STGO-DESCUARTIZADA

Comunas definen por
separado sus planes
reguladores.

Por Andrea Bustos

Según un estudio, 20 comunas están trabajando en modificaciones que afectarán a toda su superficie, sin diálogo entre sí. El objetivo de actualizarse en función de los cambios urbanísticos, viales y de transporte en el gran Santiago podría traducirse en el agravamiento de la situación actual.

Del total de comunas que trabajan en un nuevo plano regulador, ocho lo hacen en documentos que harán un cambio completo, 7 elaboran modificaciones parciales, y 5 realizan una normativa urbanística propia por primera vez, pues habían heredado los planes de comunas vecinas al momento de su creación.

Si bien esta iniciativa permitirá que las zonas actualicen sus normas urbanísticas, al ser independientes unas de otras, las diferencias entre ellas podrían también generar divergencias entre diferentes sectores de la ciudad.

Para el arquitecto y especialista en Urbanismo de la Universidad de Chile, Jorge Inzulza, la elaboración o actualización de los planes reguladores es muy positiva, pues lo ideal sería que todas las comunas tuvieran instrumentos locales, “porque es lo más apropiado, ya que tiene injerencia de la administración municipal para gestionar el territorio”.

Sin embargo, Inzulza también aseguró que es necesario contar con estrategias comunes para no fragmentar la ciudad: “Esto podría transformarse en un tremendo puzzle o en un collage de imágenes si no hay realmente una imagen consensuada. Estamos necesitando instrumentos que incluyan gestión, proyectos prioritarios, que sean intercomunales, más allá de que cada municipio regularice sus instrumentos”.

Además, el experto en diseño urbano comentó que la diferencia de recursos entre municipios, podría determinar también la calidad de un plano regulador con otro, pues “se presenta un posible riesgo donde algunas tienen mayor capacidad técnica, profesionales, recursos para consultoras, y otras no.”

Por eso, el arquitecto señaló que la iniciativa debería ser una estrategia que se dé desde un nivel más centralizado, que permita a todas las comunas aprovechar la instancia y así articularse entre ellas, “porque el territorio metropolitano de Santiago es uno solo”.

Si bien Inzulza destacó que el Plano Regulador Metropolitano actúa como unidad en la zona, éste solo establece una visión general del uso de suelo, de la edificación, y de la viabilidad estructural, y hace falta que eso se traduzca en una imagen y objetivo consensuado, con una visión integrada de cómo se quiere la ciudad.

Para el ingeniero en Transportes de la Universidad Diego Portales, Carlos Melo, la implementación de estos planes mejorará las bases para el transporte intercomunal, pues “permite proyectar de forma mucho más certera cómo va a evolucionar el uso de suelos en esas comunas con el tiempo y, por lo tanto, eso es un muy buen insumo para una planificación de transporte consistente con eso planes”.

Respecto a los posibles problemas que podrían generarse en esta área, el ex Subsecretario de Transportes indicó que es el Plano Regulador Metropolitano el que rige este tipo de servicio entre comunas, por lo que mientras tenga bien establecidas las normas para proyectos de transporte, no deberían generarse mayores inconvenientes.

Según indicó la intendenta de Santiago, Karla Rubilar a El Mercurio, ella está a favor de revisar el Plan Regulador Metropolitano, sobre todo en lo que refiere a los sectores de áreas verdes y rurales.

Frente a esto, Carlos Melo afirmó que es necesario, pues los sectores rurales de Santiago han tenido un gran desarrollo urbano sin adecuar a ello al transporte: “Hoy en día un problema estructural como Región Metropolitana pasa por las deficiencias del transporte rural, porque muchas veces se han condicionado desarrollos urbanos en las comunas que rodean el gran Santiago sin tener una planificación adecuada respecto a la infraestructura  de transporte para satisfacer las necesidades de esos lugares”.

Por eso, según el ingeniero, contemplar en las futuras actualizaciones del plan ese tipo de componentes podría ser algo absolutamente recomendable.

Volker Gutiérrez, profesor de Historia y Geografía de la Pontificia Universidad Católica y experto en asuntos de urbanismo, indicó que tanto las influencias de cada comuna, como el capital económico y social pueden marcar diferencias a la hora de llevar a cabo un plan regulador.

Según Gutiérrez, a la desventaja de algunas comunas en el nivel de recursos, se suman los diversos intereses que puedan influir a la hora de realizar este tipo de normativas. “Uno puede percibir las diferentes posturas que existen respecto a cómo se desea el desarrollo de la comuna y, lamentablemente, ahí todavía influye mucho el poder de ciertos actores y sectores que, de alguna u otra manera, tienen un peso específico muy alto y que están detrás de todas estas normativas”.

Frente a esto, el experto indicó que es importante fomentar la participación ciudadana dentro la elaboración de los planes regulares, pues es la única forma de contrarrestar los intereses privados que posiblemente puedan influir dentro de su elaboración. Sin embargo, también lamentó que hasta ahora las actividades que incluyen a las comunidades cuentan con una participación muy baja en proporción a la población que se verá afectada.

Por eso, el profesor destacó que es importante que en el futuro se incluya, dentro de la educación secundaria, clases para que los jóvenes aprendan de participación ciudadana y así puedan hacerse parte de todos los procesos sociales que permiten que los ciudadanos voten en lo que quieren para su desarrollo social.

Además, comentó que la situación actual que vive la ciudad la mantiene como un constante espacio de disputa, hecho que ya la ha fragmentado y ha generado múltiples realidades dentro de una gran zona como lo es la Región Metropolitana. Este hecho podría verse aún más agravado con la elaboración de estos planes, pues cada uno podría fomentar ciertas características que espera que desarrolle su comuna de forma individual, sin armonizarse con el resto del gran Santiago.

“Otros factores, como el socioeconómico, van generando una separación cada vez mayor en nuestro país, es nuestras ciudades y comunas y ello lleva a que en algunos lugares los vecinos o habitantes con mayor influencia o con mayor capital cultural, efectivamente, pueden generar barrios relativamente a escala humana, en cambio, en otras esta situación se desbanda”, afirmó.

Además, Volker Gutiérrez concordó con Jorge Inzulza es que deben existir estándares básicos para que se vele por toda la ciudad a la vez y así no se genere una diferencia tan grande desde el punto visual, geográfico o urbano entre una comuna a otra, como ha ocurrido con los guetos verticales que se han presentado solo en ciertas comunas de la capital.

Se espera que entre este año y 2021 estén listos los 20 documentos de las comunas que hoy trabajan en las regulaciones, por lo que estos podrían ser muy significativos para las futuras construcciones de nuevas líneas de metro y para el futuro crecimiento inmobiliario en aquellas zonas que se sumen a este sistema de transporte.

ClariNet