam islam, todo sea por Alá y Mahoma su profeta. 

Y nosotros acá,  en el fin del mundo, mandando comandos a "pacificar" Haiti y  finalmente, ¡Oh sorpresa!, nuestros parlamentarios han aprobado una  ley de divorcio, ya no somos el último país de la tierra sin  divorcio, engorrosa ley, complicada ley, los red set levantando  ridículas guirnaldas con banderitas chilenas mientras los  integristas del Opus los insultaban desde las tribunas, y un ultra  UDI, chiquitito, negrito, rasca, qué terrible, tienen diputados que  hasta parecen plebeyos, parecen pueblo, igual integrista fanático,  declara que la culpa la tiene la Iglesia, por no ponerle la dura a  los parlamentarios católicos, somos casi un país civilizado,  tenemos divorcio, no tenemos terrorismo.

Si no me equivoco, cosa que a estas alturas sería predecible, fue el 4 de septiembre de 1964, elecciones presidenciales y parlamentarias en que el PDC, la Patria joven y Eduardo Frei Montalva arrasaron con mayoría absoluta y aplastante.

Esa noche lloré, lloramos muchos, yo lloré abrazado de la  martita Orrego, ahí frente a la puerta de Morandé 80, en la vereda de la  Intendencia, estábamos trasmitiendo con el canal 9 instalado en el  Ministerio de Obras Públicas, con cámaras en La Moneda y en la  Intendencia, donde en ese entonces se centralizaban los datos  electorales, era la noche del 4 de septiembre de 1964 y Eduardo  Frei Montalva había ganado las elecciones presidenciales por  paliza, encabezando la revolución en libertad y la patria joven. 

Financiado millonariamente por los Estados Unidos y por los  poderosos partidos demócratas cristianos de Italia y Alemania, una  nueva fuerza política había arrollado con todos, con las esperanzas  de la izquierda que se frustraba una vez más, era un nuevo centro político que reemplazaba a los desgastados radicales, la clase  media que irrumpía de nuevo, y la victoria era tan aplastante que el futuro se veía negro, como ellos mismos decían, habían llegado al poder para quedarse, pronosticaban treinta años de gobiernos  demócratas cristianos, y Allende había hecho una buena campaña,  había efervecencia, había sindicatos y estudiantes movilizados,  había descontento contra la derecha que con Alessandri de nuevo  había sobre enriquecido a los ricos y pauperizado a los pobres. 

Pero hubo de todo, campaña del terror, plena guerra fría, carteles  con tanques rusos frente a La Moneda, niños enviados a Siberia,  todo valía, todo influía, pocos días antes de la elección había  muerto la hermana del candidato, Irene Frei en un accidente  automovilístico, mujer carismática era regidora por Santiago y  había sacado la primera mayoría.

En marzo se había producido el  "naranjaso", una elección complementaria por un diputado fallecido  en Curicó, le había dado la victoria al candidato de la izquierda,  el FRAP de esa época (Frente de Acción Popular), conglomerado que  apoyaba a Salvador Allende, triunfó el socialista Oscar Naranjo y  su victoria causó un cambio político importante en plena contienda  presidencial.

El candidato de la derecha, el radical Julio Durán  renunciaba a su postulación "para defender la democracia y la  libertad", antes ya se había retirado Jorge Prat y la derecha, sin  candidato, y a pesar de sus desgarros y ascos, se sumaba a la  creciente fuerza de la Democracia Cristiana. 

Y muchos lloramos, de  pena, de frustración, habíamos trabajado tanto, habíamos creído  tanto, y el futuro se veía negro. 

Para un sector importante de la  izquierda la democracia cristiana era una especie de neo fascismo,  sus ancestros conservadores, sus símbolos, su nombre inicial de Falange que rememoraba tanto al franquismo aún vigente en la España  medioeval y retrógrada, su catolicismo, al apoyo norteamericano y  de los sectores más conservadores de Europa, en fin, eran análisis  un tanto pedestres, pero existieron e influyeron, al menos ese día, en la pena, en la frustración, era una nueva derrota electoral de la izquierda que en ese minuto muchos vieron como definitiva y ese día muchos comenzaron a pensar en otras vías para hacer política, a  cuestionar el legalismo, a pensar que dentro del sistema nunca se  podrían hacer los cambios que Chile necesitaba, embalados por la  efervecencia mundial que crecía, por la descolonización, por el  triunfo de la revolución cubana... 

Eran los sesenta, las flores, los hippies, los primeros pitos, las primeras voladas, el amor  libre, la juventud al poder  y nuestro país, por muy marginal que  fuera, no podía quedarse al margen. 

Durante la campaña de Frei  decenas de miles de jóvenes marcharon hacia Santiago desde Arica y  Punta Arenas, la Marcha de la Patria Joven, una especie de romería del Padre Hurtado, o de Santa Teresita de Los Andes, pero con  banderas políticas, con carteles que reivindicaban a los  campesinos, a los estudiantes, a los obreros, fue el primer  fenómeno de masas juveniles que convivieron en caminatas, campamentos, discutieron, se enamoraron, se acostaron, gritaron, tiritaron de frío o se asaron de calor, y ese fenómeno la izquierda  lo ignoró, miró para otro lado, no contabilizó esa mística, ese  potencial, se decía "la mayoría son niños sin derecho a voto", pero había fuerza, había ideales renovados, la Democracia Cristiana  había rellenado el espacio político del centro que había dejado  vacante el radicalismo, la clase media emergente tenía un nuevo partido, en el que convivían fuerzas conservadoras e integristas  cristianas, con sectores progresistas y hasta rupturistas del  sistema. 

Ministros, subsecretarios, intendentes, senadores y  diputados con edades apenas sobre los 30, mujeres que se integraban  a la política y a la función estatal... 

Reforma agraria encabezada  por la Iglesia Católica que con el entonces arzobispo Raúl Silva Henríquez a la cabeza cooperatizaba sus tierras, promoción popular, balnearios populares, miles y miles de jóvenes en trabajos  voluntarios, se ampliaba la democracia, se discutía, se participaba  más, se radicalizaban las federaciones estudiantiles y los  sindicatos, juntas de vecinos, centros de madres, se discutía a  todo nivel, se movilizaba la gente, se agremiaban los campesinos,  el medioeval agro chileno comenzaba su modernización, planes de  vivienda popular y de infraestructura, se iniciaba la construcción  del metro, una nueva clase de capitalistas, más jóvenes y modernos,  especialmente ligados a la construcción y cercanos al partido de  gobierno, también ponían los cimientos de un nuevo capitalismo,  nacía Televisión Nacional e insólitamente el reclutamiento de  personal de la nueva estación recaía en personas de izquierda o al  menos progresistas... 

La derecha, que había votado por Frei  Montalva como el mal menor, pronto comenzaría a descalificarlo como  el Kerensky chileno y sus errores de cálculo la llevarían casi a la  desaparición en las elecciones parlamentarias de 1965, en las que  el PDC arrasaba, aunque también aumentaba su votación la  izquierda...

Eran los 60, los gloriosos 60...

La píldora había desencadenado  la llamada revolución sexual, las relaciones ya no tenían la espada  de Damocles del embarazo, caían tabúes, se modernizaban las  costumbres, o se perdía toda verguenza, según algunos, se acababa  la moral, el fin del mundo se avecinaba, Sodoma y Gomorra habían  por fin triunfado, se vivía con mayor espontaneidad y libertad, las  mujeres se sentían más libres, aunque las culpas aún pesaban, la  imagen, la familia, la Iglesia, la sociedad, seguían existiendo  las niñas buenas y las malas, las difíciles y las fáciles, pero las  relaciones sexuales se liberaban, ya no sólo previas al matrimonio,  sino a veces fuera de cualquier unión estable. 

Para algunos esta  revolución sexual fue el origen del movimiento hippie que aparece  en Estados Unidos y se expande, en mayor o menor medida al mundo  entero. 

Es una visión bastante parcial, los "niños de las flores"  nacen como respuesta al adormecimiento de una clase media blanca, acomodada en la norteamérica de postguerra.  Los jóvenes comienzan a renegar de sus padres, conservadores, trabajólicos, acumuladores de  riqueza y bienestar, se niegan a ser herederos straigh  ("tiesos")  y engominados con corbata. 

Crecen las melenas, cambian las  vestimentas, florecen mil flores, hagamos el amor y no la guerra,  liguémonos a la naturaleza, gocemos el presente, todos contra la  gillette, barbas frondosas, poco aseo personal, búsqueda de lo  esotérico, las religiones orientales, los alusinógenos, la  mariguana, hay un claro rechazo a la religión y la ética de la  burguesía imperante. 

Muchos se convierten en nómades, deambulan  por el país, viven en comunidades abiertas, trabajan sólo  irregularmente, cultivan la artesanía y el arte en general, la  música, la poesía, su sexualidad es libre, casual, de vínculos  esporádicos y efímeros, se produce una igualdad entre hombres y  mujeres en todos los planos, son la generación de la radio a  transistores, la generación de los Beatles y Bob Dylan, los  sucesores del ya para ellos anticuado movimiento beatnik que pocos  años antes había encabezado el inconmensurable Allen Ginberg...  

Todos los que fuimos jóvenes en esa época tuvimos y tenemos algo de  hippies, aunque en Chile el fenómeno fue bastante aislado y  parcial.  Vivíamos una época de politización y radicalización que  poco a poco polarizaba nuestra sociedad y buscábamos más bien  soluciones integrales a los problemas estructurales de subdesarrollo y miseria que vivían nuestros países. 

Nos rebelamos  contra nuestros padres, vivimos comunitariamente, fumamos mucha  yerba, hicimos el amor como gatos en los techos, en amores efímeros  pero importantes, amamos a los Beatles, a la Joan Baez y al Bob  Dylan, pero a la hora de las fogatas en la playa nos volábamos más  con los Charchaleros, Cafrune, Atahualpa o la Violeta Parra, que  esa si que fue hippie de tomo y lomo... 

Existieron algunas  comunidades, como la que emigró a Horcón y aún permanece allí como  grupo de artesanos, una especie de museo antropológico viviente,  tal vez única en el mundo, o Silo, que hoy son el Partido  Humanista, que en esa época era una especie de secta más o menos  esotérica o religiosa, pero que correspondía a la filosofía de los  hippies.  También había juventud de clase media alta disfrazada que  se reunía en el Coppelia de Providencia, por algo será que ahora  está convertido en un lugar de culto del red set y la  intelectualidad progresista sesentona...

La novela de Jack Kerouac "Por la Carretera" constituye el  máximo exponente de la joven escuela norteamericana llamada la "beat generation" (la generación derrotada).  Como el movimiento  dadá, el surreaismo y, recientemente, el existencialismo, de la  "generación derrotada" sólo se conocen leyendas y relatos más o  menos exactos. 

En efecto, nada más parecido a una escuela de  vanguardia que otra escuela de vanguardia.  Pero desde que se habla  de los "beatniks" estos han envejecido un poco, y no sin cierta  sorpresa, comprobamos que los primeros de ellos, los verdaderos,  marchan hoy alegremente hacia la cuarentena.  El nombre de "beat  generation" designa a un cierto número de jóvenes que, hace algo  más de 10 años, en Los Angeles, San Francisco y Nueva York han  descubierto que tenían entre sí algo en común.  Lo mismo si  participaron en la guerra que si la habían mirado de lejos, todos  ellos habían alcanzado, en todo caso, la edad de la burla. 

Estos  jóvenes difíciles no admiraban la Norteamérica triunfante, la de  Hiroshima y Nagasaki.  Estaban llenos de sarcasmo respecto del  "american way of life".  Como todos los jóvenes rebeldes,  comenzaron por dejarse crecer el cabello y la barba, llevar trajes  estrafalarios, beber, darse a la lujuria irrazonablemente y  también, lo que ya es menos corriente, drogarse y partir a la   aventura por las carreteras...

Las revueltas estudiantiles son una cosa seria y tienen  implicancias políticas. 

Expresan con violencia el modo  post-Kennedy, es la rebelión contra una guerra absurda y lejana...  Nos hacemos viejos y morimos, el tiempo pasa, o quizás no pasa y de  todas maneras nos morimos... ¿Qué significan sus deberes, vuestra  moral, vuestras guerras?... ¿A qué vamos viejos?...  Los hábitos,  la tradición y la autoridad se borran. 

Las amenazas que mantenían  esas reglas han muerto: el castigo de Dios, el embarazo o el ser  desheredados han desaparecido por el desaparecimiento de la religión, la aparición de la píldora y la erosión de las antiguas  estructuras familiares. 

Los jóvenes están trabajando, diseñando  ropa, haciendo películas, creando, componiendo música, escribiendo  poesía, protestando contra el atropello a los derechos civiles y la  guerra de Vietnam. 

El patrón tradicional exigía un comienzo, una  mitad y un final, pero ahora la vida no parece tener un argumento  tan simple. 

Ellos se rebelan contra el orden establecido por sus  mayores.  Los mayores se burlan de ellos, de sus viajes a través de  la fantasía y el arte, del éxtasis sexual, de sus sueños  comunitarios, son anarquistas e improductivos, antipatriotas...

Los cabezas ácidas desconciertan a los policías, cuando estos intentan  reprimir sus manifestaciones, les arrojan toneladas de flores...   La búsqueda que se evidencia en la vestimenta, o en su música o  literatura, revelan en parte una búsqueda de definición y en parte  un ansia de vivir en al ahora, aquí, al instante...  Las virtudes  más altas, el amor, la creatividad, la igualdad, la libertad,  constituyen la que puede ser llamada la jerigonza hippie.  Es el  hablar ácido...

Década del 60, violenta, marcadora, original,  revolucionaria... 1964 Eduardo Frei gana la presidencia, cae  Jrushov en la URSS, el gordito simpático que tenía una mujer  campesina, gordita y simpática como él, el que golpeó la mesa de la  ONU  con un zapato, el que puso al mundo en jaque con los misiles  nucleares enviados a Cuba y la reacción de Kennedy, el primero que  abrió un poquitito la historia y denunció los horrores de la época  del tio Stalin, salvó a cientos de miles de presos que morían en  los gulags de Siberia, triunfó en la carrera espacial...  Ahí se  momificó la ancestral Rusia con Leonid Brezhnev y Alexei Kosygin... 

En el 65, la Democracia Cristiana arrasa en las parlamentarias y se  "chileniza" la gran minería del cobre, se funda el Movimiento de  Izquierda Revolucionaria, MIR y muere Churchill... comienza la  terrorífica escalada bélica de los Estados Unidos en Vietnam y  también comienza la implacable revolución cultural china, todos los  intelectuales son enviados a trabajar al campo y a las fábricas,  miles de jóvenes revolucionarios con muchas errrres recorren las  calles enarbolando el famoso librito rojo de Mao, que era algo así  con el Vademecum de la revolución mundial, eso sí simplificado,  para las masas, algo así como los engendros que poco después  inventaría la Marta Harneker en medio de la revolución chilena...  

En el 66 muere en Colombia el sacerdote guerrillero Camilo Torres  que marca a un gran número de cristianos progresistas en todo el  continente, se independiza Argelia después de una cruenta guerra en  que los franceses aplican el terror, la tortura, la desaparición de  prisioneros, toda una receta que luego nos exportarían  experimentada y pulida... 

Llega el 67 y se reforma la constitución  para hacer viable la reforma agraria, comienza a cambiar el campo  chileno, se sindicalizan los campesinos, se cooperativizan miles de  hectáreas hasta ese momento improductivas y abandonadas... 

Se  radicaliza el movimiento estudiantil, se producen las tomas de la  Universidad Católica de Santiago y Valparaíso, comienza la reforma  universitaria, en el frontis de la católica un letrero gigantezco  señala que "El Mercurio Miente", también nace, allí mismo y al  calor de las batallas libertarias, la reacción, el gremialismo, con  Jaime Guzmán a la cabeza... 

La derecha chilena que casi había  desparecido, se reunifica en el Partido Nacional... 

En Bolivia  muere el Che Guevara y con él su sueño de crear mil Viernams en  America Latina, traicionado por la izquierda tradicional pro Moscú,  perseguido con ensañamiento por la CIA, su gesta se convierte en  ejemplo y su figura en un ideal que inflama a miles y miles de  juveniles pechos idealistas de todo el continente y el mundo...

El  intelectual francés Regis Debray es detenido y juzgado en La Paz,  los pocos sobrevivientes de la guerrilla del Che logran llegar a  Chile y el senador Salvador Allende los recibe en Arica, Chile les  concede tránsito y viajan a Cuba... 

Se afianzan organizaciones  guevaristas en Brasil, en Uruguay y en Argentina, con  características más urbanas que rurales...  Llega 1968, la  "Iglesia Joven" se toma la Catedral mientras Pablo VI promulga la  Encíclica Humanae Vitae sobre el uso de anticonceptivos  (prohibiéndolos, claro), en Estados Unidos asesinan a Robert  Kennedy y Richard Nixon se convierte en Presidente, intensifica los  bombardeos sobre Vietnam del Norte y aumenta la presencia militar a  más de medio millón de jóvenes norteamericanos en el fin del mundo,  peleando una guerra que nadie entiende ni quiere, regresan  diariamente centenares de ataúdes, miles de lisiados, docenas de  drogadictos y sicópatas, la juventud norteamericana se rebela  contra la guerra...

En Europa también se enciende la mecha que  culmina con el Movimiento de Mayo en París que pone en jaque toda  la precaria estabilidad conseguida después de la guerra, un año más  tarde, en 1969, el mítico general Charles De Gaulle deja el poder y  lo sucede Georges Pompidou. 

En Chile. en las parlamentarias de ese año  renace la derecha, baja la Democracia Cristiana y se produce un  significativo avance de la Unidad Popular. 

Se produce la  "Nacionalización Pactada" de las minas de cobre, los astronautas  norteamericanos pisan por vez primera el suelo lunar y finalmente,  después de muchas tensiones y conflictos, el ala más progresista de  la Democracia Cristiana se desgaja, con Rodrigo Ambrosio a la  cabeza, se crea el Movimiento de Acción Popular Unitaria, MAPU...  cuna y alma mater de una gran cantidad de actuales influyentes  próceres concertacionistas, hoy militantes socialistas...  También  cuna y alma mater del Mapu Lautaro, uno de los grupos armados más  violentos y desubicados de nuestra historia política...

También se desgaja otro sector que crea la Izquierda Cristiana liderada por el gran Rafael Agustín Gumucio.

Ambos nuevos partidos ingresarían posteriormente la Unidad Popular.

Iba a ser la década del amor, la década de la creación, la  década de la libertad, de la ruptura de los tabúes, la década de  la paz, del haga el amor y no la guerra, de prohibido prohibir, del  queremos lo imposible...   y lo fue, qué duda cabe, allí nacieron  muchas cosas, germinaron miles de semillas, pero ninguna revolución  es gratis, los poderes reaccionaron con todo y contra todo...

A  pesar de ello, los sesenta fueron la década de las flores y fue la siguiente, fue en los 70 donde la violencia se enseñoreó por todo  el mundo y muy especialmente en nuestro continente. 

Tal vez la   última manifestación del primitivo espíritu hippie se dió en 1969,  en Woodstok (Nueva York), y ese recuerdo persiste hasta hoy...  El  mítico Woodstok debería haber sido un mediano festival de rock, con  no más de 50 mil asistentes, el poco dinero que tenían los cuatro  organizadores, ninguno de ellos mayor de 25 años, eliminó de  partida a las grandes estrellas del momento como The Rolling  Sstones o Bob Dylan.  La entrada era módica, tres dólares por un  día, siete por todo el festival.  Pagaron cincuenta mil dólares  por arriendo de la granja de 240 hectáreas que le dio el nombre al  festival e invirtieron unos dos millones de dólares en todo el  evento, incluyendo publicidad, especialmente en revistas  underground, un escenario de 30 metros, cuatro grandes torres para  los equipos de amplificación que no superaban los 4.500 wats de  potencia, que correspondían al público que los organizadores  esperaban, por ello, se oía bien solo a unos doscientos metros del  escenario...

Pero ocurrió lo inesperado, la noche del 15 de agosto  de 1969 ya acampaban allí más de 300.000 personas, mientras  convergían, desde todos los puntos del país, otros 800.000  espectadores.  Se formaron gigantescos tacos de vehículos.  Los  cien policías que debían haber cuidado el festival, fueron  totalmente absorbidos por la sola dirección del tránsito. 

A las 17  horas con 17 minutos del día 15, cuando el cantante negro Richie  Havens inauguraba el festival con la canción Freedom, la  muchedumbre le tomaba la palabra y caían pacíficamente las  alambradas que cercaban el recinto. 

Hubo lluvia y frío y fallaron  por completo, inevitable con esa multitud, la alimentación y el  agua.  Se perdió todo atisbo de organización central y el evento de  desenvolvió solo... 

Mientras a 180 kilómetros, en Nueva York  crecía la alarma por la "crisis de Woodstock" el festival se  convertía en un inmenso camping, una ciudad transitoria de los  jóvenes y los hippies, "una gigantesca comunidad cristiana  primitiva" (Time), para amarse todos en "una paz consigo mismos,  próxima al éxtasis sosegado" (International Herald Tribune). 

Una  ciudad con poca comida y agua pero con mucha droga blanda (hachís y  marihuana) y no tanto (LSD), mucho rock and roll, sexo libre,  desnudismo generalizado, meditaciones orientales... 

Cuarenta y  cinco médicos llevados en helicóptero atendieron unas cinco mil  consultas -400 de ellas malos viajes con LSD- dos o tres partos y  algunos desmayos por deshidratación. 

No hubo peleas, ni  violaciones, ni heridos, murió un muchacho aplastado  inadvertidamente por un tractor mientras dormía en su saco de  dormir...  Hay que decir que solo algunos centenares de personas  realmente pudieron escuchar la música o alguna parte del festival,  éste se haría famoso posteriormente por las grabaciones y  filmaciones realizadas, las que redituaron a sus organizadores más  de 300 millones de dólares en los siguientes 15 años. 

Pero desde  ese escenario saltaron a la fama Jimi Hendrix, Janis Joplin, Joe  Cocker, Santana y The Who, entre muchos otros... los dos primeros  murieron por sobredosis un año más tarde...  El guitarrista jimi  Hendrix causó el paroxismo de la multitud al interpretar una  versión del himno estadounidense, en una suerte de gritos que  significaban el dolor por la guerra de Vietnam, de su guitarra  salían aullidos y gritos de dolor, estallidos de la tierra y  silbantes bombardeos, esa versión, absolutamente improvisada sobre  ese mítico escenario es tal vez el fenómeno cultural, la escencia  de lo que la juventud norteamericana vivía en esos días, el  testimonio artístico más conmovedor y lacerante que un artista haya  plasmado en nuestra historia contemporánea... 

Hoy, a N años,  mirando día a día por la televisión lo que pasa en Irak, se nos  viene ese himno a la memoria, se me paran los pelos al escucharlo y   sentirlo tan vigente, tan provocador, tan premonitorio, ese himno  es, lo digo fuerte, una pieza imborrable de nuestra cultura, de las  cosas que nos estremecieron, que nos marcaron para siempre, que  afincaron en nosotros valores, esperanzas, fe, orgullo por la  creatividad, por el arte, por la demoledora juventud irreverente,  plena, asertiva, innovadora, ante tamaña creación se abre el mundo,  atormentado Jimi, reventado Jimi, suicida Jimi, no te moriste  nunca, no te morirás nunca, surcará tu guitarra el viento y las  épocas, millones de jóvenes de decenas de generaciones se  reencontrarán contigo, sufrirán contigo, vivirán contigo, morirán  contigo... 

Pero la canción que fue el emblema de Woodstock fue  aquella que corearon miles y miles, cantada por el cuarteto  maravilloso que conformaban Crosby-Stills-Nash and Young: "Si no  puedes estar con quien amas, ama a aquél con quién estés"... 

Era  la época, era el amor libre, el amor efímero, la liberación del  sexo puro, de los sentidos, del placer, del amor, de las caricias,  de la ternura entre tanta violencia, de la cercanía entre tanta  lejanía, del espíritu gregario y solidario ante el creciente  individualismo, de la comunicación entre tanta incomunicación,  de  las cosas simples, de la naturaleza enfrentada a la tecnología,  oler una flor, mascar una manzana jugosa, amar a una mujer, hacer  el amor con ganas y alegría, sin temores, sin culpas, abrazar a un  amigo, quererse todos juntos, compartir un pito, pedir por abajo,  procrear hijos y criarlos libres, a poto pelado. embarrados y  sucios, alegres y creativos, sin trabas, sin autoritarismos,  contarles cuentos, abrirles las mentes, dormirlos al son de una guitarra bajo la luna del verano, no hacer distingos entre hembras  y machos, dejar que los hombres lloren y ojalá las mujeres no  lloren nunca más, al menos no de pena, no de golpes, no de  humillación, no de explotación o desigualdad, cultivar flores y  hortalizas, y marihuana, claro... hacerte amigo de los negros, los  mexicanos y los portorriqueños, tomar tequila y comer tacos en sus  mesas tradicionales de mantelitos bordados por la abuela, odiar al  poder, al gobierno y a la guerra, a Johnson y a Macnamara, a Nixon  y a Kissinger...

Todos fuimos algo de hippies, hasta los más  recalcitrantes de los comunistas de la época que los combatieron  por individualistas, pelucones, descomprometidos con la realidad,  pequeños burgueses sin moral, penetrados por el imperialismo,  puchas que eran estalinistas, cartuchos, conservadores,  integristas. hasta el Che Guevara con su melena, su amor por la  vida, por las mujeres, por la libertad, fusil en mano, fue un  hippie, un romántico, con su asma y su pipa, sus rabietas, su moral  estricta, su amor por el prójimo lo llevó a cometer el error de  creer que la mayoría de sus contemporáneos eran buenos, que el  hombre nuevo podía surgir en medio de ese caos, que el ser  comunitario podía triunfar sobre el individualismo, que el bien y  la justicia podían imponerse como fuerza moral por sobre el poder  inmoral y corrupto. 

Se inmoló por ese ideal y su ejemplo, a pesar  del tiempo, a pesar de la banalización de su imagen, o el  endiosamiento de su imagen,  a pesar de haberse convertido en un  fetiche de culto, igual su ejemplo real y humano, moral y preclaro,  subsiste hoy, él está en la historia y sus enemigos no, ninguno de  sus verdugos está en ningún libro en ningún recuerdo, en ningún  poema, en ninguna canción...

¿Y qué pasaba con las mujeres?...

Eran los locos, románticos, telúricos  años 60.  El mundo estaba dando un vuelco de 180 grados, y con él, la mujer  estaba cambiando, se sentía más libre y decidida.  Había adquirido más  seguridad en sí misma, adoptado una nueva mentalidad  y  exigido que se  respetaran sus derechos, sus criterios, sus gustos y sus intereses.

 

Aunque nuestra sociedad latinoamericana se aferraba a la tradición y al  machismo, las luchas feministas de años anteriores hicieron eco en ella. Al  exigir y obtener los mismos derechos de los hombres, su horizonte se amplió;  logró mejores oportunidades de trabajo y de educación, y dio un paso  gigantesco en lo profesional y en lo personal.   

También cambió su relación  con el hombre. Ya no era mal visto que la mujer saliera en grupo a divertirse, y como es natural, se volvió más espontánea y divertida;  bailaba música go-go y ye-ye en discotecas, fumaba en público, tomaba trago,  y entró en la era de la minifalda.  

Claro que como la mujer no vivía sola  hasta que se casaba, ¡nada de llevar comunistas ni melenudos a la casa  paterna! Pero muy a pesar de sus padres, los jóvenes se reunían a discutir  las teorías de Marx y Marcuse hasta la madrugada, y los movimientos de  protesta estudiantiles despertaban simpatía.

Hombres y mujeres vivían  fascinados con García Márquez, Vargas Llosa, Borges, Carpentier, Cortázar, y  otros escritores del boom.  También había predilección por el cine  experimental, el arte abstracto y el teatro del absurdo. La intelectualidad  estaba in. La informalidad reemplazó a la etiqueta y la vida social se  simplificó.

El sexo dejó de ser tabú, aunque la virginidad y las relaciones  prematrimoniales seguían levantando ronchas.

Hasta los 80 no quedó  claramente establecido que la sexualidad debe ser libre, y que concierne  únicamente a cada cual.  Por temor al embarazo, ni la soltera, ni la casada  disfrutaban a plenitud de sus relaciones de pareja. Los métodos de Ogino y de  la temperatura probaron su ineficacia. Ante el embarazo indeseado, muchas se  llenaron de hijos, y otras se vieron obligadas a casarse.   De esas uniones  forzadas hoy sólo el 23% está vigente.  

Y mientras la iglesia y la sociedad  condenaban el control artificial de la natalidad, los gobiernos  latinoamericanos se preocupaban por la explosión demográfica: en  mujeres  entre los 15 y los 43 años, el promedio era de 5 hijos por cabeza.  

Fue   entonces que la llegada de la "Píldora", armó un verdadero revuelo. Lo  cierto es que la "escandalosa innovación" fue uno de los grandes aportes de  la liberación sexual femenina. Gracias a ella, la tasa de natalidad  disminuyó a 3.8 hijos en 1980, a 2.9 en 1990, y actualmente a 2.3 hijos, en  casi toda América Latina.  

Pero no hay que darle todo el crédito a la  Píldora por la transformación de la mujer; fue ante todo, una cuestión de  actitud.  La mujer quiso adquirir identidad propia, disfrutar del mundo y  sus placeres, tener sus ilusiones y sus metas.  

Más dispuesta a conquistar  que a ser conquistada, la mujer logró establecer una relación de tú a tú con  el hombre. Rehusó ser la mujer adorno, la mujer-trofeo o la mujer-ociosa.  Atrás quedaron las chaperonas y las visitas de sofá vigiladas, y surgió una  nueva camaradería entre ambos, resultado del trato social,  en la  universidad, y en la oficina.     El matrimonio en igualdad de condiciones  le permitía a la pareja "crecer" juntos y compartir.   Aunque el hombre  ganaba mucho más que la mujer, existía como un acuerdo tácito entre socios;  y todo marchó de maravilla, hasta que la mujer ingresó en las áreas  tradicionalmente consideradas masculinas.

En la mayoría de los países latinoamericanos, la educación femenina  empezó a acomodarse a las normas y exigencias de la vida moderna. Como señal  de avanzada, los programas de secundaria incluyeron un capítulo de  instrucción sexual en la clase de anatomía. Pero aún se defendía "el papel  de cada cual en la sociedad".  

Así, las carreras más apropiadas para el  "carácter maternal femenino" estaban orientadas hacia el servicio: o sea,  enseñanza, enfermería, sociología, sicología, arte y decoración.

A las  profesiones "masculinas" correspondían ingeniería, matemática, economía,  medicina, arquitectura, derecho y administración, que hoy se han  "feminizado" por completo.  

Las cosas han cambiado en América Latina. El  informe de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en China,  revela que la participación femenina en las profesiones se ha incrementado  mucho en las últimas dos décadas.

El número de universitarias está  ligeramente por encima del de universitarios.

Ya en 1980, la mujer  latinoamericana representaba el 42.9% de los profesionales y en 1995, el  52.2%.    Cuando la mujer entró en ese mundo hasta entonces regido por  hombres, tuvo que hacerlo pisando fuerte. Al principio, adoptó una conducta  masculinizada para reafirmarse en su papel de ejecutiva.

Les restaban  importancia a sus sentimientos y al amor; y a su vez, se le exigía una  conducta de mujer maravilla, que debía multiplicarse para atenderlo todo.

Su  agenda incluía horarios extensos, reuniones de trabajo, viajes de negocios,  citas médicas, asuntos personales, compromisos familiares y calamidades  domésticas. 

En el proceso, el hombre se resintió y se volvió aprehensivo;  temía ser desplazado laboral y afectivamente. Se creó una especie de lucha  por la supervivencia entre ambos sexos, y las relaciones de pareja se  tornaron conflictivas.

Cada uno empezó a tirar para su lado, y se  establecieron nuevas reglas de juego: amor sin compromiso, con tratos  prenupciales e independencia económica. Los valores tradicionales perdieron  importancia y fueron reemplazados por el afán de escalar posición, dinero,  fama y poder. La crisis provocó infinidad de divorcios y rupturas  sentimentales.  

     

La década de los años 60 fue de los jóvenes y de la  mujer en el Primer Mundo;  de los derechos de los negros en los Estados  Unidos; de la independencia de  Africa, de la guerrilla de liberación  en América Latina y de una cierta puesta al día  de la Iglesia Católica  Romana.

                             

La mujer había entrado de lleno al mercado laboral,  pero las obligaciones  domésticas recaían casi exclusivamente sobre  ella, y contra ella se dirigían  los dardos de prejuicios ancestrales.  Se daba por hecho que la única vía para  que la mujer alcance la   felicidad y la estabilidad era mediante el matrimonio

                             

Esto empezó a cambiar gracias a múltiples factores: la juventud  de los Kennedy; el éxito de los  Beatles (admirados no sólo por los jóvenes  sino también por los  adultos refinados), la sublevación de los universitarios  contra la  guerra de Vietnam; el cuestionamiento al sistema educativo por los  jóvenes europeos; el pensamiento y la capacidad organizativa de  mujeres como  Helen Gurley Brown, editora de Cosmopolitan  y autora de  Sexo y la chica  soltera, o como Betty Friedan que imaginó una nueva  mujer en su libro La  mística femenina; y los hippies con su libertad  sexual, su comunitarismo,  rechazo a lo establecido. En general,  surgió una nueva sensibilidad sobre el  amor, el sexo, la familia y  los valores.

                             

El movimiento gay dio su grito de independencia  después de una intervención de  la policía neoyorquina en un bar de  lesbianas y homosexuales. Juntaron fuerzas  con el Poder Negro y las  Mujeres Liberadas, organizando marchas de protesta.  El eco de estos  reclamos fue escuchado en Europa Occidental, donde la  homosexualidad  fue despenalizada.

                             

Dieciocho naciones africanas alcanzaron su  independencia en este decenio.  Entre 1960 y 1964 estalló la  guerra en el Congo; ocurrió la masacre de  Sharpeville, que mostró al  mundo la crueldad del apartheid  sudafricano.

                             

De 1949 a 1961 habían huido de Alemania Oriental (en  especial por Berlín) dos  millones y medio de personas, ya sea por  razones económicas y/o políticas. En  junio de 1961 el presidente  soviético Nikita Khrushchev amenazó con usar armas  nucleares si no se  resolvía la cuestión de Berlín. 30.000 alemanes más huyeron  en el  tenso mes siguiente. Las autoridades comunistas decidieron parar este flujo: en la madrugada del 13 de agosto separaron las dos ciudades de  Berlín  con alambradas de púas y luego con una muralla de concreto,  mallas  electrificadas, minas, perros y atalayas con soldados  fuertemente armados en  una extensión de 48 Km. El muro de Berlín fue  la línea limítrofe entre el  mundo delante y detrás de la Cortina de  Hierro.

                             

Nunca estuvo el mundo tan cerca de una guerra  nuclear como en el mes de  octubre de 1962, cuando se desató la crisis  de los misiles cubanos. Un avión  espía norteamericano U-2 descubrió  misiles nucleares soviéticos con un alcance  de 1.800 Km. en Cuba, a  sólo 14 Km. de la Florida. Khrushchev cedió a cambio  de que los  Estados Unidos retiraran sus misiles de Turquía y prometieran no invadir Cuba.

                             

Cuba exportó a América Latina su tipo de revolución  económica, política y  social valiéndose de la guerrilla, el carisma de  Fidel Castro y el encanto  humanista del Che Guevara. Los Estados  Unidos bloquearon esta exportación  creando la Alianza para el  Progreso, que promovía reformas sociales y  sembrando regímenes  militares anticomunistas.

                             

El Concilio Ecuménico Vaticano II puso al día a la  Iglesia Católica, y la  conferencia de Obispos Latinoamericanos,  reunida en 1968 en Medellín,  radicalizaría esa puesta al día al  proclamar la opción preferencial por los  pobres y al adoptar el método marxista para el análisis de la realidad económica latinoamericana de la época, más conocido como Teología de la  Liberación.

                             

Jean-Paul Sartre intentó vincular el marxismo y el  existencialismo en Crítica  de la razón dialéctica  (1960).   El  etnólogo y sociólogo francés Claude  Lévy-Strauss publicó en 1962 El  pensamiento salvaje.  Argumentaba que los  humanos piensan de acuerdo  con estructuras mentales innatas y que el progreso  es una ilusión. La  mente del primitivo es tan racional como la del civilizado,  y la mente   civilizada es tan salvaje como la del primitivo. Sólo hay  sociedades  frías, que valoran la armonía y la calma, y sociedades calientes,  que  valoran el cambio y la expansión.

                             

La Administración de Alimentos y Drogas de los  EE.UU. aprobó en 1960 el uso  oral de la píldora anticonceptiva  desarrollada por el endocrinólogo  norteamericano Gregory Goodwin  Pincus. La píldora se convertiría en una rutina  diaria en la vida de  millones de mujeres alrededor del mundo, liberando a la  mujer de la  esclavitud reproductiva y favoreció la revolución sexual.

En 1967 el cirujano Christian Barnard realizó el  primer transplante de  corazón. El paciente murió 18 días después pero  de neumonía. La operación  ocasionó un intenso debate ético sobre la  definición de vida y muerte. En 1960  en Florida se construyó el láser  de rubí y fue empleado más tarde en cirugía  ocular y en cortes que  requieran de una suma precisión.

                             

El soviético Yuri Gagarin dio una vuelta entera a la  Tierra en la cápsula  espacial Vostok 1 en una hora y 48 minutos el 12  de abril de 1961,  convirtiéndose así en el primer hombre en el  espacio.

Telstar,  el primer  satélite de comunicaciones fue lanzado  por AT&T en 1962.

En 1963 los  soviéticos enviaban a la primera mujer  al espacio, Valentina Tereshkova.

En  1964 Estados Unidos puso en  órbita otro satélite de comunicaciones, de  disponibilidad constante,  el Syncom.

En 1965, Aleksei Leonov realizaba la  primera caminata  espacial.  El Mariner IV norteamericano envió en 1965 fotos de  Marte,  las cuales se convertirían en las primeras fotografías de otro planeta.  

Cuando en 1965 dos cápsulas espaciales americanas se acoplaron en las  alturas,  los EE.UU. empezaron a ganar la Carrera Espacial.  

El  vehículo espacial  soviético Luna 9  se posó suavemente en la  superficie lunar el 3 de febrero de  1966.

El hombre llegó a la luna un  21 de julio de 1969, cuando los astronautas  estadounidenses Neil  Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins alunizaron.  Collins se  quedó en el vehículo del Apollo 11 denominado Eagle,  como dijo   Armstrong al poner sus plantas en suelo lunar: Este es un pequeño paso  para  el hombre, pero un gran salto para la humanidad".

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