RAFAGAS

Fue una gran satisfacción
haber trabajado en “Cantata
de Chile”. Además de las
satisfacciones propias de
quien trabaja en su vocación
me permitió contactarme con
el medio cinematográfico
cubano, medio que se había
desarrollado
exponencialmente
a partir de la Revolución.

Por Nelson Villagra

En 1975, en el género cinematográfico documental y de ficción habían destacado magníficos creadores, y el ICAIC contaba con un sólido respaldo del gobierno. Sin duda las artes en general tenían un destacado papel en la expresión y difusión de los valores estéticos de la Revolución Cubana.

En el cine, aunque no se contaba con un gran aparataje técnico, lo suplían con el talento y laboriosidad del personal. En 1975, en el ICAIC se había desarrollado un magnífico nivel profesional de técnicos, creadores y administrativos. Además, gente sencilla, sin aspavientos de estrellatos. Tratar con todos ellos era “mamey, chico”.

La dirección del MIR resolvió que yo sería más útil residiendo en La Habana. Debo confesar que no “me hice de rogar”, allí estaba mi familia, y eran tiempos en que nadie sabía cuanto tiempo podría gozar de una vida familiar.

Comenzar a conocer la Revolución Cubana en el día a día, compartiendo no sólo con funcionarios o militantes de ella, sino con el simple vecino que, sin ser miembro del Partido, era sin embargo miembro del CDR (Comité de Defensa de la Revolución), organismo vecinal extendido por toda la Isla, era una lección diaria. 

Vivir la experiencia de un país “bloqueado” económica y políticamente, atacado constantemente por el país más poderoso del mundo – en esos años -, y ver con qué perseverancia y convicción el pueblo hacía suya la consigna “Patria o Muerte”, sencillamente era vivir en medio de un pueblo heroico. Cuando Fidel se dirigía al pueblo revolucionario de Cuba y al mundo entero - con su imbatible capacidad oratoria -, a veces me parecía ser parte de alguna pintura alegórica.

En fin, de la Revolución Cubana existen bibliotecas enteras e innumerables documentos audiovisuales, asunto que le ahorra la reiteración a quien lea esto.

Lo más inmediato para mí fue la satisfacción y tranquilidad que me provocaba volver a vivir con mi familia..., y no podía dejar de sonreír de cómo mis hijos se iban “aplatanando”...

El cine cubano me permitiría en el futuro próximo volver a sentir que sí – que pese a la lucha pendiente respecto de Chile -, yo era fundamentalmente un actor...

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