ESVAL

Esta semana la empresa sanitaria
de la Quinta Región ESVAL sumó
un nuevo e indignante antecedente
a su ya largo historial de faltas y
abusos contra la comunidad.

Esta vez fueron los vecinos del balneario de San Sebastián quienes tuvieron que sufrir la inoperancia de la empresa controlada por capitales canadienses: producto de trabajos de reparación en la red de alcantarillado, la rotura de una matriz de agua convirtió las calles en un lodazal, afectando varias casas y propiedades comerciales, con los consiguientes trastornos y perjuicios económicos. Este evento, lejos de ser un hecho puntual y aislado, es el octavo (leyó bien) desde mayo, cuando la sanitaria inició las labores.

Tal como informó El Indagador en notas pasadas, la explicación a estas repetidas roturas no se encuentra más que las añosas tuberías de asbesto que la sanitaria todavía conserva en alto porcentaje en su red regional, piezas que han superado con largueza su vida útil y que colapsan al ser sometidas a un esfuerzo ligeramente mayor al habitual.

Este hecho propicia que se vuelva a poner sobre la mesa el abultado prontuario que la empresa carga hasta la fecha y que, a la luz de los últimos acontecimientos, todo parece indicar que no está particularmente interesada en aligerar o revertir:

ALTAS TARIFAS: Sin verdadera justificación, ESVAL impone desde hace años en las comunas de Algarrobo, El Quisco y El Tabo una de las tarifas de agua potable más caras de todo Chile, apenas inferior a la de la desértica Antofagasta.

CUADRO-ESVAL

MEDIO AMBIENTE: En abril de este año, la SEREMI de Salud inició un sumario sanitario contra la empresa por el vertimiento de aguas servidas en el estero de Quilpué, lo que provocó una alta mortandad de peces y un pestilente olor en el sector. En Algarrobo, por su parte, la planta de tratamiento de aguas servidas opera sin los permisos sanitarios correspondientes desde su puesta en funcionamiento en 1996.

ROTURA DE MATRICES: San Sebastián no ha sido la excepción: en toda la región se han vuelto tristemente habituales los eventos asociados a colapsos en las tuberías de agua potable. Solo en el gran Valparaíso, la rotura de julio del 2013 dejó a 60 mil personas sin agua potable durante varios días, anegando a una veintena de casas y arrastrando 150 toneladas de escombros y barro. Los daños totales se calcularon en unos 1.000 millones de pesos. Al año siguiente la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) aplicó una multa a la empresa de 1.000 Unidades Tributarias Anuales, unos 490 millones de pesos. El evento más fresco en la memoria es el de junio recién pasado cuando una enésima rotura en el Cerro Polanco inundó varias cuadras de la ciudad con aguas servidas, afectando directamente a cerca de 300 clientes.

ROBO DE AGUA: No conforme con apuntarse ganancias sobre los 77.000 millones de pesos en 2014, la empresa ha sido denunciada ante la justicia por la Dirección General de Aguas por la extracción ilegal de agua de seis pozos en la comuna de Llay-Llay.

MULTAS: A principios de mes, la Corte de Apelaciones de Valparaíso ratificó una multa de 220 millones de pesos que la SISS había aplicado a la empresa por una serie de cortes injustificados de suministro en distintas comunas de la región, acontecidos en 2011. En vista del dilatado lapso entre los cortes y la concreción de la multa -cinco años, en rigor-, es obvio preguntarse cuántas otras situaciones similares pueden estar todavía en fase de evaluación o trámite, o bien, cuántas otras se habrán irremediablemente perdido en la espesura de la burocracia y el lobby.

Desde 2013, el español José Luis Murillo se desempeña como gerente general de la empresa. Comunicacionalmente, no ha hecho otra cosa más que reforzar la pauta con la que la sanitaria viene jugando sus fichas desde hace años, muy ceñida a los dictados del branding y el marketing. Tanto, que no tiene mayor empacho en repetir líneas como “nuestra visión en Esval está en una gestión centrada en el cliente. Proveer un buen servicio es la base de todo nuestro trabajo.” Con un desparpajo que sobrecoge.

Por Diario El Indagador