METROGAS

Ya se confirmó que una
cañería averiada de
Metrogas fue la causa de
la explosión ocurrida en
Bellavista el pasado
viernes 15 de septiembre.

Por Ximena Oradini

Resultó destruido un edificio, 3 personas fueron heridas de gravedad, (una de ellas deberá permanecer internada por un mes más), los vecinos afectados aún sufren daños sicológicos y hay un sinfín de pérdidas materiales.

El super intendente de Electricidad y Combustible Luis Ávila, fue enfático al señalar que la mencionada empresa de gas deberá pagar una multa si es que ha transgredido la normativa.

Las investigaciones apuntan a la anómala situación de una cañería de gas perforada, cerca de una línea de electricidad de la empresa Enel.

Al principio, apresuradamente se difundió la versión de un escape de gas proveniente de un cilindro de gas licuado. Una semana después esta claro que aquí hay titanes en el ring, pero los vecinos están organizados:”nos hemos agrupado para ejercer las medidas  necesarias para que los responsables se hagan cargo de lo que corresponde”.

Una de las personas directamente afectadas junto a su pequeño nieto es Roberto Pablo Fariña, pionero del teatro callejero en Chile. Este viajero sabio, que ha llenado de sueños el alma de nuestras generaciones escribe:

“Ya solo nos queda la escalinata central para escapar. Abajo, la calle. La luz. La vida. Atrás miles de recuerdos se hacen añicos, se quiebran en la memoria, Los sueños se me escapan entre humos y ruidos de una orquesta que toca enloquecida el clímax de este espectáculo absurdo. Afuera, ya en la calle no tenemos ningún rasguño. Solo 4 ojos que miran sin comprender como lo que momentos antes existía se resquebrajaba insolentemente.”

Además de su hogar de 20 años, también fue destruido su taller, el “espacio mágico” donde un mascarón quedó a medio terminar y una multitud de máscaras enmudecieron para siempre.

En los ‘80

Oriundo del sur, Roberto Pablo fundó el Teatro Urbano Experimental en Concepción a principios de la década de los 80. Luego viaja a Santiago y se encuentra con Andrés Pérez Araya y Juan Edmundo González, quienes habían creado el TEUCO (Teatro Urbano Contemporáneo).

Eran tiempos de brutal represión, cuando ni las hojas querían moverse para que de ellas no se supiera.

Pero la calle comenzaba a ser germen de grandes protestas y también el escenario de un puñado de cuerpos y voces que se arrojaban al pavimento para detener el tiempo, para arrebatarle el eco al silencio, para hilar una memoria que defender.

Así también surge el Teatro de la Calle, creado por Juan Manuel Sánchez en Santiago y el Teatro de Feria, a partir del histrionismo de Andrés Pávez en Temuco.

Había mucho que hacer y la calle claramente era una opción, por eso se materializa la ENATECA, Escuela Nacional de Teatro Callejero, de la cual Roberto Pablo Fariña fue director. En ella se enseñaban gratuitamente técnicas de actuación, voz, máscaras, zancos, maquillaje, acrobacia y expresión corporal.

Funcionó en pleno centro de Santiago, en una inmensa y bella casona del barrio Concha y Toro, que hoy se encuentra abandonada.

Posteriormente, Roberto Pablo crea la compañía Sociedad Anónima, que se presenta en 1989 por primera vez con la obra “Te pasaste la película o te hiciste la América”. El espacio escogido fue la esquina de Huérfanos con Ahumada, transformada durante 50 minutos en dimensión subjetiva y social en un mismo tiempo; considerando que la mayoría de las interpretaciones callejeras no duraban más de 20minutos, de acuerdo con la expectativa de atención de los efímeros transeúntes.

En los 90

A principios de los ’90 escuché en la Radio Umbral que la Compañía de Teatro Callejero Sociedad Anónima estaba haciendo audiciones. Después de clases fui con jumper hasta la casona de Concha y Toro e hice una improvisación con una botella de plástico inspirada en el poema de Pablo Neruda Oda al Aire. Tenía 16 años y a Roberto Pablo frente a mí, serio y relajado a la vez preguntando “¿tienes disponibilidad para viajar por América Latina?”. Ellos hicieron su gira y yo seguí en el colegio.

A mediados de los ’90, buscando cómo ayudar a quienes vivían con el llamado Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida, llegué hasta un refugio que se ubicaba en Independencia con Artesanos.

Allí encontré a Andrés Pávez. Alto y enérgico, ocupaba todas sus fuerzas en brindar un espacio digno y protegido para quienes padecían ese nuevo estigma de la sociedad. Me invitó a participar en una puesta en escena que se realizaría en plena calle Artesanos, con tránsito cortado y todo, con el objeto de hacer visible la problemática del sida.

Me dijo que yo sería La Muerte. Había heredado todo el vestuario de la entonces recién fallecida  Carla Dubois. Me entregó un corsé fucsia con brillos y lentejuelas, después de ponérmelo me sentía como una verdadera diosa del bim bam bum, pero él de pie frente a mí,  tras hacer una mueca, me dijo: “permiso” y acomodó cada una de mis pechugas donde correspondía. Ahora si, dijo festivo, me tomo de la mano y me llevó frente a unos altares decorados según estilo mexicano e improvisó un ritual. Andrés Pávez, la mariquita linda del relato de Pedro Lemebel murió luchando… pero hoy en Artesanos con Independencia sólo hay un estacionamiento.

A finales de los noventa fuí hasta calle Matucana a participar de un taller gratuito de “Máscaras e Improvisación” ofrecido por Andrés Pérez. Eran las “Barracas Teatrales”, un galpón abandonado que él le había disputado a las ratas. Allí en la penumbra, con una sonrisa acogedora, con más presencia que palabras, iluminó rincones y corazones.

“Ahora vamos al patio de juegos” dijo al fin. Era un sitio enorme, lleno de esculturas variadas y objetos de madera, metal o plástico. Un día llevó allí una maleta llena de máscaras. Había que elegir una e improvisar. La que yo elegí sonreía y lucía una larga barba gris. Así entre risas y preguntas de Andrés apareció Arriak, un viejo de montaña que habla con los animales y las piedras. Poco después ese lugar le fue arrebatado y luego llegó la muerte y él la acompañó.

Al año siguiente en España supe que Harriak en lengua vasca significa Piedras. No volví a Matucana, porque prefiero deambular, escuchar a las piedras y reír con Andrés.

Sin balón de gas y con solidaridad

La pesadilla en Bellavista aún latente deja percibir otro estallido más, aquel que se manifestó cuando la prensa oficial quiso generalizar la versión de que un cilindro de gas licuado “habría” causado un daño de tal magnitud.  Sin embargo, los vecinos organizados lograron desmentir lo que religiosamente repetían los medios de los miedos y presentaron una querella criminal para que Metrogas y Enel respondan.

También se han generado instancias solidarias. Una de ellas fue convocada por la compañía de Teatro Callejero Sociedad Anónima, que organizó un almuerzo en apoyo a Roberto Pablo Fariña. La cita fue este domingo 24 en el Centro Cultural El Sindicato, ubicado en el Barrio Yungay. Los vegetales fueron donados por locatarios del mercado Tirso de Molina. Los premios de las rifas que se jugaron fueron obsequiados por el programa radial La Quebrá del Ají.

Rosita Ramírez junto al Gran Circo Teatro fue una de las primeras en llegar. También estuvo la nonagenaria Ana González de Recabarren, quien hace años dijo “resistiré nuevamente”, cuando la desalmada diputada Karla Rubilar “denuncio” que su hijo Luis Emilio Recabarren era un “falso detenido desaparecido”.

Por varios años, Roberto Pablo ha organizado  homenajes a los Detenidos Desaparecidos en el Patio 29, reuniendo con experimentado talento, diversas manifestaciones artísticas en una misma puesta en escena: teatro, danza, muñecos, butoh, performance y músicos.

Así se va tejiendo la solidaridad, esa que los milicos no pudieron desaparecer, esa que opacada se enlazaba inusitada durante la Unidad Popular en las Juntas de Abastecimientos y Precios, las JAP que funcionaban, las que en realidad desesperaron a la derecha hasta que no pudo más, según los estudios que le “valieron años de cárcel” al historiador Patricio Quiroga.

El Teatro de Recoleta anunció que sus funciones nocturnas, llenas de historias y relatos con el Cementerio General como telón de fondo; serán en beneficio de Roberto Pablo y sus proyectos. Invitaría a mi querido Arriak, pero aún no vuelve desde las tierras lejanas.

ClariNet