CRONICA-URBANA

Sentarse en la calle
Huérfanos, a las 3 de la
tarde, después de un rico
almuerzo bien regado (tal
vez demasiado) en
el Bar Nacional.

Por Horacio Marotta

Encontrarse con un caleidoscopio humano, cotidiano rico certero.

Fumarse un puchito y pasar revista a lo que pasa ante tu mirada.

El Chile de hoy.

Inmigrantes, muchos de todos los colores y vestuarios mujeres hermosas, algunas espectaculares…

Turistas, mirando un mapa de calles. Otros en piño con un guía y traductor.

Cualquier cantidad de madres con cochesitos. Antes parece que eran muy caros, ahora son miles. Antes las madres los acarreaban en brazos. Supongo ahora se abarataron.

Muchos ciegos, que se las arreglan bien, se saben de memoria las calles, casi no necesitan ninguna ayuda.

Circula la gente. Chicas tomadas de la mano y enamoradas ente ellas. Chicos igual. Nadie los odia ni los increpa.

Oficinistas de terno y corbata, con pintas de ser ejecutivos de algún banco abogados, jueces o fiscales.

Ciclistas, muchos a pesar de ser una calle peatonal, más vale irse por ahí que ser atropellados.

De pronto, músicos, hasta cantantes de ópera. O chinchineros bulliciosos.

Una mezcla linda y divertida, una especie de película de lo que hoy es Chile y su capital.

Heterogénea, vital, entrañable.

Un paco holgazán parado en la puerta del Banco de Chile, mientras en Ahumada hay como mil vendedores, con sus mantas en el suelo.

Parece que a esta hora hay un cambio de turno, se van a almorzar los de la mañana y se demoran en regresar o no hay recambio.

En Temuco, parece que la cosa es más “eficiente”. Hoy desalojaron con violencia extrema a mujeres mapuches que vendían verduras en el centro las patearon, les botaron a la basura sus hortalizas. Macabro. Vaya alcalde recontra momio y vaya policía ya acostumbrada a patear mapuches.

Y además, hoy nos llegó el otoño. Y en el otro hemisferio la primavera, aunque siguen tapados de nieve y con fríos invernales.

Comenzarán a caer las hojas doradas de los árboles, bajarán, se supone, las temperaturas máximas, habrá que ponerse una camiseta o un chalequito.

Nuestros meteorólogos, que pocas veces le achuntan, a pesar de la alta tecnología que hoy existe, pronostican que se vendrán lluvias mortales, en varias regiones, con peligro de inundaciones, derrumbes, aluviones.

No estaría de más que la ciudadanía despierte y exija a cada municipio que tome las medidas ante estas amenazas.

Y que cada ciudadano se pliegue a limpiar cauces, acequias, basurales.

El clima ya hace rato que está loco sin remedio. Hay que esperar lo peor. Tratar de prevenir lo peor.

Ponerse el parche antes de la herida sería la frase del momento.

ClariNet