NEOFEMINISMO

Hace muchas décadas que
las feministas luchan por sus
derechos. Empezamos a
asistir a las escuelas, a
acceder a grandes puestos
laborales, a votar por nuestras
ideologías políticas y a salir
de casa para
enfrentarnos a las calles.

Por Desire

Pero el feminismo era mucho más que eso. Mucho más que salir del cascarón y reclamar la vida y los derechos que nos correspondían. Las feministas sabían los peligros que las mujeres corrían en una sociedad machista, y querían afrontarlos. No querían ser protegidas por nadie, no querían ampararse bajo ninguna ley: querían defenderse ellas mismas. Querían correr el riesgo y protegerse con uñas y dientes.

Ese era el centro del feminismo. Sabíamos que corríamos riesgos, y queríamos correrlos. Por nuestra libertad, por nuestros derechos y nuestros principios. No queríamos un toque de queda a las 8 de la noche instaurado “por si nos violaban al volver a casa demasiado tarde y solas”, queríamos salir hasta la hora que quisiéramos y correr ese riesgo, el mismo que de ser apuñaladas, robadas o secuestradas. Nos queríamos defender del mundo, no que los demás nos defendieran del mundo.

Pero ahora el neofeminismo tiene otras intenciones. Hoy en día parece que el neofeminismo ha decidido centrarse en los cánones de belleza instaurados por la sociedad moderna. ¿Un cuerpo esbelto? Terrible. ¿Una piel pálida y ojos claros? Menuda tontería. ¿Depilarse? Ni en sueños.

Ahora, en nuestros tiempos, que es cuando más necesitamos un feminismo que se instaure en las bases de la educación, el ámbito laboral y social, hemos retrocedido décadas. No hemos avanzado en absoluto.

No necesitamos un neofeminismo radical que quiera erradicar a los hombres del planeta tierra. Tampoco necesitamos un neofeminismo moderno que derroque los cánones de belleza para que yo pueda salir a la calle con vestido sin haberme depilado y no recibir malas miradas. Necesitamos un feminismo que proteja a las mujeres de los verdaderos peligros del mundo moderno.

Mafias, matrimonios con niñas, violaciones y lapidaciones en Oriente, ablación del clítoris femenino en algunos países del mundo para denegar el placer sexual de la mujer.

Necesitamos un feminismo acorde al tiempo en que vivimos. En mi opinión, no me preocupa salir o no depilada al trabajo. Ya lo hacía antes de que ninguna “feminista” viniera a decirme que podía hacerlo. No me interesa que la historia de tal o x escritor/a parece machista porque el príncipe salva a la princesa, no me importa. No me importa que en una empresa no me quieran seleccionar porque al ser mujer les parezco menos capacitada, me buscaré otra empresa. No me malinterpreten, no quiero decir que no importe o que sea correcto, pero siendo sinceros, ¿esos problemas realmente importan? ¿O lo que de verdad importa está muy, muy lejos de occidente y de nuestra zona de confort?

Depilarse los pelos de la axila, subir fotos al desnudo “por el movimiento”, o de la menstruación, o de cualquier otro material que pueda herir la sensibilidad de personas que no quieran ver ese contenido, sea o no porque les desagrada o porque son sensibles a ello.

Esos son los avances del gran movimiento neofeminista actual. No quieren defender a las niñas de Oriente para que no se las case con ancianos que las violan y asesinan sin piedad. No dicen nada sobre la ablación en países como África, para que la mujer no pueda recibir placer sexual. El duro régimen machista al que son oprimidas las mujeres de Arabia Saudí es algo mínimo para este movimiento, o la trata de blancas. Miles de mujeres son secuestradas e introducidas a las drogas para poder prostituirlas en países tercermundistas, ¿qué opinan sobre eso?

Existen además feministas “feminazis“, mujeres misándricas que se ocultan bajo el movimiento con ideas tales como hacer desaparecer a los hombres del planeta tierra o abogar por un matriarcado. 

El neofeminismo está dejando que esas individuas se amparen bajo su ideología para defender ideales que no son propios del feminismo, y o bien ocultan su existencia o no les importa. Pues es momento de que sepáis que compartís movimiento con posibles futuras asesinas y maltratadoras.

El mundo no necesita mujeres rabiosas y llenas de ira que quieren culpar a todo el género masculino de los errores franquistas y dictatoriatoriales del pasado. Hay, sin duda, machismo y hombres machistas, pero no por ello debemos perder de vista el tiempo que vivimos y dejar de lado el pasado, que no olvidarlo. Las feministas de hace décadas consiguieron muchas cosas, pero ahora tenemos problemas mayores.

Y es hora de que el neofeminismo se dé cuenta, salga de su zona de confort, expulse a las misándricas que se esconden bajo su nombre y si realmente quiere proteger al género femenino, avance en pos de ello y no de su propio beneficio, como hacen exigiendo leyes, más ayudas y privilegios, convirtiéndonos de nuevo en el género débil.

Ayudemos a las mujeres y niñas que realmente lo necesitan y olvidémonos de complacernos a nosotras mismas derrocando estereotipos con los que no estamos de acuerdo porque no nos identificamos con ellos o censurando películas, dibujos e historias que no nos gustan. El machismo oprime a la mujer, no la idealiza. Con eso en mente, empecemos a racionalizar, distinguir y avanzar para derrocar las cosas que nos oprimen y oprimen a nuestro género alrededor del globo para que el neofeminismo llegue a buen cauce.

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