SEMPER-VERITAS

Los archivos
desclasificados
de la Iglesia.

Por Jonás Romero S.

Sueldos millonarios, encubrimiento de obispos y relaciones de amistad entre el clero con el Ministerio Público.

Esas son sólo algunas de las acusaciones sobre la Iglesia Católica chilena que la agrupación “Semper Veritas” ha expuesto esta semana.

El grupo está compuesto por laicos, religiosos y sacerdotes, “miembros activos de la Iglesia”, quienes dicen estar cansados del actuar de la justicia canónica. “Este es el primer intento por transparentar hechos ocultos, callados”, advierten.

“Somos un grupo de laicos, religiosos y sacerdotes, miembros activos de nuestra Santa Madre Iglesia Católica, quienes nos hemos reunido, desde hace mucho tiempo, en torno a la búsqueda de la verdad”.

Así comienza el dossier -de casi 17 páginas- en que la autodenominada agrupación “Semper Veritas” relata y denuncia la existencia de sueldos millonarios, encubrimiento de obispos y los juegos de poder al interior de la Iglesia Católica Chilena.

Sus críticas apuntan directamente a hasta ahora inexplorado manejo económico de la Iglesia y a las presuntas relaciones entre el fiscal Emiliano Arias y el vicario judicial de la arquidiócesis de Santiago, Jaime Ortiz de Lezcano.

“Los siguientes antecedentes son un primer intento de transparentar hechos ocultos, callados, escondidos y encubiertos, por motivos personales, políticos, de interés de poder y, por sobre todo, por el afán de dinero, comodidades y placer, propios de la naturaleza humana”, advierten.

Aquí, una selección con parte de su contenido:

¿Dónde está el dinero?

“Un aspecto, desconocido para la mayoría de la sociedad chilena, es el manejo económico de la Iglesia en Chile, en especial, del Arzobispado de Santiago, en dónde se asignan escandalosas cantidades de dinero para trabajos, asignaciones y obras, las cuales carecen de control y que, o no se llevan a cabo, o solo se realizan parcialmente. ¿Y los dineros? Sólo Dios lo sabe.

El año 2016 el Arzobispado de Santiago recaudó $10.337 millones de pesos, de los que $3.445 millones fueron aportados por los fieles. De estos dineros, una parte (¿Qué parte?) queda en las parroquias y el resto va a un fondo común solidario destinado a las parroquias con menos recursos y a los gastos de las diócesis. Tenemos sacerdotes que pasan hambre en sus parroquias, a lo largo de Chile y también en Santiago, mientras en el arzobispado capitalino se pagan millonarios sueldos a personas que no hacen nada.

Si la asignación de recursos es solidaria, ¿porqué hay tantas parroquias en las cuales, deben hacer actividades propias para poder pagar la luz, el agua, el teléfono y en dónde el párroco depende de la bondad de sus feligreses para poder comer?

Desde hace varios años, el aparato administrativo del arzobispado de Santiago ha sido paulatinamente reformado. Hoy, la Iglesia es administrada económicamente y administrativamente como una empresa cualquiera, dónde los gerentes y su plana mayor se benefician económica y socialmente, dejando en la indefensión a la inmensa mayoría de sus propios trabajadores.

El encargado del departamento de contabilidad ha sido cambiado en muchas ocasiones. De hecho, este es el puesto con mayor movilidad del arzobispado, ya que cada vez que surge un problema, la solución es cambiar al encargado.

¿Qué pasó con el patrimonio en efectivo, de la Pía Unión Sacerdotal, encabezada por Karadima y que, al parecer, ya fue gastada? ¿Dónde fueron a parar las platas del imperio económico de Karadima, que no era un monto despreciable en dinero y propiedades?”

Las dudas sobre el allanamiento de Arias

“El día miércoles 13 de junio de 2018, el tribunal eclesiástico de Santiago fue allanado por el OS-9 de Carabineros, al mando del fiscal Emiliano Arias, con el objetivo de incautar documentos digitales y físicos sobre abusos infantiles por parte de personal de la Iglesia.

La prensa informó que habían retirado ‘gran cantidad de material’ cuando en realidad todo se gestó en una amable conversación entre el fiscal y Ortiz de Lazcano, en la oficina del vicario, y de la cual el fiscal Arias salió con UNA carpeta, conteniendo unas cuantas hojas. Gracias a Dios, uno de nosotros estaba allí.

Lo curioso del tema es que el Fiscal Arias, es muy conocido de Ortiz de Lazcano, pues el fiscal ha sido testigo en varios procesos de abusos y ha prestado declaración con Ortiz. Sin embargo, el día del allanamiento, el fiscal Arias, en lugar de llegar directamente al tribunal, pasó en primer lugar al arzobispado. Producto de ello, desde el arzobispado le avisaron al tribunal que el fiscal iba en camino. Ortiz de Lazcano se encontraba en la reunión con Scicluna y Bartomeu, en la Universidad Católica, pero llegó rápidamente al tribunal, mientras el fiscal Arias lo esperaba. Una vez que llegó Ortiz, se encerraron en la oficina de Ortiz, mientras personal de OS-9 esperaba. Al terminar la reunión, al fiscal se retiró con UNA carpeta conteniendo unas pocas hojas y NADA MÁS.

¿Por qué el fiscal Arias va, primero al arzobispado, si ya sabía dónde estaba el tribunal? ¿Por qué se lleva una carpeta con algunas hojas, si Ortiz ha llevado investigaciones con cientos de fojas escritas? ¿Los allanamientos, se avisan antes?

El lunes 18 de junio, el fiscal Arias, nuevamente fue al tribunal eclesiástico, sólo que esta vez fue sin compañía del OS-9, y sólo de visita y para compartir un café en la oficina de Ortiz.

Por suerte, uno de nosotros estaba en el tribunal y lo pudo presenciar. Según nos confirmaron, el fiscal Arias ha vuelto al menos, en dos oportunidades más, en visita de amigo, a hablar con Ortiz.

ClariNet